Tuesday, October 12, 2010

Sí, al final nos mojamos, ¿y qué?

Esta jornada de pesca se había ido fraguando desde el anterior fin de semana. Lo que podía haber sido una quedada al más puro estilo Regajo's Cup, se disolvió por motivos maritales o de previsiones meteorológicas adversas en un mano a mano entre dos iniciados a la pesca.



Es por ello que su atrevimiento, o al menos el de uno de ellos, se refleja en sus palabras desafiantes a altas horas de la madrugada la noche de antes (1:39am):


Mañana dos valientes pescadores se enfrentarán a la tormenta perfecta en Cortes, como se suele decir, la historia no recuerda a los cobardes :-)

Un abrazo para todos esos que se quedan en casa viendola caer,

Jorge


Pocas horas después ya estaba danzando con el rayo azul a cuestas de camino a Cortes. Por cierto, había cambiado el espejo de popa gravemente perjudicado después de años de amortización.

A las 6:30 recogía al KVD de Massamagrell en Buñol que, como yo, cada vez tiene más cañas, pero sin llegar a los niveles de locura que reflejan las tarimas de algunas barcas que son todo una maraña de zanahorias.

Fuimos los primeros en llegar a la rampa, pero nuestros compañeros del club de Alberique no tardarían en llegar con sus Nitros. Seguidamente llegó el llanero solitario que dejamos en la rampa aderezando su embarcación, mientras Cisco y yo ibamos dirección a la isla del río para disfrutar de aquellas zonas que Cisco no suele pescar a eléctrico.



Mientras yo montaba un paseante, Cisco hacía los primeros lances con un jerkbait blando. El cielo estaba bastante despejado dadas las previsiones meteorológicas, aunque me temía que los peces se barruntarían el cambio de tiempo y estarían cerca del fondo y dentro de las coberturas. Probamos y probamos, lanzando a los árboles separados de la orilla, pero ni un solo ataque, ni verlos, ni pequeños. Definitivamente los peces no estaban para picar en superficie.

Dejamos la zona de la isla para subir hasta la primera récula a la izquierda que tiene un conjunto de árboles alejados de la orilla. Cisco insistía en superficie (creo recordar) y yo monté la caña de drop-shot que todavía lleva la línea de 4 libras de Ricobayo con un plomito de 1/8oz (3 gramos aprox.) con un shap shade worm en color baby bass. Es decir, que si había un pez, iba a picar sí o sí. Y así fue, a la primera llança, peix. Noto que el hilo viene hacia la barca y flexo la caña para clavar. Con un poco de suerte y una GLoomis special drop-shot 4-8 libras, la mitad del trabajo estaba hecho. La otra mitad la hizo Cisco ensalabrando el pez que lucho como un campeón haciendo silbar a mi Sephia 2500S. Este bass pesaría alrededor de 1.5kg, aunque con la emoción no lo pesamos.



Seguimos pescando esa zona subiendo río arriba por esa orilla hasta el cortado. Cisco sacó alguno pescando abajo, incluso vimos peces sobre las puntas, pero nada importante.

Cruzamos a la orilla de enfrente para pescar la punta larga donde había sacado una lucioperca la anterior semana con the guardian. Sólo sirvió para que perdiera mi Lucky Craft LV en el árbol que hay en la punta. Ya había echado el día.



Estuvimos un rato allí, pero no demasiado porque habiamos quedado para almorzar con Emilio en la isla. Allí estabamos comentando la jugada, Emilio y su compañero que habían sacado algún anti-crisis y alguno de kilo, creo recordar. No tardó Emilio en reclamarme las almendras fritas de mi madre, pero esta vez no tocaba. Estando allí llegó Paco Arroyo, más conocido como el chico del barco de mar o también como el que le quiere comprar el barco al molt honorable. Allí estuvimos almorzando abarloados (que se note que tengo el PNB) hablando de lo que habiamos pescado y de cómo los habiamos sacado.

Como veiamos que el almuerzo se alargaba y Cisco empezaba a inquietarse con la porra que llevaba acuestas, arrancamos y nos fuimos río arriba hasta la arboleda que hay a mano izquierda tras una récula larga. A la primera llança en la punta con un crankbait, Cisco saca una raspa. La zona tenía muy buena punta, aunque posiblemente sea una zona de las que menos haya pescado. Pescamos en las coberturas con drop-shot, ika y crankbait.

No sacamos nada importante, además el viento nos abatía a una velocidad que no permitía pescar lento. Así que opté por introducir un insert en el ika para compensar el empuje del viento. No recuerdo lo que llevaba montado Cisco, pues cambia de señuelo con una frecuencia que es superior a mi frecuencia de muestreo.

Dejando el teorema de Nyquist aparte, ya estabamos llegando al final de esa arboleda que acaba en una punta antes de la cual hay una serie de árboles alejados de la orilla. En eso que lanzo al último de ellos. Tres segundos más tarde la línea venía hacia la barca, mientras esta era abatida por el viento hacia el árbol. ¡Uy, otra vez como en la última salida con Emilio!, lo siguiente fue una clavada institiva (no me dió tiempo ni hacer la muestra) en vertical con el pez casi debajo de la barca. Ahí estaba otro buen bicho saliendo a la superficie en paralelo con la barca mientras yo intentaba alejarme del árbol. Una vez más la Locals Only by Nacho Revert no se amilanó y domó aquella bestia que buscaba la cobertura más cercana. El pez llegó a golpearse con el casco de la barca mientras Cisco salabre en mano se hacía con él.



Otro buen pez con "cabeza de mero" que aseguraba que estuviera por encima de los 2 kilos. "The second one in a row", paa flipar. Al final dió 2.1kg. Tras las fotos de rigor, incluyendo todas aquellas de los pasajeros de la golondrina que pasaban por allí, continuamos esa orilla un poco más arriba para cambiar poco después. Ya estabamos llegando al embalse de Embarcaderos. Las picadas en esta zona fueron más numerosas: Uno bueno con skitter-grub sobre una punta que se me escapó al lado de la barca, Cisco sacó alguno que otro con un ika a texas en los árboles más alejados de la orilla y yo fallé uno de forma escandalosa cuando me arrastraba la caña hacia los árboles mientras yo estaba ensimismado pensando en la frase de un buen amigo que me marcó: Pilar Rubio es una tía que no te la acabas.



Habiamos llegado al final del embalse, una lástima que Cortes no sea mucho más grande, así que teniamos que ir volviendo. Además habiamos dicho de comer entre las 14:00-14:30 con el llanero solitario, Pardo que también habiamos visto un poco antes, y el chico del barco de mar. Al primero que vimos cuando ibamos río abajo fue al llanero, que en línea con su apellido, ya había comido en solitario. Enseguida nos encontramos con Pardo que había sacado algún pez bueno, mientras Paco et al. subían en nuestra búsqueda. Para entonces Emilio ya nos había dejado para echar una buena siesta que le garantizase cumplir en la discoteca y lo que no es la discoteca.

Bajamos a la isla para disfrutar de nuestras viandas y compartir las experiencias que nos había deparado la mañana. Me sorprendió y agradecí la sinceridad de Pardo y estuvimos probando cañas de unos y de otros. Tuve la suerte de probar un Calcutta DC, una vez más la expresión paa flipar era totalmente aplicable a la experiencia. También se pasó por allí el que faltaba.

Viendo el viento que se había levantado y ante la imposiblidad de pescar despacio en las cobeturas y pegado al fondo nos fuimos a pescar al Prebetón. La tormenta perfecta era inminente, el cielo se estaba tornando negro por momentos. Entramos en la récula de la izquierda a la récula larga.

Al poco de entrar Cisco con un ika chartreusse a texas lanza en el primero de los árboles y patapam, veo que clava un pez en la cobertura con su caña heavy y aquello que había a la otra parte ni se mueve. Pensé que ya había clavado una rama, pero Cisco fervientemente me aseguraba que seguía allí, lo fuerza un poco más y veo que consigue sacar el pez de la cobertura. En una palabra, espectacular, una picada espectacular. Cisco comenzaba a a desquitarse de la maldición de Ricobayo de las mejores de la formas, con la mayor de las antítesis de la pesca por esos lares, sacando un pez de 1.8kg con una caña heavy en una cobertura. Bravo.



