Thursday, October 08, 2009

Campeonato Autonómico CV Black-Bass de Orilla

El pasado fin de semana en Benageber se celebró el campeonato autonómico de Black-Bass desde orilla de la Comunidad Valenciana y un equipo de la UPV, compuesto por seis miembros, nos desplazamos hasta allí para participar. Creo que para todos fue una experiencia grata, en la que aprendimos cómo es competir, e intentamos estar a la altura.


Nuestra primera participación y todos -menos uno- sacamos peces a pesar de lo duros que estaban –pasaban un poco de todo, pero era cuestión de localizarlos e insistir finesssseeemente-.

Javi y yo pescamos los dos días y ya nos dijeron que la regularidad era importante. Juan hizo una muy buena segunda manga y fue una pena que pinchara en la primera. Raúl, que estaba muy motivado, también pescó en la primera manga y “el noruego” en la segunda.

Hicimos parejas de dos para compartir coche. Juan y yo salimos en la primera manga hacia la playa a la derecha de la presa. Nos alejamos el uno del otro empezamos a pescar y no había picadas… pero no nos desesperábamos y seguíamos intentándolo, pero pasaban las horas y nada. A lo lejos veía a Juan desde mi puntal en su puntal y parecía que ninguno de los dos conseguía engañar a los esquivos basses. Pasaron más horas y seguí adelante siguiendo “la costa” como parecían hacían los peces, rebasé a Juan y seguí avanzando por la pedregosa e inestable línea de tierra que me separaba del agua, subiendo y bajando rocas, lanzando en reculas y buscando otras puntas. Antes de alejarme demasiado avisé a Juan de que si llegaba hasta la presa subiría a la carretera y volvería por ella hacia atrás hasta el coche. Entonces el aire hace su presencia y bate la superficie del agua, pienso que puede ser un buen momento y cambio el señuelo, pongo un crankbait, quizás ahora los peces no adivinen mi presencia, lanzo largo en paralelo a la línea de costa aprovechando el viento y buscando sumar su impulso al mío… y zasss después del segundo o tercer lance tengo un Bass. Lo acerco, me bajo corriendo piedra tras piedra hasta llegar a la orilla y recuperar el pez. Luego subo a por la mochila busco el stringer y aseguro el pez, lo mido y sobrepasa algo los 30cm (650gr). Tengo uno y uno de talla, en esos momentos todos los lances del día te compensan, incluso te apresuras en aprovechar el momento. Veo a Juan de lejos y no puedo evitar gritarle -tengo uno!!!- y sigo pescando.

Después de un tiempo ya no diviso a Juan, miró el reloj y pienso que estaría bien empezar a volver, el camino no es fácil y ahora tengo que llevar el pez. Decido volver por donde había venido porque así podía seguir pescando o al menos cambiar de tanto en tanto el agua para que el pez esté bien. Una vez pescados lo importante es llevarlos al pesaje. Intento avisar a Juan de que vuelvo por el mismo sitio, por un momento pienso que si me retraso un poco puede que vaya con el coche hasta la zona de la presa a buscarme. Intento acelerar el paso y llego hasta la zona de subida donde está la senda que sube hasta la carretera. Tomo aliento y la poca agua que me queda y empiezo a subir, sé que tendré que hacer alguna que otra pausa en el trayecto –y eso que llevo sólo un pez-. Juan no ha pescado nada así que apura abajo un poco desanimado, me hubiera gustado reencontrarme con él y ver que también llevaba su recompensa en capturas.


Al final del día y de la primera manga se sacaron un total de 36 Black-Bass, con una pieza mayor de 2100gr, y un total de 22.200gr (una media por pez de 615gr).
De los 29 pescadores, hubo 14 que no consiguieron ninguna captura. Javi, Raúl y yo estábamos entre los que consiguieron sacar algún pez, lo que nos permitía tener opciones de cara a la segunda manga.


Al día siguiente o mejor dicho antes de que la noche acabara y después de una tempestuosa noche en la cual no sé si llegamos a dormir al menos una hora, nos pusimos rumbo a la zona de salida esperando que esta segunda manga nos fuera más propicia.

Salimos esta vez hacia la recula a la izquierda de la presa, Juan conocía una senda escarpada, muy vertical pero más corta que la del día anterior. Nos distribuimos entre las rocas y empezamos a pescar, casi al primer lance Juan ya tiene su primera captura, no da la talla pero es buena señal. Pasa la mañana hay picadas pero la mayoría son peces pequeños, luego 28cm., más tarde 29cm., me estoy acercando, al final consigo sacar dos de talla. Juan sigue sacando peces y ya casi tiene el cupo justitos pero de talla.

Y desde el otro lado de la recula oímos que la hora de pesaje es a la una menos cuarto... ummm miro el reloj quiero seguir pescando, pero sé que hay que prepararse para salir no queda mucho tiempo y hay que subir la escarpada senda con todo el equipo. Como tengo dos “buenos peces” y viendo la verticalidad de la senda que además está llena de vegetación decido subir primero las cañas y la mochila y luego bajar a por los peces… y miro el reloj, no hay mucho tiempo. Subo y bajo tan aprisa como puedo sintiendo como pasan los minutos y el poco tiempo que queda, he vaciado la mochila para poder meter en ella los peces y poder subir mejor, la senda no es muy fácil. Juan sube con todo, supongo porque también ha mirado el reloj y siente que no podemos perder ni cinco minutos. Yo pongo los peces en la bolsa, la lleno de agua y la pongo en la mochila dejando abierta la parte superior y sujetando el apaño con mosquetones, tengo que llegar arriba con los peces y casi no hay tiempo para hacer pausas y tomar aliento. Subo tan rápido como puedo intentando no pararme y mirando el reloj cada dos pasos. Casi he llegado arriba pero en un “escalón” el peso que llevo a la espalda puede a mi impulso y siento como caigo hacia atrás, intento sujetarme a lo que puedo pero apenas hay ramas donde asirse, pienso en los peces, en no volcar y perder el agua, intento mantener cierta verticalidad hasta que noto que mis pies ya no se deslizan, no sé cómo pero estoy inmóvil, miro de reojo a uno y otro lado intentando ver que el contenido de mi mochila no se ha desparramado en aquella pendiente. Compruebo que todo está bien y sigo subiendo los pocos metros que faltan sabiendo que no hay tiempo que perder, veo a Juan me extiende su mano y nos apresuramos a dejar todo en el coche y salir corriendo hacia el pesaje, tenemos apenas diez minutos para llegar.

Juan acelera tanto como puede incluso en las curvas, el coche nos derrapa en el camino de vuelta, quedan tres minutos pero llegamos, justos pero llegamos… pero vemos que no hay nadie en el pesaje y el todo-terreno que viene detrás parece del juez. Bajamos del coche extrañados, es la hora, pero no hay nadie allí. El juez nos saca de dudas, hemos llegado una hora antes al pesaje! Pero por Dios, con lo que hemos corrido, pero si apenas nos queda aliento, uffff no se si siento alivio, pero pienso el estrés de subir a contra reloj y me repito -con lo que hemos corrido! Y falta una hora!- . Miro mi brazo derecho, la tendinitis de hace un año no se ha curado bien, y espero que ahora no se resienta de la caída. Seguimos pescando por la zona hasta la hora del pesaje.

En la segunda manga se sacaron un total de 42 Black-Bass, con una pieza mayor de 1950gr, y un total de 28.000gr (una media por pez de 670gr).

De los 29 pescadores, hubo 10 que no consiguieron ninguna captura. Esta vez Javi, Juan, “el noruego” y yo llevamos peces.

Nos vamos al albergue para comer, descansar un poco y "esperar" la clasificación sin ninguna impaciencia, pero estamos contentos, cansados pero contentos.

Creo que todos nos lo pasamos bien, aunque me preocupa mi mano derecha, vuelve a dolerme y está un poco inchada después del resbalón subiendo mis dos peces de la segunda manga... a ver en unos días si mejora o para la próxima necesitaré un “cady”, además el próximo año me voy a pirineos a entrenar en montaña por si saco un par de dos kilitos ;-).

