Wednesday, April 27, 2011

El doble castigo divino

Cisco y yo habiamos estado planeando una salida de pesca conjunta para el lunes de Pascua. Había sido yo quien le propuse a Cisco hacer dicha salida al embalse de Loriguilla como tradicionalmente hacemos por estas fechas una vez al año. La predicción meteorológica, aunque inicialmente buena, fue empeorado con el paso de los días y la lluvia nos acompañaría de forma intermitente durante toda la jornada.

Tras recoger a Cisco en la gasolinera de Casinos nos dirigimos a la cola de embalse de Loriguilla que hasta ahora yo creía que era el menos malo de los accesos. Luego descubriría que el mejor acceso está ahora por la zona de la presa. La cuestión es que llegamos a la cola del embalse sabiendo que el nivel había bajado significativamente y nos plantamos ante una rampa infernal que nos daba acceso al embalse. Ante aquel panorama estuvimos dudando si arriesgarnos a bajar, pues luego habría que subirla. La ignorancia y las ganas de pescar en este embalse poco frecuentado por nosotros nos empujaron a la imprudencia.

La bajada por la rampa fue bien, la subida ya veriamos. Nos adentramos por el camino teniendo que dar la vuelta al ver que el barrizal era considerable y nos podiamos quedar. Salimos de allí como pudimos y aprovechamos un camino alternativo que salía del principal y que habiamos visto previamente. Parecía que estaba bien y que daba a una explanada donde podriamos hacer la maniobra fácilmente.


Reculo dejando la barca a varios metros de la orilla del embalse con la mala suerte de bajar un pequeño escalón. Desenganchamos la barca e intentamos sacar el coche antes de irnos de pesca, pero que si quieres. Las ruedas empezaron a patinar y el fino tapiz de hierbas seca dió paso a una fina, pero sumamente resbaladiza capa de limo. Tras más de una hora de intentos con alfombrillas, cadenas, rejilla, ramas, palos sacamos el coche del escalón. Mi experiencia en situaciones de empantamiento era nula y "anava per allí com pollastre sense cap".

Sin embargo, Cisco, más experimentado, se había entregado en cuerpo y alma para intentar sacar el coche y estaba agotado, pero lo habiamos conseguido. Así que dejamos el coche en esa misma explanada sobre suelo llano y nos fuimos a pescar. Un consejo útil que me dió Cisco es llevar siempre en el coche cadenas para la nieve, pues son muy útiles en estos casos donde la capa de barro es fina pero muy resbaladiza.

Bajamos por el cauce del río pescando yo (Cisco llevaba el eléctrico) entre los arbustos que encontrabamos en el camino con spinner.



En una de aquellos lances, un luciete de kilo nos confirmaba la buena salud que presenta la población de lucio con muchos congéneres de ese tamaño.



La idea era pescar la zona de la presa que era menos conocida por Cisco. Así que tras una parada en las réculas que hay enfrente del antiguo pueblo de Loriguilla,
donde saqué un bass de medio kilo con el cangrejillo a texas y una picada de un lucio bueno de 4-5 kilos a la spinner pasamos por los cortados a la zona de la presa.



Sinceramente, "a toro pasado", creo que hubiera sido más recomendable pescar la zona del río, pero no lo sabiamos.

Al llegar a la zona de la presa avistamos un objeto flotante no identificado en la lejanía. ¿Quién sería aquel individuo que no le importaba mojarse por ir a pescar?

Nos pusimos a pescar esa orilla, la que está al salir de los cortados a mano derecha, y no vimos ni un solo bass, casi al final Cisco tuvo un par de picadas que falló, pero nada de nada. Justo al entrar a la récula al final de esa orilla reconocimos al individuo que iba con su pato y un par de cañas.

Nos adentramos en la récula. Allí veriamos a una pareja de basses muy, pero que muy buenos. Más adentro veriamos otro par de peces de kilo si llegaba, pero que pasaban totalmente de mis clásicos señuelos, incluso de los de Cisco que son bleeding-edge technology. Por cierto, una trucha de más de un kilo seguiría mi shap shade en esa récula, aunque sin picar. Lo comento por aquellos que agitan líneas al viento.

Salimos del agua para comer. Paco iba chopado por la parte inferior, por ir semisumergido con su traje de neopreno y por la parte superior, por la lluvia. La comida conllevo como siempre una agradable tertulia en la que intervendría Pardo telefónicamente.

Retomamos la pesca y Paco volvió a sumergir su cuerpo en las frías aguas de Loriguilla (15-16ºC). No me explico como no le dió un corte de digestión. En un gesto de compañerismo atamos al objeto flotante no identificado con una cuerda de 5 metros a nuestra embarcación y lo llevabamos ahí arrastrando.



Fuimos batiendo orilla por las playas enfrente de la presa, pero que si quieres. En un momento dado, lanzo el cangrejillo pumpkin de 5" justo antes donde empezaba una punta que entraba varios metros y noto una picada, pero dudo si había sido la línea de Cisco, que en su afán de angler venido a co-angler me la cruzaba por encima de la mía. Bajo la punta de la caña y tenso un poco para notar el peso, efectivamente allí estaba. Clavo y comienzo una bonita lucha con el que sería la pieza mayor del día. Tras unas cuantas carreras con un fuerza increíble para el tamaño del pez, sale a la superficie una hembra de bass sin frezar que tendría 1.6kg aprox.



Seguimos pescando por esa orilla y tuvimos alguna picada que otra, pero no conseguimos clavarlos. Los peces tan pronto como tomaban el señuelo lo escupían, y no nos daba tiempo a clavar. Así que siendo ya la hora de recoger para Paco y teniendo en cuenta que ibamos a sacar la barca por la presa, nos dirijimos a la orilla.


En el camino para llegar al coche nos pilló la lluvia y nos chopamos, pero eso se veía venir. Paco se cambió de ropa y nos fuimos a por mi coche y el remolque que estaban en la zona de la cola del embalse.

