Sunday, February 20, 2011

Salida lucio jamonero en el embalse de Contreras

Mis quehaceres para con el Valencia Bass Club y mis quehaceres profesionales me han tenido apartado de este blog dejado de la mano de Dios durante casi un mes.

Esta salida luciera, que no existiría si no hubiera sido por la intervención divina de una báscula asiática de dudosa precisión, había sido anunciada a los cuatros vientos. Sin embargo, tras una calurosa acogida, los gélidos y lejanos vientos de Contreras junto con algunas dificultades técnicas habían mermado notoriamente las filas de los espartanos que a la batalla de Villargordo se enfrentaban.

The guardian me había propuesto quedar a las 7:00 (GMT+1) en Villargordo para tomar un café con leche de esos que mi sistema nervioso se tira toda la mañana digiriendo. Así que con el apoyo de mi compañero Miguel, declinamos su invitación con un "haced marcha".

Sí que me hubiera gustado almorzar con the Guardian y el niño Contreras, expertos conocedores de este embalse, con teorías inverosímiles sobre los movimientos migratorios del Esox Lucius en este embalse.

Miguel y yo llegamos a Contreras como señores, a las 10:00h. Como le dije a mi compañero en la anterior salida a Contreras, estamos en el mejor momento en el lugar adecuado, sólo es cuestión de pescar.

Siguiendo las teorías de un pescador de lucios de Castilla y León buscamos zonas orientadas al sur y protegidas de los vientos del Norte. Fuimos a los cortados que hay en la entrada de la récula del camping. Antes ya habíamos tanteados las puntas de enfrente de la rampa donde coincidimos con Paco y su hermano, nuevo socio del Valencia Bass. Llevaban uno.

La cuestión es que llegamos a los cortados, y como diría Jaime, "a la primera llança peix". Fue dejar caer el pikie de Storm por la pendiente y noto un golpe brutal que casi me quita la caña de las manos: "Miguel, me han picado". Levanto el señuelo del fondo, y aquel lucio repite para esta vez clavarse . Era el primer lucio de la mañana, la teoría llevada a la práctica, gracias Marcos. La pelea fue buena, pero no le dimos cuartel y poco después eramos tres a bordo.



Avanzamos un poco por esa orilla hacia fuera de la récula, y poco después Miguel me decía que llevaba uno. No había notado la picada. Si ya se lo tengo yo dicho, que eso de ir tanto al gimnasio hace que sea insensible, incluso a las picadas de lucio, algo parecido le pasa a Paco Arroyo con el bass. Por otro lado tenemos a Cisco, un chaval que es todo sentimiento, todo sensibilidad, que con su Saint Croix en mano nota la onda de presión de los alburnos al nadar cerca de su línea.

Dejando tonterías a parte, Miguel peleó con ese lucio durante un rato y al final lo subí al barco. Dió un peso de 3 kilos y pico, poco menos que el que había sacado yo antes. Pescariamos un rato más por esa zona saliendo de la récula, pero que si quieres.

Al final volvimos a las puntas de enfrente de la rampa para ver si sacabamos el gordo. Por allí, estaba los ZZ pescando una isla sumergida y algunos más que no conocimos. Habría 6 ó 7 barcos en el embalse. En una de esas puntas, Miguel clavó otro luciete. Si el anterior no lo notó, este que era más pequeño, me decía que era una rama. Miguel déjate el gimnasio! :-)



Por allí anduvimos y fuimos engañados por los ZZ que nos dijeron que llevaban un lucio de 2.5kg. Ya me veía yo con otro jamón, pero no las tenía yo todas conmigo. Fuimos volviendo para comer todos juntos y ver cual era el mejor lucio. Paco, la nueva incorporación al club nos sorprendió con un lucio de 5.4kg, pero los ZZ, flamantes campeones autonómicos tiraban de raza para marcarse un luciaco de 6.4kg. Mientras tanto, yo liberaba mi lucio por la puerta de detrás sin que se notara demasiado.

La comida fue lo mejor. Usando el remolque de Emilo como barra de bar incluyendo vasos de cubata que aparecieron de la nada, y algo de picar que a falta de cacaos y almendras, fueron pistachos y anacardos. La tertulia durante la sobremesa fue animada por el alcohol y las ganas de cachondeo. De allí salieron firmes propuestas de ubicaciones para la celebración de la cena de entrega de trofeos. Dichas propuestas apostaban seriamente por unos mejores estándares de cantidad y menos de delicadezas. Incluso una propuesta muy atractiva, que consideraba un entorno familiar y simplemente chuletas, sí, chuletas de cordero, ¿qué más necesita el hombre para ser feliz?

Había un inconveniente y una ventaja con estas propuestas, teníamos que pagar un autobús hasta el lugar de la cena, sin embargo la vuelta nos salía gratis. ¿Y cómo es eso?, porque la vuelta sería en ambulancia tras una ingestión excesiva de alimentos. Me reí mucho con este tema y con otros que allí salieron. Esto es lo mejor de la pesca.



Por la tarde, Miguel y yo nos dedicamos a navegar hasta la presa del Collado y volver sin ni una sola picada. Una ruina que diría Álex.

Así que visto lo visto, recogimos bártulos y nos fuimos a casa. Fue una lástima que no pudieran venir muchas de las personas que inicialmente tenían previsto venir. A la próxima más y mejor.

Sunday, January 23, 2011

LA PROFANACIÓN DEL SANTUARIO Y EL CASTIGO DIVINO

PRÓLOGO:
Esta crónica será un poco más extensa de lo normal porque se alimenta del mismo relato planteado desde 3 puntos de vista. Que conste en acta que todos los comentarios de esta crónica están enfocados desde el buen rollo y del único ánimo de informaros para que no se repitan situaciones que pueden dar al traste con un buen día de pesca. Seguid leyendo.

LA PROFANACIÓN DEL SANTUARIO:
Esta inolvidable, ya para algunos, crónica se fragua alrededor de una mesa de bar en buena camaradería uno de tantos jueves cenando en el club.


Habíamos quedado después de algunas conversacionones en las qué hablábamos embelesados de preciosos lugares perdidos y con poblaciones aceptables de peces. Cisco, Javi, Paco y Javier Mateo un gran guía y mejor persona, conocedor de parajes casi vírgenes de difícil acceso y gran aficionado de la pesca deportiva, con una técnica muy depurada y una puesta en escena fuera de cualquiera duda.


En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, ¡ni debo! por ser el santuario luciero de algún manchego ilustre que guardaba celosamente en secreto a modo de tesssssoro.


La especie a perseguir esta vez sería el gran Esox lucius, esperábamos unas temperaturas extremas para las que nos preparamos a conciencia con la ropa necesaria (las bebidas espirituosas quedaron para otra ocasión). A las 7:30 a.m. (muy tarde para alguno que yo me sé) quedamos unos cuantos en Vilamarxant para ir a recoger la barca con un frio del carajo. Ya íbamos de camino al encuentro con nuestro skipper, cuando vimos en el termómetro del coche la friolera (nunca mejor dicho) de 9ºC bajo cero en algunas partes del recorrido, nos vinieron a la memoria las palabras de algún pequeño gran hombre que nos auguraba una gran porra y nos aconsejaba para el sábado por la mañana un cursillo acelerado de montaje de moscas para Salmón, pero después de ver los resulatados se equivocó, pero poco.


Mientras tanto un par de incautos sedientos de pesca adelantaban el comienzo de su jornada de pesca encontrándose con temperaturas de 7 bajo cero mientras navegaban. Como ellos mismos relataban, el hielo en las anillas y en el guíahilos del carrete hacía imposible la pesca. Así que en una escapada hacia delante buscaron los primeros rayos del dios Helios. Por allí estuvieron dando vueltas hasta que en una punta a la caída con un pikie de Storm powered by Revert & Son sacaron el que sería primer y único lucio de la jornada. Estaría entre 2 y 3 kilos, ya tenían salvada la honrilla.




A eso de las 10:00 h empezaba la jornada para las otras 2 embarcaciones deleitándose con los paisajes por los que iban pasando. Justo en la rampa Paco y Javi hizaron su primera captura conseguida en un árbol, el día prometía.



Íbamos pescando casi en paralelo uno por cada orilla sin mucho éxito pero con en ese gusanillo que te da saber que en cada lance puedes conseguir el pez de tu vida. Pusimos la barca mirando a la meca y comenzamos nuestras oraciones en el santuario. Así fueron pasando las horas hasta que en un afortunado lance (motivado seguro por los rezos) Paco clavó el primer pez del día. Un bonito lucio que nos regaló su baba por toda la moqueta y que volvió rápidamente a las aguas de... (¿pensábais que iba a decir el sitio? no esta vez).





Hablando de la baba de otros animales y con ilusiones renovadas seguimos machacando las zonas, pescando hacia adentro y hacia dentro, con crankbaits, con mogambos y pikies despacio por el fondo, con aliens imposibles pescando a toda velocidad, etc. y un poco después del mediodía otra vez Paco clavó otro lucio, esta vez algo mayor. Después de algunos gritos sobre el tamaño del pez para minar la moral de Javi y Cisco que estaban enfrente subimos al barco este lucio de más de 6 kilos, "a no que lo he mirao en libras", unos 3'5 kilos.



