Tuesday, November 23, 2010

Comer puedo comer cualquier día de la semana, pero pescar, sólo puedo hacerlo hoy

Esta jornada de pesca está en la misma línea que la última que escribí cuando fuí con Paco a Benagéber, es decir, compartir una jornada de pesca con un pescador inédito en este blog. Este tipo de jornadas son de los más enriquecedoras tanto a nivel personal como a nivel de pescador, a pesar de los intentos de alguna persona por equipararlas con lo vulgarmente conocido como el oficio más antiguo del mundo.

En este caso el pescador invitado es Pardo, ese chaval que muchos empezamos conociendo como aquel que le compró el barco a JJ (que a su vez se lo compró a Leyton) y acabó compitiendo con él. Ese que el pasado año se estrenó en la competición del VBC, y este año, tras una remontada espectacular que incluyó dos primeros puestos en los sociales, se alzó junto con JJ en un merecido tercer puesto. Enhorabuena.

Sin duda alguna esta carta de presentación no será tan impresionante como la de aquel que ocultaba su torso tras un palometón de casi 20 kilos, y no lo digo por el pez, sino por el torso. Mariconadas aparte, para mí sería un placer compartir una jornada de pesca con Pardo, y así fue, siendo el escenario elegido, el embalse de Tous.

Recogí a Pardo en la BP de siempre de camino a Tous y un poco antes de las 8:00h ya estabamos en la rampa. Sin embargo, ya había allí tres remolques con sus respectivos vehículos. Entre ellos el que da su nombre a una de las mejores réculas de este embalse.

Pues eso, es un pis pas habiamos botado la barca, y calentitos tras tomar un café con leche con canela cortesía de Sr. Pardo nos dirigimos río Júcar arriba. Dejamos la récula del Alberic y llegamos hasta la récula en la orilla de enfrente de la arboleda. Antes de entrar en la récula ya veía en la lejanía a los champions.

Estaba en la récula pescando como más me gusta a mí, con ika, jig y drop-shot, pero ni picada. Mientras tanto Pardo manejaba con maestría un paseante. Lanza a una orilla y vemos lo que parecía un tímido ataque en superficie. Lanza a la otra orilla, pam pam pam, y patapam, yo no lo ví, pero Pardo me narraba como salió un bass por el costado del paseante sacando todo el cuerpo del agua para engullirlo. Tras él venían dos más. Tras pelear unos instantes, el pez se soltó al lado del barco. Pardo se quedó tocado unos segundos, pero volvió al tajo.

Salimos de esa récula para subir río arriba hasta la playa de árboles antes de los cañones con un molesto viento en contra. Ni olerlos. Cruzamos a la pequeña récula de enfrente. Y que si quieres.

Seguimos subiendo y nos metemos en la primera récula a la izquierda después de los cortados. Le dejo a Pardo el placer de inagurar el fondo de la ŕecula con su paseante, pim pam pim pam, patapam, ataque brutal en superficie y Pardo peleando con un tochete que daría 2.08kg en su báscula Rapala. Pardo ya visualizaba el patrón, alto y claro, así que mientras se deshacía de la tirita que cubría su última herida de guerra nos dirijimos a la próxima récula del propietario del vehículo de la rampa de botadura.



Antes de llegar, Pardo me convenció para ir a la siguiente récula, aunque a regañadientes tras malas experiencias con esta forma de actuar, dejamos la récula buena para más tarde. Esta segunda récula está rodeada por paredes verticales, y sólo al final podemos encontrar una zona emplayada. Así que cuando llegamos, dejé que Pardo me volviera a demostrar su maestría con el paseante, aunque según sus palabras no se podía comparar con el derroche de calidad que poseía su maestro JJ. La cuestión es que lanza el paseante al fondo de la récula donde no había ni un metro de agua, y tras pasear un par de metros, otro ataque en superficie. Tras pelear durante unos segundos, acerca el pez al barco y yo temeroso intento meter el pulgar en la boca del pez entre las poteras, dudo un segundo y el pez vuelve a arrancar hacia el fondo liberándose del paseante. Era como si ya lo hubiera visualizado, sabía que podía pasar y pasó, me quedé blanco, sin palabras. Sí, un fallo de novato. Menos mal que Pardo no se lo tomó a mal. De hecho, me dejó uno de sus paseantes para que lo pusiera en práctica.

Aquí llegó la clase magistral del día sobre manejo del paseante. Mi recogida era excesivamente rápida y no dejaba suficiente línea fuera para que el paseante pudiera oscilar. Así me lo hizo ver Pardo. "Debes dejar más línea fuera, y recoger muy poco a poco de forma que la oscilación se produzca casi en el mismo punto. La caña te irá pidiendo recoger línea". Aún así, seguía con mi mala costumbre de recoger demasiada línea. Debía concentrarme para hacerlo correctamente, pero entonces iba demasiado lento. Es cuestión de darle minutos. Entramos en la famosa récula y le advertí a Pardo que en ella sacariamos peces. Pardo lanza a escasos metros sobre una cobertura, mientras yo lanzaba justo a la otra parte. Por lo que me contó Pardo, un bass salió desde el fondo como una exhalación para atrapar el paseante y pelear con ganas. Éste peleó con ganas y efectivamente estaba más rollizo que el anterior.


Cuando saliamos de la récula, Pardo me dejá el honor de lanzar a un arbusto sumergido. Ya nos había advertido Pardo que no podiamos dejar que un bass repitiera su picada, sino que debiamos clavar como un resorte a la primera. Así que lanzo a la cobertura con mi jig de Jewel brown with purple con trailer Yamacraw a juego, y durante la caída noto un golpe seco, como si golpeara en una piedra. No me lo pensé, como diría Cisco, "pum, ostiazo". Sí, era un bass que salió de la cobertura para tirar por debajo de la barca, la lucha duraría unos segundos. Fue un bass que pesó 1.8kg. Bien, era mi primer pez del día, ya era hora.