Con el corazón en un puño bajé la rampa infernal a pie para intentar sacar mi coche de la explanada donde lo había dejado. El panorama no era nada halagueño, la lluvia había ido reblandeciendo el terreno durante todo el día, y los charcos eran más importantes. Llegué al coche y me encomendé a la "Mare de Deu" para sacar el coche de ese camino de 20 metros que me llevaba al camino principal. Metí la segunda marcha y salí poco a poco, pero al tomar una pequeña curva el coche me patinó perdiendo toda la inercia que llevaba y dejándome en medio de una pequeña vaguada. Y allí me quedé con las ruedas girando sin coger tracción, pero con la esperanza de que el bueno de Paco me sacaría de allí.

Así que fuí a buscar a Paco, que me dijo lo zumbao que estaba por bajar por aquella rampa y enganchamos mi coche.



Estaban los dos coches en un pequeño repecho y tan pronto como Paco quiso traccionar para tirar de mi coche, su coche hizo rodadura pegándosele una fina capa de limo a sus ruedas. Allí acabó la operación de rescate del Suzuki al cual se le desbloqueaba automáticamente la tracción a la cuatro ruedas.

Así que como si de un doble castigo divino se tratara por nuestros malos pensamientos e ideas, los dos nos quedamos allí en medio del repecho.

Había que hacer algo para salir de allí. Empezamos a pensar en gente del club que tuviera un todoterreno con reductora para ayudarnos. No se me pasó por la cabeza llamar a la grúa que seguramente con un cabestrante eléctrico nos habría sacado, si es que accedía a bajar por la rampa infernal. Finalmente ese brainstorming desembocó en un 3000, que no es un bass, sino un coche de carrasca.

Así que abusando de mi amistad con el dueño del 3000 lo llamé para pedirle auxilio. Muy en consonancia con su título vitalicio de "Molt honorable" accedió sin dudar a rescatarnos. Así que la tranquila tarde de montaje de moscas que se le deparaba, se convirtió en una operación de salvamento.

Mientras esperabamos la llegada de nuestro salvador, yo no me podía estar allí quieto sin hacer nada. Así que deforesté un perímero de 20 metros a la redonda para confeccionar un lecho de tracción para el 3000. Cuando me cansé de cortar ramas, todo esto mientras llovía, me puse el traje de peón caminero y me fuí a arreglar la rampa infernal para poder salir más fácilmente y con menos peligro.

El 3000 llegó y el molt honorable, con la frescura de un jugador que salta al campo en sustitución de otro, nos preguntaba tranquilamente por nuestra jornada de pesca. Tras explicarle un poco la situación y enganchar el coche de Paco, intentamos salir de aquello. Como me temía yo, el 3000 no tiene problema para salir de allí por si solo, pero tirar de otro vehículo traccionando sobre una capa de limo es otra cosa. Finalmente, tras usar todo tipo de utensilios como cadenas, rejones, alfombrilla, tabla, palos, ramas, el coche de Paco salió.

Paco se llevó mi remolque con su coche para sacar la barca por la zona de la presa donde le esperaba Cisco que se había quedado pescando. Cisco sólo pescaría un luciete más por allí, así que una ruina.

Allí nos quedamos el "molt honorable" y yo con mi coche que estaba unos metros más abajo que el de Paco. También había allí unos furtivos pescando con pez vivo que asistieron como invitados de piedra a aquel espectáculo del hombre contra la naturaleza.



Mi coche también saldría del barrizal, pero tras una hora y media de ir avanzando metro a metro. Cada metro conllevaba preparar el terreno con ramas, cadenas, piedras... para que el 3000 traccionara y pudiera dar los tirones que al fin y al cabo era lo único que conseguían moverme del sitio.



Cuando oía rugir a la bestia, sinceramente pensaba que volvía de Loriguilla en triciclo, pues no encontré el punto seguro de anclaje de mi Focus y la eslinga estaba sujeta al travesaño de una de las ruedas. Luego en casa, leyendo el manual del vehículo, descubrí que el punto de anclaje estaba oculto tras una tapa de plástico sobre el faro de antiniebla derecho. Conviene saber este detalle en todo vehículo.

En todo este proceso donde mi agotamiento físico y mental era considerable, me sorprendió la entereza, la tranquilidad más absoluta, el control total de la situación, o como el Truchas diría, el señorío del "Molt Honorable". Para quitarse el sombrero. La operación de rescate acabaría entre dos luces fundiéndome en un abrazo con mi rescatador, agradeciéndole una y otra vez la ayuda prestada. Os dejo la imagen para el recuerdo con el lazo de unión entre el rescatador y rescatado.


Pasado lo pasado, subir la rampa infernal fue un juego de ñiños. Finalmente, fuimos en búsqueda de Paco y Cisco que ya habían recogido mi embarcación, no sin algún sobresalto. Desde aquí darle las gracias a los dos, pues en el fragor de la batalla se me olvidó, por intentar ayudarme y por recogerme la embarcación.

Esta crónica acabó con una agradable tertulia final de despedida entre los cuatro caballeros del apocalipsis. Desde estas líneas agradecer de nuevo a los compañero implicados en esta jornada de pesca, Cisco, Paco y especialmente a Vicente, por su ayuda. Estoy en deuda con vosotros. Un abrazo y espero que os haya gustado la crónica.

Friday, April 22, 2011

Resaca pesquera en Cortes con reencuentro incluido

La semana anterior había quedado con Emilio que repetiriamos una jornada durante las Pascuas. La noche anterior al día D llamé a Emilio para darle la enhorabuena por la Copa del Rey de su equipo y me lo encontré pescando en Cortes con David alias el Pingarrón. Por la noche a su vuelta de Cortes y tras verse envuelto en la tormenta perfecta con embadurnamiento pesquil de 13 horas incluido, a Emilio le quedaban pocas ganas de volver al día siguiente. Sin embargo, a pesar de darle la opción de abandonarme a mi suerte, Emilio fiel a su palabra quedó conmigo a las 7:30am en la rampa del Ral.

Así que a las 7:00 estaba en la rampa de los patos en la más absoluta soledad. En el camino a Cortes me había parecido ver una zona de arboleda quemada cercana a la carretera antes de llegar al pueblo de "El Oro". A la vuelta, confirmaría con tristeza dicho hecho. La cuestión es que boté el rayo azul y en un momento me había plantado en la rampa del Ral. Eché en falta que me adelantara la Nitro-avispa, pero a esas horas todavía estaban por llegar. ¿Quién sería el co-angler del maestro ninja-pescador?

