Thursday, April 29, 2010

EN EL MISMÍSIMO RÍO SENA

Cita inicial: “Las porras son al pescador lo que las cuestas son al ciclista. Detrás de una…irremediablemente viene otra”

PRÓLOGO: LA PESCA Y LA CRISIS

Tal y como se ha puesto la crisis y con el paro que hay…amigo… tal vez debieras pensar en acomodar tu cabeza al hecho de llevarte a la boca la comida esa que destinas al anzuelo de los peces”.

CAPITULÍN 1: DE PÊCHE EN PÊCHE…

En Francia, hay tanta superficie fluvial que uno no sabe por donde empezar. Como sucede en otros países europeos, lo único que te echa para atrás para no ir a pescar con más frecuencia es la escarcha esa que el frío helador te deja en las manos buena parte del año…
Y claro, la gente local es ajena a que estos riachuelos, canales y estanques que pasan por al lado de sus casas albergan multitud de especies piscícolas…y poco que les importa. La pesca aquí es una pesca en soledad, tradicional, como los antiguos. “Back to innocense”, todo el río para uno, sin preocupación de que suceda un fenómeno harto frecuente y ruidoso en España: “
Nitro p´arriba… Nitro p´abajo”.

Río Aube, afluente del Sena, a su paso por Plancy

La cuenca del Sena y sus afluentes es ejemplar en todo esto. Desde su nacimiento con afluentes donde las truchas y vacas se dan los buenos días, pasando por multitud de mini-lagos, estanques, ríos 3 veces más anchos que el Ebro o canales por donde navegan barcos industriales.

Afluente del Aisne (cuenca del Sena), cerca de Reims

Lucios, percas europeas y luciopercas dan la bienvenida al pescador más intrépido. ¿Jaime, y basses no hay? No, no hay.

Estas son las “condiciones” que uno se encuentra en el este de Francia.

CAPITULÍN 2: “LES CONDICIONS”

Lo recuerdo perfectamente. La conversación sucedía en el río Júcar a su paso por Sumacárcel. Un pescador recién iniciado conversaba con mi padre sobre las luciopercas:

- Ara per ací s´estàn agarrant-ne molts bitxos d´ixos.
A lo que mi padre contestó:
-
Pos dalt a la presa (de Tous) també n´hi han.
A lo que el hombre, totalmente sorprendido, se dijo:
- Dalt?
Para después, tras unos segundos de recapacitación, añadir:
-
Clar, més condicions encara!

Pues bueno. En Francia, los lucios, las percas y luciopercas son peces autóctonos que habitan sus ecosistemas naturales originarios, que son la inmensidad de ríos, lagos y estanques con que cuenta el país. Y donde depredadores y depredados conviven en natural equilibrio. Esto hace que la densidad de predadores sea relativamente baja, lo que lleva a que las jornadas de pesca sean en cierto modo algo porreras. De ahí que aquí no exista mucha gente especialista en esta pesca, y los que la practican, lo hacen al estilo tradicional, como si de la pesca de ciprínidos se tratara, bien sea con pez vivo o muerto, o con señuelos "apañaetes" lejos de la vorágine que el marketing del bass mueve en España.




Por el contrario, ¿qué “condicions” tenemos en España? En España tenemos hábitats artificiales, que son los pantanos, sujetos a constantes cambios en el nivel del agua embalsada, donde conviven especies foráneas artificialmente repobladas y en perfecto desequilibrio. Y esto conduce a la actual situación pesquil en nuestro país: o hay embalses donde te hinchas a sacar peces (llámalo Navallana, Sierra Brava,…) o bien no sacas nada de nada (llámalo Mequinenza, Ricobayo o pon el nombre que tú quieras).

Así es que, a pesar de contar Francia “con unes condicions inmillorables, amic meu”, en cuanto a pesca se refiere,
“ja m´agradaria a mi qu´ací fora tan fácil agarrar… els bitxos ixos”.

CAPITULÍN 2(bis): “LES CONDICIONS” (2ª PARTE)

Por cierto, y permitidme un inciso; la foto siguiente la tomé este verano en Estocolmo. Si bien en España tienes que irte a la poza más recóndita del río más escondido de Asturias, en Suecia uno es capaz de pescar un salmón atlántico en el centro de una ciudad de un millón de habitantes.

Les condicions, les condicions,…

CAPITULÍN 3: POCA ACTIVIDAD INICIAL

Decía el fabuloso escritor Wenceslao Fernández Flórez en su cuento “El Bosque Animado” que en el río vivían unas vivaces truchas que no paraban de saltar y jugar. Y el hombre se conoce que sabía del tema, pues apuntaba que habían de dos tipos “pintonas y asalmonadas”, lo que viene a ser truchas fario y truchas arco iris. Y además añadía algo particular y veraz:

“el río también lo poblaban otros peces perezosos y antipáticos”, las anguilas, “a las que no les gustaba saltar…”.

Pues bien, la jornada en el Sena comenzó con poca actividad, sin picada alguna, como las anguilas, tal que por un momento me sentí de nuevo pescando en …¿Tous?


CAPITULÍN 4: EL TAMAÑO SÍ IMPORTA

Cita: “Nacho Vidal es a los hombres lo que un Mogambo es a los vinilos”.

Ande o no ande…caballo grande.

Como diría un famoso pescador catalán que aparece en los vídeos: “cuando el agua se riza por el viento o las aguas toman color por la lluvia es el momento de incrementar el tamaño de los señuelos o de echar mano de colores más vistosos”. Aquí abundan las aguas color chocolate y claro, toda esa retaila de señuelos vistosos que las revistas de pesca nos hicieron comprar en los años 80 y 90 y que no servían para nada pueden ser una buenísima opción. Echaba de menos señuelos que tengo en mi casa cogiendo polvo, tipo Fat Rap naranja eléctrico, de color amarillo chillón, “Fire-tiger” y cosas así….que en España, al igual que le sucedía a Gudjohnsen en el Barcelona, están clamando para que les dé minutos. De hecho, en un principio apenas me traje un par de precarias rapalas…”que parecían cansadas”.

