Saturday, February 13, 2010

¡Cómo picaban el domingo en Tous!

El pasado domingo teniamos una salida luciera con nuestros compañeros del Valencia Bass en la aquel que sacara el lucio más grande se llevaría un jamón. Todo esto era simplemente una excusa para pescar un rato y comer todos juntos.

En mi caso, yo asistí a tal evento con mi cuñao-si-es-que-ha-de-ser que se pescaba encima, como dicen algunos. A las 8 estabamos en la rampa de Tous, que con el nivel actual hace bastante difícil la maniobra. Tras ayudar a botar su barca a los Migueles, salimos dirección hacia el río.

Mientras subiamos hacia los cortados, yo batía orilla con la spinner por si hubiera algún lucio o bass activo, pero no tuve ni picada. Pasamos la arboleda hacia los cortados donde avisté a mi compañero Miguel que iba con su novia Bea, la cual estaba pasando, como diría mi tía, "más frío que un perrete". Así que nos pasamos de orilla e hicimos la primera gran récula.

Llevaba puesto el pikie "nacional", así llamado para no herir sensibilidades, y al lanzar en la parte de dentro de la récula, tengo la primera picada. Ostras, no me la esperaba. Enseguida me dí cuenta que aquello que había a la otra parte de la línea no tiraba mucho y subía hacia la superficie. Era un bass de algo más de kilo y medio que había picada sorprendentemente a mi pikie. Me sorprendía que este pez tuviera sus ojos tomado por tonos anaranjados, al igual que el que había sacado la anterior semana en Cortes.









Tan pronto como lo liberé, volví a lanzar al mismo punto, y patapam, otra picada, pensé, "no es posible". Era otro bass hermano en tamaño del anterior. Foto y al agua.









Fuimos subiendo por la parte derecha mientras Miguel y Bea pescaban en la orilla de enfrente. No tuvimos ni picada. Andrés se entretenía con su magnum barriendo los fondos del embalse, mientras yo le daba más minutos al pikie nacional, al staysee, al crankbait, pero nada.

Iba con la idea fija de llegar hasta la récula que tan buenos resultados me había dado en la trobada. Como suele ser habitual cuando los peces no estan orillados, pegué la barca a la orilla y dejé caer mi pikie por la pendiente hacia dentro. Iba subiéndolo despacio por la pendiente cuando noté una brusca picada. Clavé con ganas, sabía que era un lucio y no quería que se me escapase. Con los nervios y la posibilidad que se enredara en alguna rama, subí al lucio demasiado rápido. Se metió debajo de la barca por unos segundos, pero no puso excesiva resistencia. Costó ensalabrarlo porque en lugar de acercarlo al salabre, yo inconscientemente no hacía más que alejarlo.

Era un precioso lucio, me pareció grande, pero no como aquellos de Cisco. Posiblemente fuera suficiente para llevarnos el jamón, pero no las tenía todas conmigo. Desafortunadamente, sólo faltaba una hora para el pesaje y acabamos de entrar en esa récula. Otra vez me encontraba en la misma situación que en la trobada, podía seguir disfrutando de la pesca en aquella récula y llegar tarde al pesaje, o salir a toda prisa y ver si llegabamos a tiempo. Así que esta vez a regañadientes, salimos hacia el punto de pesaje.









Teniamos que ir a toda máquina, nos quedaban tres baterías, pero no funcionaban como deberían (sí, me tocará renovar baterías en breve). Llevamos 200 metros cuando Andrés se dió cuenta que no avanzabamos al ritmo deseado para llegar a tiempo. El peso de dos grumetes, cinco baterías y el agua del vivero eran excesivos para mi motorcillo de 54 libras. La única solución era pasar de 54 a 80 libras con la potencia de nuestros brazos. Así que aprovechando que Andrés es zurdo y yo, diestro, nos dispusimos a remar. Y así hicimos hasta que llegamos a la zona de pesaje con algunos descansos para recuperar nuestros brazos.

Quedaban unos minutos para las 14h cuando avistabamos a los Migueles y a Bea. Habiamos llegado a tiempo de milagro y reventados. En ese trayecto me planteé seriamente la posibilidad de comprarme un 101 libras. Menuda paliza, al día siguiente aún me dolían los brazos.

Al final resultó que fuimos de los primeros en llegar. Ibamos comentando con los compañeros que iban llegando la jornada de pesca. Los Migueles habían sacado un par de lucios, y Miguel y Bea habían perdido una par de lucios buenos. Otros que se empeñaban en seguir pescando agitando la línea en el aire, pues ya se sabe lo que pasa en esta época del año. Aunque tengo que reconocer que por la imagen de un ataque de lucio en superficie vale la pena arriesgarse. También estaban por allí Nachete, Pascual y su cámara submarina, los Zetas, el tesorero saliente y JJ, Javivi e Ivan, etc.