Después de sacar este último lucio seguimos avanzando curva tras curva quitando cada poco tiempo el hielo del guiahilos y las anillas. Salimos de los cortados cuando Paco divisó a lo lejos una barca en la cual navegaban unas figuras quijotescas con su fiel can siempre alerta. Les hicimos señales acústicas amistosas como: ¡Ya estamos aqui! a las cuales no recibimos ninguna contestacion ¿seria por el frio? ¿se les habría helado la lengua? Paramos a comer y de repente la megabarca propulsada por dos potentes motores eléctricos poperos, cargada con sus 3 tripulantes se acercó a pegar un bocado. ¡Sí, eran ellos! la ley de cortes, su fiel ayudante Lucky y nuestro buen amigo Jorge.




Estubimos comiendo, viendo alguna cara larga, comentando como iba el día y oyendo alguna mentira que otra (allá cada uno con su conciencia pero la policia no es tonta). A modo de anécdota diremos que donde comimos al Sol a las 14:30 todavía quedaba hielo.




Poco a poco fuimos volviendo hacia la rampa ya que la tarde se nos echaba encima y el camino era largo desde... (¡Que no lo digo!). La tarde no deparó ni una sola picada para algunos lo que fertilizó la tertulia de los pescadores con comentarios subidos de tono tanto por el contenido como por el volumen de sus voces.



Mientras tanto Paco y Javi seguían en animada charla lanzando incansablemente a cada postura hasta que Javi tuvo una picada en un crankbait de profundidad que le había dejado Paco (más ducho en las artes para el lucio), debido a un fallo de coordinación el hilo se enredó en la hélice del motor popero y el pez dijo bye bye.



El otro Javi y Cisco corrían suerte parecida perdiendo un buen pez al que el ojo de halcón de Javi le echaba unos 7 kilos. El KVD de Massamagrell estaba tenso, iba porra y eso no era normal para él (otros ya estamos acostumbrados). Eso es todo lo que depararía la tarde.

EL CASTIGO DIVINO:
Llegamos con los últimos rayos del poco sol al punto de partida, después de casi 7 horas de spinning y frío sólo pensando en la estufa de casa, creyendo que todo había terminado y que el día no daría más de sí, pero alli estaba The Guardian, con su estilo tan particular de sacar la embarcación: su musiquita bacalaera y el remolque hasta la carraca pensando que lleva un Hummer o en el mejor de los casos el 3.000 del Molt Honorable (nótese que aunque ya no sea presidente del VBC la categoría de Molt Honorable es vitalicia por los estatutos del club, no así la pensión ya que la propuesta fue rechazada en la última junta general). La mala suerte se puso contra el bueno de Emilio y se salió del camino sumergido hasta que casi vuelca quedándose encallado, embarrancado o "empanzao" como dicen algunos oriundos.




De repente el agua entró dentro del habitáculo hasta igualar el nivel del pantano (es física pura), con el nerviosismo lógico del conductor. Le aconsejamos salir del coche por si se hundía, pero él como buen capitan dijo que no abandonaría el barco y a su ayudante canino le tocó quedarse por cojones. Después de debatir posibles soluciones mediante la técnica de Brainstorming Javi Mateo y Jorge consiguieron ayuda en el pueblo más cercano. Por suerte dieron con los mozos del pueblo que estaban haciendo los ejercicios de precalentamiento en el bar para una espera al jabalí. Así que como parte de este precalentamiento, el hecho de ir a sacar un coche empanzao era a la vez un ejercicio más y diversión asegurada.



Jorge, desobedeciendo los consejos de su madre, se subió en el coche de unos desconocidos que había conocido en un bar y se lanzó a pecho descubierto a salvar a su compañero de pesca en la operación de rescate que sería bautizada como "Liberad a Willy". En el camino que nos llevaría a una inspección inicial de la situación, la tertulia con los mozos del pueblo fue breve pero intensa, enseñando estos las heridas de guerra y sangre de la última espera al jabalí. Tras subir y bajar por un terraplén que hizo temer por la vida de los rescatadores, estos evaluaron la situación y acordaron los medios necesarios para el rescate: eslinga y todoterreno del Tate.

Minutos más tarde, que se hicieron una eternidad para Emilio al cual le dabamos conversación para evitar su total hundimiento moral (nótese este último sustantivo), llegaron los rescatadores: 5 maromos en un Terrano 2.7 con una eslinga de acero como el brazo de Miguel Franco. Enganchada la eslinga y distribuidos los pesos en los puntos clave de los dos vehículos, felizmente el coche de Emilio salió rápidamente del atolladero.



Emilio blanco como la pared agradecía a los rescatadores su ayuda y se abrazaba a unos y a otros, como diría la madre de Jorge,"deshechico por los nervios" pasados. Al abrir las puertas del coche una cortina de agua salió dándonos la bienvenida, mientras Lucky atónito con el canguis aún en el cuerpo observaba como convidado de piedra la situación vivida. Afortunadamente, sólo hubo que lamentar que se estropeara la etapa de potencia bacalaera de Emilio, que fue por los aires, pero por los aires.


Unos nos fuimos a casa, Emilio, Jorge y Lucky se fueron a invitar a una ronda a sus salvadores como pago por el rescate. Emilio y Jorge, tras unas vueltas por las laberínticas y estrechas calles del pueblo que en más de una ocasión pensaban que redondeaban alguna esquina, dieron con los rescatadores.


Allí acabó la jornada de pesca para Emilio y Jorge entre porrones de cerveza con los quintos del pueblo que celebraban los cumpleaños de dos de ellos junto con anécdotas de días de campo como "iba borracho, pero cogí el coche, y subí y baje aquel talud empinao pero así, así era" o "me quedé parao en medio del río". Si soltaron metralla despues de la celebracion eso solo lo saben ellos.


Y abrazados por la luna empezamos el regreso a casa.


A todo esto sacamos unas conclusiones:


1º.- NO IR NUNCA SÓLO A PESCAR Y SI SE PUEDE VARIAS EMBARCACIONES

2º.- NO DESPRECIES A LA GENTE AUNQUE TE PESQUEN ALGÚN PUESTET PORQUE TE PUEDEN SALVAR EL CULO.

3º.- EL PERRO ES EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE.

4º.- EN EL COCHE SIEMPRE HAY QUE PONERSE EL CINTURON Y SI SE PUEDE EL CHALECO SALVAVIDAS PUES TAMBIÉN.


EPÍLOGO:

Nos alegramos mucho todos de que saliera bien y esto se quede sólo en una anécdota que le ha pasado a Emilio y que el frío aire de Albacete secará pronto, pero mañana nos puede pasar a cualquiera.


Por favor, precaución tanto en tierra como en el agua y seamos conscientes de lo que tenemos entre manos.

Tuesday, January 18, 2011

DE PASEO POR BENAGÉBER EN ENERO

Después de un cambio de planes de última hora debido a las últimas fechorías del KVD de Massamagrell, quedamos para ir en busca de los basses y lucios de Benagéber en enero. Una idea que hasta hace poco nos parecía descabellada pero que la afición y el cambio climático no lo hacen del todo imposible.

Era un día especial para mí porque sería el primer día de pesca con Paco, mi compañero de las competiciones para este año. Al final entre unos y otros me han liao para hacer la liga del club y ahora que ya estoy mentalizado la verdad es que tengo bastantes ganas.

Después del viaje hasta allí, nos encontramos con el nuevo Molt Honorable President del club y con Juanito que estaban ya con la barca botada y apunto de irse con los 2 motores eléctricos a tope, como le gusta a Juan. El Doctor y su cuñao ya llevaban un buen rato en el agua, como no podía ser de otra manera. Echamos la barca bastante bien con el Ibiza todoterreno, primer escollo superado.

Una vez en el agua y con bastante ilusión nos dirigimos hacia la parte izquierda del cañón y empezamos a pescar con grandes crankbaits de profundidad y pikies buscando al lucio. Cuando llegábamos nosotros al primer puestet vimos como Jorge y su cuñao salían ya del cañón, después de los saludos y preguntas de rigor, nos dijeron que llevaban porra (¿porra?) y se fueron hacia la parte izquierda antes de entrar al cañón. Esta fue la última vez que los vimos porque pasaron de venir a comer con nosotros y con Miguel y Juanito.

J. Pardo: "Comer puedo hacerlo cualquier día de la semana, pescar sólo hoy"
A los pocos minutos de empezar noto algo de peso al otro lado de la línea pero se dejaba llevar, lo subo casi hasta la superficie y efectivamente, era un bass de poco más de un kilo que de una sacudida se soltó del crankbait. Estaba tan frío que apenas hizo resitencia. Había mordido el crankbait bastante chillón con alambrillo y todo. Con buenas vibraciones seguimos avanzando y apenas cien metros después, otra picada al crankbait, esta vez más clara, después de unos instantes de bonita pelea subimos al barco un bass de 1'650 kilos. Foto y al agua. Parece mentira la confianza que da en estos momentos del año pinchar dos peces en tan poco rato, la jornada de pesca la afrontábamos con otra mentalidad.




Sería un espejismo, seguimos pescando el cañon hacia arriba sin ningún resultado,nos pasamos a la orilla de enfrente para ir bajando y lo mismo. Ni rastro de lucios ni basses. Fuimos probando señuelos, colores, profundidades, velocidades, etc pero nuingún pez más dio la cara.
Como era ya la hora de comer salimos al encuentro de Miguel y Juan y recuperamos fuerzas al Sol, tranquilamente. Hicimos balance de la mañana y sus datos tampoco fueron muy alentadores, habían visto peces, incluso clavado alguno de esos que quitan el hipo pero no pudieron subir ninguno arriba. A las 4 reemprendimos la marcha con apenas una hora de pesca por delante. Cambiamos de zona y de técnica y Paco en uno de esos momentos mágicos que a veces tiene la pesca, iba teniendo picada tras picada con una técnica que le enseñó Juanito en otra ocasión y que me impide contar el secreto de confesión y las amenazas de partirme mis extremidades inferiores. Mientras Paco se divertía yo me entretenía deshaciendo un enredo de 3 pares de coj.... que se me hizo en el carrete. Entre picada y picada consiguió sacar 2 buenos peces de 1'450 y 1'6 kilos que al final nos alegraron el día.