Pero en mi regreso a España por Navidad recargué la caja con todos estos señuelos olvidados que desbordaban de energía contenida en ¡más de una década! Por cierto, prestad atención a la spinner que aparece abajo…importada de los mismísimos Estados Unidos de Xirivella. Por si alguien no se ha dado cuenta todavía es una genuina
“Ximo Baits”.

Seguro que los frutos no tardarán en llegar...

CAPITULÍN 5: EN LA PESCA COMO EN EL LIGAR

(Recuerdo ahora la 1ª Parte: “Es anar als puestets”)

2ª PARTE:

Me lo contaba mi amigo Fran. En su piso de estudiantes, un Murciano se afanaba en darle lecciones de ligoteo a un bajito valenciano de poble:

- “¡Pero tú cómo vas a ligar, con la cara de Alfredo Landa que tienes y lo cutre que vistes!
Para ligar hay que peinarse p´atrás, vestir chulapo, pisar con garbo…hay que creérselo
¡hay que ser americano!

Pues bien. A veces en la pesca hay que creerse americano. Usar señuelos de última moda y lanzarlos con garbo y recoger deprisa. Y así me dispuse con mi Spinner de doble pala, una dorá, una plateá…impecable artificial para tantear el terreno pues, como dice Javi, “son señuelos que mueven agua” pero, a pesar de lanzar en coberturas de ensueño que hay por aquí, salidas como del Príncipe de Beckelar, tipo ramas de sauce llorón que caen sobre el lecho del río o nenúfares de esos que apareen en las revistas y, además, de saberte que hace semanas o meses que ningún señuelo nada por esas aguas…

“contra lo que podría pensarse…esto no es “Vini, Vidi, Vinci”.


CAPITULÍN 6: LA FALACIA DE LOS SENTIDOS.

Cita: “De los sentidos no se obtiene conocimiento verdadero” (René Descartes)

Estaba yo pescando cuando me dispongo a cambiar el señuelo. Sería a unos 5 o 6 metros de la orilla, al tirar el señuelo a tierra me veo como que se mueve algo así a 4 paticas, caminando como un bebé. Se trataba de una ranita. Hacía siglos estelares que no veía una en España, y menos allí, entre el césped. Mi subconsciente me traicionó. Me dije:

-¡Ostras!, ¿qué bichico es éste?

Pues bien, en una de mis recogidas de señuelo vi cómo un Black bass bellísimo, atigrado, con aletas que variaban del naranja atardecer al rojo carmín, seguía mi señuelo…era una perca fluvialitis. Mi subconsciente me traicionó nuevamente, me dije:
- ¡Qué Black bass más bonico!



Y así fue, como poco a poco los "superseñuelos" se pusieron el mono de trabajo y empezaron a dar sus frutos:


Fat Rap Electric Orange Tiger...¡terrorífica!

Y es que, como una vez que me dijo Paco Revert al intentar venderme uno de esos señuelos que nadie compra: "Llévate ésta...todas pescan".

Y pim pam, pim pam, otra que entra:

Las autofotos nunca fueron sencillas...

Entonces decidí apostar fuerte. Me centré en mi spinner una cuchara plateá, otra dorá y erre que erre "¡todo el mundo batiendo orilla! " Y en eso que un luciete vino a saludarme, sin llegar a entrar. Buena señal, cuando el pequeño come, el grande quiere...Continué unas dos horas más en busca de algún lucio de mayor trapío...pero ¿sabéis qué? pues eso...nada de nada. Así es que me volví a poner un señuelo chiquitito, pues, como bien pudiera decir Jorge, "no sólo de lucios vive el hombre".


Y poco a poco la luna iba abrazándome, así es que decidí recoger los bártulos. Para otro día dejo el contar aquí lo que acontecería en otra jornada con este lucio que decidió comerse la cola de mi pikie de Storm.

Y me despido con esta bella foto de ese mismo día con el sol posándose cariñosamente sobre el río Sena... espero que os haya gustado la crónica.


Epílogo: La ley de murphy del pescador

1- Toda la semana esperando el momento y el sábado llegas al pantano y hace un viento de cojones.

2- Cuando descubres al fin donde se ponen los peces, el pantano sufre un cambio brusco de nivel.


Dedicatoria:

Hacía mucho tiempo que yo no publicaba nada. Y quiero dedicar este artículo a Jorge, por ser el que más entrega a puesto en mantener este blog. Por la franqueza de sus crónicas, sin importar revelar técnicas y señuelos, y por el bien de todos. Y por aportar un poco de ética a la Bass UPV.

Continuará...


Un abrazo.

Monday, March 15, 2010

Doblete Tous-Contreras

Mi compañero Miguel tenía ganas de volver a Tous para ver si conseguiamos sacar alguna tabarda. Para ello nuestro propósito era subir más arriba que de costumbre para ver que había por allí.