El nuevo juez, Juan, rompió mano con el pesaje de los dos lucios que se habían pescado. (Fotos subacuáticas cortesía de Pascual).








Primero, fue el de Miguel que pesó 3 kilos y pico.




Luego vino el mío, para el cual ya no quedaban pilas en la báscula y hubo que estimar su peso por interpolación visual tanto en la pantalla de la báscula como en la realidad. Al final, tras una larga discusión fundamentada en una aproximación a la función real de pesaje por polinomios de Taylor nos dió que ese lucio estaba en los 4 kilos. Así que esta vez sí, me llevaba el jamón.



La comida transcurrió entre las animadas conversaciones y comentarios de unos y de otros con las típicas exageraciones. Todo esto alrededor del jamón que degustamos, la tortilla de patata de Juan, o mejor dicho, de su mujer y las viandas de "El Salero". Nachete se encargó de venir cargado con la bebida. Gracias a todos.









Finalmente, me llevaba el jamón de "El Pozo Selección" sin hueso, que mucho "El Pozo Selección" pero que para un poco tierno y sentidito. Sinceramente, creo que habría hecho mejor quedándome en aquella récula, pero no sólo de peces vive el hombre.

Sunday, January 31, 2010

Un día especial para el recuerdo

Esta crónica es especial para mí, tanto por la suerte de haber compartido una jornada de pesca con una persona que personalmente admiro, como por la posterior cena que compartí con mis compañeros del Valencia Bass club.

Pero volvamos al principio de la historia. Era un jueves en la sede del Valencia Bass Club, esta vez con la grata compañía de Cisco que se estrenaba en su nueva andadura, al igual que había hecho Javi "El picantón" la anterior semana. Ya me iba de la sede del club con la duda de si este sábado iría de pesca, ya que teniamos la cena de entrega de trofeos ese mismo sábado y debería salir antes para llegar a tiempo. Tras un intercambio de planes de pesca para el fin de semana con el "molt honorable" salta la chispa y me propone ir a pescar con él ese sábado. Como negarme a uno de mis "sueños de juventud", compartir una jornada de pesca con Mascarell y Leyton. Por desgracia Leyton no podía asistir, así que sería un mano a mano con el Presi.

A las 6:45 había quedado con Mascarell, y a las 8:30-9:00 ya estabamos en la rampa de Cortes con 0 grados centígrados. Como era de esperar estabamos solos. Yo haciendo de Leyton metía el barco en el agua, y acto seguido conducía "la bestia" a su guarida hasta la hora de comer.



Allí estaba yo, subido al barco más impoluto que mi mochila "Revertera" había visto desde su adquisición. Con un frío que cortaba el aliento nos dirigimos al Ral a la récula de la casa. No daré muchos detalles porque Leyton puede prohibirme la entrada al club el jueves que viene, así que aplicaré un protocolo de opacidad, bueno dejemoslo en translucidez. Sólo diré que pescamos a drop-shot en zona de árboles sumergidos a 5-7 metros, pero no tuvimos ni picada. Curiosamente, por razones de convergencia evolutiva como diría Javi o por convergencia a un máximo global como diría yo, el "molt honorable" utilizaba los mismos anzuelos de drop-shot que yo. Esos que me había recomendado el joven, pero sabio, Cisco, esos mismos que nos regalaron un subcampeonato autonómico cuando el enano de la suerte se subió en nuestro barco. "Mariposas" aparte, que diría Charlie al leer una de mis crónicas, no pescamos nada en esa zona, ni picada. También batimos orilla con jerkbait y crankbait, pero nada de nada.

Así que cambiamos de zona para ir a la zona de la isla, en el camino coincidimos con los Valderde que llevaban lo mismo que nosotros. Tras probar alrededor de la isla, no tuvimos ni picada. De vez en cuando, cuando sentía que Mascarell echaba a faltar a Leyton porque enredabamos nuestras líneas, bajaba de la tarima (los dos escalones) para que Mascarell tuviera las mismas sensaciones que cuando pesca con su compañero Leyton.

La cuestión es que volvimos al Ral a la zona de la récula del prebetón donde estabamos protegidos del viento que soplaba con fuerza. Batimos orilla con crankbait y jerkbait, pero no tuvimos ni picada. Nuestros señuelos se enredaban con las hierbas que crecían desde el fondo, es un fenómeno cada vez más frecuentes en Cortes. De ahí nos fuimos a la zona de la presa.