En fin, nos sentimos contentos de haber participado junto al elenco de pescadores que allí se concentró y enhorabuena a los que ganaron y a todos mis compañeros de la UPV por la ilusión que han puesto y por los momentos pasados juntos -menos la noche, ehh- y gracias a Vicent y Jorge por su apoyo.


Os subo la única foto que tengo pues aunque lo pensamos al final entre las prisas, etc. no hicimos la foto de equipo -menos mal que Javi me hizo esta en el pesaje-





y aquí veis que me puse morada y no sólo de peces...
ahora tengo que ponerme morada de Ibuprofeno!

Sunday, October 04, 2009

Encuentro latino 2009 (versión extendida)

Eran las 20:30 en la pantalla de mi monitor y mi clase concluía con un "bueno, como no da tiempo, esto lo veremos en la próxima clase". Cogía mi mochila e iba a recoger mi coche para ir a Benisanó donde ya me esperaba Vicent. Cargué todos los trastos en su coche, sacamos su barca y metimos mi coche en su planta baja. Me subí al coche con un vamos allá.

Nos dirigimos a la vía de servicio de "El Rebollar" donde nuestros compañeros, los Miguelitos de la Roda, Yolanda y Javi Ferrús, estaban cenando para coger fuerzas para el largo viaje que nos esperaba. Eran las 22:30 horas cuando salimos en convoy de "El Rebollar" las tres barcas con sus respectivos coches a la cabeza. Pronto supimos que nuestros compañeros del Valencia Bass estaban a media hora aproximadamente por delante de nosotros. Así fue hasta que ellos pararon en una gasolinera a la entrada de Madrid y nosotros los pasamos durante unos kilómetros.

No tardamos en parar a la entrada de la M-30 para repostar y ver como los del Valencia Bass nos volvían a pasar. Saliamos de esta gasolinera cuando recibimos la llamada del "molt honorable". Pronto su cálida voz, que encandila a las matures, lleno la fría noche y nos reconfortó. Mientras charlabamos con el president animadamente, se oía de fondo la voz viperina del "Valencia Bass" que propugnaba la animadversión hacia el Bass UPV. Nuestros compañeros del Valencia Bass habían parado a los pies de la Sierra Guadarrama para pernoctar. Los seguimos unos minutos más tardes y tras el encuentro breve, pero intenso, Vicent y yo nos dispusimos a maldormir en el coche.

Tras intentar dormir durante una hora y no poder encontrar "la posición", empecé a moverme y desperté a Vicent, que como mi abuelo en sus buenos tiempos, se puso a contarme batallitas de salidas de pesca. Yo escuchaba con un ojo abierto, mientras intentaba dormirme, pero no fue así. No recordaba que una hora antes me había tomado una Coca-Cola con la idea de conducir hasta Ricobayo y estaba haciendo su efecto. Finalmente, tras pasear un rato volví al coche y conseguí dormirme, pero poco duro, pues había llegado la hora de partir para hacer nuestra última parte del viaje.

Ahora sí, los 8 barcos en convoy pasamos por Zamora y llegamos hasta el embalse de Ricobayo. Botamos los barcos y los llevamos al embarcadero de la orilla de enfrente donde nos esperaba una pareja de la guardia civil. Tras unos minutos de análisis de la colocación óptima de los barcos en el embarcadero, combinado con una lección magistral de nudos por parte del "molt honorable", nos fuimos todos juntos, Bass UPV y Valencia Bass, a brindarnos un almuerzo de hermandad para coger fuerzas.

Volvimos al embarcadero para sortear el orden de salida de los barcos y montar las cañas, aquellos que tuvieran que montarlas. Por suerte, saliamos en la primera tanda, aunque el próximo día saldriamos en la última. Tras una espera interminable había llegado el momento de la salida. Vicent, un auténtico maestro en esto de las salidas, se adelantaba los pocos metros suficientes para salir el primero. En unos segunos el barco de Serrano con un 225 pasaba por la izquierda como una exhalación, mientras otro barco iba a la par con nosotros hasta que disminuí el rozamiento con el viento recostándome un poco más en el asiento. De esta forma llegamos los primeros al club naútico. Cuando paramos palpeé todo mi cuerpo para verificar que estaba entero y no había perdido nada en el camino. Vicent había perdido la gorra.

Nos dispusimos a pescar fino a vinilo, pero los más grandes pasaban por delante de nosotros sin hacernos caso. Mientras tanto yo sólo conseguía clavar uno que no llegaba a la talla y todo eso en 45 minutos. Le dije a Vicent que debiamos irnos de allí y buscar otro sitio. Así que nos fuimos a buscar puntas para pescarlas fino con crankbait. Como ya le comenté a Vicent, era increíble tener que pescar fino para sacar raspas que en Cortes hubieran sido expulsadas del barco ipso facto. La cuestión es que nos pusimos a pescar una punta batida por el viento con crankbait y tuvimos la suerte que empezaron a salir raspas, pero que eran de talla. Al final en esa punta sacamos 3 peces de talla, pero muy justos. Seguimos un poco más adelante y nos dispusimos a pescar una estación de bombeo. Había tan poca cobertura que los peces aprovechaban cualquier cosa para colocarse debajo. Una simple cuerda por encima del agua, servía de cobertura para unos basses justos de tallas. Y los bidones ensamblados para constituir la estación de bombeo daban cobertura a un bass que estaría en sus treinta y pico centímetros. Vicent con crankbait conseguía sacar uno de talla de los que estaban bajo la cuerda, mientras yo pescando fino con mi "Shad Shape Worm" en color "Baby Bass" conseguía sacar otro. En este último pez la suerte del enano me acompañó, pues mientras desenredaba un nudo en la línea, el shap shade caía lentamente y fue cogido por este bass que tensó la línea y me dió tiempo a clavarlo.

Poco más recuerdo de lo que ocurrió a continuación, dimos más vueltas buscando puntas, pero creo que no sacamos ninguno más, o al menos no era de talla. Al final buscamos peces más grandes en la zona de la presa, pero nos topamos con voraces lucios que daban buena cuenta de los crankbaits de Vicent. Visto lo visto y con un cupete en nuestro vivero, decidimos ir a pesaje. Pesamos los primeros, pieza mayor, 490 gramos, total, 1925 gramos. En otro embalse este pesaje hubiera sido para llorar de risa, y en otros (¡eh, Javi!) para llorar de alegría. Cuando bajé del pesaje, estaban allí los incombustibles Alex Fabra y Serafinillo. Habían sacado dos, y Alex había sacado uno bueno, que se convertiría en la pieza mayor del Encuentro Latino. Como ya hice en su momento, dar mi más sincera enhorabuena a Alex por clavarlo y Serafinillo por ensalabrarlo. Los Migueles me narraron como espectadores de lujo del momento de la captura y fue realmente emocionante. En esa primera manga, nuestros compañeros del Bass UPV habían hecho porra, y entre los compañeros del Valencia Bass había habido de todo un poco, desde porra hasta 2 peces que habían sacado Alex y Serafinillo, que los colocó sextos en la general provisional. Javivi y Charlie tambieén sacaron dos buenos, uno de ellos por encima del kilo.

Tuvimos la suerte de alojarnos en el mismo pueblo de Ricobayo, así que nos fuimos a ducharnos y ponernos guapos para la cena. La cena estuvo bastante bien y tuvimos el placer de conocer a Josefina. No tardamos en irnos a la cama para dormir como angelitos, pues estabamos totalmente agotados después de la dura jornada de viaje en carretera y pesca vespertina.