Salimos de esa récula que nos había dado dos peces, y los que nos habriamos dejado. Viendo cual era el patrón, bajamos pasando por alguna de las réculas que habiamos tocado antes, pero sin picada. Había llegado la hora de comer, pero Pardo me aseguró que no comería, su razonamiento irrefutable fue el siguiente: "comer puedo comer cualquier día de la semana, pero pescar, sólo puedo hacerlo hoy". Ante tal argumento de peso, sólo podía abrir mi tupper de magras con tomate (como diría Javi) y dar buena cuenta de ellas. Veía como Pardo me miraba de reojo, como pensando "será capaz de comérselas todas", y algo así me comento, pocos segundos más tarde ya estaba rebañando el tupper ante la atónita mirada de Pardo. Lo que sí que hice, fue perdonar el postre por respecto a mi compañero de viaje.

Durante la sobremesa volvimos a pasar por la playa de árboles y tampoco. Así que le recomendé a Pardo, desconocedor de ese pantano, ir a la récula que hay pasando la arboleda rio arriba a mano derecha. No era el primero en tener esa misma idea, allí estaban los champions. En eso que hablando con ellos, Fran tiene una picada y parte. Cuestión de la tensión del momento. Tras comentar las jugadas de la jornada, los puenteamos dándoles cierto margen.

Llegamos a una de las réculas de la arboleda y en un árbol tumbado Pardo lanza el crankbait. En un primer momento pensé que había enganchado en el árbol, hasta él mismo lo creyó, pero no, algo había al otro lado que se lanzaba en una alocada carrera en paralelo a la orilla. Tras intentar domar a la bestia, lo acerca a la barca y en una arrancada hacia el fondo, el pez se libera de las poteras. Pardo vuelve a maldecir su suerte, por decirlo finamente. Posiblemente, el hecho de no poseer una caña de crankbait por dificultades técnicas había contribuido a perder ese pez.

Bordeamos la zona de la arboleda sin picada y fuimos volviendo. Llegamos a la pequeña récula que hay antes del zip-zag, y allí había pez seguro. Pardo vuelve a lanzar el paseante por encima de una ramitas que había al fondo de la récula y algo sale de la nada para picar y fallar. Pardo insiste y aquello vuelve a picar, pero esta vez para revolverse sobre el sitio y cortar la línea. Eso sí que era "por los aires, pero por los aires", el paseante por los aires. De todas, todas, no era el día de Pardo.

Seguimos bordeando esa orilla mientras se oscurecía, pero aún se podía pescar. Además los peces estaban activos. Monto un skitter grub de 5 pulgas en color "Brown Grape Bk Flk" con suficiente peso para que fuera arrastrando por el fondo con facilidad. Veo una cobertura y allí pongo el skitter grub, toc, toc, sí era una picada clara, pero fallo, aaaaggghhh. Pardo pone el paseante sobreesa cobertura y allí estaba, el mismo bass atacando en superficie. Lo clava, y Pardo me dice que lo lleva, pero algo pasaba, no estaba recogiendo línea, no recogía línea, el freno del carrete estaba suelto. Cuando Pardo quiso reaccionar, era demasiado tarde, se le había soltado. Era el cuarto pez del día y Pardo se tiraba de los pelos.

En esa misma orilla y durante los minutos antes del anochecer, Pardo clavaría y le cortarían dos lucios pescando a texas con cangrejo. Mientras estaba entretenido en una de aquellas, lanzo en una losa que sobresalía de un cortado y noto un toc claro. Esta vez no fallé, clavo y aquello empieza a tirar, pero no tiraba en exceso, era como si estuviera sacando una bass desnatado. El pez tenía una boca enorme y era largo, pero estaba escuálido, de hecho dió 1.8 kg, pero si hubiera sido de la subespecie benageberus, hubiera pesado por lo menos 3 kilos, que digo 3 kilos, 4 kg por lo menos. Y eso sin exagerar. Seguro que si J. Mateu (como dice Jaime) viera la foto, acertaba el peso a la primera. Como podéis observar, la fotografía es de estilo minimalista (3 Kbytes), pero por dificultades técnicas de nuestras cámaras, tuvimos que recurrir a una cámara de emergencia.

Seguimos intentando pescar, de hecho yo dije mi típica frase de "cuando quieras nos vamos", pero Pardo me había demostrado que era un tipo duro, un tío que no se amilana ante nada, ni placas de pus en la garganta, ni herida de guerra con dos puntos que no dejó de sangrar en todo el día, ni comer, comer para qué, ché tú, ni mear en todo el día. El objetivo era pescar hasta que nos abrazara la luna. Así que cuando ya no sabiamos si nuestros señuelos estaban en el agua o en tierra decidimos abandonar la acción de pesca.

Nos quedaban 15 minutos de travesía cuya mayor parte fue en la más absoluta nocturnidad. Menos mal que llevaba mi luz de minero como luz de tope homologada de la embarcación, aunque debía ser todo horizonte. Todo esto mientras indicaba a Pardo la ruta a seguir hacia la rampa de botadura, a la vez que lo cegaba como mi foco enfocándole a la cara sin querer. De repente, desde las tinieblas más profundas que reinaban por nuestro lado de estribor, algo así como un lucero del alba se acercaba a nosotros intersectando nuestra trayectoria. Efectivamente, sus lindas voces de la terreta los identificaron inequívocamente: "Esteu bojos o qué?". Y con este reencuentro a la luz de la luna daba por terminada nuestra jornada de pesca.

Como resumen de la jornada de pesca y como diría Álex, "Pardo es un tío de puta mare". Yo lo puedo confirmar, esa clase magistral de manejo de paseante lo corrobora y es de agradecer. Espero que yo haya podido enseñarle algo, y deseo que esta no sea nuestra última salida conjunta. Un abrazo.

Wednesday, November 10, 2010

PESCANDO EN LA BRETAÑA FRANCESA TRANQUILAMENTE

Cita: “Un pescador siempre reconoce a otro pescador, por muy lejos que éste se encuentre…”
(Michael Douglas en Wall Street 2)


PRÓLOGO: EL BASS Y EL REFLEJO PAULOVIANO

Cita: “El rattle se les está metiendo en la genética al bass (J. Mateu)”

Fue el científico Ivan Pavlov el que demostró hasta qué punto se puede condicionar un estímulo con la incitación a un comportamiento, como bien puede ser el ruido de una campana o un cascabel con la activación a comer. Pues bien, está claro que cuando en los 80 el bass se sacaba fácilmente con una cucharilla giratoria truchera o incluso con la cucharilla de lana roja hoy día las tendencias pasan por el drop-shot a lo finese con cut-tail y cosicas que como diría un “chanante” son de “mírame y no me toques”. Que el bass ha aprendido qué es lo que se come y qué es lo que ya no se come es un hecho “en términos globales”, pues en términos locales siempre la meteorología o no se sabe qué hace que un día este tipo de pez entre a casi cualquier cosa. O todo lo contrario, según le dé en gana.