Hasta ese momento Mascarell (y eso que le debían de estar pitando los oídos) me había transmitido suficientes conocimientos como para ganar un hipotético Classic que se celebrara en Cortes, que digo uno, tantos como los pros americanos osaran a retarme. Pero su infinita generosidad no se iba a quedar ahí, me llevó a una récula "secreta" que yo había pescado en múltiples ocasiones pero que nunca me había dado peces grandes. Llevaba montado mi único Staysee (color Wakasaki), sí, el otro se lo quedó un lucio de Ricobayo. Siempre que montó un Staysee recuerdo las sabias palabras de Álex en cuanto a la secuencia de sacudidas. Así que dada la gran inactividad de los peces, decidí prolongar la parada entre sacudidas. "Jerk-jerk-stop", "jerk", picada, uno, uno, llevaba uno, pensaba que era un lucio porque la picada fue agresiva, pero pronto ví que era un bass bueno. Se metió debajo de la barca, lo aguanté con miedo de que se enredara en algún árbol que no veía, pero finalmente lo subí a la superficie. Mascarell lo izó arañándose sus dedos con las poteras. Era un bonito bass de invierno que tenía los ojos con tonos anaranjados como si estuviera en época de freza y que estaba muy gordo para la época del año en que estabamos. Pesaría algo más de 1.5kg.



Seguimos batiendo orilla con crankbait y jerkbait por una playa que tenía muy buena pinta, pero no nos picaron. Ya se estaba haciendo tarde, así que replegamos trastos y volvimos.

Ya en la rampa, la bestia sacó el barco sin inmutarse y allí comimos el pisto que mi madre nos había preparado. Sin duda alguna, no puedo agradecer suficiente la labor de mi madre en la preparación de la "meriendilla" en cada una de mis salidas de pesca. Había sido una jornada de pesca para el recuerdo con la grata compañía del "molt honorable", un placer, un sueño hecho realidad.

Por la noche teniamos la cena de entrega de trofeos del club. Miguel y yo tuvimos la suerte de sentarnos con una pareja encantadora, los "Pacos" que se estrenaban en la pesca de bass desde embarcación y nos contaron sus múltiples vivencias. Espero que se animen y este año también compitan con nosotros. Berni y yo recogimos nuestros trofeos como subcampeones autonómicos, los ojos de Berni como luceros del alba reflejaban la felicidad de su alma.



En la rifa no me tocó nada, aunque los suertudos de Miguel y Berni, se llevaron una caña y un carretito, respetivamente.



El colofón a este día especial concluyó en la grata compañía de Berni y Miguel alrededor de unos cocktails mientras discutiamos sobre el sexo de los basses, o si no era eso, era algo parecido.

Monday, January 25, 2010

Embalse de Buseo

Esta crónica será breve, es básicamente la presentación de un embalse desconocido para muchos de nosotros y que Cisco y yo nos propusimos descubrir aprovechando la festividad del día de San Vicente en la ciudad de Valencia.

Quedamos a las 7:30 en la gasolinera de Godelleta y a las 9:00, tras pasar por el pueblo de Chera y recorrer un trecho sobre pista forestal en buen estado, llegamos a la cola del embalse de Buseo. El único punto más crítico es la bajada de la pista forestal a la planicie desde la cual se bota la barca. Había algunos surcos como resultado de las últimas lluvias que imponían algo de respeto, pero no supuso mayor problema.




Lo más cerca que estuvimos de sacar un pez fue una carpa que robé con un jerkbait al poco de llegar, y con la que estuve un rato peleando. Luego estuvimos probando en diferentes puntos del embalse con crankbaits, jerkbaits, pikies, mogambos, spinners, etc., pero nada de nada de nada.





Con la sonda detectamos cardúmenes de peces suspendidos en medio del embalse y cerca de la presa donde la profundidad máxima no llegaba a los 10 metros, siendo éste el punto má profundo del embalse. También probamos allí, pero ni picada.



Incluso pescamos la cola del embalse mientras algunos individuos nos bombardeaban desde la orilla con sus cucharillas. Finalmente nos resignamos, y tras comer a orillas de este singular embalse recogimos trastos y nos fuimos para casa.

Monday, January 18, 2010

Parejitas de un día de invierno en Cortes

Empezamos una nueva etapa como se puede ver por la remodelación del blog que ha hecho la fantástica administradora a petición popular.

Esta jornada de pesca se cuece un jueves por la noche en una bocateria de Valencia de cuyo nombre no quiero acordarme. El molt honorable nos comentó que iba con su fiel compañero a pescar a Cortes con sus equipos de mosca. La idea de compartir un día de pesca con esta encantadora pareja enseguida me cautivó. Viendo que mi compañero Miguel no podía asistir, le mandé un SMS a Cisco:

"... el sábado Mascarell y Leyton van a Cortes, te apuntas?..."

A lo que éste me contestó:

"Pero k preguntas me haces. Por supuesto k me apunto..."

Enseguida vinieron a mi mente las palabras de Javi:

"La mujer de Cisco es una santa mujer."

La cuestión es que quedamos a las 8h en la gasolinera de Buñol y un poco antes de las 9h ya estabamos en la rampa intentando que las ocas no nos picaran el trasero. Mientras estabamos preparando la barca llegaron Mascarell y Leyton, y tras los oportunos saludos y relato de batallitas de pescadores, salimos hacia el Ral.