Hacemos la foto, y acto seguido veo un agujero en el árbol tumbado contiguo al cual había sacado Cisco su pez, mientras Cisco volvía a lanzar más alejado de la orilla en el mismo árbol. Comienzo a hacer pitching, dejo caer hasta el fondo el ika, y nada, lo levanto unos centímetros y lo vuelvo a dejar caer al más puro estilo marjalense. La segunda vez que hice eso, el señuelo ya no tocó el suelo, noté como algo se llevaba la línea y clavé para arrancar el pez de la cobertura. Sorprendetemente Cisco se encontraba en la misma situación y compartimos nefastos destinos. Nuestros peces se enramaron de mala manera y nuestras cañas heavy poco pudieron hacer al respecto. Sin embargo, estabamos disfrutando, habiamos dado con el patrón y sólo era cuestión de sacar peces hasta que la lluvia nos obligara a partir.

Saliendo de esa misma récula lanzamos a un árbol alejado de la orilla: Cisco a la derecha y yo a la izquierda. Noto una picada clara, clavo y se enrama, ¡Dios otra vez!, fuerzo una poco y siento que la rama parte y mi tochete de 1.4kg sale a la superficie. Bien, bien.



Así fuimos pescando hacía la récula de la punta larga. Entramos en la parte derecha y a Cisco se le escapa un pez en la misma orilla pescando entre unas raices. ¡Qué bonita es la pesca en las coberturas! No pasaba nada. Entramos en la otra parte y al llegar al fondo sale un pez de la orilla. Ya era tarde. En ese momento, yo le estaba dando minutos, como diría el bueno de Jaime, al hydra en color Oxblood, pero me temo que no le daré muchos más minutos. Mientras tanto, Cisco como iluminado por la Mare de Déu me dice que va montar un jig de Jewel en color brown.

Saliamos de esa récula cuando Cisco hace un lance paralelo a la orilla en una cobertura. Veo que clava y unos reflejos de tonos sobradamente conocidos se revuelven a poco centímetros de la superficie del agua. Era otro pez muy bueno en un lance igualmente espectacular al que concedió a Cisco su mejor pez hasta el momento. Tras una lucha no exenta de riesgos en un contexto de coberturas por doquier, ensalabré el pez y Cisco pudo posar con su 1.8kg para hacer desvanecer cualquier recuerdo de la pesca en aguas del Esla.



La luz se había reducido significativamente, el cielo negro se mostraba amenazante, pero todavía no llovía. Sin embargo, oimos un sonido como si fuera de viento que se aproximaba, pero no era viento, sino lluvia. Contra nuestra voluntad y a regañadientes tuvimos que salir a toda velocidad mientras la tormenta nos pisaba los talones. Mi barca no era suficientemente rápida y la tormenta finalmente no cazó cuando llegabamos al embarcadero, pero siempre hay alguien más valiente (imprudente). Dejamos la barca en la orilla y salvamos todo lo que pudimos mientras una cortina de agua barría la rampa.

No tardaría en seguir nuestros pasos el xiquet de la vengalé enfundado en un traje de agua que tenía su punto débil en el piu. Allí estabamos los tres valientes compartiendo los buenos peces que habiamos sacado de las coberturas antes de que la tormenta nos tirara del embalse.

Esperamos un poco para ver si aminoraba la lluvia y poder sacar la barca. Así fue, aunque con un palmo de agua en nuestras barcas que hizo enloquecer a más de uno. Poco después, la lluvia volvió con fuerza y salimos de allí como pudimos, con barranqueras que arrastraban piedras a la carretera y con la reductora puesta en mi Focus. Finalmente todos llegamos bien, que es lo importante, aunque semidesnudos.

Y colorín, colorado, como digo en el título: Sí, al final nos mojamos, ¿y qué?

Sunday, October 10, 2010

UN NUEVO COMPAÑERO

¡Este fin de semana tengo que ir a pescar a Cortes! Así empezó la semana pasada, puse a cargar las baterías y preparé el resto de cosas necesarias y como tantas veces me dispuse a buscar socio para el próximo sábado. Siguiendo el consejo del Doctor el jueves fui al club a ver si ligaba y así fue me ligué a Juanito, más conocido como "Juanito el de la grúa" en los ambientes. Me lió y en vez de ir a Cortes fuimos a Benágeber para poder empezar el trainning plan para el siguiente concurso.

Quedamos temprano en Casinos y antes de las 8 estábamos en la orilla listos, no sin dificultades, para botar su barco. Antes hubo que hacer asistencia técnica a otro compañero con las conexiones y puentes de las baterías.

La mañana estaba cubierta de niebla y se podía mirar directamente al Sol como si fuera un eclipse ya que las nubes sólo dejaban ver un disco perfecto pero sin provocarte lesiones maculares.

Empezamos pescando rápido esperando mover algún pez madrugador pero no hubo suerte, saqué una raspilla a drop-shot al rato de empezar, ya no hacía porra... Llegamos a una punta y conseguí mover 2 peces sin hacerles picar con un pointer. Acto seguido les lancé una lombricilla de Yamamoto y nada más tocar fondo picada, clavada y una bonita lucha hasta acabar en mis manos, era un pez de la medida y algo más de tres cuartos de kilo de peso. Machacamos esa zona pero ya no hubo más resultado.

Un poco más adelante salió otro al parar el jerkbait duro. Así fuimos sacando algún que otro pez hasta que lanza Juan en una cobertura y al momento clava y empieza a gritar para que cogera el salabre, cuando lo vi me di cuenta de que hacía tiempo que no veía un pez tan grande. Era un bass que rondaría los 2'5 kg seguro. La caña de Juan estaba al borde del colapso y el animal al temer por su vida puso rumbo hacia la cobertura sin que el pobre Juan pudiera hacer nada por pararlo. Allí se quedó el señuelo y el pez volvió rápido a su guarida. Los que conozcais a Juan os podréis imaginar la procesión de Dioses, santos y vírgenes que salieron de su boca.



La mañana estaba muy tranquila de viento y los peces no acababan de dar la cara. Al cabo de un rato otra buena picada y otro pez de la medida, este pasaba un poco del kilo.



Después de eso estubimos un buen rato sin picada ni ver peces, cambiamos de zona con los 2 motores a tope y seguimos pescando. Probamos con crankbaits, jerkbaits duros, vinilos... Los peces no estaban muy por la labor. Un poco después a Juan le sonrió la suerte y sacó un pez bueno. Ya teníamos 3 de la medida y unos cuantos más pequeños.





A esas alturas de la mañana y sin haber almorzado por el ansia de pescar, nos metimos en el cañón y buscamos una zona con sombra para reponer fuerzas. Allí hicimos la parada técnica para comer con una agradable charla y volvimos a embarcar para acabar el día sin echar siesta como hace otra gente por ahí. Cualquier día esa gente querrá comer en plato y de caliente encima del barco ggg.



Por entonces ya se había movido un aire que incluso empezaba a ser molesto. Nos pusimos a batir orilla con crankbaits y rápidamente Juan pinchó 2 basses de los cuales uno no llegó a sus manos, su huida fue acompañada de otra retaila de maldiciones. 4 de la medida. Vista la efectividad del crankbait en cuestión, puse uno igual y al momento clavé otro pez bueno, este rondaría el kilo y medio pero como me gusta jugar con ellos y no tenía presión, lo dejé saltar y como era de esperar se fue, no pasa nada.

Salimos del cañón y las olas no llegaban a tener borreguitos pero hacían incómoda la navegación. Cambiamos de zona a otra más resguardada y empezamos a pescar rápido buscando algún pez activo pero nada, no querían. Sobre las 5:30 llegábamos a la rampa y nos fuimos para casa con buen sabor de boca pero como casi siempre, podía habe sido mejor.

Me quedo con la experiencia de pescar con Juanito y disfrutar de sus anécdotas y charla. Espero repetirlo pronto pero como ya le dije a él, con mi barca y en Cortes.