Más discutible es si este tipo de condicionamientos se heredan, como sostiene J. Mateu. Eso que el amigo Félix Rodríguez de la Fuente llamaba “memoria de especie” y que llevaba al hecho de que por ejemplo las cabras hispánicas eran capaces de alertarse ante la presencia de una víbora, a la que asumían venenosa, y a ignorar a una culebra, al considerarla inofensiva. Y digo discutible porque el hecho de que un carácter se modifique en vida y se disponga para ser transferido a la siguiente generación constituye el gran error que la ciencia atribuyó a la teoría de la evolución del mismísimo Charles Darwin. No, desgraciadamente los caracteres no se modifican en vida, aunque sí acertó con el entorno de criba que era la selección natural. La solución vendría con el concepto de mutación genética, que no aparecería hasta el siglo XX.

¿Es entonces una buena opción el usar crankbaits con sonajero? Una revista de pesca te aconsejaría algo como esto: “para los días en que los peces están activos es bueno emplear señuelos con sonajero; por el contrario, para los días en que los peces están difíciles, es mejor decantarse por señuelos silenciosos y realistas…”. Obvio consejo que suele indignar de lo lindo a mi compañero Javi, quien no tarda nunca en decir cosas como “para peces activos…¡no me jodas!”

Pues bien amigos,cual Hamlet, “con rattle o sin rattle…he ahí la cuestión”.

CAPITULÍN 1: “PESCANDO CON LOUIS XIV”

La Bretaña es, sin duda, la región de los castillos. Puedo imaginar a los Borbones de la época caminar por los jardines mientras se preguntan cómo andarán los peces del lago. En la Bretaña existen innumerables castillos que cuentan con superficies piscícolas de interés. Algunos son de carácter privado pero en otros uno se puede pasear y echar unos lances mientras contempla una maravilla de la arquitectónica medieval o renacentista. Preciosos jardines, fuentes y cisnes acompañan el discurrir del paseante. Particularmente he probado la pesca en dos de estos castillos. En el precioso castillo de Challain (arriba) y en el de Combourg.

En este último me entró un pequeño lucio a un pikie que me dio Cisco tras nuestra compra en Reims. ¿Te acuerdas, Cisco? Jorge dirá que este pikie "es muy de Cisco". En fin, que el bicho pescó. Y es que, “si un señuelo le gusta a Cisco, ese señuelo no se cuestiona, se acata”.


CAPITULÍN 2: LA IMPORTANCIA DE LLAMARSE « SPINNER »

Cita (de Paco Revert intentando endosarme una de esas rapalas que nadie compra: “¡Llévate ésta…todas pescan!”

La escena tuvo su gracia. Un ribereño entrado ya en edad se interesó por la cucharilla esa con faldones (una spinner) que llevaba montada Javi. Éste, sin ningún tipo de prepotencia, quería explicarle al hombre que nosotros conseguíamos los señuelos por Internet:

- Nosotros es que compramos estos señuelos en EEUU.

A lo que el hombre contestó:
- ¡Pero si de estos aquí también hay!

Pues bueno. En Francia casi siempre suelo empezar con una spinner, aunque mi novia, algo escéptica, me haya soltado que “en este lago yo creo que no hay pulpitos”. Para aguas tomadas es un señuelo polivalente donde los haya, tanto por las especies a las que va dirigido como por la profundidad a la cual la puedes trabajar.

Me gusta, me gusta…

¡Toma percota!

Pues bien, la repera ya es ponerte uno de los “superseñuelos”, la spinner Ximo baits. Vete pensando en adquirir una…

Si es que ya lo dijo el gran Paco: “¡Todas pescan!”

CAPITULÍN 3: LOS PANTANOS DE LA BRETAÑA: VERZINS, GUERLEDAN Y LA CHEZE

Cita (de Cisco, sobre si era mejor pescar arriba o abajo de una presa):

“Es mejor abajo…hay más sedimentos”.

La verdad es que la región de Bretaña no cuenta con muchas montañas que propicien la creación de presas. Pero “son todas las que están”, y las que hay están bastante bien para la práctica del lance ligero. Las 3 cuentan con los tres predadores por excelencia europeos: lucio, luciopercas y perca fluvialitis.
La más bonita y abrupta es la de Guerledan, cerrada entre montañas y con una vegetación de helechos que parece que estés pescando en una selva tropical. Cuenta con una buena población de lucios. No es extraño ver a “pros” franceses entrenarse aquí los fines de semana.

Similar a esta última es el embalse de Verzins, donde muchos aficionados se dan cita casi a diario. La verdad es que las dos veces que lo he visitado he hecho porra. “No es oro todo lo que reluce”.
En La Cheze he cogido yo bastantes percotas europeas, y algún que otro luciete. Me gusta este embalse. Pequeño y coqueto se encuentra a tiro de piedra de Rennes, la ciudad por excelencia de las terracitas en la calle.

Por cierto, la primera vez que vi a este animal me dije: “Ostias…¡una nutria!”.

Para luego rectificar y decirme “no,no…eso es una rata de agua; pero joder…¡qué rata!” Pues bueno, la verdad es que el animal en cuestión es un ragondin, y es bastante frecuente en las aguas francesas…como se dijera en su día de Pixi y Dixi:

“¡Mardito roedore!”

CAPITULÍN 4: PESCANDO EN EL RÍO VILAINE: DIFERENCIAS ENTRE “LO QUE HAY” Y “LO QUE SE HACE”

Cita (de Javi, según la rumorología popular): “Kevin Van Damm es capaz de tirarse 6 horas sin picada y no perder la concentración”

Cuando uno llega al río Vilaine se asombra por lo caudaloso que es. Un río grande, profundo, navegable, poderoso, turbulento,… y rápidamente se le hace a uno la boca agua. Se trata de un río como el Ebro nuestro en su curso bajo, y es famoso por ser el río donde se sacan siluros en la Bretaña así como por ostentar el récord de lucio de la región con 126 cm. Además cuenta con percas europeas, luciopercas y localmente en la zona de Rieux donde me dispuse a pescar, con Black-bass. Todo esto es “lo que hay”.