Empezamos pescando la punta de los Franco. Yo estrenaba mi nueva sonda Humminbird 570 recién llegada de USA para la que había hecho un montaje provisional pensando que podría dejar el transductor dentro de la barca, pero no. Tras inicialmente desoír las palabras de Cisco que me sugería que posiblemente la sonda sólo funcionaría con el transductor dentro del agua, al final hice caso a las palabras de un hombre de artes y se hizo la luz. El problema es que tenía que llevar colgando la sonda en la proa, pero no podía hacer otra cosa.

Así que empezamos batiendo orilla con jerkbait, jig en las coberturas y algún pikie pequeño que otro, pero nada de nada. Ibamos girando hacia dentro de la récula de la casa sin picada. Yo llevaba un jerkbait Smithwick en color clown en contra de mis prejuicios y después de haber visto a Cisco sacar algún bass y lucio en Tous unos días antes. Cuando llegamos a la plataforma que hay un poco antes de colocarnos debajo de la casa, Cisco que estaba probando todo tipo de jerkbaits y crankbaits, estrena un jerkbait con la cabeza roja al que yo miro con no muy buenos ojos. A los pocos lances, patapam, "llevo uno" me dice. No parecía muy grande, al final lo meto en el salabre. Era un luciete de 2kg. Cisco empezaba a derrumbar mis prejuicios.


Seguimos batiendo orilla, pescando los árboles del borde de la plataforma con jig, pero nada. La sonda aunque iba colgando en la proa marcaba los árboles que nos encontrabamos, ¡qué caña! Al salir de la plataforma y colocarnos debajo de la casa, patapam, clavo algo con mi jerkbait, ése que había condenado al ostracismo de mi caja de señuelos y que Cisco me hizo recuperar. Era una lucioperca de 1.5kg, enseguida me acordé de mi madre, para ella ya había echado el día.


Mientras tanto en la orilla de enfrente nuestra pareja seguía "agitando" sus líneas en el aire sin picada, aunque sí que les habían subido un par de basses. No nos había dado tiempo a abandonar esa zona de debajo de la casa, cuando Cisco que llevaba un Lucky Craft D-12 white and gray montado en su caña Saint Croix medium, sí esa caña que según él el pez más grande que había sacado era un bass de 800gr, tuvo una picada brutal. Veo que su caña se dobla exageradamente, y pensé "éste no lo va a sacar así como así". Era el momento de anunciar este hecho a la pareja de la orilla de enfrente con la mítica frase de Jaime: "¡Oooootro!", pero esta vez era verdad. Tras unos minutos de pelea, aparece un lucio estilizado y delgado del que asoma por su gran boca el bajo de fluorocarbono, el crankbait había desaparecido completamente en sus fauces. Este lucio pesó 5.7kg, pero tenía cuerpo para pesar 10kg por lo menos, y eso sin exagerar.


Después de sacar este lucio, estuvimos repescando los tocones del fondo de la récula de la casa que habían pescado por Mascarell y Leyton sin éxito. Así que nos salimos de la récula de la casa para pescar la récula que hay entre la récula de la casa y del prebetón y que tiene un árbol en la punta, pero nada de nada. Salimos de esa récula yendo hacia la récula del prebetón. En ese momento la sonda se me apagó como consecuencia de que la batería empezaba a flaquear. No había sido consciente de que el consumo de energía de una pantalla más grande sería mayor, para la próxima ya lo sé.

Nos fuimos a buscar a Mascarell y Leyton que pescaban con sus strimmers en la arboleda enfrente del pantalán. Allí seguían firmes e impertérritos agitando sus líneas al aire viendo como la sombra de la porra se cernía sobre sus cabezas como la peor espada de Damocles de un pescador. Así que aprovechamos para inmortalizar su maestría con la caña de mosca para este blog.


Me quedé observándolos mientras se reflejaba en sus artes la seguridad que da la experiencia de haber pasado muchas horas sobre el agua. Era el momento de irnos a comer, el momento de ese último lance, ese lance que a veces proporciona el último pez de la jornada, ese lance que hace temblar al más experimentado de los pescadores con el anhelo de que sea fructífero, y Leyton, siendo humano, le tembló la mano. Buscando ese pez mítico que se esconde debajo de las boyas, su strimmer se enganchó en el cabo de la boya para siempre. La situación era graciosa y más cuando su compañero hizo referencia a la boya como "indicador de picada". No meteré más el dedo en la llaga.


Estuvimos comiendo juntos y rememorando batallitas que el paso del tiempo exagera cada vez más, lo típico de pescadores. Cisco y yo nos quedamos un poco más para ver si sacabamos otro 3000, pero ya no tuvimos ni picada con una agua a 48.5F, el horno no estaba para bollos. Así que como nos suele pasar a Cisco y a mí cuando vamos juntos y solos, recogiendo el barco nos abrazó la luna.