Monday, October 04, 2010

Tras el paso por el desierto... De vuelta al paraíso

La semana pasada sólo tres elegidos habiamos tenido la suficiente "moral" (dejemoslo en moral) como para volver a enfrentarnos a Ricobayo. Esta vez en el marco del Encuentro Latino. Lo mejor de esta competición, la grata compañía de los compañeros del Valencia Bass Club. En cuanto a la pesca, sólo decir que tras demostrar tener los "cojones cuadrados" navegando con el rayo azul en aguas del Esla, y hacerme pajas mentales sobre pesca finesse utilizando líneas de 4 libras, al final Cisco conseguió sacar el pez de la honra con un crankbait en una punta. Me alegré mucho por él, una porra hubiera sido tan injusta dada la ilusión que llevabamos en nuestras cajas de señuelos.

De vuelta a tierras valencianas, todos sanos y salvos, en parte gracias al cambio de remolque por parte de Cisco, sólo quedaba hacer una cosa, ir a pescar. Ya en el camino de vuelta, Emilio me había llamado para preguntarnos como nos había ido y aprovechar para invitarme a otro día de pesca con él y Lucky. Esta vez en su barca para disfrutar de su motor de 25CV recién adquirido. Así que con el ansia de volver a pescar en Cortes y desquitarme con un buen pez, acepté sin dudarlo.

Habiamos quedado a las 7:30 en la rampa de Cofrentes, así que tras dormir sólo 3 horas y pasarme el desvío hasta en dos ocasiones, llegué al embarcadero. Me sorprendió la cantidad de coches con remolque que esperaban para botar sus barcas, mientras Emilio en su papel de guardia expedía pases a diestro y siniestro. Además, tuve la suerte de coincidir con los compañeros murcianos con los que cenamos en la cena de gala del Encuentro Latino.



Botamos la barca, de forma que yo pensaba que ibamos a botar coche y todo. Seguidamente subieron a bordo Lucky y Emilio para empezar a pescar en la primera arboleda a mano derecha.



El nivel del embalse estaba muy alto y el día estaba nublado, aunque el agua estaba cristalina. Así que empezamos a pescar con jerkbait para ver si arrancamos alguno de debajo de las coberturas en las orillas. No tardamos en sacar alguno de talla, pero ninguno espectacular. Aproveché para usar los jerkbait de Jackall que compramos para Ricobayo, a ver si nos iban mejor, pero no me dieron ningún pez.

Mientras yo hacía probaturas, Emilio sacaba algún que otro pez orillado. Monté mi nueva caña de crankbait medium a ver como movía los crankbaits, y efectivamente, los movía mejor, pero esperaba que fuera un pelín más blanda.



Cambiamos de orilla en busca de una punta que entra bastante en el embalse y al primer lance sobre ella con un mini SKT, patapam, noto una parada en seco y le digo a Emilio que llevo uno. Lucky ya tenía sus orejas al viento con los cinco sentidos mirando al agua. Ví que subía un pez alargado, y mi primer pensamiento fue un lucio, pero al verlo oscuro me dí cuenta que era una lucioperca. Temí por mi crankbait que había desaparecido en las fauces de esa lucioperca, pero por suerte pude subirla al barco. Era una buena lucioperca que mi madre sabía que me agradecería.



Volvimos a cambiar de orilla para probar batiendo orilla con crankbait y con ika, y algún que otro sacamos, pero nada digno de mención. El día empezaba a aclararse como Emilio había predicho y la temperatura del agua empezaba a subir. Así que decidimos almorzar antes de que nos entrara alguna pajara y no pudieramos clavar. El almuerzo me recordó una jugada de poker, yo saqué mi bocata de jamón con tomate, y Emilio me dijo lo veo y le pongo una anchoa a cada cortada de jamón "Que t'ha paregut morrut?". Como uno que yo me sé diría: "Pa flipar!". La cuestión es que engatusé a Emilio con las almendras y cacos fritos de mi madre que hasta Lucky degustó.



Bajamos hasta la rećula a la sombra tras pasar la isla del río. En el camino Lucky mordisqueaba mis dedos mientras yo le hacía de rabiar cogiéndole el hocico. Había llegado la hora de jugársela con la línea de 4 libras que llevaba de Ricobayo. Al igual que allí, pensaba que en el primer lance iba a sacar un bicharraco de esos que te cortan la respiración, pero no, sólo saqué raspetas y alguno de talla justo. Emilio también sacó alguno y se encabronaba al ver como se le escapó un tocho por no clavar a tiempo. Por delante de nosotros pasó río arriba uno de los porreros de Ricobayo, cuyo nombre no revelaré por no ofender.



Bajamos hacia el Ral aprovechando para que Emilio ejerciera su papel de guardia, pero afortunamente todo estaba en regla. Pescamos la arboleda del Ral, pero no estaba yo para estar centrado en pescar, pues los retortijones me hicieron saltar de la barca en busca de rebollones. Volviendo al tema de la pesca, no sacamos ninguno en el Ral.

De ahí nos fuimos a la zona de la presa, posiblemente mi zona favorita, antes de llegar al cepillo. Era la hora de comer, así que nos atamos a un árbol separado de la orilla. Acabamos con todas las almendras y cacaos y picamos algo más antes de comer. Tras comer, Emilio me propuso echar una siesta hasta las 16h, lo cual me sorprendió en primera instancia, pero no tardé en aceptar. Emilio recostado panza arriba con el pedal eléctrico como almohada y Lucky a su lado, era para hacerle una foto, todo una filosofía de pesca y de vida. Me recosté en la parte de atrás y me quedé plácidamente dormido, incluso creo que resoplé. Todo esto duro hasta que el barco porculero nos despertó con su oleaje.



Emilio ya me había comentado de los efectos terapéuticos de una buena siesta en medio de una jornada pesca, pero no me lo acaba de crear. Pensaba: "Este Emilio...". Andaba yo felizmente con mi ika de Kinami en color alburno lanzándolo pegado a la orilla, sin pensar que los peces no podían estar ahí tras el oleaje brutal del barco. Así que lo alterné con un skitter grub en color baby bass, terrorífico. Me dió algún pez de talla, pero yo quería uno de los buenos.

Seguimos pescando hasta que llegamos al punto P, aprovecho que iba de angler y lanzó el ika un poco separado de la orilla. Veo que tras dejarlo caer durante dos o tres segundos la línea viene hacía mí. Ahí estaba, jeje, patapam, la caña "locals only" heavy by Nachete Revert (no acepte imitaciones) con un 15 libras no podía fallar. En la clavada la línea se deslizo por la superficie del agua y pensaba que no clavaría, pero sí. Como una exalación el pez se dirigió hacia el medio del embalse y ya sabía que el que estaba a la otra parte no era común en Ricobayo. Empezó a tirar como una bestia, pero la caña heavy no dió cuartel. Tras las primeras carreras por debajo de la barca, el animalico asomó su linda cabecita. Emilio no lo había visto y se sorprendió de su tamaño. Me arrodillé, hice presa en su mandíbula y lo subí al barco con un rugido de rabia contenida ante la cara de fascinación de Emilio. Hacía mucho que no sacaba un pez tan bueno, de hecho, desde la salida que hice con Javi en marzo de este año, no había sacado ninguno por encima de 2 kilos. Para algunos por estos meridianos, un pez como estos es común en todas sus salidas, pero este año había sido especialmente malo personalmente y lo disfruté como nunca.



Acto seguida, Emilio sacó un pez de talla que parecía una raspa a su lado. El sacar un pez de 2 kilos había sido como decirle a Emilio "ponte las pilas" que tú también tienes que sacar uno.



Lo intentamos subiendo hasta la arboleda enfrente del pantalán, probando con crankbait, vinilo a drop-shot, skitter grub, pero los peces no se veían. Posiblemente habría que haber pescado un poco más alejado de la orilla dada la transparencia cristalina de las aguas. Bajamos hasta el cepillo donde Emilio sacó otro de talla, pero nos faltaba ese pez por encima de 1.5kg que tanto te llena. De hecho, Emilio me dió una lección de regularidad sacando peces de talla, aunque no fueran espectaculares. Esta vez la suerte me había sonreido.

Se levantó el viento y con ello la lucha contra los elementos. Además, estaba empezando a anochecer. Así que nos dirigimos hacía el río. El motor de Emilio hacía que el viaje fuera más breve y Lucky, más ameno. Pasamos la isla y en la primera playa a mano izquierda empezamos a pescar, pero la conversación mantenida que incluía términos como "clavel", "triton", "garrotazo", etc. se apoderó de nuestra atención, y la pesca quedó en un segundo plano.