Al día siguiente nos costó levantarnos, fuimos los últimos. Nos arreglamos y bajamos a tomar el desayuno. Poco después ya estabamos otra vez sentados en el barco esperando la salida. Algunos tenían más cara de sueño que otros, y esta vez saliamos en la última tanda. Para Vicent daba lo mismo, siguiendo el protocolo del día anterior salimos como flechas, para rectificar poco después y volver sobre nuestros pasos. Nos anclamos a una punta y empezamos a pescar fino con vinilo, pero el viento no nos dejaba pescar tranquilos. Vicent conseguió sacar un par de raspas, uno de ellos era de talla. Bien, ya no haciamos porra.

Después pasamos a batir las puntas que ayer pescamos con crankbait, pero claro, como el día anterior sacamos los peces, pues ya no estaban allí. Otros dirían que los peces ayer estaban en las puntas, pero hoy podían estar en cualquier otro sitio. La cuestión es que no picó ninguno, así que nos fuimos más allá del primer puente, casi hasta el segundo y nos pusimos a pescar una piedra que sobresalía del agua. Vimos un pez justo de talla, pero no entraba a nada. Así que seguimos batiendo la orilla y fue cuando empezaron a salir los peces. Uno tras otro fueron saliendo, tengo que reconocer que me convertí en sacadera man. A pesar de intentarlo, sólo conseguí perder hasta 3 luckys, pero lucky de lucky crafts que pican más. Mientras tanto Vicent subió hasta 3 peces al barco y por suerte no perdimos ninguno. Teniamos 4 peces en el vivero y nos quedaba uno para el cupo.

Volvimos hacer la misma orilla, pero el momento había pasado y no conseguimos sacar ninguno. Cruzamos de orilla y probamos una vez más, pero nada. Le dije a Vicent de ir al club naútico para sacar algún tocho despistado. Cuando llegamos allí, estaban los Migueles pescando debajo de los barcos, pues allí a la sombra estaban puestos los tochos, pero claro, no picaban a nada. Probamos de todo, spinner, crankbait, jerkbait, vinilo, pero no tuvimos picada y la hora se acercaba. Así que con 4 peces en el vivero y personalmente con ganas de haber sacado alguno que nos hubiera dado el cupo, nos dirigimos al embarcadero para realizar el pesaje. Ese día nuestra pieza mayor fue de 650 gramos, y pesamos 1880 gramos. Pesamos casí lo mismo que el anterior día, pero con 4 peces. No sabiamos como habiamos quedado en la general pero nos decían que entre los 10 primeros. Eso había que verlo.

Vicent sacó los barcos con su coche para posteriormente dirigirnos a Valladolid en convoy flanqueado por la guardia civil en primera instancia, y poco más tarde por la policía local de Zamora. Tras dejar los barcos en el angar de la feria de muestras de Valladolid, nos fuimos al hotel a darnos una ducha antes de la cena que nos esperaba en el recinto ferial.

Antes de la cena supimos que habiamos quedado séptimos en la general y Álex Fabra se había hecho con la pieza mayor. Creo recordar que Charlie y Javivi obtuvieron un muy meritorio décimo puesto. La cena fue simplemente deliciosa, al igual que la compañía sentados con nuestros compañeros del Alberic Bass. Algunos alargaron la velada hasta las 3 de la mañana, y otros más festeros hasta las 5 y media. Un pequeño grupo decidió retirarse tras la cena para hacer una visita turística al centro de Valladolid. Dicha visita turística comprendía la catedral, el ayuntamiento, etc. La visita que duró más de media hora fue llevada a su fin por un amable taxista que por el módico precio de 6 euros nos llevó de vuelta al hotel. ¡Que majo!

Al día siguiente, nos esperaba un buffet libre para el desayuno. Ya sabéis lo que me ocurre cuando tengo a mi disposición tanta comida y eso que me contuve porque estaba ante la presencia de una señorita. Empecé por un tazón de leche con un par de dulces para mojar. Después establecí una capa de separación desayuno/almuerzo con un vaso de zumo, que fue seguido por fiambres diversos y un almuerzo de bacon con revuelto de huevos. Por restricciones temporales, obvié el postre muy a mi pesar.

Tras esperar que desayunaran los chicos del segundo turno, nos fuimos a la feria para ver lo que se cocía por allí. Había algunos stands interesantes, aunque lo que más me gustó fue la demostración de pesca de trucha con cola de rata. Tras dar unas vueltas por la feria, nos despedimos del Encuentro Latino con un vino de honor que ponía fin a nuestra estancia en la capital vallisoletana.



Empezamos un camino de vuelta con una única, pero intensa parada. Cuando paramos nos percatamos que el remolque de Javi Ferrús estaba a punto de romperse en su unión con el enganche de la bola y tuvo que llamar a la grúa para que lo llevara al taller más cercano. Nuestros compañeros del Valencia Bass ya habían reemprendido el camino, cuando nosotros (todos menos Ferrús) los seguimos media hora después. A la hora de haber emprendido la marcha, Ferrús nos llamó con buenas noticias, le habían arreglado el remolque y ya estaba de camino. Finalmente, llegamos sanos y salvos a Benisanó.

Mi opinión personal es que ha sido un viaje para repetir al año siguiente. Tengo que reconocer que en el aspecto pesquil no estaba preparado para el tipo de pesca que nos esperaba en Ricobayo. Me hubiera gustado montar algo a split-shot, y haber reducido los diámetros de mís líneas, así como tener una mayor provisión de crankbaits. Pero para aprender, perder. En cuanto a la compañía, ¿qué puedo decir de mis compañeros del Bass UPV y Valencia Bass?, pues que fue fantástica y que sin ellos estos viajes no tendrían sentido. Esa imagen del convoy de barcos en la carretera es imborrable, al igual que el almuerzo de hermandad de todos los compañeros alrededor de la mesa, pues más de lo mismo. Vaya dedicada esta crónica a todos ellos y espero que el año que viene la pueda repetir.

Thursday, October 01, 2009

Open Encuentro Latino de Bass - Ricobayo



Aqui estamos, en el Open Latino de Bass... Ricobayo no se lució con los basses, pero como ya pronosticaba Miguel lo pasamos muy bien, y no perdimos la esperanza con lances hasta el último minuto... y bueno a "correr" que había que llegar a control.

Eh, estupendo 7º puesto para Vicent y Jorge!!!!!! -no esperabamos menos- y los Migueles tampoco acabaron mal :-)

(continuará...)

Tuesday, September 22, 2009

Un paseo estival por los embalses de la Comunidad Valenciana

A petición popular y tras un largo periodo de sequía "literaria" por este blog, vuelvo a las andadas con un resumen de lo que ha sido este verano para mis compañeros de pesca y yo. Siento no tener todas las fotos, pero en todo caso las añadiría a posteriori.

Este verano comienza tras ese tocho de 2.5 kilos que había sacado en mi última salida a Cortes con Vicent y Cisco en julio. La siguiente salida iba a ser a un embalse completamente desconocido para mí, pero que a la vez me inundaba la curiosidad por descubrirlo: Bellús.

Allí compartí una jornada de pesca Con Miguel García y Bruno con un calor sofocante y un agua a 32 grados centigrados. Sí, estáis leyendo bien, 32 grados. Lo mejor de ese embalse fue redescubrir la inocencia del bass cuando no se siente presionado y ostigado por el hombre. Las picadas eran clarísimas y con una agresividad que ya no encontramos en los peces de otros embalses. Los vinilos que llevabamos eran destrozados en las mandíbulas de nuestro amigo el bass. Los peces no eran excesivamente grandes debido a la mala vida que ha llevado el bass en este embalse debido a la contaminación de la industria textil cercana al embalse, pero vemos ya signos de recuperación y un embalse que promete.

Para muestra os dejo una par de fotos del patrón del barco con su pieza mayor y el mid-angler (acuñado por Miguel García) con su pieza mayor. El co-angler del barco era Bruno que tuvo más picadas que ninguno (como siempre) empezando fuerte a primera hora, pero se fue enfriando a lo largo del día en una relación inversamente proporcional a la temperatura exterior. En mi opinión este es un embalse que puede ser muy prometedor en invierno por su cercanía al mar y por la temperatura de sus aguas.


