Tuesday, May 10, 2011

REGAJO's CUP 3rd EDITION



Capítulo 1: Sábado por la mañana

Un año más por estas fechas teníamos una cita con el pequeño embalse del Regajo para uno de los eventos que marca nuestro calendario de pesca: la Regajo’s cup que ya va por su tercera edición. Este año la participación sería rara porque habría participantes que dejarían el evento y otros que se incorporarían sobre la marcha.



Con unas predicciones meteorológicas nada halagüeñas para el sábado llegábamos al punto de encuentro a las 8:00. Juanito llegó más tarde porque unas pocas horas antes estaba aun de vuelta de Huesca. Es de admirar la afición que tiene ese hombre.

Una vez en el agua embarcamos Jorge y yo por un lado y los Franco’s Brothers por otro. El actual President del VBC quedó en la orilla a la espera de Juanito y nos decía adiós con un pañuelo blanco y los ojos llorosos mientras nos íbamos hacia adentro.






Jorge y yo fuimos por la orilla de la derecha pescando entre árboles con lombrices, Ikas, crankbaits, paseantes, etc sin éxito mientras los Franco hacían lo propio pescando rápido. Pronto los puenteamos dejándoles orilla, aunque no mucha, para que pescaran tranquilos. Después de un buen rato, en una zona con grandes piedras y vegetación dejé caer la lombriz y al tensar la línea noté algo de peso al otro lado, como cuando se engancha un poco en la vegetación subacuática tan abundante en este pantano. Tenso otra vez pero aquello era raro, ante la duda… Tirón. Efectivamente, había un bonito bass de algo más de kilo y medio al otro lado que después de una buena pelea lo subimos a la barca. Fotos y al agua. Ya no hacíamos porra.




Mientras tanto, los Franco siguieron pescando hasta las 11 que Pablo se tuvo que ausentar por motivos lúdico-festivos, tiene más eventos que un político en campaña electoral. De ese modo Miguel pudo pescar sólo ametrallando cada rincón de la orilla sin preocuparse del coangler. De ese modo, consiguió sacar en un momento 2 buenos peces de 2 y 1’8 kg.





Jorge y yo seguíamos hacia el río intentando sin éxito sacar algún pez, pero con charla animada sobre temas y personajes recurrente en estas ocasiones. El doctor empezaba a ponerse nervioso porque ni las técnicas más finesse de las finesses tenían éxito. Veíamos algunos peces pero pasaban olímpicamente de todo lo que les lanzábamos. Ya a la bajada hacia los coches donde habíamos quedado para comer, en otro afortunado lance, el mismo tipo de picada, garrotazo y otro pez de poco más de kilo trescientos.






Este año lo que nos llamaba la atención es que no se veían raspillas de esas que te destrozan el señuelo. Apenas pinchamos un par en toda la mañana y luego vimos que al resto les pasó lo mismo.

De Juanito y Miguel no tuvimos noticias hasta la hora de comer, nos vimos las 3 barcas al lado del puente del tren, nos dijeron que habían sacado 2 peces buenos de kilo y algo y fuimos volviendo hacia los coches. Desafortunadamente y muy a su pesar, Jorge tuvo que irse también porque tenía una boda que, según nos dijo, le había costado una Gary Loomis (creo que es una nueva divisa que sustituirá al euro cuando salgamos de la crisis).





Foto de despedida del Dr, aunque se ríe estaba to jodío por esa tercera caña de finesse que se podría haber comprado con el dinero de la boda.





Capítulo 2: Sábado por la tarde

Después de comer llegó Crespo, también conocido como “El cosí del KVD de Massamagrell” y se embarcó con Miguel F. dispuesto a sacar un 3000. Poco dura la alegría en la casa del pobre ya que apenas 10 minutos después de dejar tierra firme empezó a tronar y se avecinaba una buena tormenta. Yo que iba sólo empecé a volver a ritmo de eléctrico y tuve el tiempo justo de ponerme la ropa de lluvia antes de que empezara a caer una tromba de agua sólo comparable a la que nos pilló el año pasado en Loriguilla. Esta vez además venía acompañada de piedra. Vimos que el camino por el que tendríamos que subir se había convertido en un río y de la rampa para sacar las barcas ni hablamos.

Cuando llegué a la orilla, Juanito y Miguel estaban refugiados en los paelleros y Juanito andaba por allí recogiendo palos para hacer fuego. Allí aguantamos el chaparrón al calor y al humo de la hoguera de Juanito y después de un rato hablando de la cantidad de peces que íbamos a sacar en cuanto parara de llover, decidimos volver a embarcarnos.