Era ya de noche, y quedaba poca luz, así que tras casi 13 horas de pesca solamente interrumpidas por una siesta reponedora, sacamos la barca entre dos luces para "replegar les banderetes i pa casa". Como siempre fue un placer pescar con un tío tan sincero como Emilio, y con Lucky, su fiel compañero.

Monday, September 13, 2010

Campeonato de España de Pesca de Black-Bass desde Embarcación 2010

Ante todo pronóstico nos habiamos clasificado como flamantes subcampeones autonómicos, y con ello nuestro derecho a participar en el Campeonato de España de Pesca de Black-bass desde Embarcación. Por suerte, el campeonato se celebraba en el embalse de Ricobayo, embalse que afortunadamente conocía del último Encuentro Latino.

Las semanas previas habían sido preparatorias para el campeonato: Recopilación de información actualizada sobre las zonas de pesca, la climatología, nivel del embalse, diversa información sobre la sobre la organización del evento, aprovisionamiento de señuelos y acondicionamiento de la embarcación. Debido a problemas de acoplamiento de mi motor con la embarcación de Cisco, finalmente decidí ir con mi barca, a pesar de que como dirían por tierras manchegas podría ser la "risión". Por motivos de seguridad, y abusando de mi amistad con Cisco, le pedí que me prestara su remolque, mucho más robusto que el mío marca "Panrico", como diría Leyton.

El jueves anterior al concurso tras que Berni finalizara su jornada laboral partimos hacía Ricobayo sin que antes no tuvieramos dos incidencias bernianas. Eran las 20:30 y teniamos ocho horas de camino por delante. La primera parte del viaje hasta Madrid fue amenizada por una animada conversación hasta que tras colgar de una conversación telefónica con Álex Fabra me ví pasando por la estación de Atocha. Efectivamente, el GPS y un túnel cortado por obras nos habían abocado al centro Madrid. Así que paseamos mi barca por lo más castizo de Madrid, el museo del Prado, la Gran Vía, y lo que pudiera haber sido una señal para muchos madridistas: La Cibeles. Finalmente, tras tener el corazón en un puño rodeado de coches, vimos la luz al final del tunel cuando avistamos la señal "AP-6 A Coruña".

La segunda parte del viaje se hizo algo más pesada, eran más allá de las 12 de la noche y el cansancio empezaba a hacer mella en nuestros cuerpos. Berni, como una auténtico campeón, después de haber conducido más horas que un piloto de Fórmula 1 nos llevó hasta Muelas del Pan. Eran las 4:30 de la mañana y la llave de nuestra habitación nos esperaba, muy poco originalmente, debajo del felpudo. Muchas gracias, Álex.

Dormimos escasamente 4 horas, y a las 9 horas ya estabamos desayunando con nuestros compañeros del Alberic: Emilio, Jorge, Gustavo, Pepe, Paco y Joel. Fran y Álex llegaron poco después. De ahí fuimos al punto de encuentro para lavar la barca y presentar la documentación. Allí pudimos ver como lo normal eran las Nitro, Tritón y Ranger, lo mío era una excepción. Ya podía dormir más tranquilo, como diría un ex-presidente "España va bien".







Del punto de encuentro fuimos a botar la barca al embalse de Ricobayo. Allí estuvimos de preparatorios junto con Álex y Fran. Berni montaba sus cañas resoplando de vez en cuando, mientras yo preparaba la barca para surcar las aguas del Esla. El nivel del embalse estaba más alto y pudimos dejar los barcos en la playa de Ricobayo.



Estuvimos comiendo todos juntos menos Berni que estaba desaparecido, menos mal que llegó poco después recién duchado y algo más relajado.



A las 14h empezaba la primera manga, que sería de 6 horas, y estabamos en la primera tanda. Montamos las cañas con un ambiente finesse que se palpaba en el ambiente. Mi caña de drop-shot estaba exultante de gozo con su nueva línea de 6 libras montada, casi podía sentir en mi manos como retozaba.



Dada las restricciones de movimiento de mi barca, no me quedaba otro remedio que ir a lugares cercanos. Mi primer destino fue el río Malo después de 20 minutos de navegación. La punta de entrada ya estaba ocupada, así que probamos en la estación de bombeo pescando despacio a la caída. No tuvimos suerte y tampoco vimos peces. Fuimos entrando en el río pescando con crankbait lo que me dió el primer susto, un barbo común. Más tarde pescando a drop-shot saqué otro.



Fuimos hasta el puente, pero no sacamos ninguno. Así que volvimos a pescar la punta de entrada sin éxito. Por allí nos movimos, subiendo un poco río arriba, cruzando a la orilla de enfrente y pescando las puntas cercanas. Finalmente en una de las réculas, Berni sacó uno de 27.5cm pescando a drop-shot.



Berni estaba abatido tras el primer día de pesca en un entorno hostil sin coberturas y totalmente descolocado. Como diría Marcos "malacostumbrado", de tanto pescar en aguas valencianas llenas de peces. La porra se cernía sobre nuestras cabezas, y el tiempo se agotaba. Fuimos bajando para no llegar tarde, pesqué un poco con crankbait a última hora pero no tuvimos picada. Así que nos comimos una porra como una catedral.

Al llegar a la orilla descubrimos que todos los equipos valencianos, menos Emilio y Paco que sacaron uno, nos comimos una porra.



Había que poner a cargar las baterías para el día siguiente, y no sólo las de los barcos. Para mi sorpresa, Alvaro Tarifa, un conocido del último Open de Lucio había sacado 5 peces y se aupaba hacia los puestos de cabeza.

Después de esta primera manga tan dura nos fuimos a nuestros hoteles respectivos a cenar. El trato por parte del personal de " La Tomasita" fue excelente y pudimos repetir churrasco, puso entremeses para almorzar a aquellos que abusaron de su confianza y no nos faltó bebida :-)



Al día siguiente, el despertador ya sonaba a las 6:30. Tras el abundante desayuno, fuimos en busca de nuestros barcos embarrancados en la orilla del embalse. Esta vez saliamos en la última manga, así que Berni me propuso de cambiar de estrategia y zona de pesca. No teniamos nada que perder y mucho que ganar.



Empezamos pescando fino, la línea de 6 libras casi ni se veía, de hecho Berni la desechó en favor de su nylon azulado de 8 libras. Llevabamos media hora pescando cuando vimos el primer pez de talla. Bien, por lo menos los peces de talla se veían. En un lance paralelo a la orilla veo como la línea se va hacia mitad del embalse. Llevaba uno, así que de forma instintiva flexé la caña para clavar. Aquello que iba a la otra parte no tardó en subir a la superficie para saltar fuera del agua. Increíblemente era un bass, y no sólo eso, era un tochamen por encima del kilo. Lo primero que pensé fue: "Por Dios que no se me escape", tras meterse debajo de la barca en un par de ocasiones y mimar la línea para que no partiera, subió a la superficie y Berni lo ensalabró. ¡Qué alegría!, era nuestro primer pez y además de los buenos.

Nos cambio el chip y nos pusimos a pescar fino con toda la paciencia del mundo. Fuimos arriba y abajo, tuve una picada que casi me arranca la caña de la manos hasta que cortó la línea. Falsa alarma era un lucio. Las picadas se sucedían pero eran raspillas que no podiamos casi ni clavar. No sacariamos más peces y no quisimos arriesgar, así que un poco antes de la hora fuimos hacia el barco de control.

Llegamos a la playa para realizar el pesaje y metimos el pez en la cesta. Berni como si llevara un cohete en el culo salió disparado los primeros 5 metros de playa para luego girarse e invitarme a unirme al paseo triunfal. En la lejanía, mientras subiamos, me parecía ver un amigo ribereño con una cámara en mano, pero no podía ser, ya que tenía comida familiar. Ya de más cerca reconocí a Marcos que me recibía con un "Vamos Doctor". Yo le correspondí con un "Llevamos uno bueno".



Tras comentar la jugada con Marcos, pesamos el pez que daría 1.130 gramos. Los jueces bromean con medirlo, así que os podéis imaginar lo poco habitual del tamaño de este pez. De hecho, con un sólo pez ocupamos la sexta posición en la segunda manga.



Fue tal la notoriedad de esta captura que el canal "Caza y Pesca" nos propuso entrevistarnos. Sin dudarlo invité a Berni a tener su minuto de gloria con los medios. Berni con voz firme y experimentada comentaba lo "tediosa" de la pesca en Ricobayo.