La siguiente salida fue a Benagéber. Esta salida la compartí con mi amigo Javi. Recuerdo que empezamos a batir orilla con crankbait yendo dirección presa y clavamos un par de peces buenos. Luego cruzamos enfrente y empezamos a ver peces grandes pero no hacían caso a nada, incluso llegamos a ver un pez que tenía una infección en el ojo y que andaba un poco mareado. Estuvimos a punto de sacarlo. La cuestión es que seguimos batiendo orilla y sacamos algunos más, pero nada destacable.

Lo mejor de ir con Javi, no es la pesca (porque me tira delante, menudo c*n), es la conversación jocosa con un abanico de temas recurrentes que llenan nuestras horas de pesca. Bueno, la cuestión es que llegabamos ya al punto de encuentro con nuestros compañeros del Bass UPV (Cisco, Crespo, Vicent y Javi Ferrús) en la entrada al cañon, cuando clavé uno de los buenos con crankbait, el animalico pesó 2.1kg. Javi también sacó uno bueno, como se puede ver en la foto, pero no se puede comparar con el mío, claro está. Para ser justos tengo que decir que los otros barcos sacaron más que nosotros, pero fue cuestión de suerte. Todos sabemos que la pesca es cuestión de suerte y que los peces lo recorren todo, ¿a que sí?

De Benagéber nos fuimos de exploración a Contreras, un embalse que sólo había pescado en invierno y al lucio. Pensaba que si sacabamos uno de talla, ya podiamos darnos por complacidos, pero a la vez tenía la imagen de ese tocho de 2.9kg que se sacó en la Triton Cup o ese 3000 que clavó Leyton y que debían estar aún por allí. La rampa de acceso estaba embarrada completamente y la cosa se complicaba cuando no queriamos molestar a un abuelo y su nieto que habían pernoctado esa noche al pie del embalse. Aún recuerdo la escena de intentar botar a mano la barca intentando que no se me fuera el remolque hacia las profundidades abisales de Contreras, mientras el nieto, que ya se había despertado, me mostraba orgulloso y con toda la ilusión del mundo los cangrejos que había capturado durante la noche. En todo caso, a visión del embalse a un nivel no visto en años era sobrecogedora, las orillas y las aguas someras llenas de coberturas inverosímiles, estaba precioso.

Al final salimos rumbo a lo desconocido, pero al primer lance empezaron a picar, estaba lleno de peces de palmo de segundo año y de alevines de primer año que picaban a todo lo que caía al agua. Tuve que convencer a Cisco para hacer power-fishing y buscar peces grandes y dejar de sacar peces que no eran de talla, lo hicimos y sacamos alguno de talla, pero eran difíciles de encontrar. Al final dimos con una punta agitada por el viento y lleno de arbustos del cual empezaron a salir alguno que otro de talla, primero con spinner y luego a drop-shot. Sacamos más, pero los grandes no dieron la cara, mejor dicho no supimos encontrarlos en un embalse vasto y desconocido para unos humildes pescadores amateurs que pescamos en embalses sota, caballo y rey. Debiamos haber vuelto otro día de verano, de hecho Cisco se quedó con las ganas de volver, pero la inercia nos aleja de este embalse de forma irrevocable. Espero volver por allí, si no es este año, el que viene, para ver como evoluciona y si se cumplen los mejores pronósticos.

Nuestra siguiente etapa fue un clásico, el embalse de Cortes, un embalse tan lleno de black-bass que algunos han osado a denominarlo piscifactoría, pero tan presionado que entristece a los pescadores idealistas y nostálgicos. Era un día más en Cortes, empezamos en la zona del Ral en la punta arbolada del Prebetón, y cuando menos me lo esperaba, Cisco me saca un tocho de 2.1kg a drop-shot que casi que tira de la barca. Me quede sin palabras. Hacía mucho que no subía a mi barco un pez tan grande en Cortes. En las puntas del Ral tuvimos otras picadas a drop-shot, de hecho se me escapó un tocho por no controlar bien mi nueva caña de drop-shot.

Cisco me había regalado un crankbait por mis servicios (Javi, no sexuales), así que en u ngesto de agradecimiento lo probé en la orilla derecha de entrada en la zona del río. Al llegar al cortado, patapam, tocho de 1.9kg con el crankbait. Cisco me miró levantando la ceja y siguió pescando. Poco más tarde salía de una cobertura un tocho de 2.2kg atacando de nuevo el crankbait dichoso que me daba una foto preciosa. Cisco me quito el crankbait para el resto del día. Nos fuimos a la arboleda de la isla y cuando más tranquilo estaba yo, me pica un tocho que debía estar en más de 2kg, porque Cisco pensaba que se me había enganchado la caña, pero no, era un tocho que tras unos segundos de limpia batalla, se emboscó en un árbol y no pude sacar. En ese momento maldecí la pesca finesse que me había dado esa picada, que no ese pez. No se si sacamos alguno más, pero yo ya había cumplido.

Se me ha olvidado mencionar que el primer día de agosto había estado en Cortes con mi compañero Miguel e hicimos un meritorio cuarto puesto en el segundo social del Valencia Bass con tan solo 3 peces, no como otros que sacan 5, pero 5 raspas, jeje. Ests palabras que se aplicaron a una pareja bien conocida, se nos aplicó a nosotros en el siguiente social del Valencia Bass, que sacamos 5, pero no llegamos a los 3.5kg de pesaje :-(

Tras este breve inciso de competición, hubo otra jornada familiar en Cortes

en agosto con mi madre donde este crankbait sacaría uno de 2kg, 3 de kilo y medio y algunos de kilo. Lo tuve que indultar, aunque se ve que se ofendió, pues lo usé en el tercer social del Valencia Bass, pero nada, y ya nunca volvió a ser el mismo. Mi conclusión es que en Cortes todo aquello que no está visto es bien acogido por los tochos y eso se nota muchísimo, innovar o morir.

Finalmente, hubo una jornada en Tous con un nivel de volumen embalsado que daba lástima, pero ya sabemos lo que dice Fran al respecto: "Així els peixos están més concentrats". Hicimos la prueba de subir hacia la cola del embalse a eléctrico y a riesgo de que nos pasara como a nuestros compañeros en su "viaje de pirados". Cuando llegamos arriba, sacamos peces de talla con crankbait y drop-shot, pero ninguno espectacular. Una lástima después del esfuerzo, yo conseguí sacar uno más grande, pero como dirían los ingleses: "it didn't pay off". La verdad es que no dimos con los peces, deambulamos por un embalse irreconocible desde nuestra visita en primavera, pero poco más.

Tras esta salida hubo otra a Cortes con Berni y su GLX Jig&Worm que estrené como se puede ver en la foto, otra salida con Javi y una última, este finde, con Cisco a Benagéber, pero los peces de 2 kilos se mostraron esquivos. Ahora mismo, nuestra próxima salida en unos días es Ricobayo, una competición que esperamos con mucha ilusión y que espero pasármelo de categoría con nuestros compañeros del Bass UPV y Valencia Bass.

Por último, me gustaría dedicar esta entrada del blog a nuestro lector en la sombra, que me empujó a reactivar este blog después de las vacaciones estivales.

Tuesday, July 07, 2009

Las dos caras de Cortes

Llevabamos un tiempo planeando esta salida y por fin había llegado el momento. Salí hacia Cortes el viernes a las 16:30, llegando allí a las 17:30 con un calor asfixiante y ya dos barcos dentro, el de Vicent y otro.

Vicent me echó una mano a botar la barca y enseguida hicimos marcha. Fuimos directos a la zona de la presa, empecé pescando con ika, pero los peces parecía que seguían pegados al fondo. Tras dar unas vueltas por la zona de la presa sin sacar ninguno de talla, me fuí al principio de la zona del rio en el margen derecho.