Cuando llegué Emilio todavía no había llegado, así que siguiendo el patrón del pasado día. Monté el cangrejillo (fat baby craw) color plum emerald con un tungsteno de 5 gramos. No me dió tiempo hacer 3 lances cuando un obus granate en caída libre rugía en la lejanía. No me atrevería a decir si ese rugido se debía a romper la barrera del sonido, o porque Emilio llevaba el himno del Madrid a toda "birolla" atronando toda la récula. A más de uno le pitarían los oídos al oir dicho himno.

Yo, con el señuelo en el agua, me acercaba a la búsqueda de mi co-angler. En eso que noto una ligera picada y clavo. Un bass kilero me daba los buenos días mientras Emilio descargaba los trastos. Casi sin darnos cuenta ya estabamos the Guardian, Lucky Craft and the Doctor abordo en la orilla de enfrente.

Dos lances más tardes ya tenía un bass de kilo y pico entre mis manos. El patrón era exactamente el mismo que el de la anterior semana. Diez minutos más tarde subía el tercero al barco, pero no me atrevía a pedirle a Emilio que me hiciera una foto que bastante tenía con su parcial en el dique seco. Y es que todo hay que decirlo, la jornada de pesca de ayer había hecho mella en la condición física de Emilio. Como para llevármelo al Caspe durante 3 días consecutidos 10 horas cada día, lo tienen que sacar en ambulancia.

En eso que en la lejanía avistamos a la Nitro-avispa con un venido-arriba Paco y acompañado por el que Emilio denominaría como co-angler destroyer, Juanito el de la grúa. Sin duda alguna, este maridaje no podría sacar muchos peces del agua. Los buenos días se hicieron en la lejanía para que no le vieramos los señuelos, a cambio Emilio les recomendó pescar más arriba de la isla del río.

Nosotros seguimos pescando por esa orilla y entramos a la siguiente récula a la derecha. Poco después hacía acto de presencia los Valverde que decidieron acompañarnos por la orilla de enfrente hasta el fondo, ¡qué majos! Allí sacariamos Emilio y yo, uno cada uno a texas y pescando despacito.



Nótese el estilo de Emilio posando para la ocasión con mondadientes incluido, todo un profesional del pesca.



De allí nos iriamos a la misma orilla, pero un poco más delante. Batiendo orilla con la misma técnica, clavé un par más.



De ahí nos fuimos a la récula del Ral enfrente de la casa. A la entrada a la récula con la montaña sumergida no tuvimos picada, pero al salir clavé otros dos y fallé otra picada. Esta vez con el cangrejillo en color pumpkin.



Estando allí, llegó Paco y Juanito para comer juntos, justamente cuando más estaban picando. Este Paco es un pincha. La comida fue agradable en parte gracias a que Emilio estaba con una predisposición mayor a la tertulia que la última vez que comió con Paco. Paco muy en su línea proponía toda una serie de mejoras en la calidad de servicio de Emilio mientras daba buena cuenta de la tortilla de patata que había llevado, qué decir del bote de almendras y cacaos. Por otra parte, Juanito nos contaba sus andanzas en Huesca en la construcción del nuevo embalse de San Salvador en el curso de río Cinca. La pesca también fue parte de la tertulia, cada uno revelando sus pequeños secretos.

Después fuimos saliendo de la récula sin muchas picadas. Justo antes de que llegara la tormenta tuvimos que pescar a drop-shot para tener alguna picada. Finalmente, yo conseguí sacar uno de talla con el clásico shap shade worm en color baby bass.



Por otra parte, Paco y Juanito estuvieron todo el día de probaturas tonteando con la porra, pero al final cumplieron. Nótese el buen porte que presenta Paco en su foto, da igual el tamaño del pez, esa mirada de pescador experimentado merece ser portada de la revista Bass Insider.



Poco más daría la jornada de pesca, se levanto un fuerte viento y comenzó a llover. Así que dejé a Emilio en la orilla y salí zumbando hacía la isla de los patos, pero ya era demasiado tarde. La tormenta me zafó a medio camino y me calé hasta los huesos. Es de agradecer que Paco y Juanito estuvieron esperándome en la rampa de los patos para ver si necesitaba ayuda.

Otro día de pesca en Cortes con sorprendetemente pocas embarcaciones, creo recordar que fueron 5 y los peces dieron la cara. Emilio acusó la resaca pesquera del día anterior y no estuvo a la altura que su título "The Guardian" se merece. Que no cunda el pánico, a la próxima más y mejor.

Thursday, April 21, 2011

El despertar de Cortes en compañía de "The Guardian"

Muchos de los atrevidos pescadores que nos hemos adentrado en Cortes estos primeros meses del año, nos hemos encontrado con la porra día sí y día también, o en palabras del ilustrado "The Guardian":

¡Pumba!, cebollazo en los morros.

Este hecho junto con unas condiciones meteorológicas adversas ha llevado a mucho pescadores, entre ellos yo me incluyo, a buscar aguas más propicias río abajo. Más concretamente estamos hablando de Tous donde los pescadores hemos saciado nuestra sed de peces de principio de temporada. Como resumen de mi última salida a Tous en compañía de un ilustre pescador castellano-leonés, os dejo un par de fotos de mis mejores capturas:


Ambas con la técnica de cangrejillo a texas que me transmitió el tío Berni. Marcos batió su record personal con un pez de 2.540kg, pero esa foto no la veremos en este blog. Esto me ha dado que pensar, y plantea la cuestión de los derechos de autor versus los derechos del barquero, que no banquero.

Así que cuando Emilio me propuso ir a Cortes pues tengo que confesar que tenía mis miedos (a la porra). Habiamos quedado a las 7:00am en la rampa de Cofrentes, pero me equivoqué con la salida desde la carretera nueva y llegué hasta la central nuclear de Cofrentes. Esto me recuerda las palabras de un familiar:

Como exploté un día Cofrentes estando tú allí pescando,
no te salva ni la Mare de Déu.

y yo añadiría, y a tí tampoco.

Pues eso que llegué a la rampa de Cofrentes y estaban Quereda y Juanki aparcando su coche con la barca ya dentro del agua. The Guardian y su incombustible compañero canino me esperaban.

Tras cargar los trastos y una botadura de la embarcación en consonancia con la ISO 2011/1 de seguridad fluvial, salimos en busca del Ral.