Monday, December 28, 2009

El gordo de Navidad

Unos días antes, el trío calavera, habíamos quedado para hacer una salida al lucio y esta vez también se había apuntado nuestro querido amigo Miguel Franco. Al final Crespo no podía porque se le habían superpuesto las comilonas y no tenía tiempo para más, y Jorge tuvo que declinar la invitación por una razón de fuerza mayor, una gastroenteritis vírica, que nada tiene que ver con las comilonas que acaecen por estas fechas. El mismísimo "Doctor" había rechazado una salida de pesca por una cita, cada 10 minutos con Roca.

Con menos efectivos pero con la misma ilusión, allá que nos fuimos Miguel y un servidor. Quedamos a las 6h en Massamagrell para salir hacia Tous y después de un viaje corto por una fluida conversación, llegamos aún de noche a la orilla. Recordé las palabras de Jorge que me dijo un par de días antes: “el embalse ha subido, por lo menos llegará hasta el coche”, no se veía y tuvimos que botar la barca desde la misma carretera.

Después de preparar todos los bártulos, decidimos subirnos dirección al río, pero a la altura de la recula de Alberic, Miguel propuso investigar la zona de Escalona y como la última vez que fuí a Tous me quedé ganas de pescar esa zona, no rechace la proposición.



A partir de ahí, nuestros pikies y mogambos empezaron a chapotear el agua una y otra vez. Cruzamos en dirección a Escalona, pescando la zona de la derecha, hasta los cortados y una vez allí, rastreamos a fondo toda la zona, pero sin rastro de los “Esox”.

Siguiendo por la misma orilla, de repente dije:

“Mira Miguel, mira Miguel…………..”,

pero Miguel no llevaba las polarizadas. Un gran bass en la mismísima orilla, nos quedamos atónitos pensando: ¡¡¡Un bass, el 26 de diciembre, el la orilla en un día de perros y con el agua a 11 grados!!!! Esto nos trastocó los planes y a partir de ese momento cambiamos nuestras cañas de lucio por las de bass. Un poco más para adelante, en unos árboles sumergidos, volvimos a ver basses. El agua estaba muy transparente y teníamos que pescar muy alejados de la orilla y empezó el carrusel de lances a las coberturas.



En uno de esos lances con mi jig, a un gran árbol caído, noto algo extraño al final de la línea, tenso, pero no noto nada, vuelvo a tensar y mi caña me dice que ahí pasa algo raro, no lo pienso, clavo y empieza la lucha:

-“Miguel, Miguel lo llevo, es un bass”, un gran bass aparece.
-“No parece tan grande, disfrútalo”

El bass no quería subir y doblaba la caña heavy como si fuera una de drop-shot, después de unos saltos y unas carreras, le pido a Miguel la sacadera. Una vez en la sacadera, ya empezamos a darnos cuenta de la realidad, no era un gran bass normal, eso era el “GORDO DE NAVIDAD”.



Después de las típicas frases como “que peazo pepino”, “que bola”, Miguel hizo una aproximación de peso que estaba sobre los 2.700 ó 2.800Kg. Saque la báscula, empezó a parpadear y el número mágico apareció en pantalla "3.260" empezaron los gritos, auténticos gritos, abrazos, palmadas, fue una experiencia única.

Realmente me había tocado el gordo de navidad, había pescado el pez soñado por todo pescador, había tenido la suerte de estar en el sitio adecuado, en el momento adecuado.

Nos costo bastante reaccionar al evento, no acabábamos de creer lo que había sucedido, pero nuestras visitas cada minuto al vivero, así lo corroboraban. Decidimos meterlo en el vivero para poder disfrutar de esa maravilla de pez. Después de un gran album de fotos con el pez, seguimos pescando, en el ambiente se palpaba un gran optimismo, incluso dijimos: “ ……vamos a por otro pepino…”



Seguimos viendo basses, bastante basses pero ya no tuvimos ninguna picada y decidimos bajar para la zona de la presa para pescar la “recula del ojete” y tentar a los lucios en las piedras de delante de la presa. Ya era tarde cuando llegamos a la presa, por lo que decidimos pescar rápido la orilla de la izquierda en dirección al
coche.





Recogimos y ya en el coche rememoramos ese gran momento resonado en nuestras cabezas la música “ de los niños de San Tous”, cantando el gordo ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡3260!!!!!!!!!!!, y el gordo de navidad, salió.

Quisiera dedicar esta mi primera crónica, en primer lugar y especialmente a Borja Palmero, la persona que me inició en el mundo del bass y echamos mucho de menos, en segundo lugar a mi mujer Trini y a mi hija Aitana que son las que mas sufren mis horas de pesca y a mis compañeros y maestros de UPV: Vicent, Jorge “The Doctor” y “el meu cosi” (Crespo).