En esta segunda etapa conseguí sacar una raspilla y un pez de la medida justa, nada en comparación con las predicciones de Juanito. Enseguida volvió a tronar y a llover y decidimos dar por finalizado el día de pesca para dedicarnos a otras actividades más reconfortantes: echar cervezas en el bar del pueblo. El bueno de Juanito consiguió auyentar el fantasma de la porra sacando un bonito bass.


Para sacar las barcas, Juanito insistió en sacarse la suya con su coche a pesar de que le avisamos de que le iba a patinar. Efectivamente, cuando el olor de embrague le indicó que no iba a salir buscamos un plan alternativo. Después de las instrucciones oportunas de Miguel “El Presi” García atamos una cuerda a la bola de mi coche y salió sin problema. Visto el éxito de Juanito, el otro Miguel ni lo intentó y le saqué su barca también. En esos momentos me acordaba del Ibiza todoterreno y me calló una lagrimita de emoción.

Con todo recogido nos fuimos, uno a cumplir con sus obligaciones maritales después de una dura semana de trabajo en el prepirineo y el resto a la base de operaciones y de allí, al bar. Es preciso comentar la generosidad de los bares de interior ya que cuando Crespo se pidió un vino no le pusieron un chatito raquítico como en los bares finos sino una copa hasta arriba pero hasta arriba. Tuvo que sorber un poco para que no se saliera al coger la copa.

De ahí volvimos a la base de operaciones donde se nos unió Pablo y un amigo para dar buena cuenta de la torrá que nos hicimos por gentileza de los Franco y de media botella de whisky de 50 años (la botella, no lo de dentro) que tenían. De allí a dormir y mañana más.




Nota: Para el año que viene los que hagan la compra que pillen Biodramina para el Cosí.

Capítulo 3: Domingo por la mañana



Después de unas pocas horas de sueño en compañía de hombres volvimos al agua para la última manga. Esta vez se nos unió la nueva community manager del VBC, Yolanda, qué embarco conmigo y con Miguel G. Tendríamos poco tiempo ya que empezamos a pescar sobre las 10:00 y a las 14:00 teníamos que comer para recoger bártulos y volver cada mochuelo a su olivo. A pesar del buen tiempo, los peces se mostraron más remolones que el día anterior. Yolanda con motivación extra debido a que hacía bastante tiempo que no salía a pescar nos sacó 2 peces en los morros.



Esta mañana salió alguno más chiquitillo. Nosotros no conseguimos sacar ninguno bueno mientras que Miguel y Crespo sacaron un par de peces buenos de alrededor de 2 kilos.




Con esto y el fiambre que sobró el día anterior dimos por acabada la tercera edición de la Regajo’s Cup con un balance mucho mejor que el año anterior ya que, aunque pocos en cantidad, los peces que salieron fueron bastante buenos. Lo que nos extrañó a todos es que no vimos apenas peces pequeños. Esperemos que sea porque estaban escondidos y no porque han sido eliminados por fauna alóctona de todo tipo…

Desde aquí agradezco un año más la hospitalidad de los Franco que nos agasajaron con sus mejores manjares y caldos.

Si no pasa nada, al año que viene más.



Record del mundo de Black Bass

Hace tiempo que Jaime no nos regala una crónica para ponernos al día sobre estos temas... y mientras Javi redacta la crónica de la III Regajo's Cup y sube los basses de record capturados este fin de semana, ya voy investigando como certificarlos.



Por cierto que habia leido sobre un Bass con 10.12 kg capturado en el lago Biwa (Japón), y de cierta polémica con los métodos utilizados para su captura...

ahora, despues de un año veo que aparece en la web de la IGFA:


IGFA World Record Largemouth Bass Announcement

Tuesday, May 03, 2011

PIM, PAM TOMA LACASITOS

Nota del editor: Aquí os dejo una crónica escrita integramente por Paco, más conocido por su postura de ninja-pescador en una salida a Cortes con su futuro compañero en la copa MegaBass, es decir, Pardo, más conocido por su nombre de guerra "fish or die". Menuda pareja, ¡qué miedo me dan!

Esta crónica comienza con una llamada telefónica de Pardo un lunes, comentandome que el próximo sábado iría a Cortés con un amigo de Madrid. A lo que yo le contesté que quedabamos en el Ral para comer. A mitad de semana se vinieron abajo sus labores de guía y yo para no variar estaría solo y sin novia, bueno quiero decir compañero (Javi a este ritmo no me coje manía ni tu novia ni tu padecedora madre!!). O sea que Pardo y yo repetiriamos TEAM.