Las ganas de pescar nos hicieron parar a medio camino, en el río, y a la segunda o tercera llança peix con el fat ika chartreusse. Un luciete de palmo salía enganchado de la parte de debajo de la boca,. Es que todavía no sabía ni comer de lo que pequeño que era. Como es habitual, se hizo el silencio y Emilio rememoró sin saberlo la mítica frase de Javi:

Ya no haces porra.

Sin ninguna picada más, y con las aguas muy turbias seguimos río abajo. Fuimos directamente a la récula de la casa, a la punta de cañizos. Allí Emilio, como diría Pardo, me tocó los morros y me sacó uno de kilo. A lo que tuve que responder sacando un bass a pez visto con un shap shade color baby bass con la línea de 6 libras a manos de la bella docella (G.Loomis Drop-shot 4-8 libras con un Shimano Sephia 2500S by Yamamoto Team) dentro de la récula. Allí Emilio vería alguno más, pero si quieres.

Salimos de la récula y en la montañeta sumergida que hay en la salida de la récula, lucioperca en all-i-pebre. Seguimos por esa orilla saliendo de la récula pero no teniamos picada. En eso que mientras que Emilio desenganchaba su señuelo, lanzo hacia dentro justo detrás de la franja de vegetación sumergida. Noto la picada (cuanto tiempo si notar una picada tan clara), clavo y a disfrutarlo. El cangrejillo Fat Baby craw en color 231 (plum emerald) con un tungsteno de 3/16oz (5 gramos) era irresistible.

Así que imaginándome que los peces estaban en esas posturas, era cuestión de sacarlos. De esta manera saldrían 4 peces más en unos 30 metros de orilla ante la atónita mirada y silencio sepulcral de The Guardian.

Allí estabamos tan tranquilos, cuando nos cruzamos con un viejo conocido, al menos cibernauticamente, de The Guardian, con el que había tenido ciertas diferencias en cuantos a sus quehaceres. Como suele ocurrir en estos casos, cada uno se va por su lado tras calentarse y eso que estaba nublado el día. Esto me recuerda a las discusiones que se mantienen en el Congreso de los Diputados, la mayoría de ellas totalmente inútiles, donde las posturas de cada bando político son inamovibles. Lo que no sé, que es lo que hacen allí discutiendo, perdiendo el tiempo sin llegar a ningún punto de acuerdo.

Bueno, pues nos cambiamos de orilla y seguimos pescando. No sacariamos en esa zona mucho más, pero nos metimos al final de la récula de la casa para pedir el pase a tres transeuntes que iban por la orilla. Todo en regla, menos el motor eléctrico cuya cuerda se partió al intentar subirlo. Allí estuvimos descubriendo el mecanismo del "botijo", y tras un buen rato y una acción sincronizada/colaborativa subimos el motor y arreglamos el desaguisado.

Nos habían comentado que había un objeto hundido, seguramente una embarcación, amarrado al pino de la rampa del Ral. Así que Emilio, en representación de la ley en Cortes, fue a averiguar tal suceso. Efectivamente, de un objeto sumergido salía una cuerda de escala de buena calidad empalmada con otra. En su papel de guarda, Emilio dió parte a la Guardia Civil que se personó allí para confirmarnos que poco podrían hacer de momento y que seguramente el propietario volvería a recuperarla.

De allí nos fuimos a la récula del Prebetón, pero no sacariamos ninguno. Por allí nos encontramos a Quereda y Juanki, este último muy en su línea de comportamiento nos hacía unos lances precisos con una caña amarilla de crankbait. Este Juanki se ha echado a perder. También pasaría por allí, el más conocido como "fish or die" que obviamente no había comido ni pararía para comer. Además se le había dado bien. Tras charlar un rato e intentar Emilio sin éxito proporcionar servicio técnico de sondas, nos fuimos de nuevo a la récula de la casa y pescar la otra orilla, la de la hilera de árboles.

Allí sacariamos otros tantos y Emilio volvió a recuperar el aliento tras sus quehaceres de guardia. No hace falta que diga que la conversación fue fluida con bajadas y subidas de tono al más puro estilo Emilio Martínez Gómez.

De allí fuimos a la arboleda, y en la isla sacamos alguno que otro. Yo ya había perdido la cuenta.

Subimos hacia el río, donde Emilio me llevo a su santuario. Efectivamente, The Guardian, maestro supremo de la pesca a senko no se equivocaba, y cuando me descuidé llevaba clavado un pepino de más de 2 kilos. Allí estuvimos intentando domar aquel pez, pero la suerte no estuvo de nuestra parte y tras unos segundos de lucha, el pez se enramó. Emilio abatido tras la pérdida se precipitó desolado sobre mi hombro. No había consuelo para él, no lloraba por vergüenza. Sólo acertó a decir:

Eso me pasa por ser un enamorado de la pesca finesse.

Lo mismo se podría decir del Yamamoto Team, pero no me sorprendería tanto la frase como viniendo de boca de The Guardian.

En esa misma zona sacaría yo otro, que precipitó la archiconocida frase de Emilio:

¡Qué injusta es la pesca!

Sin más preámbulo nos fuimos a la récula que hay antes de la isla del río, y allí sacariamos el último pez del día.

Como conclusión, un día sorprendentemente tranquilo en Cortes con únicamente 4 ó 5 embarcaciones, lo que agradecieron primero los peces y seguidamente los pescadores que allí estabamos. Como es habitual, la compañía de The Guardian fue grata, así como la de su co-angler canino Lucky.

Sunday, April 03, 2011

DUELO DE TITANES EN LA CUMBRE

Cita: "Y yo que últimamente no salgo a pescar...¡con qué facilidad clavo tochos en mis sueños!"

Prólogo:
Era en la película "Asalto al Carro Blindado" donde Kirk Douglas y John Wayne se disputaban el honor de ser "el más rápido del Oeste". Eran rivales, se temían, se respetaban. Quiso el destino que se aliaran para cometer el asalto a la dirigencia. En un momento dado, se ven sorprendidos por sendos cuatreros. ¡Pum! ¡pum! no dudan el liquidarlos cada cual al suyo en un duelo de rapidez con el revólver.
Y en eso que Kirk Douglas dice:
- El mío cayó antes.
A lo que Wayne responde:
- El mío era más alto

River Monsters versus Fish Warrior

Fiel un poco a ese afán universalizador que yo le proponía a Jorge para que este blog no fuera sólo un blog de nuestras salidas pesqueras me dispongo a compartir con vosotros la historia de un duelo en lo más alto que se puede llegar en términos de pesca.