Por último, a Miguel Franco, persona que vivió “in situ” la gran e inolvidable experiencia.

¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Feliz Navidad!!!!!!!!!!!

Cisco

P.D. ¿A quién le tocará el gordo del niño?




Nota del editor: Como os podréis imaginar (por la mujer e hija citadas), esta crónica que tengo el honor de publicar, no ha sido escrita por mí, sino por Cisco :-) Ya felicité a Cisco por lo que posiblemente sea el bass de su vida, aunque ójala no sea así, y aquí reitero mi más sincera felicitación: ¡Enhorabuena, Cisco! Nótese la foto al margen tomada por el funcionario de la IGFA donde se da fe del peso del pez.

Sunday, December 27, 2009

Benagéber 3 - Cortes 0

Está crónica es un poco especial porque resume una jornada de pesca en dos embalses diferentes el sábado 12 de diciembre. Mientras los miembros de la escuela Bass UPV se comían una buena porra en Cortes, dos pimpines, mi cuñado Andrés y su amigo Jared, hacían una pescata en Benagéber para quitarse el sombrero dada la época del año.

Por mi parte, lo único que ví en Cortes fue una lucioperca de 3 ó 4 kilos que siguió el jig cuando lo sacaba de las profundidades de una récula del Ral. Otra cosa a destacar fue que probé mi primer pequeño swimbait, un 110 chartreusse shad de lucky craft. Javi y yo nos quedabamos tontos mirándo como nadaba. ¡Qué pasada!

Vayamos directamente con la gente que pescó ese día. Andrés y Jared, que no escarmientan de malos caminos, tiraron su barquilla de plástico por Fuente Cabera, punto intermedio en el curso del embalse de Benagéber. Subieron por la orilla de la izquierda, hasta la primera curva a la izquierda donde hay un cortado. Andrés, gran amante de los "rapalas de pala grande que pronfundizan mucho", barría las paredes con su "rapalilla blanco" del Decathlon. Cuando en una de esas, tras haber ejercitado suficientemente sus bíceps, tiene la primera picada del día. La picada fue brutal y aquello que había a la otra parte tiraba hacia abajo como una bestia. Andrés, pensaba que llevaba el lucio de su vida, a la vez que estaba tranquilo que ese pez no le partiría el hilo azul de 12 kilos (25 libras), también del Decathlon. Finalmente, subió a la superficie una gran carpa típica de Benagéber. Yo creo que sería esa misma carpa que le pegó un susto a mi compañero Miguel o su hermano Pablo cuando pescaban con una spinner las profundidades en un cortado.



Siguieron subiendo hasta la altura de la rampa de Vado de Moya y empezaron a bajar. Andrés había cambiado a un "rapala" en color fire tiger de pala grande (como no) que le había regalado yo tras ganarlo el pasado año en el Open de Lucio. Se lo había regalado siguiendo las directrices finesse con los que una pareja del Valencia Bass me había llenado la cabeza. Estas directrices me prohibían terminantemente utilizar colores no naturales. La cuestión es que Andrés llevaba ese crankbait, y Jared llevaba una spinner anfibia, de las que todos tenemos cuando empezamos a pescar. Sí, de esas, que igual están en medio terrestre, que en medio acuático. Nótese el uso de los términos "medio terrestre" y "medio acuático" para no ofender sensibilidades de gente con estudios en esas ramas de la ciencia.



Volviendo al tema, Andrés con crankbait fire tiger y Jared con spinner alburno. En eso que enfrente de los cortados donde habían sacado la carpa, patapam, picada a Andŕes, me refiero al crankbait de Andrés, se entiende, ¿no? :-P Tras pelearlo un rato, consigue subir el bass que dió 1.9 kg en la báscula. Estaban alucinando dado lo fría que estaba el agua. En eso que siguen bajando por la orilla soleada hacia Fuente Cabera, cuando Jared, que ya había clavado todo aquello que observaba sus artes de pesca desde las orillas, me refiero a ramas, arbustos, piedras, etc., lanza a unas ramitas finas que asomaban sobre la superficie del agua con su spinner y patapam, su primer pez del día, un bass de kilo que pasaba por allí. Enhorabuena, Jared.



Cuando estaban ya llegando a la rampa de embarque para recoger bártulos e irse para casa, Andrés que tenía el brazo como si hubiera estado todo el día haciendo series de bíceps en el gimnasio, patapam, "un altre de kilo nou cents", sí, otro bass de 1.9 kg con el mismo crankbait fire tiger.