A las cinco y media ya estaba el fisherman del emperador en la puerta de mi chalet. Enganchamos la avispa a su pedazo de Jeep del cual me quedaría locamente enamorado tras remolcarla, sin menospreciar el Qashqai de mi compañero (lo que pasa es que aún no he tenido el placer de subir en él... pero todo llegará, eso espero).

Camino a Cortés mientras hablabamos de los quehaceres de entre semana o sea: familia, trabajo, SpainBass y TackleWarehouse, yo me acordaba de la última salida con él y del resultado final: de 0-5 (yo jugaba en casa por la barca y por ir delante). Y con un sola idea en mi cabeza ¡esto no se podía repetir!

Llegamos al amanecer, eramos los primeros en el embarcadero, montamos las cañas y al agua. Bueno antes nos hicimos unos cortaditos bien calentitos del termo del tío Pardo.
Salimos y enseguida hicimos la primera parada debido al ansia del fisherman del emperador: Lanza él su poper, lanzo yo mi paseante y.... pim, pam, toma lacasitos. Mi primer pez de la mañana que clavo y rapidito para fuera. Un bonito pez de más de kilo y medio, foto y al agua. Bueno empezaba bien la cosa para mi, pero no sabia lo que se me venía encima acababa de despertar a la bestia.


Nos fuimos a una zona arbolada Ika + Pardo = Bass. Cambiamos ahora a una recula, Popper + Pardo = Bass. Así unas cuantas veces hasta que en la rampa vieja él divisó gracias a sus gafas polarizadas (y yo como siempre me deje mis gafas en casa) una buena hembra. Pardo + Pop + Pop = Tocho de 2 kilos, vaya tela sin comentarios.


A continuación recibo una llamada telefónica, era "The Guardian" que tenía hambre. Pues almorzar se ha dicho. Emilio cada día nos sorprende más, ahora en sus labores de guía nos presenta a Sergi un pescador de Amposta, tertulia futbolística: Mourinho sí, Mourinho no, Barça- Madrid y para calentar más a la bestia le recordamos el 3-6 del Mestalla. Echaba algo en falta "los cacaos y almendras de Jorge".

Pescamos la arboleda de las reculas del Prebeton, monto una kut-tail a shaky, picada y enseguida clavo un bass kilero.


Lanzo él paseante y engancho en una rama dentro del agua, empiezo a estirar y a mover la rama de lado a lado y de repente sale una hembra muy grande, me pega un viaje al señuelo pero no se clava, pero allí estaba Pardo le lanza el Popper + Pop + Pop = enredado en la misma rama que estaba yo (lo que pensé me lo guardo para mí).

Seguimos por la misma récula, mueve él un pez pero no lo clava, le lanzo yo un paseante hundido de Sebile + Zig-Zag = Bass que le quito en sus morros. Esa mala acción me costaría cara, ya que me la restregaría y gafaría para el resto del dia.

Un buen rato sin picadas y decidimos irnos para el río, pero antes pararemos en un lugar de piedras famoso por tener peces récord, pero allí estaba su protector custodiándola. Sentimos la mirada felina del "tigre de ambiciones", perdonad me he equivocado queria decir "el tigre de la mancha", Estaba de caza y era peligroso, sentimos su presión y nos fuimos para la isla pero ni picada.

Subimos río arriba y una buena hembra de patrulla tuvo la mala suerte de encontrarse con un popper cuya marca y modelo nunca se sabrá en esta crónica (por el bien de la integridad física del autor). Resultado pues el esperado: Pardo + Popper + Pop = Bass de más de 2 kilos.


Comimos (los dos) y seguimos pescando hasta las 8 de la tarde, Pardo en su linea y yo hundido en la miseria. Antes de irnos vimos pasar a toda leche a "The Guardian" con su amigo camino a Casas Ibañez a hacerse unos buenos caracoles.




Mi compañero se portó como un señor no recordándome en todo el viaje de vuelta el resultado final. Yo estaba reventado después de más de doce horas de "Power-fishing" pero me lo pase de P.M.

Espero que os guste mi primera crónica, me he atrevido ya que vi que gusto "la profanacion del santuario" en la que me dejaron colaborar un poquito. Me despido, un abrazo para todos.

PD: Hay que colaborar con Emilio en sus labores de guarda avisándole cuando veamos algo sospechoso.

Monday, May 02, 2011

El retorno al embalse de Bellús

Hacía más de 2 años que no iba al embalse de Bellús y cuando Cisco me propuso hacer una salida de pesca a dicho Embalse para recordar las brutales picadas de aquellos basses me pareció una idea muy acertada.