Ahora bien, tras tres o cuatro horas dando cañazos a izquierda y derecha, probando al principio con spinner, pasando con algún crankbait y luego con pikies…me comí una porra de órdago. Y claro, como que perdí la concentración. Y comencé a dar cañazos (en el sentido tenístico del término) sin ton ni son.
Es como cuando vuelves de la pesca y tu vecino te pregunta:
- ¿Qué has cogío?
- Náa- le contestas.

Pues bien, tal y como bien pudiera suceder en el también enorme Mequinenza. Ná. Eso es lo “que se hace” en este hermoso y caudaloso río…Para que conste la diferencia entre “lo que hay” y “lo que se hace”.

CAPITULÍN 5: “ NO, NO ES AMOR…ES UNA OBSESIÓN…” (de una canción de Bustamante, creo)

3 sitios 3. Solamente, donde uno puede toparse con algún Black-bass en una región tan vasta como la Bretaña. Y son, el estanque de Rodoir, en la Vilaine a su paso por Rieux y en las marismas de Glenac. La impresión que uno se lleva de estas últimas, con sus nenúfares y troncos de árboles sumergidos, es brutal; "Me voy a hinchar" se suele decir uno nada más verlo.

Al principio no le di importancia. En definitiva coger un bass más o menos es una cosa que no me quita el sueño. Pero el caso es que, tras visitar los tres sitios y comerme tres soberanas porras, el coger un Black-bass en la Bretaña se tornó para mí en una obsesión. Cualquier chapoteo en el agua creía que era un bass que boqueaba, creía verlos en cada récula, los presentía,…”estáis ahí” …me decía. Pero día tras día…porra ¿Habré perdido facultades? ¿No me acordaré ya de qué va esto? ¿Me habré convertido en un basto cucharillero de lucios? (algunos pensarán que nunca dejé de serlo) .

Pensé que de tan dificultoso que me estaba siendo coger mi primer bass lo imaginé enorme, pues no en vano tanto tanto esfuerzo no podía traer como consecuencia un pez pequeño. Y a sabiendas que en Francia se pescó el Black-bass más grande de Europa me imaginaba aquello que Jorge recordaba como “El récord de Cisco por los aires…” Y mi nerviosismo aumentaba. Pero de repente, un temor me sobrevino: “que cuando tuviera mi primera y única picada…fallaría el pez”. Y mientras sudaba y sudaba…

CAPITULÍN 6: “ESTÁN CLARICOS”

En Rieux los pescadores me decían que allí había pocos black-basses, que era mejor ir a Glenac. En Glenac, por el contrario, me decían que era más probable cogerlos en Rieux. Una cosa deduje tras haber dedicado en vano 7 (quizá fueran 8) jornadas de pesca intentando coger mi primer bass bretón. Lejos de pensar que aquellos pescadores locales no querían que pescara en sus respectivas aguas, pues en definitiva eran pescadores de ciprínidos y/o percas, lo que deduje es que en la Bretaña francesa el Black-bass escasea. Y como yo no puedo colgar mi foto con ningún bass, aquí os dejo con el tochete del colega que aparece en la revista regional de pesca que te dan anualmente al sacarte la licencia, cogido,y eso puedo constatarlo, en Glenac.


La verdad es que basses, en mi modesta opinión, he podido comprobar que hay poquitos. O como suele decir mi padre:

“Están claricos”



(Continuará...)

Firmado: Jaime F.
De la Real Academia de los Peces



Monday, November 01, 2010

Por los aires, pero por los aires

Buscando compañero para la salida de pesca del sábado a Benagéber y viendo que no había ningún pescador de agua dulce que me quisiera acompañar por motivos maritales principalmente, tuve que recurrir a un pescador de agua salada en proceso de ósmosis. He aquí su carta de presentación:



Como os podéis imaginar, después de sacar un bicho como ese, uno debe ser totalmente insensible a las picadas de un minúsculo bass. Esto es lo que explica su discreta actuación este año en la liga social del VBC, pero esperemos que el año que viene, cuando el proceso de osmosis esté más avanzado pueda presentar algún cupo, y yo también espero presentarlo. Mucha suerte.

Bromas aparte, y volviendo al tema. Pues allí estabamos dirigiéndonos hacia la fuente de "La Pardala". Yo llevaba el ika de siempre recién llegado de los EEUU y Paco (sí, el pescador de agua salada) un crankbait o una spinner.

Sólo me había dado tiempo a que un lucio de 3 ó 4 kilos me arrancara el ika cuando lo recogía mirando al tendido. De repente nos vimos rodeados por socios del VBC que iban a entrenar. Agobiados y sintiéndonos como la mezcla de un sandwich nos cruzamos de orilla.

Pescamos una zona somera con crankbait, swimbait y también con vinilo, pero no tuvimos picada. Y eso que tenía buena pinta la zona. En eso que llevabamos montados unos jigs de Jewel cuando de repente las picadas en las coberturas se sucedieron en un tramo de 100 metros de orilla.

Sin embargo, ni Paco ni yo conseguiamos clavar los peces, y eso que Paco aplicaba una técnica ninja de concentración por la cual flexionaba las rodillas, se agazapaba para que el bass no le viera, y lanzaba con una precisión que ya la quisiera el mismísimo Kevin VanDam. En un momento dado, me puse serio, cambié al ika y al notar una picada, clavé y no fallé. Era un bass de kilo y pico. Bueno algo es algo, todo sea empezar.



Así seguimos por esa orilla sin ningún resultado probado con ika en las coberturas, con crankbait, a drop-shot, pero ni rayos. En eso que llegamos a la misma récula donde había sacado la semana pasada un bass de 2.25kg. Ni picada, sin embargo cuando saliamos de ella, Paco astuto y siguiendo su instinto de pescador, hace un lance certero sobre la punta con un paseante. Pam, pam, pam, pam, se iba paseando, cuando un diablo verde rompe la superficie del agua para hacer presa del paseante. En un primer momento, Paco gritó: "Palometón a las 3", pero no, era un buen bass haciendo el pino en un palmo de agua y resistiéndose a ser vencido. Tuve que hacérselo ver a Paco.