En ese momento ya había montado una kut-tail a texas para pescar fino, como tanto le gusta al molt honorable (Mascarell) y al valencia bass club (Leyton). Poco después saqué el primero de talla justo, pero cuando llegué al rinconcillo antes del cortado, pam, picada allá abajo, clavo y como diría Jaime, a disfrutar el pez. Pesaba 1.6kg aproximadamente, bien, los peces empezaban a despertarse de la siesta. Como estaba pescando solo, pues no me hice ninguna foto.

Luego subí rio arriba un poco, pescando con crankbait, pero no conseguía sacar más que raspas. Así que subí hasta que veía la isla y monté un paseante, bueno un sammy. Iba tan feliz mi paseante por ahí paseándose torpemente, cuando en un lance hacía atrás, veo que viene uno detrás. En un principio no le puse mucho interés porque no lo ví bien y pensaba que era una raspa, pero en eso que paro el sammy, y patapam, ¡ostias! ya me parecía más grande, se meté para abajo, empieza a tirar y yo no hacía más que acompañarlo, disfrutándolo, sin llegar a agotarlo, pero éste parecía que tenía resistencia, y tras una arrancada venía otra y no conseguía verlo. Al final cuando consigo verlo, ya me entra la congoja, este pez era de los buenos. Un minuto más tarde ya lo tenía en mis manos, era de los buenos, buenos, pesó 2.5kg y con una boca enorme. Pero como ya he dicho, estaba solo, así que hice unas cuantas malas fotos (ver muestra) viendo que no venía nadie y no queriendo aguantar más al pez, lo liberé.

Como suele pasar, no habían pasado ni 10 minutos cuando en la lejanía oigo el barco de Vicent, pero sin tiempo para reaccionar, otro tocho que pesaría más de 2 kilos ataca al paseante, pero tras la primera arrancada, da un salto y se suelta. Vaya coincidencia, ahora que podría haberme hecho una buena foto, tampoco podía ser.

Mis compañeros llevaban 4 peces de talla, todos sacados por el crack de Cisco, con un tocho de 2 kilos. Los peces estaban dando la cara, se nota que era viernes y el embalse estaba en calma. Luego Vicent sacaría el de la honrilla.

Sigo con mi paseante y casi de noche me voy a la zona de la presa, debajo de la cementera. Ya no veía donde iba el señuelo, cuando lo lanzaba lo perdía de vista, pero había que aprovechar estos momentos últimos del día. A los pocos segundos, pam uno de kilo, lo suelto y un minuto más tarde, patapam, otro de kilo y medio. Estaba disfrutando, pero ya no quedaba luz y me vino justo para volver al campamento base establecido en la isla para dormir, mientras distinguía como podía el agua (brillo) de las orillas (mate).

La cena tuvo como invitada una luna casi llena, mientras entre batallitas ibamos deglutando los manjares que Cisco nos había traído. Tras unas partidas cartas que me dejé ganar, nos fuimos al catre, o mejor dicho al barco. Lo tenía todo planeado, mi barca paso de modo pescar a modo dormir en cuestión de segundos, mientras Cisco y Vicent se acurrucaban en la popa del barco entre gruñiditos y comentarios subidos de tono. Yo me tapé con una manta y después pegar unas cuantas vueltas hasta encontrar la posición me dormí hasta las 4, y luego me redormí hasta las 5:40 cuando empezaba a verse. A las 6 ya habiamos desayunado y salía en busca de mi co-angler, Crespo, que estaba ya esperándome en la orilla, como doncella esperando a su caballero.

Lo recogí y nos fuimos al Ral a pescar en superficie, pero si quieres, yo creo que no tuvimos ni picada, o al menos no eran de talla. En eso que llegó por allí Alex que dicen las malas lenguas que había estaba por Cortes entre semana, incluso pasando la noche, como terapia de choque tras su periodo de exámenes.

Así que viendo el panorama, nos fuimos a la zona del río, cerca de la isla, en su margen derecho, donde aún daba la sombra. Tras batir orilla con crankbait un rato, llega un momento en que en uno de esos lances, en el momento que el señuelo toca el agua y doy la primera vuelta a la manivela, veo que lo había depositado cerca de una sombra negra que se revuelve al ver pasar el señuelo, pam, picada y clavo institivamente, en un primer momento, por su largaría y brillo, creo que es un lucio, pero seguidamente Crespo me hace ver que es un bass. En ese momento, el bass sale disparado hacia el medio del embalse y profundiza todo lo que puede. En ese momento, mi cabeza empieza a fantasear alimentando por la largaria del pez en el momento de la picada, yo ya pensaba que sería mi récord personal, un 3000, un 3000, pero no, el pez era muy bueno, pero no tanto. Tras pelear un rato, subo el bass a la barca. Era un buen bass de 2.3kg y la cara de Crespo me lo confirmaba.

Después de este pez, pasamos a la orilla de enfrente, pero sólo sacamos alguna raspa pescando con crankbait, ika y a texas. Poco más tarde pasó un barco cuyos tripulantes vociferaron a la vez "doctooooooor", no podían ser otros que el molt honorable y el VBC que subían río arriba a toda velocidad. Nosotros nos cansamos de no pescar y nos fuimos a la zona de la presa, allí estuvimos pescando a texas e ika despacito hasta que nos cansamos, pero nada de nada.

En un momento dado coincidimos con Cisco y Vicent que "mojaban el sapo" como nosotros con idéntico resultado. El calor era asficixiante y la pesca nula. Subimos hacia el Ral con una parada en busca del banco de luciopercas que tenemos controlado en la récula de la cementera, pero ya no estaban allí.

Por último, pescamos una récula del Ral sacando alguna raspa, pero nada a destacar. Eran las 13:00, hora de irse, pues me estaban esperando para comer. Sacamos la barca mientras entablabamos una agradable tertulia con los recién llegados miembros del VBC, lo siento, pero no recuerdo sus nombres. También estaba por allí Roberto con su compañero disfrutando del soleado día y de la pesca tanto como nosotros.

En conclusión, tengo que decir que no sé si se me apareció la virgen de Cortes, pero saqué dos peces muy buenos, por encima de 2kg, tras romper el maleficio que me perseguía, además de otros peces de talla.

Sin lugar a dudas, Cortes es un embalse totalmente diferente entre semana y en fin de semana. Creo que los concursos que están por venir del VBC van a ser muy duros, se juntará el calor asfixiante con unos peces muy presionados y resabiados. Os iremos informando cuando llegue el momento.

Sunday, June 21, 2009

A medio camino entre la pos-freza y el verano en Cortes

Aprovechando las altas temperaturas de los últimos días y las ganas de pescar de mis compañeros Miguel y Javi nos decidimos a disfrutar de un par de jornadas de pesca en la meca del Bass en la Comunidad Valencia, el embalse de Cortes.

Eran las 8:00 cuando llegamos a la rampa y ya estaba allí el incombustible abuelo de Cortes que pesca luciopercas, por suerte ahora totalmente desaparecidas. Salimos hacia la zona del Ral y empezamos pescando la zona que hay pasando el pesaje a la derecha. Probamos un rato con ikas en los árboles, pero nada de nada. Miguel se estaba poniendo nerviosito y nos pasamos a crankbait para hacer las puntas, pero nada de nada. Seguimos hasta la siguiente punta de esa orilla y probamos otra vez, pero no hubo suerte. Nos cambiamos a la récula que hay a la izquierda de la récula larga y seguimos un poco hasta el puntal del Ral, pero ni picada, o si sacamos alguno no era de talla. Así que nos fuimos a la récula de la casa.

Allí pescamos en la récula de la isla sumergida a diferentes profundidades con crankbait, con vinilo, pero nada, sólo saco uno pequeño mi compañero Miguel. La cosa estaba mal y había que cambiar de zona, pensé que buscar una zona diferente con más sombras podría ser interesante. Así que nos fuimos a la zona de la presa, pasando los cortados que hay enfrente de la cementera y entrando en la récula que hay a la derecha nada más acabar estos cortados.