Así que nos fuimos directamente arriba y tras una hora y hartos de navegar a paso tortuga paramos en la primera récula en la entrada del cortado, pero no tuvimos ni picada. Así que subimos batiendo la orilla de la derecha también sin picada, hasta la récula de Paco. Allí, Miguel tuvo una picada en el mismo punto de la récula donde yo había sacado el segundo bass la semana pasada. Era un bass de 1.7kg, pero por desgracia después de hacer algunas fotos con mi móvil y una vez liberado el pez me dí cuenta de que no se había guardado ninguna foto. Tras reprimir mis ganas de lanzar el móvil al agua seguimos entrando en la récula con coberturas por doquier, y cuando nos dimos cuenta teniamos un bass de kilo y pico siguiendo la barca. Los basses estaban empezando a entrar en freza. En ese momento, miro hacia abajo y veo una tortuga de aproximadamente un kilo entre las ramas a unos dos metros. La tortuga mira hacia arriba para mirarnos, y sin dudarlo sale en nuestra búsqueda, se acerca a la barca, sigue acercándose, pensaba que en algún momento se daría la vuelta y se iría, pero no, me arrodillo, y simplemente la cojo con la mano. Tan sencillo como eso, como si estuviera adiestrada, la cogí y la subí a la barca, le hice una foto que no salió (lo mismo que la anterior de Miguel). La coge Miguel, y cuando nos descuidamos se había tirado una ventosidad con un olor tan desagradable que tuvimos que devolverla al agua donde volvió donde estaba. Increíble.

Poco después, Miguel lanza hacia dentro de la récula y patapam, tiene otra picada, sacando el mismo bass que saqué yo en esa récula la semana pasada. Era fácilmente reconocible por su delgadez, su lomo con tonos grisáceos como si de un hongo se tratara, y la mandícula inferior partida lo identificaban inequívocamente.



Salimos de esa récula entre carpas y basses deambulando por allí, y nos fuimos a la siguiente récula río arriba que hay a mano derecha. Allí nos encontramos con unos individuos de dudosa moralidad con un motor de eléctrico de los buenos. Salieron estos individuos de la la récula y nosotros con ellos, pero al salir, mi compañero Miguel que estaba en racha, patapam, "un altre", como suele ser habitual en esta época y como no podía ser de otra manera, con un un jig de jewel. Este pez era bueno, era corto pero rechoncho dando un peso de 1.9kg. Por mi parte, seguía con mi porra.



Así que fuimos bajando por si nos quedabamos sin baterías (y no nos equivocamos). Salimos de los cortados sin picada parando en alguna de las réculas que hay a mano derecha. También aprovechamos para comer. Desde aquí hacer un pequeño homenaje a mi madre que salida tras salida me prepara exquisitas viandas como las que se observan abajo.



Mientras Miguel dormía la siesta tras la comida aproveché ese momento para introducirnos en un agujero de gusano y trasportarnos a una récula en un universo paralelo. La cuestión es que en esa récula había una impresionante cascada que se precipitaba desde varios metros de altura. Estabamos cautivados por la belleza de esa récula cuando miro hacia el agua y veo flotando una cosa redonda de tamaño de una moneda de 2 euros. Era una tortuga diminuta, que al igual que la anterior, me arodillé y la cogí con la mano. Doblemente increíble. Tras aplacar los instintos humanos de Miguel, la liberé para que algún bass juegue con ella.



En eso que al llegar al fondo de la récula sale disparado un bass desde unas coberturas. Instintivamente lanzo el jig en su trayectoria sin ninguna esperanza de que picara, sin embargo lo hizo. Noto la picada y clavo como un resorte, tiraba mucho, pensaba que era un 3000, que digo un 3000, un 4000. Finalmente, mi caña "locals only by Revert team" no le dió cuartel y lo subimos a la barca. Un bonito bass de 1.7kg tan rechoncho como sus compañeros.



Salimos de récula y probamos en la zona de la arboleda, pero nada de nada, después nos cruzamos de orilla a la récula de enfrente, pero sin picada. Con esto y casi sin baterías llegamos a la rampa de desembarque y nos retiramos a nuestras moradas.

Por mi parte, tuve el tiempo justo de llegar para poner a cargar mis baterías, cenar e irme a dormir, pues al día siguiente tenía una cita con un músico-pescaoret. A las 8 y pico estabamos a los pies de un impresionante Contreras con 3.5 grados bajo cero y un agua a 7 grados. Me recordaba mucho al Tous del pasado año, no por la temperatura, sino por las coberturas, pero en este caso eran mayores y más abundantes. Podiamos encontrarnos pinos verdes de varios metros de altura en medio del embalse sobre una punta oculta por el agua. Además el agua era más turbia que en Tous.



Subimos río arriba batiendo orilla teóricamente buscando los lucios ocultos entre las coberturas, pero nada de nada. Buscamos una récula grande refugiada del viento, pero ni con esas. Probamos de todo, jigs grandes, jerkbaits, pikies, mogamos, spinner, crankbaits, etc., pero ni picada, ni verlos, sólo vimos un alburno herido en superficie.

Así que le propuse a Cisco buscar los cortados que hay dirección a la presa y pescar más profundo. Allí estuvimos pescando más despacio todas las puntas a diferentes profundidades, pero los lucios no daban la cara. Llegamos hasta la zona donde se ensancha el embalse desde donde se puede ver la presa del Collado. Había una montaña sumergida muy interesante que pescamos despacio. Allí vimos un bass de palmo puesto en la cobertura.

También se había formado una isla enorme en ese punto desde el cual se ve la presa del Collado, a la que le dimos la vuelta. También pescamos otra zona de puntas con una récula profunda al lado enfrente de la isla.

Finalmente, volvimos por el cañón de camino a la rampa de desembarque. Nos pusimos a pescar con pikies nuevamente despacio y pegados al cortado a 20 y pico metros. En eso que estaba Cisco felizmente pescando con su pikie haciendo dientes de sierra a esos 20 y pico metros, cuando nota una picada, clava, y en la primera arrancada que hizo aquel pez le partió su trenzado de 40 libras. Y con eso nos quedamos. Cisco se quedó sin palabras después de horas de probar y probar, y yo, despagado, sentí que habiamos perdido la picada del día.

Así que con esa picada fallida, recogimos bártulos y nos dirigimos para la rampa de desembargue con dolor en el corazón. Por cierto, la rampa está bastante bien, pues está completamente asfaltada y es posible dar la vuelta con el remolque abajo sin problemas. Sin embargo, la pendiente no es suficientemente pronunciada para un turismo y hay que tirar la barca por la zona de tierra que tiene mayor pendiente.