Mientras tanto la única frase que me venía una y otra vez a mi cabeza era aquella pronunciada el pasado jueves por un pequeño gran pescador de bass: "Por los aires, por los aires, la pieza mayor de Cisco por los aires, pero de lejos, de lejos".

La pelea fue intensa, una nimiedad para Paco que había sido forjado el día anterior en la batalla con un palometón de más de 20 kilos. Así que mientras me comentaba la jugada de la picada, daba vueltas a la manivela. Un crack. Finalmente subió el pez al barco que dió un peso de 2.25kg. Yo juraría que la pieza mayor de Cisco estaba por lo aires, pero sólo era un sueño compartido.



La felicidad de Paco era completa, hacía tiempo que no sacaba un pez de ese tamaño. Sin embargo, fijaos la solemnidad con la que sostiene el pez, tiene madera de profesional, sin llegar a los niveles del saliente "molt honorable", obviamente.

Seguimos por esa orilla para encontrarnos con Javivi para comer juntos, después de que hubiera pasado una mañana en la soledad. Durante la comida comentamos los "highlights" de la jornada, que habían sido pocos. Allí estuvimos después de comer pescando crappies a 8-10 metros a drop-shot sobre una punta, sí, picaban poco, pero Javivi sacó uno.

Cambiamos de orilla para volver,y yo volví a insistir con pescar en las coberturas de la orilla, pero allí no quedaba ni uno de la anterior semana. Era una obsesión. En eso que Paco haciendo power-fishing con su spinner a medias aguas, y eso que no había atendido ningún seminario experto sobre el tema, sale un lucio desde el fondo e intercepta la spinner en su recorrido. Por fortuna, el lucio iba bien clavado y se puso a pelear como una bestia. Fueron numerosas las arrancadas hacia el fondo y los coletazos en superficie. Paco, que se autodefine como un amante de esta especie, volvió a gozar, y otra vez lo hizo comentando la jugada y mirando al tendido. Fue un lucio precioso que dió 5 kilos. Enhorabuena, Paco.



Volviendo al embarcadero, Paco tuvo otra picada a la spinner, que no fructiferó en una captura y un bass cerca de los 2 kilos se soltó al lado de la barca. Una lástima.

En la rampa nos encontramos todos y cada uno contó a quien quiso, lo que quiso. Tonterías aparte, disfruté de la jornada de pesca en compañía de Paco, y eso que tuve que disimular las decenas de picadas que tuve y marcar los way-points con el dedo meñique del pie cuando Paco no miraba. Los usaré para el concurso del próximo domingo. Me alegro por Paco, ya que todo es empezar, y estos dos peces son un primer paso.

PD: Desde estas líneas agradecer al tío Berni el préstamos de sus baterías sin las cuales esta jornada de pesca no hubiera sido lo mismo.

Sunday, October 31, 2010

God Save Benageber

No había podido ir a pescar el sábado porque estaba celebrando mi cumpleaños, ya son 31. Así que fuí el domingo. Sin embargo, el concurso autonómico se había celebrado el sábado con la victoria de unos socios de nuestro club: Los ZZ. Mi más sincera enhorabueno para ellos.

No habia planificado con suficiente tiempo el compañero de aventuras, y tampoco me habia preocupado en exceso por hacerlo, así que me fuí a pescar solo, como los pros. Bueno, como los pros, pero con una barquita de alumnio y unas baterías maltrechas que tenía que cuidar si quería volver.

Llegué tempranito, cuando amanecía, estaba allí solo poniendo todo dentro de la barca, cuando llegaron varios barcos con su respectivos remolques de Bass Utiel. Probabilísticamente hablando, este hecho sólo podía estar condicionado a algún evento especial. Efectivamente, tenían concurso.

Boto mi barco, aparco el coche, y todavía seguían ahí. Decidí ir dirección a la fuente de "La Pardala". La información de la que disponía era la proporcionada por Cisco que había estado miércoles y jueves "disfrutando como un guarro". Me recomendó que pescara power-fishing con crankbait, paseante y swimbait. Luego sabría que mi compañero Miguel que había estado el día anterior, los sacó a drop-shot, crankbait y spinner. Como dirían unos del Alberique: "Sacamos dos y picaban a todo".

Así que monté el mismo paseante con que el que perdió Emilio un bass de 2.5kg este verano en Cortes, un Sammy 110 en color Pearl Ayu. ¡Terrorífico! En la otra caña monté el Real California Supreme 130 en color Rainbow Trout, aunque prefiero el 110 por su mayor movilidad, y un crankbait de medias aguas Lucky Craft BDS 3 White and Gray.

Iba batiendo orilla tan feliz, sin picada, cuando veo que una procesión de barcos se dirigía a los cañones. Menos mal, pescaría más tranquilo. A medio camino, en una de las puntas de las que sobresalen pequeñas hierbas, lanzo el paseante más allá de las hierbas y entre ellas. Si estaba, iba a salir. Pam, pam, pam, pam, veo un movimiento de agua detrás del paseante. Allí estaba. Detengo el paseante al más puro estilo Emilio-El-Guarda, y le pego una sacudida que desata la reacción y el estruendo sobre las aguas del Turia. Tras una lucha de un par de minutos, allí tenía el primer bass de 1.750kg que dedicaba a Cisco como informador.



Proseguí esa orilla sin picada, hasta casi la récula del final. Un poco antes de llegar, mis ganas de sacar un buen pez con ika y desobedeciendo los consejos de Cisco, me hacen coger la Custom by Nacho Revert y lanzar un fat ika en color Green Pumpkin a la cobertura más cercana. Cae, cae, cae pidiendo hilo, y noto un toc claro que me hace reaccionar y clavar en el aire. Yo juraría que había sido una picada, y no el golpe contra una rampa. Insisto, pero nada.

Llego al final de la récula que estaba llena de cobertura por el fondo, y vuelvo a insistir con el ika, pero esta vez para manejarlo por el fondo. Lo muevo un poco por el fondo, cuando noto de nuevo una picada. Esta vez sí, clavo y para arriba. Era un pez de kilo que no dió demasiada guerra. Je, je, estaban picando con ika.