En esta zona pescamos con vinilo un poco más profundo y aprovechando las zonas de sombra. Aquí vimos más actividad con peces que no eran de talla pero que pululaban por la sombra. Finalmente, en un árbol alejado de la orilla vimos uno puesto que era de talla, pero ya estabamos demasiado cerca. A partir de ese momento sacamos alguno, hasta que al final con un ika sacamos los dos primeros de talla, el mayor de ellos llegaba justo al kilo. Estaban muy difíciles o simplemente no estabamos pescando como debiamos, la cuestión es que sólo llevabamos 2 de talla hasta la nuestra hora de comer y eran las 5.

Así que hicimos una prueba más y nos fuimos a pescar la zona del río, empezamos a estar un poco desesperados. Las aguas en la zona del río estaban mucho más turbias, así que los peces no nos verían tan fácilmente, además un viento un tanto molesto empezaba a soplar. Empecé a pescar con ika hasta que mi compañero, amante de los crankbaits, lanza uno hacia un pequeño rincón a la sombra golpeado por las olas que levantaba el viento, pam, parón en seco del crankbait y tocho de 2kg saltando por el aire. Me preparo para sacarlo, pero el pez tiraba como una bestia parda y mi compañero lo acompañaba alrededor de la barca como podía. De repente, cuando el pez estaba a escasos 3 metros del barco, sale hacia arriba y me doy cuenta que el hilo hacia un bucle alrededor de la agalla de pez y ya no nos dió tiempo a ver más, el pez de soltó y Miguel se quedó con una cara que era para verlo. Se había escapado un buen pez, pero acababamos de descubrir la punta del iceberg.

Así que nos pusimos a pescar orillas orientadas al viento a la sombra, y así fuimos sacando alguno que otro de kilo y algo. En una de esas mi compañero lanza por delante de mí, de esos lances cruzados que tanto me gustan que me hagan a mí cuando pesco con vinilo, y en eso que patapam, otro tocho de 2 kilos que pega un bote en la lejanía, pero no vimos nada más, el pez se soltó y Miguel estaba a punto de ponerse a llorar. Era el segundo que perdía de los buenos buenos. Nos quedamos sin sombra en la orilla de la derecha y nos cambiamos a la otra. Ahora era mi turno, llegamos a la récula que hay tras una pared construida como un canal, y hago una lance lejano al final de una récula donde había unas ramitas que sobresalían, recojo un segundo y pam, parón en seco y ya tenía otro tocho de los buenos buenos en la otra parte de la línea, pero al igual que mi compañero no me dió tiempo a nada, saltó fuera del agua y se liberó del crankbait. Sí, era el tercer pez que estaría por los 2 kilos que perdiamos esa tarde.

Nos repusimos como pudimos y volvimos a cambiar de orilla, allí saco Miguelillo otro de kilo y medio, pero nada comparado con los tochos que habiamos perdidos. Hicimos algunos lances más, pero eran las 19:30 y la vida (sentimental) de mi compañero peligraba. Así que muy a nuestro pesar, tuvimos que salir de vuelta a todo lo que daba mi Johnson de 15 caballos.

Llegué a casa con el tiempo justo de limpiar la barca, meter en el congelador las botellas de agua y darme una ducha reconfortante. Cené rápidamente para poder dormir con los puños "pretos".

Sonó el despertador a las 6:00 como si fuera el día de la marmota y todo empezara de nuevo, preparé la barca y a las 6:30 llegaba puntualmente a la gasolinera mientras Javi aparcaba su "buga" y lo encadenaba. ¿Lo encadenaba?, sí, dejo que él lo explique.

Salimos para Cortes y las 7:30 ya estabamos en la rampa preparando la barca para botarla. En ese momento nos acordamos de lo que nos diría uno que yo me sé, si nos viera en mitad de la rampa cargando la barca tranquilamente, mientras el espera a echar la suya.

Con los antecedentes del día anterior nos fuimos hacia la zona del río pensando si lo del anterior día fue un hecho coyuntural debido a las condiciones meteorológicas, o es que los peces en la zona del río estaban mucho más activos. Subimos más arriba de donde acabamos el anterior día, y allí las aguas estaban más turbias, demasiado turbias. De hecho empezamos por la orilla de la izquierda con ika y crankbait, pero no tuvimos picada. Así que reaccionamos rápidamente y bajamos hacia la récula que hay después de la pared construida. A los pocos lances con mi crankbait, ¡pam!, noté uno clavado a la otra parte, era un bass de 1.3kg. A los pocos metros ya saliendo de la récula hacia abajo en un lance corto, ¡pam!, otro de kilo y pico. Los peces parecía que en la zona del río estaban más orillados y entraban bien a crankbait.

Paramos en la orilla a recoger fuerzas a la sombra de un árbol con los fesols màgics de mi madre en forma de cacaos y almendras me había puesto, mientras rememorabamos algunas anécdotas y frases míticas, para muestra un botón: "Pilar Rubio es una tía que no te la acabas".

Pescamos un poco más por esa zona, pero nada de nada. Nos fuimos hasta la primera récula que hay a la derecha cuando pasamos la isla y seguimos pescando hacia la otra gran récula de las piedras. Sacamos alguno hasta que un momento dado, Javi tiene una picada a su ika, clava y ya tenía a la otra parte un buen bass que estaría en sus 1.5kg tirando como una fiera. "Poco dura la alegría en la casa del pobre" y el pez se soltó quedándose Javi con una cara larga. En esa zona sacamos alguno pequeño, pero ninguno de talla. Bajamos a explosión hasta donde se cruzan la zona de la presa, con el río y el Ral, pescando el cortado de la orilla de la izquierda de la zona del río, pero no conseguimos sacar ninguno, sólo tuvo Javi una picada de uno que era de talla, pero no consiguió clavarlo.

Así que nos fuimos a la arboleda de la zona del Ral para pescarlo con ika, pero sólo conseguimos sacar un par de pequeños. Enseguida, viendo el panorama, nos fuimos a los primeros árboles de la izquierda cuando entramos en la zona de la presa yendo desde el Ral, y ya con un viento importante que había mermado significativamente mi batería. Probamos algunos árboles como buenamente pudimos acordándonos de la necesidad de utilizar unos inserts en estas condiciones tan ventosas.

Tras no tener ni picada remontamos a explosión la zona de la presa pasando las casas sumergidas (casas del pastor) unos 500 metros, para hacer el cortado empujados por el viento que ahora soplaría a favor. En esta zona no tuvimos ni una picada pescando con crankbait. No tendría que decir nada más de esta zona si no fuera por un hecho singular acaecido mientras pescabamos esta zona.

En un lance cualquiera entre un árbol y la pared del cortado se me engancha el hilo en una ramita que sobresalía de la pared. Me pongo cara al viento intentando desenganchar la línea de la dichosa ramita, y en lugar de desengancharse, no hace más que engancharse más. Estaba en la punta de la barca inclinado hacia delante peleándome con la ramita, cuando una ráfaga de viento nos empuja contra el árbol que estaba cerca del cortado, miro hacia delante para volver a intentar desenganchar la línea cuando un movimiento brusco de la barca hacia delante me lleva a perder el equilibrio y dar un paso imposible hacia delante. Me ví perdiendo el equilibrio y cayendo hacia delante por encima de la borda, no podía más que saltar al agua para evitar males mayores y no arrastrar a mi compañero a compartir mi misma suerte. Caigo de lado al agua llevando conmigo mi GLoomis serie crankbait y mi carrete Shimano 51MG (350 euros) en mi mano izquierda, y las gafas de vista progresiva (500 euros). En un acto reflejo mi mano izquierda hace presa sobre la caña, mientras mi mano derecha sujeta mis gafas al vuelo. Lo peor había pasado, pero Javi en estado de shock intentaba agarrarme, mientras yo ya no temiendo por mi vida le daba mis gafas levantando mi mano para que las pusiera a salvo. Javi entendió este gesto como que me ahogaba y me sujetaba la mano, mientras yo intentaba decirle entre ola y ola que quería que cogiera mis gafas. Una vez Javi asimiló que un hombre como yo que curte su cuerpo en las aguas de la piscina de la UPV lo que quería que cogiera era mis gafas y no mi mano, ya pude agarrarme a la barca y también darle mi caña, no sin antes decirle que no le diera al eléctrico, por su madre. Con todos mis enseres a salvo, nadé para desenganchar el crankbait de la dichosa ramita y luego nadé unos metros a una orilla desde la que podía subir a la barca. Estaba calado hasta las cejas (ver foto) y para goce de mi compañero me tuve que quedar en calzoncillos tendiendo la ropa por la barca.