Tras el pesaje estuve charlando con Marcos y sus colegas. Después fuimos a comer con los de Alberic para recuperar fuerzas para la tercera manga. En el equipo valenciano, las porras se acumulaban 50-50. Durante la sobremesa Berni se dedicó a hacer fotos a los barcos allí amarrados. Estuvimos charlando con pescadores de SegoBass cuya experiencia en el embalse era innegable. Ellos nos perjuraban que en ese embalse había muchos peces, y que simplemente no estaban queriendo picar.

En la última manga, por la tarde, pescamos en la misma zona que en la segunda. También nos acompañaron Fran y Álex que empezaban a perder la esperanza de evitar el triplete. Pescamos exactamente de la misma forma, incluso con más paciencia y probamos otros señuelos de finesse para ver como iban, pero no tuvimos una respuesta positiva. Sin embargo, un rato después, Berni, cigarro en mano, punta al agua, me anunciaba una picada. Acto seguido clavaba y llevaba un pez bueno que tiraba como una fiera. Tras la típica tensión de que si ensalabro, de que si no, de que se mete el pez debajo del barco, conseguí meter el pez en el agua. Era el segundo pez, y ambos, Berni y yo, habiamos cumplido dada las condiciones de pesca escasa en las que nos moviamos.



Después de este pez, probamos y probamos, Berni tuvo una picada que clavó y que le pareció ser un pez grande, pero se enganchó y lo perdimos. Al ultima hora Berni, poco acostumbrado a sufrir de esa manera, se desinflaba y se dedicaba a la fotografía. Yo insistía hasta el último momento, pero el tiempo se agotaba.



Nos dirigimos por última vez al barco de control con un único pez. Subimos la playa con el pez dentro de la cesta y allí estaba de nuevo Marcos y compañeros. Estaba vez el pez era algo menor con un peso de 610 gramos.



Era el momento de recoger trastos y sacar la barca del agua. Me empeciné con sacar la barca por un punto de la orilla, y hasta que no lo hice, el mundo no se movió. Pocos minutos después estabamos guardando la barca en un almacén hasta el Encuentro Latino. Agradecer al molt honorable sus gestiones para que esto fuera posible.

Nos fuimos a ducharnos, y de ahí al restaurante a los pies del embalse de Ricobayo donde tendría lugar la cena de entrega de trofeos. "Els valencians" nos sentamos alrededor de la misma mesa mientras "xarrabamos" de todo un poco, y de todos un poco. Entre ellos destacar a uno de los hermano Dalton que tuvo especial atención.



Al día siguiente emprendimos camino de vuelta a casa, pero tuvimos que hacer de guía de los de Alberic hasta pasado Zamora para evitar que volvieran a visitar Lisboa. A la hora de comer ya estabamos en casa sanos y salvos.

La valoración de mi experiencia en el Campeontado de España es positiva como no podía ser de otra manera. La cosa empezó mal, pero finalmente supimos improvisar y con un poco de paciencia y un golpe de suerte, el mismo que nos acompañó en el autonómico, conseguimos alcanzar el puesto 17 de 41. Los compañeros de pesca suplieron la falta de ella en Ricobayo e hicieron más amena esta experiencia.

No puedo terminar esta crónica sin agradecer a todos los compañeros que mostraron su apoyo durante el transcurso del campeonato, y en especial a Marcos que se acercó por Ricobayo para compartir nuestra alegría en los pesajes de las dos últimas mangas.

Mis polluelos y yo en Benagéber

Esta crónica será breve porque hace ya un par de semanas que tuvo lugar, pero será un aperitivo para la próxima sobre el Campeonato de España de Pesca de Black-bass desde Embarcación.

Fuimos mi cuñao-si-es-que-ha-de-ser, mi hermana y yo a Benagéber a pasar el día, porque para ir a pescar hay que madrugar un poco más. Estaba la rampa llena de coches a ambas partes y venía justo para dar la vuelta abajo. Se notaba que era un día de agosto y la gente estaba acampada. El barco solar estaba también por ahí listo para recibir visitantes. Eso sí, no se vió a nadie navegando a explosión. En ese momento me sorprendió, pero se palpaba en el ambiente que algo había cambiado.



A las 10:00, tras montar dos motores eléctrico de 54 libras a la vez, salimos de pesca. Empezamos en la isla, y tuvimos alguna picada de algún pequeño, con ika a la caida, algún crankbait de profundidad y cosas del estilo. Andrés hizo de las suyas y sacó una raspa.



Viendo que hacía mucho calor nos fuimos hacia el cañon a ver si sacabamos alguno que estuviera suspendido en las paredes de los cortados. Mi hermana llevaba un ika para ver si le entraba alguno, yo monté un senko y un rapala DT16 para sacar alguno bueno.

Tras batir durante un rato la orilla de la derecha aprovechando la poca sombra que había en una lance lejano en diagonal con el crankbait clavé uno grandecito, uno de talla.



Seguimos batiendo orilla, pero cuando llegamos a la zona soleada monté el drop-shot para pescar más profundo dado que el sol nos estaba machacando. Tras no tener ninguna picada importante en un rato, volví al crankbait de profundidad y saqué alguno de talla, pero nada destacable o que recuerde especialmente. Mi hermana había tenido alguna picada, pero como le suele ocurrir, se pone nerviosa y no lo clavó. Ella sacó alguno, pero como no picaban mucho, se dedicó a recolectar frutos de los árboles de las orillas.



Seguimos subiendo hasta que el embalse gira a la izquierda y subimos un poco más hasta "La tartalona". Allí, Andrés se pegó un baño para calmar el calor sofocante e hizo de las suyas.



Estuvimos comiendo a la sombra de un pino el pisto con carne que había preparado mi madre, como tantas veces ha hecho en el pasado y que nunca le agradezco bastante.



Después de comer y antes de retomar la pesca me subí a la barca y aprovechando que había un arbusto sumergido donde se proyectaba parte de la sombre del pino donde habiamos estado comiendo, cogí mi caña de drop-shot y lancé a ese arbusto. Dejo caer hasta el fondo, dos toquecitos, noto una picada, flexo la caña para clavar y veo como sale uno pequeño. Mala suerte, pero detrás de él intentandole quitar el señuelo había un buen pez de más de kilo y medio. Saco el pequeño, arreglo la curly-tail y lanzo en el mismo punto. De nuevo noto una picada, vuelvo a flexar, pero esta vez noto un peso mayor, y le digo a mi cuñao que empiece a grabar con su cámara. Lo que sigue, más vale verlo:



y el final no podía ser de otra manera:



Después de sacar ese probamos por esa misma orilla. Le enseñé a mi hermana a pescar a drop-shot y tuvo alguna picada que otro. Al final sacó alguno pequeñete.



No sacamos ningún otro por encima de kilo, y como los chicos tenían prisa, fuimos volviendo a 2 x 54 libras.



Lo mejor de la jornada: La compañía de los dos polluelos (mi hermana y Andrés), el pisto de mi madre y el vídeo que se marcó mi cuñao que espero que os haya gustado, por ese orden.

Tuesday, August 24, 2010

The Guardian, Lucky Craft and The Doctor

Esta jornada de pesca se fragua en fechas cercanas al doble concurso del VBC. Emilio, el archiconocido guarda del acotado federativo de Cortes, famoso por los peces de 2.5kg que saca día sí y día también, seleccionado por la prestigiosa revista "B.A.S.S." para "Guard of the Year 2010", me había comentado que le gustaría que fueramos un día a pescar juntos. Para mí sería un placer. Así que tras un aplazamiento por el mal tiempo, finalmente acordamos otro día para ir a pescar.

Me fuí el día de antes para pescar por la tarde hasta última hora. No hice gran cosa y eso que tenía grandes expectativas, pesqué en la zona del río con un sammy en superficie, pero el viento le resto efectividad. Más tarde cambié a la spinner, pero nada de nada. Al final saqué uno bueno de 1.5kg pescando a drop-shot entre 2 luces. Se me había olvidado comentar que también se encontraba en el embalse personas tan ilustres como Cisco & Cuñao, Álex Fabra y Pardo.