El dia estaba soleado, y un arbusto en la orilla hacia sombra en los primeros metros de agua. Era un apostadero perfecto dado la forma en que estaban picando. Lanzo el ika ajustado al arbusto para que segundos después la línea se alejara del arbusto por arte de magia. Ooootro! Clavo como un resorte con la mirada en la línea, y viendo como ésta se deslizaba sobre la superficie del agua para buscar la vertical con la posición del pez. Este era bueno, se pone a tirar como una bestia parda hacia las coberturas, y lo detengo a un palmo de una rama. Tira hacia abajo sacando hilo, y finalmente lo subo para hacer presa sobre su mandíbula. Este dió 1.8kg. Estaban picando bien.



Paso por delante de los ribereños que habían sido invitados de piedra de la captura de los dos últimos basses, y me dirijo al otro extremo de la récula. Antes de llegar veo una hilera de árboles y me pongo a pescarlos con el ika. Lanzo en el enésimo árbol, y noto una picada clara, nada que ver con las picadas sutiles de los basses de Cortes. Clavo como un acto reflejo, y en la primera arrancada se me mete el pez entre el eléctrico y la barca. Ya la habiamos liado. Con la barca que se me había ido hacia la orilla y sin poder mover la barca, ni recoger. Saco el eléctrico del agua mientras el pez daba por allí vueltas. Desenredo la línea del motor y me encomiendo a la "Mare de Déu" mientras recojo la línea. El bass venía exhausto, pero venia. Lo peso, y era otro de 1.8kg. Espectacular.



Sigo por esa orilla entrando en la récula donde había otros tantos ribereños al lanzado, como si de la pesca al surfcasting se tratara. Cruzo de orilla y empiezo a salir de la récula. Se me fue la barca hacia unos arbustos y salen un par de basses. Ya encima de la cobertura lanzo el ika dentro de la cobertura, y noto un toc. Clavo y un bass de tamaño bueno sale de la cobertura. Me llamó la atención de que no tiraba demasiado para el tamaño que tenía. Efectivamente, era un ejemplar viejo con un tono amarillento, como esos que pescamos en la marjal, pero con algunos pequeños bultitos. Este dió 1.6kg.



Salgo de la récula y voy volviendo. Me cruzo con unos del Bass Utiel que iban a crankbait, y tras pasar la hilera de arbustos, me meto en la primera récula a la izquierda. Lanzo el ika en uno de los muchos arbustos, y lo dejo caer hasta el fondo. Noto un pequeño toque y doy la mano en el aire. Había sido una picada. Vuelvo a insistir en ese punto, y esta vez la línea se va hacia el medio de la récula. Clavó y empieza a salir hilo del carrete sin poderlo frenar. Finalmente, sube a la superficie, y veo que aquello era un pez bueno, estaba muy gordo, dando un peso de 2.25kg.



Saliendo de esa récula justo en la orilla de enfrente, otra vez con el ika en una cobertura, toc, toc, clavó y otro de 1.8kg para arriba. Como daba el viendo muy fuerte y sabiendo cual era el patrón, pruebo a usar un insert para pescar en la cobertura con viento. Posiblemente hubiera picado igual con una spinner, pero el gustazo de notar la picada a la caída es inigualable, al menos para mí.



Entro en la siguiente récula hasta el final. Había unas cañas tumbadas sobre el agua al final y lanzo desde lejos el ika que golpea la caña y cae al agua suavemente. Toc de nuevo y patapam, caña al pecho como un resorte y un bass de 2.15kg a la otra parte de la línea que tiraba hacia las cañas para refugiarse. No le doy tregua y tras la enésima pelea, lo subo a la barca.



Eran las 5 de la tarde, casi la hora de irse. Monto el último ika, pero casi me sabía mal seguir pescando, después de este pesquerón. Pensaba, ya esta bien por hoy. Mientras pensaba esto había lanzado a una cobertura y daba línea para llevar el señuelo al fondo. Por un momento habia perdido la noción del tiempo y pensé que había dado demasida línea para la profundidad que había en ese punto. Tenso y clavó sin tantear. Craso error, nunca sabré lo que había a la otra parte, si rama o pez. La cuestión es que nada pude hacer y partí la línea. Estaba todavía lejos de la rampa y tenía que volver.

De vuelta al coche con el brazo dolorido de tanto sacar tochos, pensé en cuantos años podriamos disfrutar de este embalse sin que algún desaprensivo pusiera fin a este sueño de pescador de bass. Sin duda esa jornada de pesca había sido la mejor de este año, "so far".

Cuando llegué al coche estaban a punto de irse Cristian, Ferragut y Chimo a los que había invitado por la mañana a subir en mi barca para no ir solo. Chimo me gritó: "Te vas a volver loco de ir solo todo el día". Efectivamente, había sido un día para volverse loco.

PD: Siento no poder ofrecer mejores fotos, pero iba solo y no tengo costumbre de llevar trípode (y eso que lo tengo). Creo que es un buen momento para plantearme llevarlo conmigo en la próxima salida en estas condiciones.

Friday, October 22, 2010

DE LO QUE PUDO SER, LUEGO NO FUE PERO AL FINAL FUE

Este título ilustra bastante bien lo que nos sucedió a Jorge y a mí la semana pasada. Quedamos sobre las 6:30 en Buñol para llegar a Cortes con nocturnidad y alevosía y coger a los basses quitándose las legañas.


Todo el viaje transcurrió en animada charla, llegamos a Cortes con un nivel escandalosamente alto del pantano y nos pusimos a preparar la barca, quitar correas, poner baterías, etc. Como aun era de noche dejé el coche apagado con las luces puestas y la marcha atrás para que nos iluminara un poco. La tragedia se mascó cuando fui a arrancarlo y la batería había muerto. Si es que hay que hacer caso a los mecánicos cuando te avisan en las revisiones...


Con cara de poker probamos con unas pinzas que nos dejaron unos compañeros del Alberique, no sé quienes eran, sé que llevaban una Stratos y un Touareg y desde aquí reitero mi agradecimiento por su ayuda. Probamos con una batería de la barca y res de res. Hicimos algo de tiempo barajando opciones y llegaron los Zetas. Esta vez probamos con sus pinzas y su coche en marcha y tampoco. Mi cara ya era de Repoker temiendo que fuera algo más gordo que la batería...