Y no me refiero al duelo que quizá en el tiempo hubieran podido protagonizar un japonés y un americano respecto a quien pescara el black-bass más grande del mundo.

Supongo que lo vería en alguna revista de aeropuerto o quizá fuera tan solo en el quiosco de bajo de casa que de hace un tiempo a acá hay un par de tipos que tienen sendos programas de pesca en la tele y que se dedican a viajar por el mundo pescando las especies de agua dulce más esquivas. Toda una envidia para el resto de los mortales. Quizá ya los conozcáis, quizá os venga de nuevo. Sea cual sea el caso aquí os los presento.

Uno de ellos es el biólogo británico Jeremy Wade que presenta el programa River Monsters en el canal Animal Planet.


Os paso el enlace de su web donde se pueden ver algunos reportajes muy interesantes, como la clasificación de las 10 especies más peligrosas de agua dulce.
http://animal.discovery.com/videos/river-monsters-most-dangerous/

El otro es un músico checo llamado Jakub Vagner que viene a ser una especie de "El último superviviente" en versión pesquera.Presenta Fish Warrior en el canal de National Geographic.


No faltan en sus episodios las clásicas especies emblemáticas de la pesca a nivel mundial. A saber, la perca del nilo, la piraiba (pez gato amazónico), la arapaima, el aligator fish o el pez tigre goliat.


Júzguese el nivel de las capturas de cada uno.


¿Pero cual...cuál de los dos es el mejor? Tienen más bien estilos distintos. Vamos a comparar un par de videos. Aquí os paso el video promocional de Vagner en su lengua natal.


Rudimentario, superviviente, instintivo,...Quizá sea más interesante verlo luchando contra una arapaima. Buenísimo el video que os adjunto y que me da error al editarlo. Clicarlo en una página aparte:
http://natgeotv.com/ca/fish-warrior/videos/hot-fighters

Por contra, Wade es más elitista. Buen equipo, buena técnica...refinamiento inglés.

El crack tiene un video en el que pesca un tiburón de agua dulce en australia. Su captura record. Acojonante:


Si os interesa el reportaje completo aquí os lo cuelgo. La historia es escalofriante pues parte de las víctimas que este tipo de escualo protagonizó en australia. Tómate tu tiempo porque el video es largo. Eso sí, vale muy mucho la pena:
http://v.youku.com/v_show/id_XMTUxNDYwMTE2.html

Espero que os haya gustado este nuevo aporte.A ver si puedo escaparme un finde y nos vemos en el agua.

Epílogo:

Con una viñeta:



Y un video gracioso. Un saludo.
http://www.predators-fishing.com/videos/play/261?height=396&width=512

Sunday, March 27, 2011

La leyenda del "Niño Contreras"

Cuenta la leyenda que un niño de pocos días de vida fue abandonado a su suerte dentro de una cesta de juncos sobre las bravas aguas del Cabriel a su paso por la localidad de la Pesquera (toda analogía bíblica con Moisés es pura coincidencia). Viendo aquello la diosa naturaleza se apiadó del alma de aquel niño, y evitando que fuera enviado al limbo (si es que siguiera existiendo) mandó a un par de nutrias en su auxilio. Aquellas valerosas nutrias empujaron la cesta hacia la orilla salvando al niño de una muerte segura.

En una carambola del destino quiso la suerte que pasara por allí una loba que había perdido recientemente a su lobezno, y viendo aquella criatura desvalida en la orilla del río lo acogiera en su seno. Y así fue como ese niño, como les ocurriera a Rómulo y Remo, fue amamantado por una loba a las orillas del Cabriel criándose fuerte y sano. Pasaron los años y la mano déspota del hombre construiría una presa aguas abajo creando lo que hoy conocemos como embalse de "Contreras".

El proceso de inundación de las zonas aledañas al cauce del río desplazó a los animales salvajes hacia zonas habitadas y el encuentro de ese niño con la civilización se hizo inevitable. Dicho niño, acogido por una familia ribereña, sería ya siempre conocido como el "Niño Contreras".

Y es aquí donde comienza nuestra crónica de una jornada de pesca luciera con este mítico personaje, que cuando uno lo conoce por primera vez se cree que está hablando con el mísmisimo KVD.

Tras la botadura de las barcas por una rampa distinta de aquella que tuvo la culpa de que The Guardian casi se buscara su ruina, iniciamos nuestro largo camino hacia la tierra prometida. En esta ocasión mi compañero de fatigas es aquel sobre el que dije en una ocasión:

"Javi, no tienes nada que temer. Te hemos buscado a un intrépido compañero de fatigas que igual te monta un ascensor, que se compra una Nitro-avispa, que te hace la postura ninja-pescador, que te saca un palometón de 20kg. Definitivamente, estás en buenas manos."

En un momento dado, y con un Paco ultramotivado tras puntuar en el último social en Cortes, nos pusimos a buscar aquellos lucios que estuvieran en aguas someras. Nuestros señuelos fueron jerkbaits, spinners, crankbaits y algún alien que otro, pero que si quieres. Perdón, a excepción de Paco que siempre dice que le ha picado uno....

Llegamos a una zona de cortados donde probamos a pescar un poco más profundo, pero los lucios seguían sin dar la cara. Para entonces yo ya había probado algún pikie que otro, y el twister de doble cola de cabeza roja. Paco no recuerdo que llevaba, sí que recuerdo que me contabas historias inverosímiles sobre "afters", todo mentira, seguro.

Estabamos tan tranquilos pescando cuando vimos que el "niño Contreras" y su compañero aparecían por detrás a nuestro rebufo. Su sola presencia hizo acallar el trino de los pájaros y la tensión se mascaba en el ambiente. ¿habría sido capaz nuestro héroe de vencer a las adversidades? Efectivamente, Javi, orgulloso, nos mostraba la foto de una "lucia" estilizada de unos 6kg, y pescada a pez visto.