En la rampa nos alcanzaron Jorge y Andrés y nos comentaron que sacaron un pez bueno de algo más de 2 kilos.


Ya con el Sol detrás de las montañas recogimos los trastos, sacamos la barca algo regular y nos fuimos para casa esperando que llegue el próximo fin de semana con más ilusión que los niños a que lleguen los reyes.



Pero eso será otra historia.

Tuesday, January 11, 2011

...pesca de invierno?




esto si es invierno chicos!!

y no el sol que os doraba las mejillas, bueno algo más invierno si que es ;-)

Wednesday, January 05, 2011

sí, hace frio....... y que?

Había pasado bastante tiempo desde mi ultima salida de pesca y no se me quitaban de la cabeza esos grandes peces de Benageber, por lo que decidí que la próxima vez que fuera a pescar seria a intentar sacar basses en invierno.
Como tenía bastante tiempo libre entre opera y opera, fui recopilando información sobre la pesca en invierno y poco a poco fui construyendo en mi cabeza un mapa con los sitios que quería pescar. La teoría parecía fácil, pero................¿ como seria la práctica?.
Dos días antes de acabar mi última opera, recibí una invitacion de el señor "Pardo", para ir a pescar a la Marjal. Estaba que se subía por las paredes, al igual que yo llevaba un mes sin ir a pescar.
Le dije que tenia ganas de sacar la barca y que quería ir a Benageber a intentar sacar algún bass, con lo que me respondió que estaba loco, pero que aceptaba.
Me recogió el día 2 de enero a las 7.00am en mi casa, cogimos la barca y partimos dirección "SIBERIAGEBER", a las 9.00am estábamos en el agua y después de montar las cañas, nos hicimos un café con canela que había preparado Jose.
Antes de zarpar, le explique lo que quería hacer y como yo era el capitán, acepto sin rechistar.
Le propuse pescar las primeras horas al lucio, ya que hacia un frió del carajo y el agua estaba a 9 grados y después según avanzara el día, intentar pescar muy hondo y muy despacio algún bass.

Nos fuimos dirección a los cortados, siempre buscando la zona soleada, yo con la caña de lucio en mano y Pardo siempre fiel al bass con un jig.

Después de una hora y pico sin picadas, empecé a oír las primeras protestas por parte de Pardo,tales como:"....a mi el lucio no me gusta mucho", "teníamos que haber ido a la marjal".Estaba claro que Jose no confiaba en poder coger algún pez, pero yo tenia unas buenisimas sensaciones.

En eso que llegamos al principio de los cortados y hago un lance paralelo a la orilla, a los pocos segundos de recogida continua, el clásico ataque del lucio,brutal y seco, poco después subía a la barca nuestro primer pez del día, un bonito lucio de casi 3 kilos (estaba precioso).














Un poco mas adelante, le digo a Pardo: -esa punta es buenisima-

Hago el pertinente lance pero un poco corto y Jose lo hace un poco mas largo, el pez estaba posicionado a la parte de atrás de la punta, con lo que se decidió por el piki del señor Pardo. Como Jose llevaba la caña de swimbait ,el lucio de 4 kilos y pico subió a la barca como si de un alburno se tratara.









Pardo volvía a recuperar la confianza.
Habían dado las doce pasadas y llegamos a una playa en la cual yo había puesto todas mis esperanzas en poder coger algún bass. Armados con nuestros jigs, empezamos a trillar el fondo. En uno de esos lanzamientos, pescando hondo, hondo, noto picada, y sin pensarlo dos veces, clavo. No me lo podía creer, un bass de 2.200 Kg aparecía desde el fondo, la lucha fue buenisima y eso que había leído que los basses en invierno no tiraban.









Después de las pertinentes fotos y de recordar la picada, seguimos pescando, pero con una sonrisa en la cara, era increíble, habíamos conseguido sacar el primer bass.

No se hizo esperar la respuesta de Pardo, y lanzando su jig a una cobertura en un metro de agua, patapam otro bass de 1.700kg subía a la barca. Todo hay que decir que cuando vi lanzar a Jose, pensé para mi: "que hace lanzando en un metro de agua, si yo he cogido el bass a mas de 5 metros". Como siempre, este pez es tan increíble que todos los días nos sorprende.






Intercambiando lances profundos con otro menos profundos, obtuve mi segundo bass del día,otro precioso bass de 2.200kg. Como el anterior, la lucha fue preciosa.











No se iba a acabar el gran día y al llegar a una punta Pardo lanza, y rastreando el fondo, obtiene una picada espectacular, le dobló la caña, pero la en clavada falló, no podía creer lo que había fallado y sin pensarlo dos veces, lanza al mismo sitio y en cuestión de segundos la misma historia, pero el señor Pardo no volvería a fallar. Como si el mismo diablo lo hubiera poseído, empezó a gritar con el pez en la mano. Un bass de 2.300kg, volvía a subir a la embarcación.Después de rememorar las dos picadas, seguimos pescando y Jose tendría la ultima picada del día, la cual falló. Anteriormente yo había fallado otra picada pescando hondo a sacky, habíamos desperdiciado dos buenas picadas.












Nada mas girar la punta y casi en el mismo sitio donde había fallado Pardo, patapam, esta vez el pez venia prendido de mi sacky, se trataba de otro bass de 1.700kg.









Había sido una hora frenética, habíamos dado con los basses.

Despues de no obtener mas picadas, le dije a Jose que quería ir a unos cortados en los cuales meses antes había sacado algunos pequeños lucios.
No se hizo esperar el tercer lucio, efectivamente, casi en el mismo lugar donde hacia dos meses, había logrado capturar un lucio, obtuve picada, un lapicero prendido de mi sandra.











Decidimos comer dentro de una recula ya que se había levantado un airecillo que te congelaba las ideas, aunque si por Jose hubiera sido, ni hubiéramos comido.

Volvimos sobre nuestro pies y pescamos la orilla donde habíamos sacado los basses, en uno de esos lances con mi carolina, tengo la picada mas clara del día, pero aun estoy pensando en como fallé esa picada.

Decidimos irnos a el segundo lugar donde creía que podíamos localizar algún bass, esta vez, Pardo no dijo ni pio, confiaba en mi 100%. Llegamos al sitio y empezamos a pescar pero sin ningún resultado, pero estaba convencido de que era un buen sitio y después de mil lances hubo premio. Pescando sobre los 8-10 metros, noto un pequeño toque y sin pensarlo dos veces, clavo y sí,era un bass de 1.500Kg aprox. El pez estaba congelado y no había luchado mucho. Seria el ultimo pez del día, no sin antes haber perdido, a mi parecer el pez mas grande del día. Había hecho un lance detrás de una piedra y después de menear un poco el señuelo obtuve picada, la clavada fue buena pero en la lucha, el pez se soltó.










Había finalizado el día y no nos podíamos creer lo que habíamos hecho, sacar 6 basses en invierno y el agua a 9 grados, el día perfecto.

Y como Pardo me sugirió de titulo para esta crónica:

" AHORA VAS Y LO CASCAS"



Dos días después decidimos volver a Benageber, esta vez acompañado de mi cuñado Sergio y de el "Doctor".
Llegamos al embalse sobre las 9.30am y media hora mas tarde llego Jorge.

Empezamos a pescar la isla, pero sin ningún resultado aunque yo había tenido una picada a la caída pescando a carolina.
Nos pasamos a la orilla de enfrente y pescando con un jerkbait de lucio, patapam, un pequeño lucio ataco mi señuelo con saña, la picada fue brutal.








Seguimos haciendo orilla, pero sin suerte y como no lo veía claro, le propuse a mi cuñado irnos hasta la siguiente punta mientras tanto haciendo curri con una caña. Pero en mitad del trayecto vi un sitio que me gusto y le digo a Sergio: "recoge la caña y pescamos esto". Recogiendo, patapam, otro lucio atacó el señuelo. Era el primer lucio de mi cuñado.









Poco después llegamos a la punta de los cañones donde vimos un bass, pero no pudimos hacerle picar, y decidimos atarnos a un árbol y comer junto con la compañía de Jorge, el cual hasta el momento no había obtenido picada.


Después de hacerme dos bocadillos de longanizas con tomate que la noche anterior me había preparado mi señora, decidimos irnos a los cortado de enfrente. Jorge se quedaria en esa punta.


A los pocos minutos en uno de los lances paralelos a los cortados, en la caida noto como mi piky se frena, clavo y noto peso. Girándome le digo a mi cuñado: "este es bueno"

Después de unos minutos y una lucha brutal un bonito lucio de 5,400kg subía a la barca, el pez era precioso y mi cuñado estaba fascinado, no había visto ningún pez tan grande en vivo. A lo largo del día iría recordando el pez.
















No pasaron ni diez minutos, cuando pescando en las profundidades, patapam una picada sutil, clavo y el primer bass del día, un bass de 1.700kg, casi me había alegrado mas que con el lucio.





Seguimos pescando, pero era difícil ya que se había levantado bastante aire y por eso decidimos pasarnos de orilla y estar un poco mas resguardados. En la lejanía veíamos a Jorge pescar unas puntas, que según nos dijo después había fallado la picada de un lucio.