Eran las 8 y media de la mañana y estábamos en Cortes ¿Queé íbamos a hacer? Efectivamente, pescar. Le pusé el yugo a Jorge y con su fuerza conseguida a base de bracear en la piscina del poli conseguimos echar la barca "a pinrel". En ese momento Jorge fue consciente de lo que digo acerca de lo pesado que es mi remolque...


Total, ya estábamos en el agua y nos fuimos directos a la zona del prebetón. Estuvimos probando con varios tipos de señuelos, pescando rápido, lento, más arriba, más abajo... Pero sin ningún resultado. Los peces estaban bastante duros. En un lance afortunado conseguí clavar una raspilla que volvió rápidamente al agua. "Ya no hago porra" le dije a Jorge a lo cual me respondió con una mirada de desprecio como si aquellos peces carecieran de interés ggg.




Seguimos pescando la recula y en un lance a una cobertura de la orilla noté como si el ika fuera enganchándose por el fondo con maleza o piedras, muy sutil. Instintivamente clavé y esta vez sí, era bueno. Peleo abajo muy duro sacando línea, se metió incluso debajo del barco pero la IMX Heavy lo venció y al subir a la superficie, el doctor lo ensalabró con mucho oficio. Teníamos 1 pez de 1'35 kilos.

Subimos a la isla para almorzar con The Guardian y allí estaba junto con el perrete y Manolo Iranzo y su compañero. Nos dijeron que salvo pasar frío no habían hecho nada en toda la mañana, los peces estaban muy duros posiblemente por la entrada de un frente frío...Allí dimos buena cuenta de los bocadillos y de las almendras y cacaos de Jorge. De postre trajeron de Requena una torta bastante buena que también calló, ya que no picaban los peces por lo menos había que almorzar.

No lo hicimos muy largo porque a mediodía tendríamos que esperar el veredicto de la grúa. Subimos de la isla para arriba y estuvimos pescando sin éxito. Decidimos bajar al ral y pescando a drop-shot conseguimos sacar 2 o 3 raspillas más cada uno, nada de interés.
A las 2 llegaba la grúa y por suerte, con un aparato mágico arrancó el coche a la primera. Sacamos la barca y para casa con cuidadín de que no se calara el coche. Jorge ya está curado de espanto con estas cosas pero para mi fue la primera vez ;)
Dicen las malas lenguas que el Doctor volvió al día siguiente a por los que nos habíamos dejado el sábado pero eso es otra historia.

Tuesday, October 12, 2010

Sí, al final nos mojamos, ¿y qué?

Esta jornada de pesca se había ido fraguando desde el anterior fin de semana. Lo que podía haber sido una quedada al más puro estilo Regajo's Cup, se disolvió por motivos maritales o de previsiones meteorológicas adversas en un mano a mano entre dos iniciados a la pesca.



Es por ello que su atrevimiento, o al menos el de uno de ellos, se refleja en sus palabras desafiantes a altas horas de la madrugada la noche de antes (1:39am):


Mañana dos valientes pescadores se enfrentarán a la tormenta perfecta en Cortes, como se suele decir, la historia no recuerda a los cobardes :-)

Un abrazo para todos esos que se quedan en casa viendola caer,

Jorge


Pocas horas después ya estaba danzando con el rayo azul a cuestas de camino a Cortes. Por cierto, había cambiado el espejo de popa gravemente perjudicado después de años de amortización.

A las 6:30 recogía al KVD de Massamagrell en Buñol que, como yo, cada vez tiene más cañas, pero sin llegar a los niveles de locura que reflejan las tarimas de algunas barcas que son todo una maraña de zanahorias.

Fuimos los primeros en llegar a la rampa, pero nuestros compañeros del club de Alberique no tardarían en llegar con sus Nitros. Seguidamente llegó el llanero solitario que dejamos en la rampa aderezando su embarcación, mientras Cisco y yo ibamos dirección a la isla del río para disfrutar de aquellas zonas que Cisco no suele pescar a eléctrico.



Mientras yo montaba un paseante, Cisco hacía los primeros lances con un jerkbait blando. El cielo estaba bastante despejado dadas las previsiones meteorológicas, aunque me temía que los peces se barruntarían el cambio de tiempo y estarían cerca del fondo y dentro de las coberturas. Probamos y probamos, lanzando a los árboles separados de la orilla, pero ni un solo ataque, ni verlos, ni pequeños. Definitivamente los peces no estaban para picar en superficie.

Dejamos la zona de la isla para subir hasta la primera récula a la izquierda que tiene un conjunto de árboles alejados de la orilla. Cisco insistía en superficie (creo recordar) y yo monté la caña de drop-shot que todavía lleva la línea de 4 libras de Ricobayo con un plomito de 1/8oz (3 gramos aprox.) con un shap shade worm en color baby bass. Es decir, que si había un pez, iba a picar sí o sí. Y así fue, a la primera llança, peix. Noto que el hilo viene hacia la barca y flexo la caña para clavar. Con un poco de suerte y una GLoomis special drop-shot 4-8 libras, la mitad del trabajo estaba hecho. La otra mitad la hizo Cisco ensalabrando el pez que lucho como un campeón haciendo silbar a mi Sephia 2500S. Este bass pesaría alrededor de 1.5kg, aunque con la emoción no lo pesamos.



Seguimos pescando esa zona subiendo río arriba por esa orilla hasta el cortado. Cisco sacó alguno pescando abajo, incluso vimos peces sobre las puntas, pero nada importante.

Cruzamos a la orilla de enfrente para pescar la punta larga donde había sacado una lucioperca la anterior semana con the guardian. Sólo sirvió para que perdiera mi Lucky Craft LV en el árbol que hay en la punta. Ya había echado el día.



Estuvimos un rato allí, pero no demasiado porque habiamos quedado para almorzar con Emilio en la isla. Allí estabamos comentando la jugada, Emilio y su compañero que habían sacado algún anti-crisis y alguno de kilo, creo recordar. No tardó Emilio en reclamarme las almendras fritas de mi madre, pero esta vez no tocaba. Estando allí llegó Paco Arroyo, más conocido como el chico del barco de mar o también como el que le quiere comprar el barco al molt honorable. Allí estuvimos almorzando abarloados (que se note que tengo el PNB) hablando de lo que habiamos pescado y de cómo los habiamos sacado.