Como estaba casi en cueros, nos tuvimos que ir a la orilla soleada de enfrente, unos 100 metros antes de la cementera de la zona de la presa. Allí pescamos con ika en los árboles y como si de una recompesa divina se tratara, lanzo mi ika a un árbol alejado de la orilla, y lo dejo caer durante unos segundos. No cayó más de 3 segundos cuando noto una picada clarísima, clavó como siempre, y saco al pez rápidamente del árbol, pero este no iba a salir así como así, este pez era bueno. Hice todo lo que pude, pero el pez intentaba refugiarse en el árbol del que había salido con una fuerza que hacía silbar el carrete, pude contener sus varias arrancadas hasta que se apaciguo y pude subirle rendido a la barca. Sí, era un hermoso bass de 2kg que rompía una mala racha de no sacar peces de 2kg que había empezado en noviembre del pasado año cuando saqué dos tabardas de Tous. Obviamente, había gastado toda mi suerte en aquella ocasión. Una vez rehechos de este buen pez pescamos un poco más esa orilla, pero sin resultado.

Así que nos fuimos dirección presa hasta la récula que hay cuando acaba el cortado donde me había caido. Allí en un árbol que estaba en la punta lanzamos Javi y yo nuestros sendos ikas, uno a la izquierda y otro a la derecha. Javi nota un picada, clava, pero se le engancha en el árbol. !Ay, este Javi, que no está para salir!, pero la caprichosa diosa fortuna quiso que ese pez se desenredara y Javi consiguiera sacarlo. Era un pez bueno, que si no acabara de pasar recientemente una pos-freza llegaría a los 1.8kg (al menos eso dijo Javi), pero sólo estaba en los 1.3kg. Bien, Javi había conseguido sacar uno decente y había salvado la honrilla del sufido co-angler. Seguimos por esa orilla sin sacar ningún pez más de talla.

Por último y como despedida de estas dos jornadas de pesca nos fuimos a la siguiente arboleda hacia la presa en la orilla de la derecha. Allí, mientras en los primeros lances le llenaba a Javi la cabeza de pájaros con los tochos que salían por ahí y que siempre eran peces buenos, Javi tiene una picada, lo clava, pero era una raspilla. Os podéis imaginar la cara de Javi mirándome como si mirará al mayor embustero del mundo. Así que para que tomara en serio tuve que sacarle uno de 1.6kg, unos pocos metros más adelante. De aquí nos fuimos hacia la presa con una visita rápida a una récula de camino, pero nada, era hora de irme porque tenía una cena que se convirtió en una salida nocturna que duró hasta las 5 a.m. (que dirían los americanos) y con "más sueño que un capazo de gatetes al lado de una estufa" me dejé caer sobre mi camastro para dar fin a 24 intensas horas desde que me desperté esa mañana.

Sunday, May 31, 2009

Benagéber sigue sin explotar

Tras un breve paréntesis en mi labor como cronista de este blog, vuelvo a las andadas, esta vez fuimos con Javi a Benagéber.

Como viene siendo habitual entre Javi y yo quedamos en la gasolinera de Godelleta a las 6:30, un lugar menos controvertido que otros donde se puede quedar y que, sin razón aparente, me ha traido a la memoria una de las mejores escenas del cine moderno. El camino se nos hizo corto al ir de tertulia recuperando los tópicos reiterativos y otros nuevos que hemos incluido en nuestro repertorio.

La cuestión es que a las 8:30 ya estabamos rumbo a la orilla de la izquierda del cortado con nuestros mejores jerbaits y crankbaits listos para hacer salir al bass más receloso. Yo con mi nueva línea Seaguar Abrax de 10lb en un proceso de conversión a la pesca finesse de la que tanto me ha llenado la cabeza de pájaros el molt honorable del VBC. A los pocos lances tuvimos, bueno yo tuve, una picada, pero se soltó y otra un poco más tarde. Pronto nos cortaron el rollo y nos cruzamos con un barca de esas que llevan KERS, así que nos fuimos a la orilla de la parte de la derecha del cortado y seguimos con jerkbait y crankbait, pero nada. Estos señuelos los alternabamos con un cangrejillo y una kut-tail en las zonas más querenciosas. Al final en una zona de estás Javi tuvo una picada sutil que se convertiría en el primer pez bueno, de 1.2kg. Así seguimos batiendo orilla hasta que vimos uno bueno puesto en un rinconcillo, Javi le tiro el cangrejillo, pam, picada, y patapam clava el pez, con tan mala suerte que también se clava sobre una rama suelta. Empieza a traer el pez como buenamente puede, pues era bueno, estaría en su 1.8kg seguro y cuando estaba a 3 metros de la barca se suelta. Después de ese pez tuvimos muy pocas picadas, los peces estaban muy parados, inactivos y las picadas eran inexistentes. Había que pescar despacio, pero el problema es que hacía viento. Sacamos alguno más de esos pequeñetes, posiblemente de talla, pero no me daban "gocico".

Nos pasamos a la orilla de la derecha de la presa, para comer como señores mientras veiamos como la fuerza del oleaje se hacía cada vez más intensa. Empezamos a pescar esa orilla con spinner como buenamente podimos, pero los peces no daban la cara y menos pescando con spinner, demasiado rápido para como estaban los peces, y con un oleaje que con tenernos en pie era suficiente.

Por fin entramos en la récula de la derecha de la rampa y ya con menos viento pudimos pescar con jig y cangrejillo más despacio. Esto me permitió salvar el día al sacar un bass de 1.3kg en la parte de fuera de un arbusto semisumergido. Los peces estaban muy lentos e inactivos, no cogimos ninguno con los ojos rojos, como si no estuvieran en freza y las picadas eran escasas. Cuando salimos de la récula para pescar la orilla de enfrente de la rampa que estaba más protegida del viento nos vimos recordando las olas del segundo día del Caspe. Así que como hicimos en aquella ocasión recogimos bártulos y para casa.


Allí en la rampa nos encontramos con compañeros del VBC, como el compañero de Paco Revert, al que le echamos una mano a sacar la barca, y el compañero del Panaero, que me tiene que perdonar pero no recuerdo su nombre. Luego cuando estabamos recogiendo la barca para partir hacia casa, mantuvimos una tertulia muy agradable con unos compañeros pescadores de Guadalajara y foreros de SpainBass. Estando allí tuvimos la grata sorpresa de la visita de la Guardia Civil a eso de las 17:45, que aparcó y se acercó andando a la rampa de desembarque para ver si venía alguno de los del KERS. Con esto nos fuimos para casa, que al igual del viaje de ida, fue acompañada de una animada conversación más una sesión remember de frases míticas.

Un abrazo a todos y nos vemos pronto en Cortes :-)

Wednesday, May 27, 2009

BENAGÉBER-2 (EL MONSTRUO DEL LAGO NESS)

Esta será la crónica de la última salida de la temporada de la escuela de Bassupv. Casualmente coincidió con el XV aniversario del Valencia Bass Club y los miembros de este club atendieron a sus compromisos sociales por la tarde.

La mañana empezó pronto cuando el despertador apedreó mi cabeza bien temprano para poder tener el barco enganchado pronto y emprender el camino a Benagéber.

La llegada al embalse fue impactante porque estaba por encima del 90%, realmente precioso. Vicent y yo nos pusimos a pescar como mandan los cánones en este pantano y después de varias persecuciones infructuosas por fin Vicent sacó el primero del día.