Cuando llegamos nos encontramos con los incombustibles ribereños en camiseta de tirantes (y eso que estabamos a 5 grados) que llevaban montado un senko. Tuvimos que escuchar, tras reirse de nosotros por nuestra porra, que habían sacado un lucio y otro que se le había escapado esa misma mañana. Las cosas que hay que escuchar y ver... y es que tiene que haber de todo en este mundo.

Con esto dieron por finalizadas dos jornadas de pesca levantándome a las 6 de la mañana y volviendo a casa a las 9 de la noche. Tous en su línea por estas fechas y lo de Contreras, una lástima, podría haber tenido un final feliz. De todas formas, me quedo con la compañía inmejorable que tuve en esos dos días, Miguel y Cisco.

Sunday, March 07, 2010

¡Menudos tochámenes en Tous!

Durante la semana habiamos estado hablando sobre donde ibamos este fin de semana de pesca. Cortes no era una opción, tras comerme dos porras "in a row" en dicho embalse con un semana de por medio en el dique seco, no me apetecía en exceso volver. Quedaban dos opciones, ibamos a Contreras a pescar lucio para disfrutar de un embalse que se está llenando a un ritmo espectacular, o ibamos a Tous para ver si nuestro amigo el bass comenzaba a despertar.

Al final, comentándolo con Cisco en el club, y a pesar de que las predicciones meteorológicas no eran las mejores, decidimos ir a Tous. Cisco pondría el barco y yo pondría el motor eléctrico popero con dos baterías, bueno, realmente una y un cuarto (tengo que comprarme una nueva batería). Estando allí en el club, sabiendo que mi compañero Miguel no podía venir, y viendo como un salmantino ansioso de tochámenes valencianos nos miraba con brillantes ojos, pues le hicimos un proposición indecente que no podría rechazar. Y así fue como, Cisco, Marcos (mejor conocido como Bonvi) y un servidor nos embarcamos en una apasionante jornada de pesca en el mítico embalse de Tous.

La primera visión del embalse de Tous cautivó a Marcos que se sorprendió de la transparencia de sus aguas. Como suele ser habitual, fuimos subiendo río arriba a paso tortuga mientras intentabamos sonsacarle conocimientos lucieros a Marcos, a cambio de revelarle algunas intimidades de Tous. En el trasfondo de este intercambio de conocimientos, espectulares cascadas se precipitaban desde las alturas de las montañas que circundan el embalse. Nunca había visto esto en Tous, sólo por esto ya valía la pena haber ido.

Volviendo al tema de la pesca, nos metimos en la primera récula enfrente de la arboleda. Dicha récula ya nos había dado buenos resultados durante el invierno. El agua estaba a 10 grados y todo apuntaba a que los basses podrían empezar a activarse tras una semana con temperaturas agradables. Por otra parte, Marcos estaba como en un sueño, alucinaba, se ponía las polarizadas para ver las coberturas inverosímiles que esconde Tous bajo la superficie del agua. Yo esperaba que sacase alguno, después de haberle llenado la cabeza de pájaros durante el camino.

Empezamos a pescar, yo fuí a la seguro, jig de jewel marrón de 3/8oz con trailer yamacraw a juego. Cisco no sé lo que llevaba porque estaba en modo prueba y probó tantas cosas, desde montajes a texas hasta ikas con insert pasando por crankbaits. Cisco vió el primer bass que salió a su crankbait, pero demasiado rápido para la actividad de ese pez. Mientras tanto, yo pescaba despacio a 5-7 metros lanzando a unos metros de la orilla. Pasaba el jig por encima de las ramas del fondo y lo dejaba caer en vertical. En una de esas, cuando subía el jig del fondo noto una picada, era una picada, era la primera picada que notaba después de un largo y duro invierno (no tan largo como en otros lugares). No hice ni la muestra, clavé como un resorte con la típica potencia que me caracteriza. Tenía una bass en la otra parte de la línea tirando lo que le permitía la custom rod de los Revert (un cañón). Pronto se pudo ver platear un bass a unos 4 metros, lo que fue seguido de una expresión de Marcos que dejo huella en Cisco y en mí: "¡Menudo tochamen!". Para Marcos era uno de los basses más grandes que había visto sacar en su vida, aunque sólo pesaba 1.4kg, con un récord personal de 1.6kg esto se entiende mejor. Este pez hizo que me dieran palpitaciones, aunque no fueron a más y no hizo falta el desfibrilador :-)


Seguimos pescando esa récula despacio, pero no recuerdo si tuvimos alguna otra picada. Volvimos a tomar rumbo río arriba con la intención de parar en alguna récula antes de llegar a los cortados. No nos acabó de gustar ninguna, aunque Marcos las veía todas con buenos ojos. Fuimos directamente a la récula donde había sacado un par de basses el último día que estuve en Tous. Allí tuvo una picada Cisco, pero no consiguió clavarlo. Así que cambiamos de orilla en busca de otra récula.

Entramos en la récula pescando con jig tanto Marcos como yo, en eso que Marcos, que ya había tenido un picada antes, tiene otra picada y clava como una bala. Esta vez sí, era su primer tochamen de Tous, recogía hilo sin darle cuartel. Era bueno, más grande que el mío, me alegraba mucho por él, pero ¿batiría su récord? Rápidamente se quitó todas las chaquetas que llevaba encima para posar con su camisa de Bonviedro. Hicimos una primera sesión de fotos en nivel "medium", y otra a nivel "advanced". Al final, ese bass se quedó a 40 gramos de su récord personal.