Al poco de llegar y después de algunos lances, picada, clavo y fallo, vuelvo a dejar el señuelo y tras unos segundos, otra picada clavo y un precioso bass, pero de repente el hilo dice basta y adiós bass. Anteriormente había enganchado un par de veces y había recuperado el jig con el perro pero no habia vuelto a hacer el nudo, seguramente el hilo estuviera rozado, un fallo para aprender.

Mas tarde y ya dirección a la rampa pescando lento a carolina en las profundidades, volvía a fallar otro pez y eso que la picada fue clara, era el segundo pez que fallaba a carolina.

Al llegar a la rampa, Jorge nos contó que había perdido un lucio y que en una aparición de la mare de deu de Benageber, lanzando con un piki en una punta, a la caída, le había picado un bonito bass de 2.300Kg.










Habían sido dos jornadas increíbles en las cuales en las dos habíamos pescado basses y encima con buena compañía.

A partir de ahora, mas de un dia ire a intentar sacar algun bass en invierno, es toda una hazaña, porque si lo logras, es como si hubieras sacado el pez de tu vida.

Animo," sí, hace frio.......... y que?"
Un abrazo Cisco























Friday, December 31, 2010

Balance anual 2010

Me hubiera gustado escribir una crónica con un gran lucio como despedida de 2010, pero mi salud no me lo ha permitido. Primeramente por un virus estomacal pre-navideño, como si el estómago temiera por lo que tenía que venir, y después por un catarro hivernal, que me han dejado fuera de juego y yo con unas ganas de pescar locas. Así que estando en casa aprovecho para escribir una crónica balance de este año, como siempre con ese toque irónico que espero que no sea ofensivo.

El año empezaba recuperándonos del susto del gordo de navidad con el que Cisco nos sorprendía: un bass de 3.260 kg. Sin ninguna duda, la Mare de Déu se le apareció aquel día a Cisco y era un prueba más para algunos de que, como dice Emilio, "la pesca es injusta". Sin embargo, el transcurrir del año nos demostraría que era el indicio de un gran año para Cisco.

En enero nos encontrabamos en Cortes con una parejita que se empeñaba en pescar a mosca en esta época del año. El desenlace, como cualquier pescador experimentado puede preveer, fue fatal para el menos profesional de ellos, témblandole la mano y yéndole la mosca por los aires, pero por los aires, a parar a una pobre boya inmóvil que parecía decir que he hecho yo para merecer esto. Al menos este próximo verano creo que a este parejita los llevarán a un sitio donde no hay boyas, así que no hay peligro.

Ese mismo mes de enero tuve el honor, sí, el honor, de compartir una jornada de pesca en Cortes con el molt honorable. Una jornada que despertó en un par de individuos las envidias más irracionales, pero siempre de buen rollo. Algo decían estos individuos de que me había enseñado los sitios bueno, y no se qué de tocar un 3000, y eso que no era un bass.

También en Enero Cisco y yo nos adentrabamos en el embalse de Buseo para comernos una porra de órdago, aunque luego me ha dicho uno que espera una Nitro que allí se saca alguno que otro, pero es bastante mentiroso, así que no sé si creérmelo.

En febrero, se hacía medio justicia, y me llevaba un trozo de carne salada de la salida al lucio del VBC. Dicho trozo de carne fue empleado para cocidos, porque para poco más servía. Si mi madre hubiera estado allí en el embalse, os ibais a enterar :-)

Creo que fue en marzo, cuando los basses empiezan a despertar en estos embalses levantinos, cuando apareció por la sede del club un castellano-leonés de la mano de Álex Fabra que se va a quedar con nosotros unos años. Sus principios titubeantes y cautelosos, mientras entre dientes nos contaban sus hazañas lucieras de orilla por su tierra, dieron pie a una jornada de pesca con Cisco como capitán, que seguramente nunca olvidará. En esa misma jornada se acuñó el término "tochamen" para lo que tenía que venir. En lo personal fue un mes de marzo en el que redescubrí Contreras y me lo pasé estudiando el P.N.B.

En ese marzo, a este blog se le apareció la virgen y Miguel se dignó a escribir su primera crónica, aunque ya no se ha repetido tal evento dada lo ajetreada de la agenda de mi compañero. Ese mismo marzo, Javi y Miguel, espoleados por los vídeos de los pros americanos pescando en aguas gélidas, compartieron una jornada de pesca en el Regajo.

Abril fue el mes en que Jaime nos empezó a deleitar con sus jornadas de pesca en Francia pescando en el mísmisimo río Sena (primera y segunda parte). Sin duda, una gran aportación para este blog hecho con toda nuestra ilusión y tiempo personal.

El embalse de Loriguilla fue una de nuestras metas en mayo, donde la actividad de los pequeños lucios nos sorprendió tanto o menos que la lluvia que nos cogió a pie de embalse. Ese día Miguel obtuvo su récord personal de lucio y el faro trasero derecho de mi coche quedó marcado hasta la fecha.

Ese mes de mayo me lo pasé casi completo en Contreras entrenando para el social de junio, aunque de poco serviría, sólo sacariamos uno. Creo que no dedicaré otro año a entrenar tanto tiempo en Contreras, aunque descubrí que ese embalse está cargando pilas para los que nos va a deparar en años venideros, y si no, tiempo al tiempo.

El mes de junio, además de ese concurso social en Contreras donde Cisco empezó a despuntar, también nos deparó la segunda edición de la prestigiosa Regajo's cup. Una reunión de amigos amantes de la pesca bajo el auspicio de mi compañero Miguel. Como siempre lo mejor de la pesca en el Regajo, es la compañía, algo así como lo que pasa en Ricobayo, pero sin lucios, ni barbos...., bueno ni barbos para algunos, porque yo no los confundí con basses de 3kg.

Y junio dió paso a julio y con ello, los entrenamientos en Cortes para el social doble. Sólo recuerdo de ese doblete, un bass bueno que saqué de una cobertura inverosímil y la mala suerte que nos acompañó en esas dos jornadas que pulverizó nuestras metas. Miento, esa noche del doblete conocimos a Kike Ortega, hasta ahora sólo conocido por su amistad con Álex Fabra. Esa noche daría pie a alguna jornada de pesca posterior de Cisco con Kike. Cisco incluso más que yo, tiende a ser bastante promiscuo. En ese doblete descubrimos que, aunque parezca increíble, todavía se pueden hacer cupos de diez kilos en Cortes. Me quito mi gorra Lawrence de Arabia ante gente como Álex, Fran, Pardo y JJ. También Cisco, solo ante el peligro, sacó una pieza mayor que finalmente no fue por los aires.

Ya voy recordando la noche del doblete, un individuo que come cangrejos crudos al más puro sushi, me puso un sapo sobre la almohada. Cuando abrí un ojo y ví la papada prominente del sapo en movimiento, no sabía si ese sapo era parte de un sueño y se convertiría en esa tía que no te lo acabas o era obra de algún malparit. Efectivamente, una mano se llevaba aquel sapo mientras oía una dulce vocecilla que decía: No te lo tomes a mal, es una broma de los chicos.

También por esas fechas fue para mí el descubrimiento de Emilio "The Guardian" como compañero de pesca y con el que compartiría un par de jornadas de pesca ese verano. Emilio amplió mi vocabulario con multitud de palabras castellano-manchegas, y palabras como garrotazo, dar manteca, clavel, todo lo que saques para tí, etc. cobraron sentido.

Fue el verano en el que pasé 3 veladas inolvidables en Cortes, 2 de ellas con Miguel y donde el bass dió la cara. Una de ellas la recuerdo en la soledad de la noche acurrucado bajo mi manta mientras la humedad (atmosférica, no hace falta desambiguar, pero a alguno le hará falta) se apoderaba de mi cuerpo.

A finales de verano pasamos otra jornada de pesca con "the professional and others" en un paraje inédito y precedida de una conversación telefónica que queda para la historia de este blog. Cisco, mi acompañante en aquella salida, y yo nos prometimos que teniamos que volver.

En septiembre el rayo azul surcó las aguas del Esla (sí, ya me lo he aprendido) para disputar el campeonato de España de pesca de black-bass desde embarcación en compañía de Berni. Para algunos demostré tenerlos cuadrados, pero no diriamos hace tan sólo 15 años. Hicimos un digno papel y nos los pasamos muy bien en compañía de los amigos del Alberic y the champions of the VBC. No siendo suficiente con una vez, y con la mediación del que siempre será "molt honorable", volví a Ricobayo para el Encuentro Latino, esta vez acompañado de Cisco que pescó. De Ricobayo, no nos vendriamos de vacío y cargamos de GLoomis a buen precio.

Octubre fue el mes de los dos últimos sociales en Cortes, por los que pasamos de puntillas, también fue el mes en el que nuevamente una pareja del VBC, los ZZ, se hacía con el campeonato autonómico.

Fue ya en octubre cuando empezamos a ir a Benagéber para preparar el último social. Ese social consagró a la pareja revelación de la temporada, Cisco y Crespo, en un merecido quinto puesto. El primer puesto fue para Álex y Fran que se consolidaban en la cumbre.

Sólo se puede decir una cosa del estado de Benagéber: espectacular. Como titulé en una crónica, God save Benageber por muchos años. Estamos viviendo unos últimos años en los que embalses como Benagéber y Contreras están a su 100% técnico, y eso sin duda alguna se nota.

En noviembre fue cuando acabó de cuajar mi relación, como compañero de pesca, con Paco yéndonos de pesca a Benagéber. Esa crónica, que difícilmente olvidaremos, en el que todo fue casi, casi, por los aires.