Así que tras optimizar la ruta al embalse para evitar las sinuosas curvas de la ruta que pasaba por Xátiva, ultimamos los preparativos y quedamos en el punto P hora H. La nueva ruta que bordea Xátiva fue mucho más llevadera y tranquila, así que fue una buena idea por parte de Cisco.

La llegada al embalse con 9ºC y una bruma densa daba al embalse un toque londinense. Botamos la embarcación siguiendo la carretera que entra en el embalse, no sin algunas dificultades y nos dirigimos a la zona de la presa.

Pensabamos que estabamos casi solos en el embalse, pero conforme nos dirigiamos a la presa y se levantaba la bruma, decenas de carperos de la terreta se agolpaban en las orillas. Aquello parecía una competición de carp-fishing como ahora modernamente se llama.


Para los que no conozcan el embalse de Bellús, sus aguas están turbias presuntamente por las industrias textiles que vierten sus aguas al embalse y no se ve nada, pero nada, bajo un palmo de la superficie del agua. Es decir, que si te dejas el agua en casa y bebes de aquellas aguas, estás de "cagueroles" un mes. Como esos peces venenosos de colores chillones, la espuma del agua de Bellús es de un tono verdoso radioactivo/florescente como avisando de sus propiedades "curativas". A pesar de los pesares, hay basses, no de gran tamaño, pero de una agresividad en su picada que destrozan los señuelos de vinilo.

Empezamos batiendo la zona de la presa en superficie, pero no se veía ni uno, ni un sólo ataque, nada. Miento, saqué lo que pensaba que era una lucioperca. Algo que se dejaba arrastrar sin oponer resistencia. Como diría Leyton: "Pá flipar".


Así que nos fuimos a nuestros puestets para ver si estaban por allí. Otra característica llamativa de Bellús son lo someras que son sus aguas. Son grandes bancales donde podemos estar a 30 metros de la orilla y tener un metro de profundidad. Sí, es un poco peculiar. Probamos, bueno Cisco probó un montón de señuelos y sólo entraban con cangrejo abajo, ya sea a texas o montado en un jig.

Yo tuve uno de kilo clavado pero se me escapó. No estaban picando bien. Por toda esa orilla sacariamos alguno pequeño que otro acompañados en todo momento por el diálogo de besugos de tres carperos de avanzada edad que podriamos bautizar como el Tricicle de Bellús. Su frase mítica fue:

Hui els peixos están en misa.

y el otro respondía:

Pues, jo em faig retor.

Así como repetir la frase qué tio! hasta la saciedad cada vez que un pájaro hacía un sonido similar. Si llegamos a estar allí toda la mañana nos tienen que atender en un centro psiquiátrico.

Al salir de esa récula, Cisco clavaría uno bueno al lanzar pegado a una pared. Para que luego las malas lenguas digan que Cisco sólo sabe pescar en Benagéber, en invierno, con jig, y yo añadiría con su Saint Croix.


De allí fuimos bordeando la orilla con uno o dos metros como mucho de agua. Se me escaparía uno bueno que pasaba del kilo con un cangrejo a texas, ese de pinzas rojas y cuerpo negro. Ese pez tenía el lomo de un color grisáceo, un poco extraño. Seguramente por la calidad del agua. Más adelante sacariamos alguno que otro pequeño.

Hasta que llegamos a una pared que tenía un poco más de profundidad. Lanzo a la orilla y la línea se me va en contra dirección a la que venía la barca. Por un momento me quedé descuadrado, pero reaccioné a tiempo para clavar como un resorte y sacar mi mejor pez de la jornada.


Seguiriamos por esa orilla donde vimos a un ribereño que no era de la terreta utilizando técnicas rústicas de pesca, sin caña ni nada, a mano, y a nosotros nos llenan la cabeza de pájaros con cañas y si medium, o medium-heady, o no sé que. Poco después, en una misma cobertura hariamos Cisco y yo un doblete.


Seguiriamos pescando y al entrar a la récula del río, en una cobertura alejada de la orilla clavé el que yo diría que fue el mejor pez de la jornada, pero se me escapó. Los peces sin duda no estaban picando bien y fallabamos muchos peces. Yo había estado bastante fallón y perdí mis tres mejores peces.

Comeriamos por allí y fuimos volviendo con un viento considerable, pero las baterías ya estaban tocadas. Además con nuestras ganas de sacar más peces cruzamos el embalse de nuevo lo que agudizó el estado de carga de nuestras baterías. Cisco sacaría un par de raspas por la tarde, yo ni los olí.