En ese momento la "Mare de Déu" de Benagéber que había acompañado a estos dos pipiolos durante todo el día y que había iluminado a Andrés, pero especialmente a Jared (véase foto abajo sin retoque):


se les persofinicó en un árbol seco, algo parecido como le pasó a Moisés en el monte Sinaí. En ese momento, ese árbol habló para revelarles los 10 mandamientos de todo buen pescador:

1. Amarás al Bass sobre todos los peces.

2. No tomarás el apellido de Yamamoto en vano.

3. Santificarás las fiestas porque podrás aprovechar para ir a pescar.

4. Honrarás a aquel amigo que te presentó el Bass.

5. No matarás al Bass.

6. No cometerás actos impuros, así podrás ir más días a pescar (menos cubatas y más pescar).

7. No robarás.

8. No dirás falso testimonio ni mentiras.

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros.

10. No codiciarás los bienes ajenos.

Fijaos como el avezado reportero gráfico, Andrés, captura la instantánea que refleja la animada conversación que mantiene Jared con la Mare de Déu (o al menos así él creyó que era) antes de hacerle entrega de las tablas de los mandamientos:



Bromas y no tan bromas aparte, cuando Andrés me contaba esta jornada de pesca alucinaba en colores. La única explicación desde mi ignorancia que le encuentro a esa actividad del bass en Benagéber en estas fechas del año fue que estabamos en el último día antes del frente frío que puso las temperaturas en Benagéber en varios grados bajo ceros, y posiblemente eso activara a los peces como si esa fuera su última oportunidad para alimentarse antes del crudo invierno.

No puedo finalizar esta crónica más que con mi más sincera felicitación y envidia sana para con este par de pimpines que hicieron esta pescata contra todo pronóstico. ¡Enhorabuena!

Saturday, December 26, 2009

Puente de la Constitución en Tous, ¿dónde ibamos a estar mejor?

Habiendo 4 días de puente había que aprovecharlos para ir a pescar, claro está. Nuestro escenario sería Tous.

La primera salida que fue el sábado, fuimos Cisco, mi cuñado Andrés y yo, con la barca de Cisco que es más grande que la mía e ibamos a estar más anchos. Subimos directamente hacia la zona de los cortados, creo que con alguna parada intermedia no fructífera.

Dada la época en la que estabamos, ibamos pescando al lucio con pikies y mogambos, y al bass con jigs de jewel, como no. Subiendo por los cañones no tuvimos ninguna picada, lo único a destacar fue la escalada extrema que tuvo que hacer Andrés para plantar un pino en lo alto de un risco.

Llegamos hasta la primera gran récula que hay a mano derecha en los cañones, pero decidimos dejarla para más tarde e ir a la siguiente grande que hay a la derecha. Grave error. Pescamos al lucio dicha segunda gran récula a la derecha sin picada y eso que tenía buena pinta. Cuando ya bajabamos de vuelta a la primera récula, nuestro amigo Alfredo con un motor eléctrico de los buenos, nos adelantó y se metió en la récula. Os podéis imaginar nuestras caras después de estar subiendo más de una hora con un motor eléctrico de los malos. Cisco estaba totalmente indignado. Entramos un poco en esa récula cuando vimos que para más inri, Alfredo sacaba un lucio de 2 ó 3 kilos al final de la récula.

Salimos de la récula y pescamos los cortados que venían a continuación en la parte del sol. Cisco con su pikie "nacional" (para no ofender sensibilidades) lo tira hacia los cortados cuando nota un picada. "Me han picado" dice Cisco, pero acto seguido se le suelta lo que había a la otra parte. Cisco recoge el pikie para volverlo a lanzar, cuando ve que un gran lucio de 6.3 kg sigue su pikie hasta casi la barca. En este momento me gustaría poner el vídeo de Cisco imitando como el lucio tomaba el pikie suavemente con el lateral de sus fauces. Os podéis imaginar la brutal lucha que se produce cuando un lucio de ese tamaño es clavado tan cerca de la barca y con tan poco hilo fuera. Cisco no le dió tregua y yo lo ensalabré rápidamente. Fue incréible.



Tras recuperarnos de las fuertes emociones, seguimos bajando por la misma orilla y al poco rato, pam, Cisco clavaba otro lucio con el mismo pikie, pero otro lucio que era hermano del anterior. No se iba ni 100 gramos. Lo ensalabro como puedo dado el pequeño tamaño de mi salabre de bass, y cuando lo estoy metiendo en la barca, da un coletazo y me viene justo para hacerlo caer dentro de la barca. Madre mía, otro lucio y además muy bueno. Nunca en mi vida había visto sacar 2 lucios de ese tamaño en el mismo día. Me quito el sombrero.



Seguimos pescando, pero dado que hacía más calor, yo cogí mi caña de bass que llevaba montado un jig de pewel negro/azul para lanzar al final de aquellas pequeñas réculas orientadas al sol donde hay una gran variación en profundidad en pocos metros. En la primera que nos encontramos con este patrón, nuestro amigo Cisco clava un bass de kilo y medio, creo recordar.