Pasamos de esa récula a otra que estaba al lado. Yo seguía de co-angler, mientras Marcos de mid-angler, y Cisco de angler. Una vez más, moviendo el jig por el fondo, noto una leve picada, más incluso porque el hilo estaba destensado. Clavo enérgicamente haciendo que la línea destensada sobre la superficie del agua hiciera un ruido que asustó a Marcos. Sí, era el segundo, los basses volvían a estar activos aunque profundos y lentos, yo calculo que estaban más allá de los 5 metros seguro. Este era más pequeño, estaría en un kilo, aunque no lo pesamos.


Volvimos a cambiar de orilla para pescar rápido y llegar a la récula de Fran. Esa récula no me había fallado este año y había que pescarla despacio, aunque la subida del nivel del embalse la hacía irreconocible. Probamos y probamos, fuimos entrando hacia el fondo de la récula que tenía una profundidad de 10 metros incluso en la zona más interna. Cuando en uno de tantos lances, patapam, otra picada, clavo y sí allí lo tenía. Tenía tantas ganas de que fuera un bass por encima de 2 kilos que lo creí, pero no, era un bass de 1.6kg. Además parecía un ejemplar viejo con una especie de hongos en el lomo. Era mi tercer bass del día, ¡qué ganas tenía de que los basses volvieran a picar como antes del invierno! Estaban despertando de su letargo, la mayoría de ellos poseían preciosos tonos anaranjados en sus ojos que nos avisaban de su incremento de actividad.


Increíblemente, Cisco, que había estado todo el día experimentando, y había tenido alguna picada, no había sacado ninguno. Había que volver, como siempre, se nos estaba haciendo tarde y el camino era largo. Paramos en un par de pequeñas réculas que se encontraba a mano derecha mientras bajabamos. En una de ella, Cisco, tras sentir el mimbreo de un bass acecha su jig, nota una picada firme, y clava. Era el último pez del día, un tochamen de 1.7kg que volvía a asombrar a Marcos. Cisco no podía fallar, había "flirteado" con nuevos señuelos durante todo el día en busca de la innovación, pero cuando volvió al redil, cumplió.


De vuelta al coche, Marcos nos confesaba como en un solo día habiamos sacado tantos buenos basses como él había capturado en su vida. Claramente, somos unos afortunados de poseer estos embalses en la Comunidad Valenciana, y sólo depende de todos nosotros que siga siendo así.


Esta crónica va dedicada a nuestros compañeros del Valencia Bass y a tantos otros que asistieron a la asamblea general de la AEBASS sacrificando su tiempo personal para que otros podamos seguir pescando este maravilloso pez. Gracias.

Friday, March 05, 2010

OTRO RETO, OTRO ÉXITO

En esta ocasión había quedado con Miguel para ir al Regajo con su barca ya que hasta que los señores de confederación lo tengan a bien no podré sacarla.


Estuve hablando con Miguel y tenía la cabeza llena de pájaros como dice Jorge con el Classic, con orillas llenas de nieve y con cupos de basses entrados en carnes. El objetivo en nuestro caso era conseguir un pez en el Regajo a estas alturas del año y encima sólo teníamos de margen hasta la hora de comer porque por la tarde noche teníamos que dedicarnos a la caza de otro escurridizo pero cariñoso animal...


Con más ilusión que confianza entramos al agua y no subimos para arriba, ya que no íbamos a pescar, por lo menos disfrutaríamos de un embalse lleno. La verdad es que era espectacular ver toda la maleza de las orillas dentro del agua y nos imaginábamos como sería la primavera si se mantiene el nivel.


Probamos varias cosas, crankbaits de varios tamaños y acciones, vinilos a Texas, Carolina, Drop-shot, Shakey... sin ningún éxito. La verdad es que salvo por la agradable charla y las vistas, el día deparó poco hasta que cerca del mediodía llegamos a una recula y pescando a dropshot noté una picada muy brusca. Clavo y creo q toqué al bicho pero se soltó en el acto. Le estaba comentando la jugada a Miguel y en ese momento poooom otra cabotà que casi me quita de las manos la caña. Vuelvo a clavar y vuelvo a fallar. Iba con una lombriz y seguramente la cogiera por la cola. Era la primera picada de la temporada y lo normal, en mi caso, es fallarla.


Aun así, Miguel estaba contento por haber localizado peces por lo menos y se le iluminó la cara. Pero más se le iluminó al minuto siguiente cuando clava otro con un cangrejo. El problema es que (y mira que lo tengo dicho) llevaba el freno abierto. En consecuencia, el pez se soltó. Empezamos a machacar la zona con todo tipo de señuelos pero no conseguimos nada hasta que avanzamos un poco más y me avisa Miguel de que le están tocando, veo que se pone en posición de clavado como Jorge, pero con un swing más suave ggg y esta vez sí, lo clava firmemente. Después de unos instantes de pelea lo subimos al barco. 1'5 kilos de bass. Lo habíamos conseguido.


Lógicamente seguimos batiendo esa zona pero ya sin resultados. Ahora teníamos que volver deprisa al coche porque si no llegábamos pronto nos esperaría una buena reprimenda de esos seres maravillosos (a veces) llamados gachises jajajaja.


Thursday, March 04, 2010

Un clasico entre los clasicos


Hola a todos
La siguiente crónica nace a raíz de un video que nos envió nuestro compañero de fatigas Jaime desde su nueva residencia en Francia. En el video aparecían varias secuencias subacuáticas (ellos sabrán lo que les costaría grabarlas) de lucios arremetiendo contra un clásico señuelo que a mi particularmente nunca me ha gustado. Quizá por el simple hecho de ser uno de los más antiguos de mi caja no haya tenido apenas oportunidades para que me convenciera de lo contrario.
Pues bien el señuelo en cuestión no es otro que el Jointed Minow de Rapala.