Así que haciendo caso a la razón y para volver a una hora sensata a nuestras casas, recogimos a las 19h. La maniobra de subir la barca al remolque también conllevo su riesgo pues hubo que meter considerablemente el coche y el agua se quedaría a escasamente dos dedos de entrar en el habitáculo. No sé como lo hacemos, pero últimamente cuando nos juntamos Cisco y yo para ir a pescar, puede pasar cualquier cosa.

Así que eso fue todo lo que deparó el retorno al embalse de Bellús donde Cisco contabilizó que sacariamos 9 peces de talla de acuerdo a los estándares de Ricobayo. Menos mal que no se nos ha ocurrido ir hoy, pues se han recogido más de 90 litros por metro cuadrado en Bellús. En esa situación no nos salva ni el 3000 del "molt honorable". Yo ya me imagino a un helicóptero del ejército de trasporte de carga con unas eslingas enganchando coche y remolque y sacándonos de allí por los aires, pero por los aires.

La semana que viene se celebrará, si no pasa nada, la prestigiosa Regajo's Cup donde se darán cita las mejores cañas de la contorná. Este año, por compromisos familiares, no podré acudir a tan memorable celebración, pero espero que los asistentes la disfruten y nos cuenten como les fue. Un abrazo para todos, aunque uno que yo me sé, prefiere un saludo, el muy tonto :-)

Wednesday, April 27, 2011

El doble castigo divino

Cisco y yo habiamos estado planeando una salida de pesca conjunta para el lunes de Pascua. Había sido yo quien le propuse a Cisco hacer dicha salida al embalse de Loriguilla como tradicionalmente hacemos por estas fechas una vez al año. La predicción meteorológica, aunque inicialmente buena, fue empeorado con el paso de los días y la lluvia nos acompañaría de forma intermitente durante toda la jornada.

Tras recoger a Cisco en la gasolinera de Casinos nos dirigimos a la cola de embalse de Loriguilla que hasta ahora yo creía que era el menos malo de los accesos. Luego descubriría que el mejor acceso está ahora por la zona de la presa. La cuestión es que llegamos a la cola del embalse sabiendo que el nivel había bajado significativamente y nos plantamos ante una rampa infernal que nos daba acceso al embalse. Ante aquel panorama estuvimos dudando si arriesgarnos a bajar, pues luego habría que subirla. La ignorancia y las ganas de pescar en este embalse poco frecuentado por nosotros nos empujaron a la imprudencia.

La bajada por la rampa fue bien, la subida ya veriamos. Nos adentramos por el camino teniendo que dar la vuelta al ver que el barrizal era considerable y nos podiamos quedar. Salimos de allí como pudimos y aprovechamos un camino alternativo que salía del principal y que habiamos visto previamente. Parecía que estaba bien y que daba a una explanada donde podriamos hacer la maniobra fácilmente.


Reculo dejando la barca a varios metros de la orilla del embalse con la mala suerte de bajar un pequeño escalón. Desenganchamos la barca e intentamos sacar el coche antes de irnos de pesca, pero que si quieres. Las ruedas empezaron a patinar y el fino tapiz de hierbas seca dió paso a una fina, pero sumamente resbaladiza capa de limo. Tras más de una hora de intentos con alfombrillas, cadenas, rejilla, ramas, palos sacamos el coche del escalón. Mi experiencia en situaciones de empantamiento era nula y "anava per allí com pollastre sense cap".

Sin embargo, Cisco, más experimentado, se había entregado en cuerpo y alma para intentar sacar el coche y estaba agotado, pero lo habiamos conseguido. Así que dejamos el coche en esa misma explanada sobre suelo llano y nos fuimos a pescar. Un consejo útil que me dió Cisco es llevar siempre en el coche cadenas para la nieve, pues son muy útiles en estos casos donde la capa de barro es fina pero muy resbaladiza.

Bajamos por el cauce del río pescando yo (Cisco llevaba el eléctrico) entre los arbustos que encontrabamos en el camino con spinner.



En una de aquellos lances, un luciete de kilo nos confirmaba la buena salud que presenta la población de lucio con muchos congéneres de ese tamaño.



La idea era pescar la zona de la presa que era menos conocida por Cisco. Así que tras una parada en las réculas que hay enfrente del antiguo pueblo de Loriguilla,
donde saqué un bass de medio kilo con el cangrejillo a texas y una picada de un lucio bueno de 4-5 kilos a la spinner pasamos por los cortados a la zona de la presa.



Sinceramente, "a toro pasado", creo que hubiera sido más recomendable pescar la zona del río, pero no lo sabiamos.