Tras esto nos dispusimos a comer, aunque era temprano. Allí cada uno llevaba lo que le habían "echado" o le había "tocado", y algunos tenían más suerte que otros. Menos mal que compartimos los panes (que no los peces) como buenos hermanos. Sólo diré que mi bolsa de anacardos desapareció por arte de magia para suplir alguna falta que otra.

Retomamos la pesca no sin antes sentir como me pitaban los oídos por la profanación que estabamos cometiendo. Yo diría que fue una sensación muy real. Volviento al tema, Paco batía orilla con su alien y algún que otro luciete salía a recibirlo, pero sin acabar la faena, yo seguía sin picada.

En un momento dado nos colocamos sobre una punta y Paco lanza sobre ella. Recogiendo el pikie de Storm de toda la vida con el saber hacer de un pescador de agua salada, tiene una picada clara que clava firme. La pelea no duró demasiado, Paco no le dió tregua y la caña lo acompaño. Yo le hubiera dicho eso de "disfruta el pez, Paco, disfruta el pez", pero Paco ya sólo piensa en la competición, está lo que se dice vulgarmente "engolao", jajaja.





A todo esto yo seguía con porra y seguiamos batiendo una orilla llena de coberturas con crankbait, jerkbait y spinner, pero nada. Ibamos a cruzar de orilla cuando Paco me convenció para entrar en una récula que tenía buena pinta.

Su instinto asesino y su técnica de ninja-pescador hicieron el resto. Pasa el alien por una cobertura y le pegan un viaje sin llegar a clavar. Cambia de caña lanza el pikie y patapam, un luciete que no llegaría a 2 kilos para fuera.



Tras esto seguimos batiendo esa orilla, pero sólo le salió uno al alien de Paco, yo ni verlos. Cambiamos de orilla para volver probando con pikie, mogambos, y nada de nada. En una de esas que lanzo el twister blanco de doble cola a la orilla, tengo un picada clara y fallo, cuando traigo el twister veo que un luciete lo seguía. Eso fue todo lo que daría la jornada de pesca para mí. Como diría uno que yo me sé: "Una ruina".

Fuimos volviendo con el sol cayendo tras las montañas y rezando para que los cursillos de opositores duraran lo que estaba establecido o más si fuera posible. Paco en modo gola hacía curricán o lanzaba la spinner a la orilla, pero que si quieres. Yo ya sólo tenía ojos para el astro rey.


En definitiva, un día peor de lo esperado ya que las espectativas eran demasiado alta, pero la compañía fue grata y la tertulia ni te cuento. Resultado final: Paco 2 Jorge 0. Un abrazo a todos tras este parón debido a las porras acumuladas y a ver si uno que yo me sé nos deleita con algún 3.000.

Sunday, February 20, 2011

Salida lucio jamonero en el embalse de Contreras

Mis quehaceres para con el Valencia Bass Club y mis quehaceres profesionales me han tenido apartado de este blog dejado de la mano de Dios durante casi un mes.

Esta salida luciera, que no existiría si no hubiera sido por la intervención divina de una báscula asiática de dudosa precisión, había sido anunciada a los cuatros vientos. Sin embargo, tras una calurosa acogida, los gélidos y lejanos vientos de Contreras junto con algunas dificultades técnicas habían mermado notoriamente las filas de los espartanos que a la batalla de Villargordo se enfrentaban.

The guardian me había propuesto quedar a las 7:00 (GMT+1) en Villargordo para tomar un café con leche de esos que mi sistema nervioso se tira toda la mañana digiriendo. Así que con el apoyo de mi compañero Miguel, declinamos su invitación con un "haced marcha".

Sí que me hubiera gustado almorzar con the Guardian y el niño Contreras, expertos conocedores de este embalse, con teorías inverosímiles sobre los movimientos migratorios del Esox Lucius en este embalse.

Miguel y yo llegamos a Contreras como señores, a las 10:00h. Como le dije a mi compañero en la anterior salida a Contreras, estamos en el mejor momento en el lugar adecuado, sólo es cuestión de pescar.

Siguiendo las teorías de un pescador de lucios de Castilla y León buscamos zonas orientadas al sur y protegidas de los vientos del Norte. Fuimos a los cortados que hay en la entrada de la récula del camping. Antes ya habíamos tanteados las puntas de enfrente de la rampa donde coincidimos con Paco y su hermano, nuevo socio del Valencia Bass. Llevaban uno.

La cuestión es que llegamos a los cortados, y como diría Jaime, "a la primera llança peix". Fue dejar caer el pikie de Storm por la pendiente y noto un golpe brutal que casi me quita la caña de las manos: "Miguel, me han picado". Levanto el señuelo del fondo, y aquel lucio repite para esta vez clavarse . Era el primer lucio de la mañana, la teoría llevada a la práctica, gracias Marcos. La pelea fue buena, pero no le dimos cuartel y poco después eramos tres a bordo.



Avanzamos un poco por esa orilla hacia fuera de la récula, y poco después Miguel me decía que llevaba uno. No había notado la picada. Si ya se lo tengo yo dicho, que eso de ir tanto al gimnasio hace que sea insensible, incluso a las picadas de lucio, algo parecido le pasa a Paco Arroyo con el bass. Por otro lado tenemos a Cisco, un chaval que es todo sentimiento, todo sensibilidad, que con su Saint Croix en mano nota la onda de presión de los alburnos al nadar cerca de su línea.

Dejando tonterías a parte, Miguel peleó con ese lucio durante un rato y al final lo subí al barco. Dió un peso de 3 kilos y pico, poco menos que el que había sacado yo antes. Pescariamos un rato más por esa zona saliendo de la récula, pero que si quieres.

Al final volvimos a las puntas de enfrente de la rampa para ver si sacabamos el gordo. Por allí, estaba los ZZ pescando una isla sumergida y algunos más que no conocimos. Habría 6 ó 7 barcos en el embalse. En una de esas puntas, Miguel clavó otro luciete. Si el anterior no lo notó, este que era más pequeño, me decía que era una rama. Miguel déjate el gimnasio! :-)



Por allí anduvimos y fuimos engañados por los ZZ que nos dijeron que llevaban un lucio de 2.5kg. Ya me veía yo con otro jamón, pero no las tenía yo todas conmigo. Fuimos volviendo para comer todos juntos y ver cual era el mejor lucio. Paco, la nueva incorporación al club nos sorprendió con un lucio de 5.4kg, pero los ZZ, flamantes campeones autonómicos tiraban de raza para marcarse un luciaco de 6.4kg. Mientras tanto, yo liberaba mi lucio por la puerta de detrás sin que se notara demasiado.