Al día siguiente, tras una noche un tanto fresca que me hizo acurrucarme bajo mi manta durante la noche, empecé a pescar enfrente de la rampa del Ral con paseante a ver si salía alguno bueno, pero acabé pescando a drop-shot. Sí, soy consciente de que no debería pescar tanto a drop-shot, pero me gusta y la caña que me diseñó otro KVD de Massamagrell, no ayuda a que no me guste. Será cuestión de tiempo, que pone a cada técnica en su sitio.

De vuelta a la jornada de pesca, ví como Emilio bajaba con su flamante todoterreno de recién adquisición por el camino y me acerqué a la orilla. Sin duda alguna tengo que reconocer que Emilio hizo una buena compra. Tras cargar los trastos de pesca, cañas, almuerzo de las 10h y a Lucky (fiel compañero de Emilio) nos dirigimos al primer puestet. Lucky con una educación exquisita no molestó en ningún momento y seguía atentamente la evolución de las capturas mientras las subiamos a la barca. En más de una ocasión un bass "abofeteó" el hocico de Lucky en su saltos locos por encima de la tarima.

Fuimos directamente a la punta de árboles que entra en el embalse en la zona del Ral, pero volvía a hacer viento, y no había ataques en superficie. Mientras nuestra silueta quijotesca se reflejaba en las aguas del Júcar con los primeros rayos de sol pesqué un poco a drop-shot para sacar un par de peces, uno de ellos posiblemente de talla, Seguimos batiendo orilla con crankbait pero sin resultado significativo. Pasamos por encima de la punta y pescamos los árboles tumbados que hay a continuación, pero no hubo resultado.

En ese momento Emilio me sugirió que fueramos a la árboleda, zona que no suelo pescar muy a menudo, así que le dejé hacer. Pegaba menos el viendo en esa zona y Emilio empezó a pescar con paseante. En un momento dado, con una seguridad que me sorprendió, Emilo afirmó que si no picaban en ese punto quitaría el paseante. Lance certero, dos golpes de muñeca, pam, pam, y ataque brutal en superficie brutal, era un pez bueno que falló el ataque. Emilio con sangre fría dejó quieto el paseante, pam, pam, y esta vez sí, el ataque fue seguido por un carrete que silbaba liberando hilo. La cosa estaba complicada, estabamos rodeados de coberturas, la línea no era muy gruesa y el pez era un bestia que yo le echaba 2.5kg tras verlo saltar fuera del agua a escasos 5 metros de la barca. Rápidamente saqué mi caña del agua y me dispuse a agarrar ese pez tan pronto como saliera. Emilio lo acercó a la barca, pero estaba todavía muy entero (nótese la metáfora taurina) para ser cogido sin salabre. El pez volvió a tirar entre la cobertura para saltar fuera del agua por última vez. El hilo se partió, y nos quedamos desolados. Habiamos perdido uno de esos peces que al menos yo no veo todos los días. En estos casos me sabe peor por el pobre pez que se lleva el señuelo que por la pérdida económica que supone. Había que rehacerse y seguir pescando.

Pegaba mucho el sol ya en esa orilla, así que decidimos cambiarnos de sitio. Una vez más fue Emilio el que decidió que fueramos a la cantera al principio del tramo del río. Hicimos una pasada con paseante y nada. Así que pasamos a vinilo a la caida con senko e ika. No sacamos ninguno importante. Seguimos por esa orilla aprovechando que estabamos a la sombra, pero no tuvimos resultado con crankbait, ni vinilo. Así que aprovechamos para almorzar tranquilamente.

Nos pasamos a la orilla de enfrente, a la récula justo antes de la isla, pasando a saludar en el camino al "taxi driver" que se encontraba por allí y que sólo sirvió para que Emilio se calentara, y eso que el sol no pegaba demasiado todavía. Empezamos primero con vinilo y después con crankbait. Sacamos alguno, posiblemente alguno de talla, pero personalmente buscaba alguno de 1.5kg para arriba. De ahí nos fuimos a los cortados que hay dirección al Ral a mano derecha. Buscabamos peces suspendidos, pero la brisa imposibilitaba pescar cómodamente a la caída con senkos e ikas. Mientras pescabamos hablamos de lo bien que estaría que se celebrara de nuevo este año la "Trobada" con la gente del club de Alberique. También mostramos nuestra inquietud porque el "molt honorable" pasaría seguramente a ser sólamente "honorable", y la necesidad de reconocer su labor con la commemoración de la "Copa Vicente Mascarell".

Antes en la cantera ya nos habiamos encontrado con Pardo que había estado pescando el día anterior, y nos había comentado que había disfrutado mucho con un día nublado y sin viento. Allí nos enzarzamos en una agradable tertulia que se prolongó al ser escasas las picadas en ambos bandos. Allí pusimos las cartas sobre la mesa y compartimos sabiduría y creencias. Emilio aprovechó el lance para subirse al barco de Pardo para que le pegara una vuelta de control, mientras yo me quedaba en buena compañía cuidando de Lucky. Pescamos la zona de entrada a la presa sin resultado y después subí más arriba. Viendo que Lucky estaba sofocado por el calor, le pegué un rápido baño que primero no le gusto, pero luego agradeció. Probé a pescar la zona sombreada, pero nada de nada, ni crankbait, ni ikas, ni nada de nada. El calor era sofocante y se acercaba la hora de comer. Así que tras recogerme Pardo y Emilio nos fuimos a la rampa del Ral a "pegar un bocao".

La comida deparó una acalorada discusión de bandos políticos opuestos donde preferí mantenerme al margen, además de conocer un poco mejor a los compañeros.

Después volvimos a pescar la zona de la presa cerca de las boyas, yo, estaba vez sólo, probé la zona soleada aprovechando los intervalos nubosos. Probé con mi nuevo swimbait un Lucky Craft Supreme 130 Rainbow Trout que no acaba de gustarme porque no nada de forma fluida a un ritmo de recogida lento. Sin embargo, levantó un pez muy bueno que estuvo dando vueltas alrededor de la barca sin poder hacer que picara aunque lo tentara desde lejos. Seguí por esa orilla sacando alguno pequeño con lipless que estoy aprendiendo usar, todavía sin mucho éxito. Finalmente, me cambié a la zona de sombra. Allí conseguí hacer salir un buen pez que estaba orillado con el swimbait, pero no llegó a picar. Se quedo por la orilla así que le lancé una kut-tail, ví como se acercaba y noté la picada, pero no era el grande como suele pasar, sino su compañero que aunque era de talla, no era tan bueno. Más tarde saldría otro par de basses de buen tamaño, aunque no espectacular, y estos tampoco pescaron. Fuí subiendo río arriba hacia el Ral, pero no conseguí ninguno grande. El próximo día dedicaré más tiempo a pescar con crankbait de profundidad 3-5 metros para ver si están más activos a crankbait en esas profundidades.

Acabé pescando con spinner la orilla llena de árboles del Ral donde golpeaba el viento, pero no salió ninguno grande. Cansado físicamente decidí sacar la barca mientras Emilio y Pardo llegaban. En la orilla me encontré una concentración erasmus un tanto peculiar: dos familias inglesas llenando garrafas de agua en la rampa y una pareja de alemanes con su toalla tumbados a un lado sin molestar tomando el sol mientras leían un libro. Saqué la barca sin problemas pero me prometí que nunca más iría por esa rampa. Había un surco infernal en el centro del último tramo del camino que parecía una fosa abisal.

Cuando estaba llamando a Emilio para decirle que me iba, llegaron por allí para despedirnos y comentar las posibilidades de una nueva jornada de pesca juntos. Fue una jornada de pesca agradable con una persona muy sana.

Otra muesca más en el mango de nuestras cañas

Esta crónica comienza con una llamada telefónica de Cisco que tras una breve conversación me pregunta:

- ¿Sabes dónde podriamos ir de pesca esta semana?

Como si de una conexión mental se tratara, respondí acto seguido acertadamente. Así que no había más que hablar, tras comentar nuestras intenciones al molt honorable y confirmarnos que Juan y él también irían de pescar juntos esa misma semana, forzamos que se alinearan los astros. Así que para su sorpresa llamé al VBC personificado para concertar cita, aprovechando que no sabía nada, jejeje. Tengo que confesar que el VBC personificado es como los caramelos rellenos, duros por fuera pero blanditos por dentro, como se demuestra de la recreación aproximada de la conversación mantenida:

Juan: Siiiiii (muy característico de Juan).