Al llegar a la zona de la presa avistamos un objeto flotante no identificado en la lejanía. ¿Quién sería aquel individuo que no le importaba mojarse por ir a pescar?

Nos pusimos a pescar esa orilla, la que está al salir de los cortados a mano derecha, y no vimos ni un solo bass, casi al final Cisco tuvo un par de picadas que falló, pero nada de nada. Justo al entrar a la récula al final de esa orilla reconocimos al individuo que iba con su pato y un par de cañas.

Nos adentramos en la récula. Allí veriamos a una pareja de basses muy, pero que muy buenos. Más adentro veriamos otro par de peces de kilo si llegaba, pero que pasaban totalmente de mis clásicos señuelos, incluso de los de Cisco que son bleeding-edge technology. Por cierto, una trucha de más de un kilo seguiría mi shap shade en esa récula, aunque sin picar. Lo comento por aquellos que agitan líneas al viento.

Salimos del agua para comer. Paco iba chopado por la parte inferior, por ir semisumergido con su traje de neopreno y por la parte superior, por la lluvia. La comida conllevo como siempre una agradable tertulia en la que intervendría Pardo telefónicamente.

Retomamos la pesca y Paco volvió a sumergir su cuerpo en las frías aguas de Loriguilla (15-16ºC). No me explico como no le dió un corte de digestión. En un gesto de compañerismo atamos al objeto flotante no identificado con una cuerda de 5 metros a nuestra embarcación y lo llevabamos ahí arrastrando.



Fuimos batiendo orilla por las playas enfrente de la presa, pero que si quieres. En un momento dado, lanzo el cangrejillo pumpkin de 5" justo antes donde empezaba una punta que entraba varios metros y noto una picada, pero dudo si había sido la línea de Cisco, que en su afán de angler venido a co-angler me la cruzaba por encima de la mía. Bajo la punta de la caña y tenso un poco para notar el peso, efectivamente allí estaba. Clavo y comienzo una bonita lucha con el que sería la pieza mayor del día. Tras unas cuantas carreras con un fuerza increíble para el tamaño del pez, sale a la superficie una hembra de bass sin frezar que tendría 1.6kg aprox.



Seguimos pescando por esa orilla y tuvimos alguna picada que otra, pero no conseguimos clavarlos. Los peces tan pronto como tomaban el señuelo lo escupían, y no nos daba tiempo a clavar. Así que siendo ya la hora de recoger para Paco y teniendo en cuenta que ibamos a sacar la barca por la presa, nos dirijimos a la orilla.


En el camino para llegar al coche nos pilló la lluvia y nos chopamos, pero eso se veía venir. Paco se cambió de ropa y nos fuimos a por mi coche y el remolque que estaban en la zona de la cola del embalse.

Con el corazón en un puño bajé la rampa infernal a pie para intentar sacar mi coche de la explanada donde lo había dejado. El panorama no era nada halagueño, la lluvia había ido reblandeciendo el terreno durante todo el día, y los charcos eran más importantes. Llegué al coche y me encomendé a la "Mare de Deu" para sacar el coche de ese camino de 20 metros que me llevaba al camino principal. Metí la segunda marcha y salí poco a poco, pero al tomar una pequeña curva el coche me patinó perdiendo toda la inercia que llevaba y dejándome en medio de una pequeña vaguada. Y allí me quedé con las ruedas girando sin coger tracción, pero con la esperanza de que el bueno de Paco me sacaría de allí.

Así que fuí a buscar a Paco, que me dijo lo zumbao que estaba por bajar por aquella rampa y enganchamos mi coche.



Estaban los dos coches en un pequeño repecho y tan pronto como Paco quiso traccionar para tirar de mi coche, su coche hizo rodadura pegándosele una fina capa de limo a sus ruedas. Allí acabó la operación de rescate del Suzuki al cual se le desbloqueaba automáticamente la tracción a la cuatro ruedas.

Así que como si de un doble castigo divino se tratara por nuestros malos pensamientos e ideas, los dos nos quedamos allí en medio del repecho.

Había que hacer algo para salir de allí. Empezamos a pensar en gente del club que tuviera un todoterreno con reductora para ayudarnos. No se me pasó por la cabeza llamar a la grúa que seguramente con un cabestrante eléctrico nos habría sacado, si es que accedía a bajar por la rampa infernal. Finalmente ese brainstorming desembocó en un 3000, que no es un bass, sino un coche de carrasca.

Así que abusando de mi amistad con el dueño del 3000 lo llamé para pedirle auxilio. Muy en consonancia con su título vitalicio de "Molt honorable" accedió sin dudar a rescatarnos. Así que la tranquila tarde de montaje de moscas que se le deparaba, se convirtió en una operación de salvamento.