Os cuento, hace dos fines de semana decidí acercarme al embalse de Arenoso para ver cómo estaban los accesos para botar la barca.
Este embalse es una pasada, para el que no lo conozca, no tiene una población de lucios muy abundante pero sí que podemos tener una buena sorpresa con algún torpedo de buena talla. Y claro en las fechas en las que estamos se hace casi obligada la visita para ver si podemos engañar alguna gran hembra (de esas de dos cifras) que pueda andar ya merodeando zonas someras para frezar.

Pues bien, recordando mis andanzas de pescador de pie, me cogí una cañita y me di un paseo por las inmediaciones de la presa. Después de estar toda la mañana sin tocar ni un solo pez y ni siquiera verlos(algo frecuente en este embalse), llegue a una buena zona somera. Al llegar aquí pensé que quizá sería un poco pronto para que albergara algún lucio, pero lejos de mi predicción, al primer lance hacia la zona somera.....pam picadon!! Unas cuantas cabriolas y el animal se suelta.

Joder!!...pensé, el único que voy a ver en todo el día y se me escapa..... pues bien, me volví a equivocar. De nuevo al siguiente lance pero unos metros más adelante.....patapam otra picada!!Este no se podía escapar y después de varias carreras, al final, lo logré sacar del agua.

Llego aquí al origen de esta crónica. Después de soltar al animal me pare un segundo y pensando un poco llegue a la conclusión de que estos dos peces que acababa de coger estaban en actitud de freza, por el tamaño (2-3 kg) debían ser machos, seguro que había alguno más, y que estaban rondando ya a alguna hembra mayor en dicha recula y claro, empecé a machacar la zona con todo tipo de señuelos, eso si, sin ningún resultado más.
Cuando ya me alejaba de la recula desistiendo de mi empeño llegaron dos pescadores más. Me comentaron que no habían pescado nada en toda la mañana y después de charlar un poco se pusieron a pescar justo en esta recula que yo había dejado ya por imposible.

Uno de ellos llevaba puesto justo este mismo señuelo, un Jointed Minow de Rapala del mismo color que el que aparece en la foto (Perch). Y pensé (incrédulo de mi) este tio se cree que va sacar algún lucio con esa reliquia....pues si, como imagináis me volví a equivocar, tenía el día tonto, jeje.
Después de que yo había probado con crankbaits (2 diferentes), yerkbaits, incluso utilicé dos swimbaits, y algún piki y no conseguí incitar a que picara ningún pez mas......llega el tío y me saca otro lucio (sobre 2 kg) en mis morros. Pa flipar!!pensé... me tendré que pensar si me gasto menos dinero en Lukycraft y marcas parecidas y me compro algún Rapalita.

Ahí me di cuenta de que ese señuelo, que yo ni siquiera recordaba, tiene algo que a los lucios les debe gustar bastante, será el movimiento, será el color....no sé, quizá la madera de balsa que le da una movilidad característica.....es una incógnita, pero la verdad es que funciona.

Después de este día nunca se me ocurrirá desmerecer a ningún señuelo, tenga los años que tenga, y menos de una marca como Rapala, todo un clásico.

Pues bien esta era mi experiencia que os quería contar después de ver el video del franchute con el Jointed de Rapala.

Un abrazo a todos, en especial a Jaime el "frances" que se debe de estar pelando de frio por allí arriba.

Tuesday, March 02, 2010

...las tallas pequeñas

Hola chicos por fin he estrenado mi caña Kistler Helium LTA, pero en Gandia donde los basses siguen un régimen exhaustivo y pocos son los que pierden la línea en aras de dar una satisfacción a los que pasan por allí para tentarles.

Y la caña muy bien, me gustó mucho su comportamiento y eso que en los primeros lances me costaba acostumbrarme al mango no por su morfología sino porque me parecía más corto de lo que acostumbro a usar. Pero en definitiva muy buena compra... (saqué 5 basses y uno de más de treinta centímetros),







Como veis las tallas no son las de cortes!!!! pero bueno para sacarse las ganas de pescar vale... pezqueñines pero revoltosos




lo pasé bien probando la caña, pero eso si echando de menos a “los mosqueteros”.

Saturday, February 13, 2010

¡Cómo picaban el domingo en Tous!

El pasado domingo teniamos una salida luciera con nuestros compañeros del Valencia Bass en la aquel que sacara el lucio más grande se llevaría un jamón. Todo esto era simplemente una excusa para pescar un rato y comer todos juntos.

En mi caso, yo asistí a tal evento con mi cuñao-si-es-que-ha-de-ser que se pescaba encima, como dicen algunos. A las 8 estabamos en la rampa de Tous, que con el nivel actual hace bastante difícil la maniobra. Tras ayudar a botar su barca a los Migueles, salimos dirección hacia el río.

Mientras subiamos hacia los cortados, yo batía orilla con la spinner por si hubiera algún lucio o bass activo, pero no tuve ni picada. Pasamos la arboleda hacia los cortados donde avisté a mi compañero Miguel que iba con su novia Bea, la cual estaba pasando, como diría mi tía, "más frío que un perrete". Así que nos pasamos de orilla e hicimos la primera gran récula.

Llevaba puesto el pikie "nacional", así llamado para no herir sensibilidades, y al lanzar en la parte de dentro de la récula, tengo la primera picada. Ostras, no me la esperaba. Enseguida me dí cuenta que aquello que había a la otra parte de la línea no tiraba mucho y subía hacia la superficie. Era un bass de algo más de kilo y medio que había picada sorprendentemente a mi pikie. Me sorprendía que este pez tuviera sus ojos tomado por tonos anaranjados, al igual que el que había sacado la anterior semana en Cortes.









Tan pronto como lo liberé, volví a lanzar al mismo punto, y patapam, otra picada, pensé, "no es posible". Era otro bass hermano en tamaño del anterior. Foto y al agua.