Ese mismo mes, Cisco no paraba en Benagéber yendo con uno y con otro, y disfrutando de la pesca como el que más. Uno de sus compañeros, Pardo, más conocido por su nombre de guerra, fish or die , me lo llevé un día de pesca a Tous. Me gustó tanto la experiencia que yo repetí en diciembre, él creo que no repitió :-)

Diciembre fue el mes del reencuentro con Jaime. Jaime, ese chaval que comía pipas y que tantas crónicas de sus pesqueras por Francia nos había regalado, estaba de vuelta para quedarse en territorio español.

También descubrimos a Contreras como destino para la pesca del lucio y de hecho el destino hizo que me encontrara de frente con uno de esos lucios que ves cada dos o tres años. Lo anecdótico de esta vuelta a Contreras fue la mezcla explosiva de cubatas y lucios, una filosofía de pesca completamente diferente.

Esta filosofía rompía con la frase de Javi: Menos pescar y más cubatas. Se podían combinar ambas, aunque yo decliné rápidamente los segundos. No puedo olvidar la imagen de ese día que debería haberme llevado un jamón, con tanto frío como 1ºC bajo cero, en el que Paco Arroyo, atenazado por el frío reinante se apoderaba de la botella de whisky de Emilio, quitaba el dosificador y se amorraba a la botella, así, a palo seco.

A finales de diciembre se celebró la asamblea general del VBC lo que conllevó el relevo de parte de la Junta Directiva. Con ello, el molt honorable, aunque por calidad humana lo sigue siendo, el tratamiento protocolario para su nuevo cargo de vicepresidente sólo permite referirse a él como honorable. Sin duda alguna el VBC estará siempre en deuda con él y es un ejemplo para todos nosotros.

La nueva junta directiva, una mezcla de veteranía y sabia joven donde las nuevas incorporaciones no son caprichosamente elegidas sino parte de una transición premeditada. Por nuestra parte, intentaremos hacerlo igual de bien que los ahora
salientes.

Después de la asamblea, Leyton empezó a hacer una interesante enumeración de personas diferentes con las que había ido de pesca este año: el molt honorable, Miguel, Cisco, Javi, Yolanda, Emilio, Pardo, Marcos, Paco, mi hermana, Andrés y Berni. No puede haber experiencia más enriquecedora para un pescador, por mucho que puedan decir en contra. Y el año que viene más, incluso ya tengo en mente algunas personas con las que me gustaría ir a pescar, entre ellos, Juanito el de la grúa, Kike y otros que seguramente no querrán.

Para el año próximo, tenemos nuevas incorporaciones que me llenan de ilusión y que espero que puedan integrarse en esté, nuestro club de pesca, el Valencia Bass Club.

Por último y no por ello menos importante, apoyar a Javi para que se anime a amortizar su embarcación y que no tenga miedo a lo que pueda venir. Estoy seguro de que no se arrepentirá. Él ya sabe de lo que le hablo.

¡Feliz Año Nuevo!

Wednesday, December 22, 2010

PESCANDO EN LA BRETAÑA FRANCESA TRANQUILAMENTE (2ª PARTE)

Cita (para que quede claro en casa): “El ratico de pesca del fin de semana es una unidad de destino en lo universal”

Río Oust

PRÓLOGO a la 2ª parte : NATURALEZA vs TÉCNICA

Cuando uno pasa junto al la ciudad de Chateau-Thierry sorprende que ésta es anunciada por un panel donde aparece el dibujo de una zorra y un cuervo. No en vano en esta ciudad nació el escritor de fábulas Jean de La Fontaine. En una de ellas, la rana sufría el picotazo mortal del escorpión al que trasladaba al otro lado del lago:
- ¿Por qué lo has hecho? Ahora moriremos los dos- preguntó la rana.
A lo que replicó el escorpión:
- No pude evitarlo. Es mi naturaleza.

Pues bien. La naturaleza de los peces predadores es, en general, la de atacar a todo ser viviente que pase junto a ellos. Por instinto. Por naturaleza.

Cuando se afronta una jornada de pesca uno puede optar por dos estrategias: "la naturaleza" y "la técnica". Entiendo por "naturaleza" el buscar peces que estén “puestos”, es decir, dispuestos por instinto a atacar. Es lo que llamaríamos “power fishing”, “batir orilla” o más coloquialmente “rapalear”. Aquí incluiría yo la pesca con crank/jerkbait, la spinner e incluso la pesca a la caída. La "naturaleza" la veo yo más eficiente para conseguir capturas en embalses con poca densidad de peces o para períodos de pesca puramente invernales, cuando hay pocos peces por las orillas.

Por oposición cabría mencionar la “técnica”. Es decir, la pesca con señuelos a peces más remolones, no dispuestos a entrar a cualquier señuelo. Dentro de la técnica incluiría yo sobretodo la pesca a texas y a drop-shot, pero también el jigging, la pesca a crankbait a determinadas profundidades, el slow rolling e incluso la pesca con paseantes, montajes shaky, wacky…. Esta técnica la considero yo más rentable para embalses con mayor densidad de peces. Y quien habla de densidad de peces bien pudiera también referirse a épocas del año de mayor actividad.

La pregunta del millón es: ¿Qué porcentaje de tiempo de pesca deberíamos emplear entonces a qué cosa durante nuestra jornada de pesca para obtener resultados eficientes? Quizá podamos aproximarnos de forma lógica de la siguiente manera. Sean los acrónimos:

PE= pesca eficiente
TE= técnica texas u otras
PF= power fishing

Por tanto, para buenas condiciones de pesca más que batir orilla lo que se impone es “pescar bien”:

PE= (0,6-0,7)*TE+(0,3-0,4)*PF

Mientras que para malas condiciones de pesca lo que se impone es “pescar mucho terreno”:
PF= (0,3-0,4)*TE+(0,6-0,7)*PF

Evidentemente esto que acabo de exponer es discutible. Los más puristas tenderán a pensar que la técnica, allá donde se esté, siempre superará al power fishing. Mientras que los más practicistas tenderán a pensar lo contrario. Lo curioso es que estos mismos puristas tienden a criticar a los más practicistas cuando obtienen mejores resultados que ellos con la típica frase de:
- “Se le ha aparecido la virgen”.

El caso es que hay gente que de tanta información de técnicas que tiene al final se bloquea y pierde el tiempo en esto o aquello sin utilizar el recurso más básico y primario: “ir a buscar al pez que está dispuesto a picar a lo que sea”. La experiencia quizá nos diga que los mejores pescadores de bass/lucio en los concursos son los que mejor han sabido administrar lo que acabo de exponer.

Bien sabe Javi que cuando pescamos juntos él tiende, con buen criterio, a la técnica. El hecho de que no siempre coja más peces que yo confirma lo anteriormente expuesto. Por contra, un servidor, basto cucharillero de lucios, tiendo más al power fishing.

Lo siento Javi, pero cual escorpión que no puede evitar picar debo confesarte que:

- Es mi naturaleza…

CAPITULÍN 7: REPOBLANDO CON LUCIOS

Como comenté en la 1ª parte, si los peces están claricos, lo que se impone es un milagro de la madre naturaleza, un período de veda pesquil o…¡ et voilà, una repoblación!
Pues bien, en Francia las repoblaciones están a la orden del día. Lo que puede sorprender es que también se repueble con especies a la que la “legalidad española” ha sentenciado a muerte o cuanto menos al ostracismo. ¿Y si repobláramos con lucios en España como hacen los franceses?

Tu los has dicho amigo, cuando las ranas críen pelos…

CAPITULÍN 8: PARÁSITOS DE LA TECNOLOGÍA

Cita: “África empieza en los Pirineos” (Joaquín Costa)

Definición: “Zapatero” (zoología): Especie de insecto heteróptero y parásito de carácter larvario que prolifera en aguas estancadas caracterizándose por su peculiar “caminar” sobre las mismas.

Que en España casi nadie inventa, nadie produce, nadie fabrica y que tenemos un sector secundario deprimente es un hecho casi incuestionable. De hecho, en casi todos los polígonos industriales de las grandes ciudades españolas hay un Carrefour, un Conforama, la Fnac, el Leroy Merlin, el Decathlon, …(por poner ejemplo sólo de empresas francesas) mientras que en Francia uno no encuentra una empresa española por ningún lado. ¿Cómo vamos a compararnos con esta gente? Y oye, ¡menos mal que nos dejan comprar en sus establecimientos! ¡no me quiero imaginar cómo estaríamos si no! Como antaño, en el mercadillo… prácticamente haciendo trueque…
El caso es que en España somos parásitos de la tecnología exterior, y de lo poco que fabricamos no nos sentimos orgullosos ni tampoco lo defendemos porque para eso uno antes tiene que sentirlo como propio (como pasa en Francia con la Renault, la Peugeot y la Citröen) y porque para eso es necesario identificarse con tu nación cosa que en España eso está muy mal visto y permanentemente cuestionado... Pero el hecho de no fabricar no quita que uno no pueda dar un determinado servicio en su negocio y sea, o intente ser, un buen profesional.