Mientras esperabamos la llegada de nuestro salvador, yo no me podía estar allí quieto sin hacer nada. Así que deforesté un perímero de 20 metros a la redonda para confeccionar un lecho de tracción para el 3000. Cuando me cansé de cortar ramas, todo esto mientras llovía, me puse el traje de peón caminero y me fuí a arreglar la rampa infernal para poder salir más fácilmente y con menos peligro.

El 3000 llegó y el molt honorable, con la frescura de un jugador que salta al campo en sustitución de otro, nos preguntaba tranquilamente por nuestra jornada de pesca. Tras explicarle un poco la situación y enganchar el coche de Paco, intentamos salir de aquello. Como me temía yo, el 3000 no tiene problema para salir de allí por si solo, pero tirar de otro vehículo traccionando sobre una capa de limo es otra cosa. Finalmente, tras usar todo tipo de utensilios como cadenas, rejones, alfombrilla, tabla, palos, ramas, el coche de Paco salió.

Paco se llevó mi remolque con su coche para sacar la barca por la zona de la presa donde le esperaba Cisco que se había quedado pescando. Cisco sólo pescaría un luciete más por allí, así que una ruina.

Allí nos quedamos el "molt honorable" y yo con mi coche que estaba unos metros más abajo que el de Paco. También había allí unos furtivos pescando con pez vivo que asistieron como invitados de piedra a aquel espectáculo del hombre contra la naturaleza.



Mi coche también saldría del barrizal, pero tras una hora y media de ir avanzando metro a metro. Cada metro conllevaba preparar el terreno con ramas, cadenas, piedras... para que el 3000 traccionara y pudiera dar los tirones que al fin y al cabo era lo único que conseguían moverme del sitio.



Cuando oía rugir a la bestia, sinceramente pensaba que volvía de Loriguilla en triciclo, pues no encontré el punto seguro de anclaje de mi Focus y la eslinga estaba sujeta al travesaño de una de las ruedas. Luego en casa, leyendo el manual del vehículo, descubrí que el punto de anclaje estaba oculto tras una tapa de plástico sobre el faro de antiniebla derecho. Conviene saber este detalle en todo vehículo.

En todo este proceso donde mi agotamiento físico y mental era considerable, me sorprendió la entereza, la tranquilidad más absoluta, el control total de la situación, o como el Truchas diría, el señorío del "Molt Honorable". Para quitarse el sombrero. La operación de rescate acabaría entre dos luces fundiéndome en un abrazo con mi rescatador, agradeciéndole una y otra vez la ayuda prestada. Os dejo la imagen para el recuerdo con el lazo de unión entre el rescatador y rescatado.


Pasado lo pasado, subir la rampa infernal fue un juego de ñiños. Finalmente, fuimos en búsqueda de Paco y Cisco que ya habían recogido mi embarcación, no sin algún sobresalto. Desde aquí darle las gracias a los dos, pues en el fragor de la batalla se me olvidó, por intentar ayudarme y por recogerme la embarcación.

Esta crónica acabó con una agradable tertulia final de despedida entre los cuatro caballeros del apocalipsis. Desde estas líneas agradecer de nuevo a los compañero implicados en esta jornada de pesca, Cisco, Paco y especialmente a Vicente, por su ayuda. Estoy en deuda con vosotros. Un abrazo y espero que os haya gustado la crónica.

Friday, April 22, 2011

Resaca pesquera en Cortes con reencuentro incluido

La semana anterior había quedado con Emilio que repetiriamos una jornada durante las Pascuas. La noche anterior al día D llamé a Emilio para darle la enhorabuena por la Copa del Rey de su equipo y me lo encontré pescando en Cortes con David alias el Pingarrón. Por la noche a su vuelta de Cortes y tras verse envuelto en la tormenta perfecta con embadurnamiento pesquil de 13 horas incluido, a Emilio le quedaban pocas ganas de volver al día siguiente. Sin embargo, a pesar de darle la opción de abandonarme a mi suerte, Emilio fiel a su palabra quedó conmigo a las 7:30am en la rampa del Ral.

Así que a las 7:00 estaba en la rampa de los patos en la más absoluta soledad. En el camino a Cortes me había parecido ver una zona de arboleda quemada cercana a la carretera antes de llegar al pueblo de "El Oro". A la vuelta, confirmaría con tristeza dicho hecho. La cuestión es que boté el rayo azul y en un momento me había plantado en la rampa del Ral. Eché en falta que me adelantara la Nitro-avispa, pero a esas horas todavía estaban por llegar. ¿Quién sería el co-angler del maestro ninja-pescador?