Fuimos subiendo por la parte derecha mientras Miguel y Bea pescaban en la orilla de enfrente. No tuvimos ni picada. Andrés se entretenía con su magnum barriendo los fondos del embalse, mientras yo le daba más minutos al pikie nacional, al staysee, al crankbait, pero nada.

Iba con la idea fija de llegar hasta la récula que tan buenos resultados me había dado en la trobada. Como suele ser habitual cuando los peces no estan orillados, pegué la barca a la orilla y dejé caer mi pikie por la pendiente hacia dentro. Iba subiéndolo despacio por la pendiente cuando noté una brusca picada. Clavé con ganas, sabía que era un lucio y no quería que se me escapase. Con los nervios y la posibilidad que se enredara en alguna rama, subí al lucio demasiado rápido. Se metió debajo de la barca por unos segundos, pero no puso excesiva resistencia. Costó ensalabrarlo porque en lugar de acercarlo al salabre, yo inconscientemente no hacía más que alejarlo.

Era un precioso lucio, me pareció grande, pero no como aquellos de Cisco. Posiblemente fuera suficiente para llevarnos el jamón, pero no las tenía todas conmigo. Desafortunadamente, sólo faltaba una hora para el pesaje y acabamos de entrar en esa récula. Otra vez me encontraba en la misma situación que en la trobada, podía seguir disfrutando de la pesca en aquella récula y llegar tarde al pesaje, o salir a toda prisa y ver si llegabamos a tiempo. Así que esta vez a regañadientes, salimos hacia el punto de pesaje.









Teniamos que ir a toda máquina, nos quedaban tres baterías, pero no funcionaban como deberían (sí, me tocará renovar baterías en breve). Llevamos 200 metros cuando Andrés se dió cuenta que no avanzabamos al ritmo deseado para llegar a tiempo. El peso de dos grumetes, cinco baterías y el agua del vivero eran excesivos para mi motorcillo de 54 libras. La única solución era pasar de 54 a 80 libras con la potencia de nuestros brazos. Así que aprovechando que Andrés es zurdo y yo, diestro, nos dispusimos a remar. Y así hicimos hasta que llegamos a la zona de pesaje con algunos descansos para recuperar nuestros brazos.

Quedaban unos minutos para las 14h cuando avistabamos a los Migueles y a Bea. Habiamos llegado a tiempo de milagro y reventados. En ese trayecto me planteé seriamente la posibilidad de comprarme un 101 libras. Menuda paliza, al día siguiente aún me dolían los brazos.

Al final resultó que fuimos de los primeros en llegar. Ibamos comentando con los compañeros que iban llegando la jornada de pesca. Los Migueles habían sacado un par de lucios, y Miguel y Bea habían perdido una par de lucios buenos. Otros que se empeñaban en seguir pescando agitando la línea en el aire, pues ya se sabe lo que pasa en esta época del año. Aunque tengo que reconocer que por la imagen de un ataque de lucio en superficie vale la pena arriesgarse. También estaban por allí Nachete, Pascual y su cámara submarina, los Zetas, el tesorero saliente y JJ, Javivi e Ivan, etc.

El nuevo juez, Juan, rompió mano con el pesaje de los dos lucios que se habían pescado. (Fotos subacuáticas cortesía de Pascual).








Primero, fue el de Miguel que pesó 3 kilos y pico.




Luego vino el mío, para el cual ya no quedaban pilas en la báscula y hubo que estimar su peso por interpolación visual tanto en la pantalla de la báscula como en la realidad. Al final, tras una larga discusión fundamentada en una aproximación a la función real de pesaje por polinomios de Taylor nos dió que ese lucio estaba en los 4 kilos. Así que esta vez sí, me llevaba el jamón.



La comida transcurrió entre las animadas conversaciones y comentarios de unos y de otros con las típicas exageraciones. Todo esto alrededor del jamón que degustamos, la tortilla de patata de Juan, o mejor dicho, de su mujer y las viandas de "El Salero". Nachete se encargó de venir cargado con la bebida. Gracias a todos.









Finalmente, me llevaba el jamón de "El Pozo Selección" sin hueso, que mucho "El Pozo Selección" pero que para un poco tierno y sentidito. Sinceramente, creo que habría hecho mejor quedándome en aquella récula, pero no sólo de peces vive el hombre.

Sunday, January 31, 2010

Un día especial para el recuerdo

Esta crónica es especial para mí, tanto por la suerte de haber compartido una jornada de pesca con una persona que personalmente admiro, como por la posterior cena que compartí con mis compañeros del Valencia Bass club.

Pero volvamos al principio de la historia. Era un jueves en la sede del Valencia Bass Club, esta vez con la grata compañía de Cisco que se estrenaba en su nueva andadura, al igual que había hecho Javi "El picantón" la anterior semana. Ya me iba de la sede del club con la duda de si este sábado iría de pesca, ya que teniamos la cena de entrega de trofeos ese mismo sábado y debería salir antes para llegar a tiempo. Tras un intercambio de planes de pesca para el fin de semana con el "molt honorable" salta la chispa y me propone ir a pescar con él ese sábado. Como negarme a uno de mis "sueños de juventud", compartir una jornada de pesca con Mascarell y Leyton. Por desgracia Leyton no podía asistir, así que sería un mano a mano con el Presi.

A las 6:45 había quedado con Mascarell, y a las 8:30-9:00 ya estabamos en la rampa de Cortes con 0 grados centígrados. Como era de esperar estabamos solos. Yo haciendo de Leyton metía el barco en el agua, y acto seguido conducía "la bestia" a su guarida hasta la hora de comer.