Jorge: Hola Juan, ¿qué pasa por ahí?, ya te he enviado el permiso de navegación.

Juan: Vale. Ahora luego lo imprimiré.

Jorge: No hace falta que lo imprimas, si quieres te lo doy el miércoles.

Juan: (Silencio absoluto de varios segundos)

Jorge: ¿Tú donde vas el miércoles?

Juan: (A regañadientes) A pescar.

Jorge: Pues ya te lo doy el miércoles cuando nos veamos.

Juan: (Silencio aún más absoluto que duró una eternidad, puedo imaginarme la cara de póker de Juan)..... Venga, déjate de cachondeo.

Jorge: Ya he hablado con Vicente para irnos juntos de pesca.

Juan: ¡Ah, vale! DPM.

Así que en la fecha y hora acordadas, de madrugada, como toda jornada de pesca de verano que se precie, quedamos en Massamagrell tierra de pequeños grandes pescadores. Tras un paseo turístico por el pueblo dí con esta singular pareja y emprendimos el viaje a lo desconocido. En el camino recogimos al "molt honorable" starring as "the professional" en esta crónica. Más tarde se unió a nuestro grupo el mejor y más experimentado guía ribereño que podriamos tener "the trout master". "The trout master" no tardó en exigirnos voto de silencio mediante el gesto de cremallera en la boca seguido de la palabra "chito".

La cuestión es que tras llegar a la rampa de sesembarque y la maniobra de botadura de los barcos, Cisco y yo nos fuimos juntos por una orilla, mientras "the professional" y sus dos "angler assistants" iban en la otra. Cisco y yo batiamos orilla con crankbait mientras en la otra embarcación se agitaba una única línea al viento. No tardariamos en sacar algún que otro pequeño. También probamos con ika y a drop-shot en las posturas más querenciosas para estos señuelos y eso nos daría algún que otro pez pequeño.

Llegamos a una zona donde una valla metálica se sumergía en el agua, así que probé mi primer swimbait a ver si salía alguno bueno. Efectivamente, salió y llego a "dar un besito" al swimbait, pero nada. Así seguimos batiendo orilla, zona de cortados, etc. etc. pero ningún bass que nos quitara el hipo. Al final llegamos a una pequeña bahía donde sacamos unos cuantos de la medida pero muy justos pescando a drop-shot con el shap shade worm en color baby bass. Este color no falla.

Tras estos lances, the professional y sus dos asistentes acudieron en nuestra búsqueda para almorzar. Juan se hizo un bocata más grande que él, y así le pasó, que luego no me comió bien. Mientras almorzaban, "the trout master" se ejercitaba en técnicas de bass que hasta ese momento le eran extrañas, montaje a texas con un cangrejillo. "The professional" muy en su papel le susurraba algo así: "deja el cangrejo en el fondo, permite que el bass se familiarice con él, que le considere parte de su entorno". Sabias palabras donde las haya. Pero "the trout master" no iba a amilanar ante tanta sabiduría y nos confesó su truco para utilizar spinners de bass cuando no realizamos un nudo sobre la spinner.

Tras almorzar subimos más arriba de donde botamos las barcas, pero el resultado por nuestra parte fue peor, ni picada. Sin embargo, los de la otra barca se topaban con un cardumen de buenos basses que hizo que a Juan le volviera a temblar la mano como en aquella ocasión, y no pudo hacer picar a ninguno de estos peces. Seguimos subiendo hasta un puente para pescar sus pilares, pero no sacamos nada importante, creo que uno de los asistentes dijo que sacó uno de la medida, pero seguro que no llegaba.

Fuimos volviendo río abajo para hacer una parada en una caseta de pescadores, comer y descansar del calor del mediodía. Tristemente esta caseta de pescadores había sido destrozada por vándalos (humanos asilvestrados), menos mal que quedaban las mesas y sillas del porche porque eran de obra. La sobremesa estuvo amenizada por los asistentes (sobretodo uno de ellos) que contaban múltiples batallitas llenas de exageraciones. No nos aburrimos, no.

Reanudamos la pesca no sin antes de que "the trout master" nos volviera a recordar nuestro voto de silencio mediante el típico gesto del ciclista Contador mientras los barcos se alejaban y pronunciaba palabras ya casi inaudibles por la distancia como rifle, risco, vigilar, etc. Volvimos río abajo para ver si sacabamos algún bass bueno. Sí, sacamos alguno que sería de talla, pero ninguno espectacular, aunque el entorno sí lo era. Volvimos a sacar peces a drop-shot, aunque me quedé con las ganas de probar a texas. Durante esta sesión vespertina, the professional sacó un pez bueno alrededor de 1.8kg que nos enseño en la lejanía, mientras que uno de los asisstente, el que le "acompaña" en la competiciones sociales del VBC, perdía un pez bueno al cometer un error por desoir un consejo de "the professional" en la elección de la línea.

A las 18h volvimos al embarcadero para despedir a los "angler assistants" que habían realizado su cometido a un nivel que podriamos denominar de aceptable. Cisco con voz temblorosa y respetuosamente invito a "el profesional" a acompañarnos en las últimos horas de pesca de tan memorable jornada. Subimos río arriba batiendo orilla con señuelos de superficie, paseantes y swimbaits. Cisco, poco acostumbrado a llevar en su barca a personajes de tal señorío y/o categoría, iba acelerado, más concretamente, se le agorrotó el pie. Así que cuando me dió la opción de sustituirle, no lo dudé. Comandando la embarcación, y conociendo al dedillo el reglamento de abordajes como demuestra mi título de P.N.B. reciénmente obtenido, surcaba las aguas con mucho más estilo y conocimiento que el jovenzuelo de Cisco. Tuvimos diversas picadas, pero ninguna se materializó en un buen pez. Sin embargo, disfrutamos de la compañía de "el profesional", como buenos "angler assistants" en fase de aprendizaje en los que nos habiamos convertido desde el momento que el molt honorable puso su primer pie en el barco.

El sol empezaba ya a atenuarse y se acercaba el momento de irnos. Así que sacamos el barco y recogimos bártulos. Había sido una jornada de pesca en agradable compañía en un escenario inédito para nosotros que difícilmente olvidaremos. Desde estas líneas agradecer a Vicente su calurosa acogida y ayuda en las gestiones necesarias para que esta jornada de pesca fuera posible. Muchas gracias.

Thursday, July 29, 2010

Donde no hay Basses: Equinodermos y otras especies de verano...

Hola chicos, ya empezadas las vacaciones cambio la pesca continental por el placer de ver otros peces y otras especies de agua salada!!



importante tambien en el mar: -captura foto y suelta-

espero que disfruteis de buenas vacaciones... nos veremos a la vuelta del verano

+ b7s





(estaré como los buenos peces, activa y debajo del agua!!!)

Monday, July 05, 2010

Regajo's Cup · Valencia 2010

Y en este enlace os dejo el vídeo final para descargar (104,5 MB) porque no es bueno comprimir tanto y acostumbrarnos al pixel!!!




a disfrutarlo chicos. B7s

Tuesday, June 29, 2010

nuevo aperitivo de la Regajo's Cup de 2010

dejo otro aperitivito...

que se cuentan los pescadores cuando se encuentran en un pantano?
duplicamos el peso de los peces?...

Tuesday, June 08, 2010

Un aperitivo de la Regajo's Cup de 2010

Hola chicos, el video lleva algo de postproducción pero no me he resitido a poneros un pequeño aperitivo.... solo son un par de escenas simpáticas de los basses de más de dos Kilos que se pescaron en la jornada, pero hay para mucho más y no os preocupeis que salis todos!!!




Al subirlo pierde mucha calidad, pero cuando tenga todo editado, ya haremos un DVD en alta resolución para esas pantallas enormes que teneis en vuestros salones.

// Jaime no te rias todavía!!

Sunday, June 06, 2010

2nd Edition of the Regajo's Cup

El pasado fin de semana fue celebrada en las aguas del río Palancia la segunda edición de la ya prestigiosa Regajo's Cup. Una cita a la que asistieron una representación de las más eruditas cañas de la Comunidad Valenciana. Un evento impulsado y organizado por Miguel Franco, al que desde estas líneas le agradecemos este gesto que sin duda le honra.