Y comento esto porque la última vez que pesqué con mi barca en España tuve la desgracia de encontrarme con la rotura de la pieza de sujeción de mi motor Minn Kota al barco. A través de Javi contacté con Paco Revert el cual se desentendió rápidamente diciendo que para tal menester tenía yo que contactar con el distribuidor (Disvent), cosa que no es del todo cierta pues éstos no venden a particulares. ¡Para qué mancharse las manos por una pieza insignificante! Mucho trabajo para tan poco beneficio, debió de pensar…
Por otro lado, a través de mi amigo Álex gestionamos el tema con la Armería Quinter, a los cuales yo no culpo pues, la pobre familia se limitó a hacer el pedido al distribuidor (Disvent) el cual tomó nota y estuvo 2 meses sin dar ningún tipo de respuesta. Pasado este tiempo me puse en contacto por escrito con Quinter y luego con Disvent para comentar el caso y no se dignaron ni siquiera a contestarme…

Pues bien, un poco con la incertidumbre en el cuerpo por lo sucedido me acerqué a mi tienda de pesca más cercana en Francia para ver si allí gestionaban cosas como éstas. En 8 días ya tenía la pieza de sujeción en cuestión en mi casa. Recuerdo que al enterarse (y le agradezco enormemente las gestiones que hizo) Álex me dijo:

-“Es que Francia es Europa”.

Que conste el caso para pública vergüenza.
“¡Que inventen ellos!” que dijo Miguel de Unamuno…esta mentalidad ha empezado ya a arruinar este país. Tiempo al tiempo.

CAPITULÍN 9: URBAN FISHING

Cita:Para que un señuelo atraiga a los peces debe empezar por atraer al pescador”.

Cisco lo pudo comprobar en persona en París. No es infrecuente ver en París o en cualquier otra ciudad francesa a algún pescador intrépido que, entre coches y barcos, se presta a intentar capturar algún pez. Anticipo que las jornadas son bastante porreras pero bueno, si no pican, siempre te puedes pasar después por galerías Lafayette.

http://www.predators-fishing.com/article/712/081107/street-fishing-paris-2008

Con video:

http://www.predators-fishing.com/videos/play/37?height=396&width=512


¿Y si inesperadamente picara algo realmente gordo?:

http://www.predators-fishing.com/videos/play/30?height=396&width=512

Por cierto, los franceses no pierden la oportunidad de hacer mofa de nosotros (pescateros en el puente de Orellana):

http://www.predators-fishing.com/videos/play/97?height=396&width=512

CAPITULÍN 10: “La vida te da sorpresas…sorpresas te da la vida…” (canción popular)

Cita (sacada de un video de Federpesca sobre la pesca de la carpa): “yo a los boiles les añado un poco de aceite de hígado de bacalao, porque tiene muchos aminoácidos…” (sin comentarios)

Francia es sin duda el paraíso de los ciprínidos. No hace mucho saltó la noticia por una increible carpa koi:



http://www.lepost.fr/article/2010/09/09/2212866_la-photo-d-un-poisson-rouge-geant-intrigue-le-web-c-est-moi-qui-l-ai-peche.html#xtor=AL-235

Aunque parece ser que el tío en cuestión entiende de esto.

http://www.colinmaire.net/mises-en-avant/interview-raphael-biagini/


Y yo me pregunto: "¿serán los aminoácidos? "

PD. Y para más sorpresas adjunto un par de videos. Mientras que en EEUU te puede pasar que te pique el tiger musky:

www.predators-fishing.com/videos/play/4?height=396&width=512

o que te pique el “aligator musky”:
http://www.predators-fishing.com/videos/play/29?height=396&width=512

pues en Francia sucedió en 2008 que, cerca de París, hubo alguien que no podía creer lo que veía al otro lado de la línea.... ¿Un salmón? ¿En París?¿A 200 km del mar?
(desde 1920, que no se había capturado un salmón en la ciudad)


http://www.ville-arnieressuriton.com/forum/developpement-durable/topic105.html

Y aquí lo dejo...

FIN

Epílogo: de propinilla os re-dirijo al enlace de la peliculita de lucios hecha en Francia. Buenísima, sobre todo la mirada del lucio del minuto 1 y la picada del minuto 3:14


http://www.wideo.fr/video/iLyROoafYYDR.html

Feliz Navidad / Joyeux Nöel a todos.

Firmado: Jaime F. “sillón Perca Sol en la Real Academia de los Peces” ;o>

Monday, December 20, 2010

Y el susto llegó

El fin de semana de la salida luciera con jamón de por medio había llegado. Tenía sobre mí la espada de Damocles de la renovación de mi título como campeón lucio jamonero VBC 2009 y la presión estaba pudiendo conmigo.

Tras una merma importante de los participantes por motivos de fuerza mayor. Allí sólo estabamos los buenos. Había quedado con Emilio a las 7:30 en el bar-restaurante de Villagordo, pero cuando llegamos Emilio estaba ya que se subía por la paredes después de estar esperando casi más de media hora. No podía ser de otra manera, pues con mi compañero Miguel y yo venía el que iba a ser la pareja de Emilio, Paco Arroyo, y como marcan los cánones sociales, la novia debe llegar siempre un poco tarde para inquietar al novio, como así había sido.

No había mejor forma de empezar el día que una primera toma de contacto con un café cortado sobre la barra del bar y una agradable tertulia. Poco después estabamos de camino a la rampa y el coche me marcaba una temperatura exterior de -1ºC, para flipar. Mi principal temor es que hubiera alguna placa de hielo en el camino, pero por suerte todo estaba seco. El primero en botar la embarcación fue Emilio. A pesar de haber transmitido en estas líneas el ímpetu con que Emilio bota la embarcación, Paco hizo caso omiso y casi sale rodando por encima de la tarima para ir de cabeza al agua. Después fue mi turno.

Miguel y yo salimos hacia la punta que enfrenta a la rampa. Hacía un frío impresionante. Yo no me dí cuenta pero Javivi afirmaba que se hacía una fina película de hielo en las anillas. Miguel, infringiendo toda norma de pesca deportiva hacía curricán con un shad rap de Rapala. Ibamos navegando a medio camino, en medio de la nada, cuando de repente Miguel empieza a gritar que le había picado uno. Pero poco después me hacía saber que aquello ya no estaba a la otra parte. Sería la imaginación de pescador calenturienta de Miguel. Mientras tanto, la nueva pareja de hecho iban por el cortado de la orilla de enfrente. Parecían felices y bienavenidos.

Cuando ibamos a llegar a la orilla de enfrente lanzo el mogambo rainbow trout sobre la punta, y durante la caída, patapam. Clavó enseguida, pero sólo noté un par de cabezazos y poco después se soltaba. Empezamos a pescar la orilla a 5-8 metros como mucho con pikies y mogambos de cabeza plomada y crankbaits. Hicimos toda la orilla dirección a la presa, pero no tuvimos ni picada. Luego descubriría que estabamos pescando en agua demasiado superficiales. Además la temperatura del agua había bajado de 12ºC a 10ºC en una semana. Cuando estabamos por esa orilla vimos como Javivi y Jose pescaban los pilares del AVE.

Seguimos haciendo la curva hacia la presa encontrándonos con Emilio y Paco que llevaban un par de lucios. Miguel estaba nervioso, nosotros con porra, y ese par de pimpines llevaban dos. Luego sabriamos que a Paco Arroyo se le había aparecido la Virgen y en el primer lance con un truchón de pikie sacaba el primer lucio para sorpresa de Emilio. Poco después, en una segunda aparición de la Virgen, Paco sacaba el segundo con un crankbait. Emilio tuvo que tirar de honor y casta manchega para sacar el tercer lucio y acortar distancia con su co-angler.

Nos cruzamos de orilla para pescar los pilares del AVE y del acueducto. Estaba con un ojo mirando la orilla por si venía nuestro amigo Arévalo y con otro, los pilares. Probamos y probamos en los pilares, pero me da la impresión que es más una cuestión de misticismo que de realidad que esos pilares alberguen grandes lucios habiendo pasado relativamente poco tiempo desde su inundación. Posiblemente sea una manía, pero esos pilares no me transmitían buenas sensaciones.

Allí estuvimos almorzando tranquilamente con Emilio y Paco que nos llevaban un tres a cero de órdago. Como siempre, el almuerzo estuvo acompañado por frutos secos, pero en esta ocasión el bote había menguado. Hacía un frío tan intenso que no tenía ganas ni de almorzar, pero con el primer bocado, me animé. Los temas de conversación fueron diversos: fútbol, política, etc. y frases como "yo sólo sé que la cosa no va bien" se las llevó el viento. Luego llegó la ronda de cubatas, pero Paco atenazado por el frío no atendía a razones y se amorraba a la botella de whisky, así, a palo seco. Miguel y Emilio, expertos en la técnica del cubata sobre embarcación se hacían un whisky con limón. Yo pasé del tema.

Nos despedimos de Emilio y Paco que fueron dirección presa, mientras Miguel y yo volviamos por donde habiamos venido. Pescamos la curva que gira hacia los cañones sin picada, pero cuando estabamos encarados hacia el cañón, dejó caer el pikie más allá de los 10 metros y se me engancha en una árbol, pero cuando saco el pikie del árbol noto un picada. No me dió tiempo a clavar, e insistí sin suerte. En eso que nos encontramos con Javivi y Jose que llevaban un lucio de 3 kilos y pico. Tras intercambiar impresiones, seguimos la marcha subiendo por la misma orilla por la que habiamos bajado con la porra a cuestas.

En eso que nos cruzamos con Juanito and JuanMi que iban como nosotros con una porra. Habían llegado hacía poco después de que Juanito, que ese está haciendo mayor, se volvía a dormir en un día tan señalado y para más inri se dejaba el jamón en casa. Siento decir que en mi humilde opinión Juanito iba un poco desencaminado pescando un crankbait chiquitín que no bajaría más de 3 metros. "Juanito pero ponte el crankbait grande que baja más", a los que Juanito me sorprendió con un "Es que se engancha mucho". Pues nada, los dejamos estar y seguimos nuestra marcha.