La comida fue lo mejor. Usando el remolque de Emilo como barra de bar incluyendo vasos de cubata que aparecieron de la nada, y algo de picar que a falta de cacaos y almendras, fueron pistachos y anacardos. La tertulia durante la sobremesa fue animada por el alcohol y las ganas de cachondeo. De allí salieron firmes propuestas de ubicaciones para la celebración de la cena de entrega de trofeos. Dichas propuestas apostaban seriamente por unos mejores estándares de cantidad y menos de delicadezas. Incluso una propuesta muy atractiva, que consideraba un entorno familiar y simplemente chuletas, sí, chuletas de cordero, ¿qué más necesita el hombre para ser feliz?

Había un inconveniente y una ventaja con estas propuestas, teníamos que pagar un autobús hasta el lugar de la cena, sin embargo la vuelta nos salía gratis. ¿Y cómo es eso?, porque la vuelta sería en ambulancia tras una ingestión excesiva de alimentos. Me reí mucho con este tema y con otros que allí salieron. Esto es lo mejor de la pesca.



Por la tarde, Miguel y yo nos dedicamos a navegar hasta la presa del Collado y volver sin ni una sola picada. Una ruina que diría Álex.

Así que visto lo visto, recogimos bártulos y nos fuimos a casa. Fue una lástima que no pudieran venir muchas de las personas que inicialmente tenían previsto venir. A la próxima más y mejor.

Sunday, January 23, 2011

LA PROFANACIÓN DEL SANTUARIO Y EL CASTIGO DIVINO

PRÓLOGO:
Esta crónica será un poco más extensa de lo normal porque se alimenta del mismo relato planteado desde 3 puntos de vista. Que conste en acta que todos los comentarios de esta crónica están enfocados desde el buen rollo y del único ánimo de informaros para que no se repitan situaciones que pueden dar al traste con un buen día de pesca. Seguid leyendo.

LA PROFANACIÓN DEL SANTUARIO:
Esta inolvidable, ya para algunos, crónica se fragua alrededor de una mesa de bar en buena camaradería uno de tantos jueves cenando en el club.


Habíamos quedado después de algunas conversacionones en las qué hablábamos embelesados de preciosos lugares perdidos y con poblaciones aceptables de peces. Cisco, Javi, Paco y Javier Mateo un gran guía y mejor persona, conocedor de parajes casi vírgenes de difícil acceso y gran aficionado de la pesca deportiva, con una técnica muy depurada y una puesta en escena fuera de cualquiera duda.


En un lugar de la mancha de cuyo nombre no quiero acordarme, ¡ni debo! por ser el santuario luciero de algún manchego ilustre que guardaba celosamente en secreto a modo de tesssssoro.


La especie a perseguir esta vez sería el gran Esox lucius, esperábamos unas temperaturas extremas para las que nos preparamos a conciencia con la ropa necesaria (las bebidas espirituosas quedaron para otra ocasión). A las 7:30 a.m. (muy tarde para alguno que yo me sé) quedamos unos cuantos en Vilamarxant para ir a recoger la barca con un frio del carajo. Ya íbamos de camino al encuentro con nuestro skipper, cuando vimos en el termómetro del coche la friolera (nunca mejor dicho) de 9ºC bajo cero en algunas partes del recorrido, nos vinieron a la memoria las palabras de algún pequeño gran hombre que nos auguraba una gran porra y nos aconsejaba para el sábado por la mañana un cursillo acelerado de montaje de moscas para Salmón, pero después de ver los resulatados se equivocó, pero poco.


Mientras tanto un par de incautos sedientos de pesca adelantaban el comienzo de su jornada de pesca encontrándose con temperaturas de 7 bajo cero mientras navegaban. Como ellos mismos relataban, el hielo en las anillas y en el guíahilos del carrete hacía imposible la pesca. Así que en una escapada hacia delante buscaron los primeros rayos del dios Helios. Por allí estuvieron dando vueltas hasta que en una punta a la caída con un pikie de Storm powered by Revert & Son sacaron el que sería primer y único lucio de la jornada. Estaría entre 2 y 3 kilos, ya tenían salvada la honrilla.




A eso de las 10:00 h empezaba la jornada para las otras 2 embarcaciones deleitándose con los paisajes por los que iban pasando. Justo en la rampa Paco y Javi hizaron su primera captura conseguida en un árbol, el día prometía.



Íbamos pescando casi en paralelo uno por cada orilla sin mucho éxito pero con en ese gusanillo que te da saber que en cada lance puedes conseguir el pez de tu vida. Pusimos la barca mirando a la meca y comenzamos nuestras oraciones en el santuario. Así fueron pasando las horas hasta que en un afortunado lance (motivado seguro por los rezos) Paco clavó el primer pez del día. Un bonito lucio que nos regaló su baba por toda la moqueta y que volvió rápidamente a las aguas de... (¿pensábais que iba a decir el sitio? no esta vez).





Hablando de la baba de otros animales y con ilusiones renovadas seguimos machacando las zonas, pescando hacia adentro y hacia dentro, con crankbaits, con mogambos y pikies despacio por el fondo, con aliens imposibles pescando a toda velocidad, etc. y un poco después del mediodía otra vez Paco clavó otro lucio, esta vez algo mayor. Después de algunos gritos sobre el tamaño del pez para minar la moral de Javi y Cisco que estaban enfrente subimos al barco este lucio de más de 6 kilos, "a no que lo he mirao en libras", unos 3'5 kilos.



Después de sacar este último lucio seguimos avanzando curva tras curva quitando cada poco tiempo el hielo del guiahilos y las anillas. Salimos de los cortados cuando Paco divisó a lo lejos una barca en la cual navegaban unas figuras quijotescas con su fiel can siempre alerta. Les hicimos señales acústicas amistosas como: ¡Ya estamos aqui! a las cuales no recibimos ninguna contestacion ¿seria por el frio? ¿se les habría helado la lengua? Paramos a comer y de repente la megabarca propulsada por dos potentes motores eléctricos poperos, cargada con sus 3 tripulantes se acercó a pegar un bocado. ¡Sí, eran ellos! la ley de cortes, su fiel ayudante Lucky y nuestro buen amigo Jorge.