En esta edición, la lista de participantes fue extensa incluyendo estrellas invitadas de última hora. De izquierda a derecha:

- Cisco o también conocido como "El KVD de Massamagrell".

- Crespo, el nuevo chico Megabass.

- Javi starring as "El picantón".

- Miguel F. procedente de las High Lands.

- Juanito o como diría su tocayo "El que no hace mal".

- Miguel G. como dice el que todos sabemos, "El del lomo moraito".

- Yolanda, la reportera-pescadora.

- y un servidor "The doctor".


Con la gran ausencia del que ocupa el sillón Perca Sol en la Real Academia de los Peces, más conocido por sus obras maestras de la literatura popular: "El bueno, el malo, el feo", "El distorsionador de peces valencià" y su obra cumbre, "La leyenda del monstruo de Ribadechuelo". Por si alguien todavía no sabe de quien estamos hablando, dejo aquí una foto que encontré en un ejemplar de "Solo Pesca" de Junio de 1996:


Como se puede ver en la foto, ya apuntaba buenas maneras.

Volviendo a la acción de pesca, eramos 4 barcas que nos dispersamos para buscar "el millors puestets i que no estiguen tocats". Javi y Yolanda fueron dirección a la chopera, y los seniors (Juanito y Miguel G.) fueron río arriba.
Crespo y yo después de comernos un par de basses bueno, vimos en la orilla de enfrente a dos pros en las aguas del Regajo. Miguel F. y Cisco con muchas horas de pesca en este embalse y con sus way points grabados a fuego en su mente tentaban una punta sin cesar. La insistencia y el saber hacer dió su fruto:


Este fue el primero que salió a paseante, si no me equivoco, pero seguro que lo cogería al robo :-) Poco después y ante la atónita mirada de Miguel F., Cisco volvía a "marcar paquete" y sacaba otro de talla casi en el mismo punto, pim pam:


Crespo y yo seguiamos batiendo orilla, y yo probaba a pescar las coberturas más tupidas en los árboles tumbados con ika, pero lo único que picaban eran raspas. Sí, sacamos muchos peces, pero poco que llegaran a la medida. Pasamos por delante de la chopera, por delante del cortado hasta el puente grande. La porra se avecinaba.

Era cuestión de jugársela, como dijo uno, "nadie se acuerda de los cobardes". Así que monté mi único swimbait, un Lucky Craft Real California 110 Chartreusse Shad, ¡terrorífico! Como dijo Javi la primera vez que lo vió en acción, aunque no piquen, sólo por verlo, ya vale la pena ponerlo. Así que me dispuse a jugármela en los ojos del puente, pim pam, lances largos, pim pam, sin picada, pero en una de ellas, noto un picada pero que no acaba de materializarse. Traigo el swimbait hasta la barca y veo que lo sigue un bass bueno, ¡aaaaahhh!, lo había perdido, una lástima y más viendo como estaban los peces de apáticos tras la freza.

Aun así le dí minutos y no tardó como dice mi compañero Miguel en "mover peces", no picaban, pero los peces grandes salían de la nada para encaramarse al swimbait. Probé a cambiar el ritmo a dejarlo caer, a tirones súbitos, nada, sin embargo Crespo sacó uno con su jerkbait. Poco después pasaban por allí los seniors que habían hecho unos cuantos en un agujero, y poco más tarde, Javi y Yol, que como nosotros, se habían dado un hartazón de sacar sardinetas.

Este momento lo aproveché para dar una clase magistral de pesca finesse ante la cámara, como se puede observar por la gran captura que realicé en el video del aperitivo.


Era momento de comer, así que fuimos volviendo, pero como dice uno que yo me sé "el susto estaba por venir". Crespo que había estado muy atento a mis lecciones de pesca finesse de altura, lanza a la orilla una kut-tail cinnamon mientras me contaba alguna mentira, seguro. En eso que vemos un pez de talla pasar rápidamente casi por debajo de la barca. Crespo me dice: "mira, mira", sí, era bueno, para acto seguido decirme, "si lo llevo yo". Aplica su técnica de la doble clavada, y no falló, no, "cap amunt":

Este pez me recordó a lo que le ocurrió en la aguas de Tous a un chico que deja su barca Carlet. No hace falta decir más.

La comida fue un despliegue de cervezas, fiambres y pan en toda regla. Juanito, o mejor dicho su mujer, nos deleitó con una de sus famosas tortillas cocinada a altas horas de la madrugada para que sepan mejor. Tras la sobremesa, algunos compartimos nuestras cajas de señuelos secretos, mientras otros dormían plácidamente y otro ansioso agitaba la línea al viento para sacar raspillas.

Era momento de volver al tajo, fuimos hacia la zona de la presa donde sacamos alguno de talla justo, pero nada destacable. Crespo me hizo referencia al cumpleaños de Carrillo, pero ya no recuerdo en que contexto, sería seguramente para enviarle un tarjeta de felicitación :-)

La cuestión es que no había mucha pesca, hasta que vimos un pez muy grande cuidando de su nido recién eclosionado. Me quedé mirándolo hasta que ví una pareja de basses que iban a incordiarlo, uno más grande que éste, y uno más pequeño que tuvo que salir corriendo cuando el que cuidaba el nido abrió su boca en señal de amenaza. Fue digno de ver.

Justo al lado vimos una zona limpia de algas, y dentro de ella, lo que creímos que eran carpas o barbos, es decir, ciprínidos. En eso que a lo lejos vemos a los seniors que nos indican que había un gran nido con 4 ó 5 basses enormes cuidándolo. Pensaba que eran esos 3 basses que había visto inicialmente, pero no, vinieron hasta donde estabamos y señalaron la zona limpia de algas que cuidaban un pequeño cardumen de barbos. De hecho, estabamos las dos barca encima de esta zona, y nos perjuraban que aquellos barbos que veiamos eran grandes basses. Crespo y yo no haciamos más que mirarlos, una y otra vez, como viendo gigantes quijotescos.

Crespo y yo asegurabamos que eran ciprínidos, mientras Juanito aseguraba que podía ver la linea lateral oscura en sus lomos, y las cabezas de grandes basses. Juanito incluso le tiró su cangrejillo y creyó atisbar una picada a su señuelo, pero no era más que el ir y venir errático y frenético de los barbos en freza. Crespo y yo flipabamos, obviamente eran ciprínidos, por su forma de comportarse, de nadar, de sus aletas, de su cuerpo. El comentario gracioso de los seniors refiriéndose a los barbos-basses fue "no os molestéis, hemos estado más de media hora y no nos han picado". Fue muy bueno.

Pescamos un poco más para volver entre dos luces al embarcadero. Tras replegar las barcas, que costó lo suyo, nos dirigimos al caserío de los Franco, donde el cabeza de familia nos tenía preparadas unas brasas, todo un detalle por su parte. Allí mientras se asaban las viandas y con observadores de la ONU de por medio,


estuvimos de tertulia degustando un tinto traido por Crespo, que hasta yo me digné a catar.


La cena se desarrolló en los términos usuales de temas recurrentes, aunque con la incorporación de ciertos temas "castizos" dada la naturaleza política de uno de los comensales. Javi también trajo un par de botellas de vino de uno de sus clientes a las que no le hicimos un feo.


Tanto Javi como yo que compartiamos habitación, dormimos con los puños "pretos" (nótese como Javi me dijo una vez, que es "pretos" y no prietos). Crespo y Miguel F. en otra habitación, y Yol, porque quiso, durmió sola, no sería por falta de hombres :-)

A la mañana siguiente nos despertamos cuando nos despertamos, bueno, yo me desperté sobresaltado cuando palpé el lecho de mi costado, y no estaba mi Javi. El día estaba muy nublado y amenazaba lluvia (de hecho más tarde llovió a cántaros), así que dadas las perspectivas de pesca, decidimos dar por cancelada la segunda edición de las Regajo's Cup. No pude evitar dar por finalizada esta edición de la Regajo's Cup sin explicarle a Crespo de buena mañana el problema de la mochila discreta.

En definitiva, aunque la pesca de grandes peces fue escasa, la buena compañía compensó por todo lo demás. Desde aquí propongo que repitamos la experiencia en los meses de verano, con velada al aire libre, pero en otro embalse a nuestra elección. "Aquí tienen esto para quien lo quiera". Un abrazo.