Miguel se estaba poniendo nerviosito, y por fin llegó el gran momento, de repenté sobre el viaducto vimos pasar el AVE en su viaje inagural sobre el embalse de Contreras. Miguel no cabía en sí de gozo y gritó en modo orgásmico: "Su Majestad, su Majestad". Tuve que apaciguarle diciéndole que nuestra Majestad pasaría en un segundo AVE, el primero seguramente sería un señuelo :-) Efectivamente, pocos minutos después pasaba un segundo AVE y mi compañero reconocía la sabidura del cargo académido que poseo.

Bromas aparte, mi compañero malacostumbrado en la última jornada de pesca se impacientaba ante la falta total de picadas y ya estabamos a mitad de los cortados. Tuve que acallarlo con un rotundo "estamos en el lugar adecuado en el mejor momento", aunque no las tenía todas conmigo.

A continuación vino una cambio de señuelo que cambió el devenir de nuestra jornada de pesca. Tras escuchar el pasado jueves en el club los sabios consejos de Marcos y Álex sobre la profundidad a la cual debiamos buscar los grandes lucios, monté un pikie de Storm reciénmente adquirido en la tienda de los Revert. Un pikie de 6" de 60 y pico gramos que me permitía pescar más cómodamente a más profundidad y lanzar más lejos, lo que conlleva recorridos más largos. Esto fue la clave.

Beast Master en mano con un trenzado Suffix de 25 libras con una bajo de línea de fluorocarbono de 0.62 y el pikie mencionado anteriormente hacía unos lances de más de 40 metros sobrepasando las puntas de parte a parte. Dejaba caer el pikie un tiempo considerable a una profundidad más allá de los 10 metros y recogía cerca del fondo. La primera vez que hice esto, noto como se engancha ligeramente el pikie en el fondo y cuando lo desengancha, noto la primera picada. Esta vez no fallé, clavo y aseguro el lucio. La pelea fue intensa, pero breve, un luciete de unos 3 kilos se debatía en aguas someras mientras Miguel lo subía al barco. De este pez no hariamos foto, cosa de la que me arrepiento, pues siempre nos pasa lo mismo en las competiciones.

Pasamos a la siguiente punta y sigo el mismo procedimiento. Lance largo sobrepasando la punta y dejando caer el pikie hasta que llegue a unos 10-15 metros. Recojo de forma continua sobre la punta, y ¡rasca!, (Nótese el cambio de onomatopeya, debido a que la picada más brutal del lucio lo merece), otra picada y otro lucio que peleaba en la otra parte de la línea. Este era más grande y no se dejaba vencer tan fácilmente. Tras unas cuantas carreras por el fondo, sube hacia la superficie y al más puro estilo black-bass salta fuera del agua en diagonal. No lo había visto en mi vida. Tras los típicos momentos de tensión, Miguel lo sube al barco. Comparamos los lucios, y liberamos el anterior que era significativamente más corto y más pequeño. El nuevo inquilino estaría en los 4 kilos.



Nos posicionamos justo en la punta que enfrente a la rampa cuando gira hacia los cortados y lanzo de nuevo hacia atrás sobre la punta. Mientras tanto Miguel insistía sobre la punta. Empiezo a recoger y ¡rasca!, otra picada. Increíble, había dado con el patrón y era cuestión de ir buscándolos con toda la confianza de mundo. El pobre Miguel no se lo podía creer.

Pasamos esta punta que enfrenta a la rampa de botadura y seguimos subiendo. Probamos a dejar caer el pikie por la pendiente pronunciada de piedra, pero nada. Lo curioso es que al pasar por esa punta, que realmente es un cortado, la sonda me había marcado peces a partir de 8 metros. Así que mientras Miguel pescaba hacia la orilla, yo hago un lance paralelo hacia atrás pasando demasiado cerca de la punta. Así que traigo el pikie hasta la punta y lo dejo caer sobre ella en un cortado de más de 30 metros. Para hacer tiempo, y comprobar como iba mi lucio jamonero abró la tapa de vivero y compruebo que estaba bien. El pobrecillo estaba curvado en mi vivero, pero bien.

El pikie estaría más allá de los 15 metros seguros, así que para que no se enganche, empiezo a recoger. No había recogido más de 2 metros cuando noto una picada en seco. Clavo con ganas y noto como aquello se mueve. Se mueve, pero poco, y me hace dudar si todavía sigue allí o se ha enganchado en algo. Un segundo más tarde aquello se mueve alejándose de la punta, efectivamente estaba allí, pero no lo podía mover. "Miguel, este es grande". En un momento dado, aquel lucio decide que se deja llevar hacia la superficie y recojo con facilidad. Cuando lo vimos a flor de agua, la grandeza de ese animal me sobrecogió, por un momento pensé que era un dos cifras. Era bestial, pero bestial. Posiblemente no era tan rollizo como aquel que saqué en Tous, pero yo diría que era más largo. Era estilizado.

Estaba pensando todo eso cuando aquel dijo que no quería saber más de esas aguas tan luminosas y que se iba para abajo. La longitud de ese pez facilitaba coger una velocidad endiablada cuando ondulaba con fuerza y allí iba, el carrete silbaba como loco, pero como loco, mientras mi pobre Beast Master se doblaba hasta límites desconocidos para ella. Miguel, espectador de piedra de aquel espectáculo, algo me comentaba, pero vagamente lo recuerdo. Lo que sí que recuerdo es que mis piernas empezaron a temblar, signo inequívoco de que aquel lucio era brutal.

Tras esa primera arrancada siguió una segunda en aguas más profundas, pero menos brutal. Seguidamente se dejó subir y apareció como un submarino a cinco metros de la proa de la barca. La imagen de ese lucio era brutal, enorme, empezó a coger carrerilla hacia la proa de la barca y me previne, pasando como una exalanción por debajo de la proa, la caña se dobló, el carrete silbó por última vez, y el bajo de línea se cortó. Había perdido el que seguramente sería uno de los dos lucios más grandes de mi vida. Intentaba buscar una razón a aquel negasto desenlace y sigo buscándola.

Lo que puedo decir es que el pikie había desaparecido totalmente en sus fauces y el bajo de 0.62 estaba a merced de las mandíbulas de ese lucio que lo masticó y arañó mientras lo sometía a altas tensiones. Ahora recuerdo las sabias palabras de Marcos que nos recomendaba por lo menos un 0.80. Yo también lo achaco a que el freno del carrete podría ser excesivo en correlación con el diámetro del bajo de línea. Seguramente, un freno más suelto y con un poco más de suerte, si no se hubiera enramado, lo hubiera sacado. Una lástima, una auténtica lástima que no se me va de la cabeza. Estoy seguro de que ese lucio era el más largo que nunca había visto y que tenía más de 8 kilos seguro.

Miguel intentaba animarme, pero ya nada sería igual después de ese momento. Pescamos un poco más y volvimos hacia la rampa para esperar a que llegara el juez. Para hacer tiempo pescamos los pilares del AVE, sin resultado. Llego el momento del pesaje y Juanito me sorprendió con una báscula de los chinos, pero bueno, es lo que había. Pesó mi lucio que dió 4 kilos, bueno un poquito más como luego me confesaría Juanito. Yo poco podía atisbar ya que se veía bastante mal. El lucio ya había sufrido bastante, así que tras la única foto de la jornada, liberé el lucio que se fue tan felizmente.

Minutos más tarde, una vez había sacado yo la barca, llegaba Javivi y Jose con su lucio. Iba bajando yo la rampa andando mientras veía el lucio de Javivi mientras Juanito lo pesaba. Sólo con verle la cabeza era suficiente para saber que ese lucio era sensiblemente más pequeño. Ya me las merecía yo felices renovando mi título de campeón de lucio jamonero por segundo año consecutivo, al más puro estilo Álex/Fran. Pero no, entre carcajadas de sorpresa Juanito confesaba que aquel lucio pesaba también 4 kilos. Yo alucinaba y así lo decía, mientras Miguel indignado me apoyaba. Javivi pesó ese lucio con su báscula digital y dió 3.4kg. Es decir, que la báscula de Juanito como que no era muy fiable. De poco valió que Juanito reconociera entre dientes que mi lucio era más grande, me sentía engañado y ya no oía tonterías como que había que comprar una nueva báscula para el club, que partieramos el jamón o que lo dejaramos para otra salida. Ya llovía sobre mojado. Esta claro que no se puede ser bueno.

Tras este pequeño encabronamiento al que también había contribuido perder un lucio para flipar, me hice un reset mental y comimos en armonía en el bar-restaurante "Los ángeles". La compañía como siempre era muy agradable, y los ya conocidos como los 8 héroes de Contreras al calor de una estufa de leña mantuvimos animadas conversaciones sobre anécdotas de pesca. La mayoría de ellas exageradas por el paso del tiempo y a las puertas de la categoría de míticas.

Sin duda alguna esta comida era lo mejor de la jornada de pesca, en la que la mítica frase de Jaime "el susto está por venir" se hizo realidad. Ahora, recordando las arrancadas brutales de ese lucio, la torsión de la beast master y a riesgo de ser pesado me reitero en las sabias palabras de Jaime: "el bass es un pez que se ha quedado pequeño".

Monday, December 13, 2010

Pesca hivernal con Emilio en Contreras, oséase, cubatas, lucios y garrotazos

Tras el aplazamiento de la salida luciera con el VBC, informé a Emilio del cambio de planes y negociamos una salida negociada al imprevisto (Notese la ambigüedad/polisemia del término salida). Así que tras proponer a Emilio el pago en especias de la inclusión de mi compañero Miguel, la salida se concretó.