Estubimos comiendo, viendo alguna cara larga, comentando como iba el día y oyendo alguna mentira que otra (allá cada uno con su conciencia pero la policia no es tonta). A modo de anécdota diremos que donde comimos al Sol a las 14:30 todavía quedaba hielo.




Poco a poco fuimos volviendo hacia la rampa ya que la tarde se nos echaba encima y el camino era largo desde... (¡Que no lo digo!). La tarde no deparó ni una sola picada para algunos lo que fertilizó la tertulia de los pescadores con comentarios subidos de tono tanto por el contenido como por el volumen de sus voces.



Mientras tanto Paco y Javi seguían en animada charla lanzando incansablemente a cada postura hasta que Javi tuvo una picada en un crankbait de profundidad que le había dejado Paco (más ducho en las artes para el lucio), debido a un fallo de coordinación el hilo se enredó en la hélice del motor popero y el pez dijo bye bye.



El otro Javi y Cisco corrían suerte parecida perdiendo un buen pez al que el ojo de halcón de Javi le echaba unos 7 kilos. El KVD de Massamagrell estaba tenso, iba porra y eso no era normal para él (otros ya estamos acostumbrados). Eso es todo lo que depararía la tarde.

EL CASTIGO DIVINO:
Llegamos con los últimos rayos del poco sol al punto de partida, después de casi 7 horas de spinning y frío sólo pensando en la estufa de casa, creyendo que todo había terminado y que el día no daría más de sí, pero alli estaba The Guardian, con su estilo tan particular de sacar la embarcación: su musiquita bacalaera y el remolque hasta la carraca pensando que lleva un Hummer o en el mejor de los casos el 3.000 del Molt Honorable (nótese que aunque ya no sea presidente del VBC la categoría de Molt Honorable es vitalicia por los estatutos del club, no así la pensión ya que la propuesta fue rechazada en la última junta general). La mala suerte se puso contra el bueno de Emilio y se salió del camino sumergido hasta que casi vuelca quedándose encallado, embarrancado o "empanzao" como dicen algunos oriundos.




De repente el agua entró dentro del habitáculo hasta igualar el nivel del pantano (es física pura), con el nerviosismo lógico del conductor. Le aconsejamos salir del coche por si se hundía, pero él como buen capitan dijo que no abandonaría el barco y a su ayudante canino le tocó quedarse por cojones. Después de debatir posibles soluciones mediante la técnica de Brainstorming Javi Mateo y Jorge consiguieron ayuda en el pueblo más cercano. Por suerte dieron con los mozos del pueblo que estaban haciendo los ejercicios de precalentamiento en el bar para una espera al jabalí. Así que como parte de este precalentamiento, el hecho de ir a sacar un coche empanzao era a la vez un ejercicio más y diversión asegurada.



Jorge, desobedeciendo los consejos de su madre, se subió en el coche de unos desconocidos que había conocido en un bar y se lanzó a pecho descubierto a salvar a su compañero de pesca en la operación de rescate que sería bautizada como "Liberad a Willy". En el camino que nos llevaría a una inspección inicial de la situación, la tertulia con los mozos del pueblo fue breve pero intensa, enseñando estos las heridas de guerra y sangre de la última espera al jabalí. Tras subir y bajar por un terraplén que hizo temer por la vida de los rescatadores, estos evaluaron la situación y acordaron los medios necesarios para el rescate: eslinga y todoterreno del Tate.

Minutos más tarde, que se hicieron una eternidad para Emilio al cual le dabamos conversación para evitar su total hundimiento moral (nótese este último sustantivo), llegaron los rescatadores: 5 maromos en un Terrano 2.7 con una eslinga de acero como el brazo de Miguel Franco. Enganchada la eslinga y distribuidos los pesos en los puntos clave de los dos vehículos, felizmente el coche de Emilio salió rápidamente del atolladero.



Emilio blanco como la pared agradecía a los rescatadores su ayuda y se abrazaba a unos y a otros, como diría la madre de Jorge,"deshechico por los nervios" pasados. Al abrir las puertas del coche una cortina de agua salió dándonos la bienvenida, mientras Lucky atónito con el canguis aún en el cuerpo observaba como convidado de piedra la situación vivida. Afortunadamente, sólo hubo que lamentar que se estropeara la etapa de potencia bacalaera de Emilio, que fue por los aires, pero por los aires.


Unos nos fuimos a casa, Emilio, Jorge y Lucky se fueron a invitar a una ronda a sus salvadores como pago por el rescate. Emilio y Jorge, tras unas vueltas por las laberínticas y estrechas calles del pueblo que en más de una ocasión pensaban que redondeaban alguna esquina, dieron con los rescatadores.


Allí acabó la jornada de pesca para Emilio y Jorge entre porrones de cerveza con los quintos del pueblo que celebraban los cumpleaños de dos de ellos junto con anécdotas de días de campo como "iba borracho, pero cogí el coche, y subí y baje aquel talud empinao pero así, así era" o "me quedé parao en medio del río". Si soltaron metralla despues de la celebracion eso solo lo saben ellos.


Y abrazados por la luna empezamos el regreso a casa.


A todo esto sacamos unas conclusiones:


1º.- NO IR NUNCA SÓLO A PESCAR Y SI SE PUEDE VARIAS EMBARCACIONES

2º.- NO DESPRECIES A LA GENTE AUNQUE TE PESQUEN ALGÚN PUESTET PORQUE TE PUEDEN SALVAR EL CULO.

3º.- EL PERRO ES EL MEJOR AMIGO DEL HOMBRE.

4º.- EN EL COCHE SIEMPRE HAY QUE PONERSE EL CINTURON Y SI SE PUEDE EL CHALECO SALVAVIDAS PUES TAMBIÉN.


EPÍLOGO:

Nos alegramos mucho todos de que saliera bien y esto se quede sólo en una anécdota que le ha pasado a Emilio y que el frío aire de Albacete secará pronto, pero mañana nos puede pasar a cualquiera.


Por favor, precaución tanto en tierra como en el agua y seamos conscientes de lo que tenemos entre manos.