Allí estaba yo, subido al barco más impoluto que mi mochila "Revertera" había visto desde su adquisición. Con un frío que cortaba el aliento nos dirigimos al Ral a la récula de la casa. No daré muchos detalles porque Leyton puede prohibirme la entrada al club el jueves que viene, así que aplicaré un protocolo de opacidad, bueno dejemoslo en translucidez. Sólo diré que pescamos a drop-shot en zona de árboles sumergidos a 5-7 metros, pero no tuvimos ni picada. Curiosamente, por razones de convergencia evolutiva como diría Javi o por convergencia a un máximo global como diría yo, el "molt honorable" utilizaba los mismos anzuelos de drop-shot que yo. Esos que me había recomendado el joven, pero sabio, Cisco, esos mismos que nos regalaron un subcampeonato autonómico cuando el enano de la suerte se subió en nuestro barco. "Mariposas" aparte, que diría Charlie al leer una de mis crónicas, no pescamos nada en esa zona, ni picada. También batimos orilla con jerkbait y crankbait, pero nada de nada.

Así que cambiamos de zona para ir a la zona de la isla, en el camino coincidimos con los Valderde que llevaban lo mismo que nosotros. Tras probar alrededor de la isla, no tuvimos ni picada. De vez en cuando, cuando sentía que Mascarell echaba a faltar a Leyton porque enredabamos nuestras líneas, bajaba de la tarima (los dos escalones) para que Mascarell tuviera las mismas sensaciones que cuando pesca con su compañero Leyton.

La cuestión es que volvimos al Ral a la zona de la récula del prebetón donde estabamos protegidos del viento que soplaba con fuerza. Batimos orilla con crankbait y jerkbait, pero no tuvimos ni picada. Nuestros señuelos se enredaban con las hierbas que crecían desde el fondo, es un fenómeno cada vez más frecuentes en Cortes. De ahí nos fuimos a la zona de la presa.



Hasta ese momento Mascarell (y eso que le debían de estar pitando los oídos) me había transmitido suficientes conocimientos como para ganar un hipotético Classic que se celebrara en Cortes, que digo uno, tantos como los pros americanos osaran a retarme. Pero su infinita generosidad no se iba a quedar ahí, me llevó a una récula "secreta" que yo había pescado en múltiples ocasiones pero que nunca me había dado peces grandes. Llevaba montado mi único Staysee (color Wakasaki), sí, el otro se lo quedó un lucio de Ricobayo. Siempre que montó un Staysee recuerdo las sabias palabras de Álex en cuanto a la secuencia de sacudidas. Así que dada la gran inactividad de los peces, decidí prolongar la parada entre sacudidas. "Jerk-jerk-stop", "jerk", picada, uno, uno, llevaba uno, pensaba que era un lucio porque la picada fue agresiva, pero pronto ví que era un bass bueno. Se metió debajo de la barca, lo aguanté con miedo de que se enredara en algún árbol que no veía, pero finalmente lo subí a la superficie. Mascarell lo izó arañándose sus dedos con las poteras. Era un bonito bass de invierno que tenía los ojos con tonos anaranjados como si estuviera en época de freza y que estaba muy gordo para la época del año en que estabamos. Pesaría algo más de 1.5kg.



Seguimos batiendo orilla con crankbait y jerkbait por una playa que tenía muy buena pinta, pero no nos picaron. Ya se estaba haciendo tarde, así que replegamos trastos y volvimos.

Ya en la rampa, la bestia sacó el barco sin inmutarse y allí comimos el pisto que mi madre nos había preparado. Sin duda alguna, no puedo agradecer suficiente la labor de mi madre en la preparación de la "meriendilla" en cada una de mis salidas de pesca. Había sido una jornada de pesca para el recuerdo con la grata compañía del "molt honorable", un placer, un sueño hecho realidad.

Por la noche teniamos la cena de entrega de trofeos del club. Miguel y yo tuvimos la suerte de sentarnos con una pareja encantadora, los "Pacos" que se estrenaban en la pesca de bass desde embarcación y nos contaron sus múltiples vivencias. Espero que se animen y este año también compitan con nosotros. Berni y yo recogimos nuestros trofeos como subcampeones autonómicos, los ojos de Berni como luceros del alba reflejaban la felicidad de su alma.



En la rifa no me tocó nada, aunque los suertudos de Miguel y Berni, se llevaron una caña y un carretito, respetivamente.



El colofón a este día especial concluyó en la grata compañía de Berni y Miguel alrededor de unos cocktails mientras discutiamos sobre el sexo de los basses, o si no era eso, era algo parecido.

Monday, January 25, 2010

Embalse de Buseo

Esta crónica será breve, es básicamente la presentación de un embalse desconocido para muchos de nosotros y que Cisco y yo nos propusimos descubrir aprovechando la festividad del día de San Vicente en la ciudad de Valencia.

Quedamos a las 7:30 en la gasolinera de Godelleta y a las 9:00, tras pasar por el pueblo de Chera y recorrer un trecho sobre pista forestal en buen estado, llegamos a la cola del embalse de Buseo. El único punto más crítico es la bajada de la pista forestal a la planicie desde la cual se bota la barca. Había algunos surcos como resultado de las últimas lluvias que imponían algo de respeto, pero no supuso mayor problema.




Lo más cerca que estuvimos de sacar un pez fue una carpa que robé con un jerkbait al poco de llegar, y con la que estuve un rato peleando. Luego estuvimos probando en diferentes puntos del embalse con crankbaits, jerkbaits, pikies, mogambos, spinners, etc., pero nada de nada de nada.





Con la sonda detectamos cardúmenes de peces suspendidos en medio del embalse y cerca de la presa donde la profundidad máxima no llegaba a los 10 metros, siendo éste el punto má profundo del embalse. También probamos allí, pero ni picada.



Incluso pescamos la cola del embalse mientras algunos individuos nos bombardeaban desde la orilla con sus cucharillas. Finalmente nos resignamos, y tras comer a orillas de este singular embalse recogimos trastos y nos fuimos para casa.