Antes de nada, puse a Miguel en aviso: "Esta jornada de pesca con Emilio será diferente". Así que Miguel venía preparado para todo. Quedamos con Emilio en el mismo sitio que en la última salida de pesca, y simplemente nos fuimos de pesca.

Tras unos inicios dubitativos debido a unas condiciones externas adversas, fuimos calentando el ambiente con las conversaciones típicas de Emilio subidas de tono que por arte de magia dieron paso a las bondades del almuerzo que le había preparado la madre de su novia. Así que Emilio azuzado por el hambre propuso que almorzasemos. Tras unos segundos de inquietud, Emilio palideció, había olvidado el almuerzo en el coche y estabamos demasiado lejos para volver. Así que como buenos hermanos compartimos los panes, que no los peces, como se verá en esta crónica. Todo esto acompañado por los cacaos y almendras de mi madre que tienen a Emilio loquito. Eran las 10h de la mañana.

Allí almorzamos de categoría, lo que dió paso a la ronda de cubatas. Miguel, que como ya he comentado, venía apercibido, trajo un bote de limón y el whisky lo puso Emilio. Seguimos pescando probando con crankbait, spinners, pikies, etc. sin picada.

No sé si fue cuando Emilio y Miguel iban por su tercer cubata, yo me planté en el medio, cuando Emilio con su jerkbait tuvo su primera picada, que bajo de reflejos por el efecto del alcohol casi le arranca el brazo. Emilio enrabietado por la pérdida de su primer pez, se dispuso a probar otras cosas, mientras yo entraba en trance y no despegaba palabra sondeando con el mogambo. Probamos y probamos sin resultado.

Así que seguimos adelante un poco más hasta el final de esa zona de cortados cuando Emilio y Miguel se hicieron su cuarto cubata. A mi todavía me duele el estómago del medio que me hice y eso que era flojillo. Miguel lanza hacia la orilla y cuando recoge ve como un lucio le seguía su pikie. Lo deja caer en vertical, y el lucio lo sigue, lo sube y lo baja y el lucio jugaba al corre, corre que te pillo, pero sin llegar a picar. Mientras Miguel jugaba con el lucio, lanzo un twister de doble cola blanco con cabeza roja aguas adentro, como hice con Pardo. Va cayendo lentamente y patapam, una picada brutal a la caída, muy buena, clavo, pero no clavo, y sigo recogiendo. Me vuelve a picar y se lleva el twister de doble cola. El pasador estaba tocado. Emilio empieza a mosquearse, él sin olerlos y nosotros pim-pam-toma-lacasitos.

En eso que nos ibamos yendo de ese punto y Miguel me comento que un lucio guapo diferente del anterior le había seguido el pikie, seguro que se lo estaba inventando. Miguel vuelve a insistir en ese punto y de un árbol cercano sale un lucio y atenaza el pikie entre sus mandibulas. Este sí que saldría, sería el primer lucio del día. Había hecho falta que todos hubieramos fallado un lucio para que subiera el primero a la barca. Se habían acabado los cubatas y nos centrabamos en la pesca.



Estabamos por una orilla, pero yo con el rabillo del ojo, en modo ansias, estaba mirando a la orilla de enfrente que tenía una pinta mucho más llamativa. Un pequeño cortado con una plataforma sumergida a unos 5 metros. Pensaba que habría más profundidad, pero bueno, es lo que había. Lanzo hacía la orilla el mogambo, mientras avanzabamos, veo que mi señuelo describe una curva y sin casi darme cuenta me encuentro con un lucio enganchado en la otra parte. Doy la voz de alarma al capitán, mientras Miguel también grita que lleva uno. Ahí estabamos Miguel y yo, cada uno con su lucio peleando. Era para flipar. El mío que era más pequeño lo subimos con facilidad, pero Miguel intentaba coger el suyo al estilo pro-luciero al lado del barca. En eso que es un cabezazo del lucio se le suelta. Momento de pánico, un lucio de más de 4 kilos al lado de la barca suelto, suspendido en la superficie del agua e inmóvil de agotamiento. Miguel se la juega y le vuelve a echar mano al lucio intentando cogerlo como las buenas directrices del maestro Marco prescriben. Lo sujeta y lo sube a la barca, como diría Leyton "Pá flipar". Efectivamente, un doblete de lucio para la historia de estas crónicas reflejada en una imagen.



La foto de Miguel solo con su lucio vale la pena ponerla por separado para vuestro disfrute. Como se nota que detrás de la cámara había un experto fotógrafo, nada comparable con el bueno de Marcos, pero se hace lo que se puede.



El pobre de Emilio seguía con su porra a cuestas y no se podía creer lo que estaba viendo. Cada uno de nosotros con un lucio y él, amo y señor de la barca, viéndolos pasar. Como decía Emilio: "¡Qué injusta es la pesca!".

Pues seguimos por ahí sin ninguna picada. A continuació, hicimos una punta muy buena, pero no tuvimos ni picada. Fuimos directamente a otra punta que había a unos 200 metros, pero que si quieres. Así que como no picaban, decidimos comer. Emilio iba como alma en pena y mas sin comida. Así que para calmar su mal de pesca le casqué una punta de pan con pisto de mi madre, y Miguel le dió parte de su comida. Las almendras y cacaos que quedaban rellenaron el hueco restante del estómago de Emilio. Incluso a falta de pan, buenos fueron gusanitos para rebañar la fiambrera de pisto de mi madre. El resto de pisto fue destinado a Lucky que supo apreciar este lujo culinario.

De ahí nos fuimos a una isla cercana que tenía muy buena pinta. No hace falta que reitere que el consultorio sexológico de Emilio echo fuego durante todo el día. Miguel, entre risas, no acababa de acostumbrarse a los comentarios picarones de Emilio. Dimos la vuelta a la isla pescando con pikies, mogamos, spinners y crankbaits, pero nada de nada.

Temiendo con que nos pillara la noche, fuimos volviendo siguiendo la misma ruta que a la ida, pero no tuvimos ninguna picada. Emilio se subía por la paredes. Volviendo a la zona de cortados por los que habiamos pasado a primera hora, y viendo que era tarde, nos pusimos a pescar a curricán, técnica a la cual no le tenía mucha confianza hasta que Yolanda clavó un lucio en la última salida a Tous.

Empezamos a hacer curricán con pikies y mogambos hasta que Miguel tiene la primera picada, pero se le escapa. Retomamos la marcha y poco después es Emilio quien tiene una picada, que para desesperación de Emilio no se materializa en una captura. Emilio estaba al borde del colapso emocional y ya ni nuestras palabras de ánimos lo consolaban.

Seguimos un poquito más por esos cortados y al pasar por una punta, patapam, sí, había sido una picada a mi mogambo. En este caso tuve la suerte de que el lucio que había picado, no se soltara. Me costó sacarlo porque venía de lejos, pero era un luciete de 2 kilos escasos.



Reanudabamos la marcha para que en la siguiente punta Miguel enganchara su pikie sobre una punta. Estaba Miguel y Emilio enfragcaos en desenganchar el pikie, así que aprovecho para hacer un lance paralelo y pegado a los cortados con el mogambo. Empiezo a recoger tan felizmente, no muy profundo, cuando de repente, ostiazo, ¡oooooootro! y este era grande. Comienza a tirar para alejarse del cortado y se pega varias carreras hacia abajo. El trenzado de 50 libras PowerPro que llevaba mi caña me daba algo de tranquilidad, aunque el freno del carrete no iba demasiado fino y no soltaba hilo al ritmo que me hubiera gustado. Sea lo que sea, al final con la ayuda de Emilio, ese lucio salió y lo subimos al barco. Emilio había aceptado su porra y ya disfrutaba de nuestras capturas posando para el recuerdo.



El sol caía por detrás de las montañas y todavía teniamos un camino incierto hasta el coche. Nos pusimos a 54+54+65 libras para no perder tiempo, todo ello gracias a las baterias del tio Berni que las estoy cuidando como si fuera mías. Como diría Charlie: "Parece que el cargador Guest cuida tanto las baterías que cada vez duran más". Juan, ¡qué buena compra!

El retorno al coche fue interrumpido por la recolección de patos abatidos por un cazador y por el descubriemto de que los bocadillos de almuerzo y comida de Emilio habían estado todo el día en la proa de la barca, y nosotros sin merendar. Así que Emilio repartió su primer bocadillo de embutido en tres partes iguales. Para que os hagáis una idea de la calidad y cantidad de ese bocadillo, en mi parte solamente había unos 10 choricitos. Así que cuando llego la roda del trozo de bocadillo de atún, yo me planté y dejé mi parte para Emilio y Miguel que comen como limas y no perdonaron.

Finalmente llegamos al coche y antes de que nos pillara la oscuridad sacamos la barca. Del camino de vuelta, Miguel ni se enteró porque iba durmiendo y yo discutía con Emilio sobre temas de compra-venta de coches. Para Miguel fue el día del descubrimiendo de Emilio como compañero de pesca, que yo creo que no olvidará. Aunque ni Miguel ni yo olvidaremos el que posiblemente sea el día con mayor número de capturas de lucio, sin contar aquel día de ensueño en Orellana. Así que disfrutamos como enanos, aunque la alegría no fue completa viendo a Emilio que se quedaba a cero de una forma tan injusta. En todo caso y siguiendo la filosofía de Juanito en cuanto al querer volver a pescar un próximo día: "Si pescas porque quieres pescar más, y si no pescas, aún con más ganas para resarcirse de la porra".