En la siguiente que nos encontramos, lanza Cisco se le engancha en unas ramitas de la orilla, y aprovecho para lanzar yo, mientras el jig caía por la pendiente notaba las picadas y clavo. Tan pronto como clavo, el bass que había a la otra parte sale como un obús hacia arriba y salta fuera del agua, era bueno. Tan pronto como cae sale disparado hacia la izquierda para chocar contra la orilla. Estaba como loco, nunca había visto un bass con tanta agresividad en sus arrancadas. Finalmente, el bass ya desfondado lo subo a la barca. Era muy bueno, pesó 2.1kg, aunque no parecía que pesara tanto.



Con este pez empezamos a bajar para irnos. Nos quedaba un buen trecho y no quería que se nos hiciera de noche. No recuerdo si tuvimos alguna picada más, creo que vimos un par de basses al entrar en la récula grande a mano izquierda cuando salimos de los cortados. Y eso fue lo que dió ese día de pesca en Tous. Al sacar la barca coincidimos con nuestro amigo Alfredo con el que también coincidimos el lunes.

El lunes volviamos los dos valientes, Cisco y yo, y esta vez nos acompañaba Crespo que tenía unas ganas locas de pescar. Nuestra idea era hacer lo mismo que el otro día, pero el viento en contra no nos permitía avanzar con mi motor de 54 libras en la barca de Cisco, una Duroboat de 14 pies. Tan pronto como llegamos a la zona enfrente de la arboleda nos tuvimos que meter en la primera récula grande a mano izquierda.

Cuando ibamos entrando en la récula hago una lance hacia la orilla con el pikie y pam, una picada. Me doy cuenta de que es un bass, alucino. Al final lo saco sin problemas dado que llevaba la caña de lucio y trenzado. Era un bass precioso de 1.9 kilos. Nos metemos en la récula y la sonda nos marcaba peces entre las ramas, así que echamos en ancla y pescamos las coberturas con jig. Al momento tengo una picada al jig y me cortan el hilo, bien, un lucio. Lanza Cisco a la orilla de enfrente con un pikie amarillo fluorescente y clava un bass de 1.5 kg, creo recordar. Crespo pescando la cobertura , pam, otra picada y le cortan el hilo. Después de estar allí un rato, salimos en busca de la siguiente récula.




En esa siguiente récula, Cisco clavó otro bass con un pikie. Yo estaba sorprendido, estaba picando los basses a pikies y los lucios a jigs. Por fin, entramos en los cañones, y mientras entrabamos, nuestro amigo Cisco, clava otro bass de 1.6 kg (lo digo de memoria). ¡Yeee, tú!

Subimos rápido por los cañones aprovechando que el viento había cesado. Mientras subiamos, Crespo llevaba el motor eléctrico. Cisco y yo haciamos power-fishing con pikies sentados en la barca, y claro, ocurrió lo que tenía que ocurrir. Me picó un lucio que no era muy grande y como iba sentado pues no pude clavar adecuadamente y se me escapó. Pasamos las dos réculas grandes que hay a mano derecha subiendo un poco más, pero no tuvimos picada.

Cuando ibamos bajando nos volvimos a encontrar con Alfredo, un luciero de pro donde los haya y tras charlar un rato, le comentamos nuestra intención de pescar la récula que el otro día nos había "quitado", pero con un "se siente" nos quedamos. Cisco se subía por los cortados :-)

Así que nada, cuando ellos se fueron, nosotros entramos en la récula y allí comimos de categoría, con una compañía inmejorable como son Cisco y Crespo. Crespo tuvo el detalle de traernos dos trozos de tarta del cumpleaños de su hija. No me lo pude acabar, era enorme. Saliendo de esa récula, hice la gracia de coger la caña de Crespo que tenía montado un jig marrón de jewel, lo meto en una cobertura, pam, picada y me cortan el hilo. ¡Ala!, a restituirle a Crespo el jig con el más parecido que tenía.

Con esto fuimos bajando tranquilamente aunque ya era tarde, el viento se había calmado, y las sirenas de Tous hicieron su aparición para encantarnos y hacer que se nos hiciera más tarde. Crespo, un hombre casado, inmune a sirenas, nos avisaba que se nos estaba haciendo muy tarde y que la luna nos abrazaría, pero nuestra ansia por pescar era mayor, como aquel día de la trobada.

Cuando salimos a la zona más ancha de Tous, allí estaba Alfredo, que muy gentilmente nos ofreció remolcarnos. Menos mal, porque cuando llegamos donde estaban los coches era casi de noche. Hay que agradecer a Alfredo este gesto, que a pesar de "quitarnos" los sitios de pesca, nos hizo este gran favor. Muchas gracias, Alfredo.

Esta crónica va dedicada a Álex Fabra por su insistencia en que fuera publicada, pero que no había tiempo de hacer hasta ahora. Cuando tenga un rato añadiré más fotos.