Cuando llegué Emilio todavía no había llegado, así que siguiendo el patrón del pasado día. Monté el cangrejillo (fat baby craw) color plum emerald con un tungsteno de 5 gramos. No me dió tiempo hacer 3 lances cuando un obus granate en caída libre rugía en la lejanía. No me atrevería a decir si ese rugido se debía a romper la barrera del sonido, o porque Emilio llevaba el himno del Madrid a toda "birolla" atronando toda la récula. A más de uno le pitarían los oídos al oir dicho himno.

Yo, con el señuelo en el agua, me acercaba a la búsqueda de mi co-angler. En eso que noto una ligera picada y clavo. Un bass kilero me daba los buenos días mientras Emilio descargaba los trastos. Casi sin darnos cuenta ya estabamos the Guardian, Lucky Craft and the Doctor abordo en la orilla de enfrente.

Dos lances más tardes ya tenía un bass de kilo y pico entre mis manos. El patrón era exactamente el mismo que el de la anterior semana. Diez minutos más tarde subía el tercero al barco, pero no me atrevía a pedirle a Emilio que me hiciera una foto que bastante tenía con su parcial en el dique seco. Y es que todo hay que decirlo, la jornada de pesca de ayer había hecho mella en la condición física de Emilio. Como para llevármelo al Caspe durante 3 días consecutidos 10 horas cada día, lo tienen que sacar en ambulancia.

En eso que en la lejanía avistamos a la Nitro-avispa con un venido-arriba Paco y acompañado por el que Emilio denominaría como co-angler destroyer, Juanito el de la grúa. Sin duda alguna, este maridaje no podría sacar muchos peces del agua. Los buenos días se hicieron en la lejanía para que no le vieramos los señuelos, a cambio Emilio les recomendó pescar más arriba de la isla del río.

Nosotros seguimos pescando por esa orilla y entramos a la siguiente récula a la derecha. Poco después hacía acto de presencia los Valverde que decidieron acompañarnos por la orilla de enfrente hasta el fondo, ¡qué majos! Allí sacariamos Emilio y yo, uno cada uno a texas y pescando despacito.



Nótese el estilo de Emilio posando para la ocasión con mondadientes incluido, todo un profesional del pesca.



De allí nos iriamos a la misma orilla, pero un poco más delante. Batiendo orilla con la misma técnica, clavé un par más.



De ahí nos fuimos a la récula del Ral enfrente de la casa. A la entrada a la récula con la montaña sumergida no tuvimos picada, pero al salir clavé otros dos y fallé otra picada. Esta vez con el cangrejillo en color pumpkin.



Estando allí, llegó Paco y Juanito para comer juntos, justamente cuando más estaban picando. Este Paco es un pincha. La comida fue agradable en parte gracias a que Emilio estaba con una predisposición mayor a la tertulia que la última vez que comió con Paco. Paco muy en su línea proponía toda una serie de mejoras en la calidad de servicio de Emilio mientras daba buena cuenta de la tortilla de patata que había llevado, qué decir del bote de almendras y cacaos. Por otra parte, Juanito nos contaba sus andanzas en Huesca en la construcción del nuevo embalse de San Salvador en el curso de río Cinca. La pesca también fue parte de la tertulia, cada uno revelando sus pequeños secretos.

Después fuimos saliendo de la récula sin muchas picadas. Justo antes de que llegara la tormenta tuvimos que pescar a drop-shot para tener alguna picada. Finalmente, yo conseguí sacar uno de talla con el clásico shap shade worm en color baby bass.



Por otra parte, Paco y Juanito estuvieron todo el día de probaturas tonteando con la porra, pero al final cumplieron. Nótese el buen porte que presenta Paco en su foto, da igual el tamaño del pez, esa mirada de pescador experimentado merece ser portada de la revista Bass Insider.



Poco más daría la jornada de pesca, se levanto un fuerte viento y comenzó a llover. Así que dejé a Emilio en la orilla y salí zumbando hacía la isla de los patos, pero ya era demasiado tarde. La tormenta me zafó a medio camino y me calé hasta los huesos. Es de agradecer que Paco y Juanito estuvieron esperándome en la rampa de los patos para ver si necesitaba ayuda.

Otro día de pesca en Cortes con sorprendetemente pocas embarcaciones, creo recordar que fueron 5 y los peces dieron la cara. Emilio acusó la resaca pesquera del día anterior y no estuvo a la altura que su título "The Guardian" se merece. Que no cunda el pánico, a la próxima más y mejor.