Pronto le seguiría alguno más río arriba. Yo aun llevaba porra cuando en uno de los lances con el Staysee de Lucky Craft (Terrorífico) noto un parón seco, ahí estaba el primero de la mañana cuando en eso que veo que se acerca y cual fue mi sorpresa cuando en vez de un bass llevaba prendida una carpa de un tamaño más que notable. Después de un rato de pelea (más que pelea conservar la dignidad de la caña y oir el carrete chillar) y de unas cuantas intentonas de Vicent con el salabre por fin conseguimos hacernos con ella. Un animal sobervio que dió un peso de 6'7 kg en la báscula. La imagen lo dice todo.


Después de esto fueron saliendo peces aquí y allá de muy buen tamaño. Vicent sacó 2 o 3 por encima de los 2 kg demostrando el saber hacer.







Ya por la orilla izquierda y después de haber sacado, fotografiado y devuelto unos cuantos pepinos, llegamos a una zona con un arbol tumbado y una densa vegetación sumergida que afloraba hasta la superficie lanzo al otro lado de la cobertura y justo al llegar a ella noto como se para el crankbait. Lo primero que pensé es que se me habría enganchado en alguna rama, pero no, un cabezón enorme rompió la superficie del agua y después de una intensa pelea izamos al barco mi nuevo record de bass. Un pez guapísimo de 2'5 kg y medio metro de largo (usando la regla federativa homologada), en el vídeo se ve sin trampa ni cartón.







Después de eso, la cosa flojeó bastante y sólo salieron 1 o 2 más y no muy grandes. A mediodía dimos por concluída la sesión matutina con la comida de hermandad con el VBC en la pinada. Después de la comida, la bebida y la fumada, me bajé para casa y me dejé a los compis allí a la espera de lo que les deparar la noche... Eso ya lo contarán ellos si quieren.




BENAGÉBER - 1

Hola a todos, como veo que al final nadie se ha animado a subir al blog las últimas andanzas de los bassupv lo haré yo. Este relato versará sobre la primera salida a Benagéber con la Escuela a primeros de mayo.


Los partners esta vez fuimos Vicent, Yolanda y yo. Estuvimos pescando con crankbaits todo el tiempo y la verdad es que los peces estuvieron bastante duros pero al final aun conseguimos sacar alguno, de hecho, conseguí establecer mi record con foto y peso homologado. Fue un bass de 2 kilos (este record tardaría poco en ser pulverizado).




Como ya dije el día transcurrió pescando rápido como ya he dicho y con pocos peces hasta que ya casi cuando nos íbamos, en unos árboles Vicent clavó 1 en uno de esos lances suicidas que le gustan a él, dió 1’9 kg en la báscula.



A los pocos lances Yolanda pincha otro de kilo y pico también. La presión pesaba como una losa sobre mis hombros, a los pocos instantes pam pincho uno, ya estaba, pero no, resulto ser uno pequeño que no llegaría al kilo.
La jornada la dimos por terminada, pero en el lance siguiente para estirar el hilo la suerte se mostró benevolente y clavé un buen bass de 1’8 kilos que endulzaría un poco el sabor agridulce después de un día corto en capturas y largo en lances.

Pues eso es todo lo que dió el día, esta ha sido una crónica corta pero después de tanto tiempo los detalles empiezan a olvidarse.

Sunday, April 19, 2009

LA TORMENTA PERFECTA

Después de ver que algunos sin vergüenzas tenían la desfachatez de irse a pescar entre semana, hasta por la tarde!!!¡¡¡¡ Jaime y yo decidimos salir el sábado como hace la gente decente (lo dejo ahí ggg). Estábamos dudando entre Tous y Escalona pero después de recibir los informes de nuestros predecesores decidimos ir a Escalona que nunca defrauda. El día pintaba un poco regulero o como dice mi awelo, si sale con barbas San Antón y si no la purísima. Pues eso, que hice sol, nubes, sol, lluvia en modo gotas gordas como puños...





En lo q a la pesca se refiere, había en el agua 4 barcas, todas ubicadas desde la zona de la recula grande hacia la presa. Decidimos subir directos a los everglades a "pescatear", la estrategia estaba definida. Empezamos a ejecutarla y a los 5 minutos pescando con un crankbait Jaime tuvo una picada, o como le digo yo, había tocado una rama ;) Lanzó otra vez para confirmar la rama y oh! sorpresa cuando pincha un luciete.






Ya animados y con la presión sobre mis espaldas seguimos pescando a texas con el cangrejo y con jigs. En poco tiempo y con picadas bastante claras saqué 3 peces en zonas de vegetación. El más grande hizo 1'350 kg. Peleó como un burro pero al final subió a la barca.







Seguimos pescando en esa zona pero ya no obtuvimos ni picada. Pasamos a la orilla de enfrente hacia la presa pero nada. Como vimos que en la recula grande había 3 barcas, cruzamos en frente y nos metimos en la otra. Tampoco tuvimos respuesta y llegamos hasta el fondo, donde entre un río o barranco que bajaba bastante agua. Allí justo a una corriente, lanzó jaime un swimmsenko y un lucio apostado cual trucha fario se lo comió para nuestra sorpresa. Foto y al agua.



Después de comer entramos en la recula grande, pero al poco tiempo y con las nubes pisándonos los talones y dejándonos precipitaciones intermitentes tuvimos que salir apresuradamente al oir el ruido de un trueno sobre nuestras cabezas. Pues eso es lo que dió este día.


Nos vemos la semana que viene.

Tuesday, April 14, 2009

Jueves Santo en Tous

En esta salida había quedado con Cisco para ir a Tous, un embalse que él nunca había pescado desde barca, y que en esta época los peces estaban dando la cara. Era jueves santo y aquello era un festival de barcas, cuando llegamos a las 8h había ya dentro 7 u 8 barcas.

La cuestión es que cuando acababamos de echar el barco llegó una pareja encantadora que nos acompañaría en nuestra jornada matutina de pesca.

Fijaos como Vicent hace break-dance para calentar los músculos, mientras Jessi parece que lo acompaña cantando apasionadamente. Coñas aparte los seguimos hacia la cola de Escalona cada uno pescando una orilla.

Poco tardó Cisco en sacar su primer pez, aunque era un poco pequeñuelo (estaba sólo calentado):

a lo yo respondí sacando con un ika un pez que hace honor a mi tamaño:


Y así seguimos sacando peces aquí y allí, con ika en la mayoría de casos, hasta que divisamos en la lejanía la presa de Escalona, una estampa inolvidable. Los peces deambulaban por todas partes y las picadas se sucedían, a pesar de que la barca no siempre se estaba tan quieta como nos gustaría. Aquí os dejo alguno de los que sacó Cisco en nuestro paseo en barca:

y aquí otro:


Después fuimos volviendo por donde venimos (backtracking) pero por la otra orilla. En eso que adelanto un poco más rápido con el eléctrico de popa, mientras Cisco jugueteaba con su señuelo secreto lanzando a las orillas haciendo power-fishing. En eso que de repente le picó un tochete de 1.750kg, récord personal que haya pesado. Ese mismo señuelo secreto le abrió las puertas del cielo de los pescadores de Mequinenza, cuando el anterior fin de semana clavó dos peces haciendo un cupo de casi 3kg, superando a la mayoría de participantes de los sociales que se celebraban ese mismo finde en Mequinenza. Aquí os dejo el tochete de Cisco:


Después comimos al sol, con un calor impresionante, y salimos de la récula de Escalona con un viento importante, y nos subimos a la arboleda, también llamada Terrabona, donde en una récula refugiada del viento tuvimos varias picadas y al final saqué uno, aunque podrían haber sido muchos más.


Con esto y ya con prisas porque nos quedabamos sin luz volvimos a puerto, habiendo sacado unos 12 peces por encima de kilo y habiendo fallado lo indecible. Como suele decir Vicent: "A ver si nos ponemos las pilas". Pues eso, la próxima más y mejor.