Como veiamos que el almuerzo se alargaba y Cisco empezaba a inquietarse con la porra que llevaba acuestas, arrancamos y nos fuimos río arriba hasta la arboleda que hay a mano izquierda tras una récula larga. A la primera llança en la punta con un crankbait, Cisco saca una raspa. La zona tenía muy buena punta, aunque posiblemente sea una zona de las que menos haya pescado. Pescamos en las coberturas con drop-shot, ika y crankbait.

No sacamos nada importante, además el viento nos abatía a una velocidad que no permitía pescar lento. Así que opté por introducir un insert en el ika para compensar el empuje del viento. No recuerdo lo que llevaba montado Cisco, pues cambia de señuelo con una frecuencia que es superior a mi frecuencia de muestreo.

Dejando el teorema de Nyquist aparte, ya estabamos llegando al final de esa arboleda que acaba en una punta antes de la cual hay una serie de árboles alejados de la orilla. En eso que lanzo al último de ellos. Tres segundos más tarde la línea venía hacia la barca, mientras esta era abatida por el viento hacia el árbol. ¡Uy, otra vez como en la última salida con Emilio!, lo siguiente fue una clavada institiva (no me dió tiempo ni hacer la muestra) en vertical con el pez casi debajo de la barca. Ahí estaba otro buen bicho saliendo a la superficie en paralelo con la barca mientras yo intentaba alejarme del árbol. Una vez más la Locals Only by Nacho Revert no se amilanó y domó aquella bestia que buscaba la cobertura más cercana. El pez llegó a golpearse con el casco de la barca mientras Cisco salabre en mano se hacía con él.



Otro buen pez con "cabeza de mero" que aseguraba que estuviera por encima de los 2 kilos. "The second one in a row", paa flipar. Al final dió 2.1kg. Tras las fotos de rigor, incluyendo todas aquellas de los pasajeros de la golondrina que pasaban por allí, continuamos esa orilla un poco más arriba para cambiar poco después. Ya estabamos llegando al embalse de Embarcaderos. Las picadas en esta zona fueron más numerosas: Uno bueno con skitter-grub sobre una punta que se me escapó al lado de la barca, Cisco sacó alguno que otro con un ika a texas en los árboles más alejados de la orilla y yo fallé uno de forma escandalosa cuando me arrastraba la caña hacia los árboles mientras yo estaba ensimismado pensando en la frase de un buen amigo que me marcó: Pilar Rubio es una tía que no te la acabas.



Habiamos llegado al final del embalse, una lástima que Cortes no sea mucho más grande, así que teniamos que ir volviendo. Además habiamos dicho de comer entre las 14:00-14:30 con el llanero solitario, Pardo que también habiamos visto un poco antes, y el chico del barco de mar. Al primero que vimos cuando ibamos río abajo fue al llanero, que en línea con su apellido, ya había comido en solitario. Enseguida nos encontramos con Pardo que había sacado algún pez bueno, mientras Paco et al. subían en nuestra búsqueda. Para entonces Emilio ya nos había dejado para echar una buena siesta que le garantizase cumplir en la discoteca y lo que no es la discoteca.

Bajamos a la isla para disfrutar de nuestras viandas y compartir las experiencias que nos había deparado la mañana. Me sorprendió y agradecí la sinceridad de Pardo y estuvimos probando cañas de unos y de otros. Tuve la suerte de probar un Calcutta DC, una vez más la expresión paa flipar era totalmente aplicable a la experiencia. También se pasó por allí el que faltaba.

Viendo el viento que se había levantado y ante la imposiblidad de pescar despacio en las cobeturas y pegado al fondo nos fuimos a pescar al Prebetón. La tormenta perfecta era inminente, el cielo se estaba tornando negro por momentos. Entramos en la récula de la izquierda a la récula larga.

Al poco de entrar Cisco con un ika chartreusse a texas lanza en el primero de los árboles y patapam, veo que clava un pez en la cobertura con su caña heavy y aquello que había a la otra parte ni se mueve. Pensé que ya había clavado una rama, pero Cisco fervientemente me aseguraba que seguía allí, lo fuerza un poco más y veo que consigue sacar el pez de la cobertura. En una palabra, espectacular, una picada espectacular. Cisco comenzaba a a desquitarse de la maldición de Ricobayo de las mejores de la formas, con la mayor de las antítesis de la pesca por esos lares, sacando un pez de 1.8kg con una caña heavy en una cobertura. Bravo.



Hacemos la foto, y acto seguido veo un agujero en el árbol tumbado contiguo al cual había sacado Cisco su pez, mientras Cisco volvía a lanzar más alejado de la orilla en el mismo árbol. Comienzo a hacer pitching, dejo caer hasta el fondo el ika, y nada, lo levanto unos centímetros y lo vuelvo a dejar caer al más puro estilo marjalense. La segunda vez que hice eso, el señuelo ya no tocó el suelo, noté como algo se llevaba la línea y clavé para arrancar el pez de la cobertura. Sorprendetemente Cisco se encontraba en la misma situación y compartimos nefastos destinos. Nuestros peces se enramaron de mala manera y nuestras cañas heavy poco pudieron hacer al respecto. Sin embargo, estabamos disfrutando, habiamos dado con el patrón y sólo era cuestión de sacar peces hasta que la lluvia nos obligara a partir.

Saliendo de esa misma récula lanzamos a un árbol alejado de la orilla: Cisco a la derecha y yo a la izquierda. Noto una picada clara, clavo y se enrama, ¡Dios otra vez!, fuerzo una poco y siento que la rama parte y mi tochete de 1.4kg sale a la superficie. Bien, bien.



Así fuimos pescando hacía la récula de la punta larga. Entramos en la parte derecha y a Cisco se le escapa un pez en la misma orilla pescando entre unas raices. ¡Qué bonita es la pesca en las coberturas! No pasaba nada. Entramos en la otra parte y al llegar al fondo sale un pez de la orilla. Ya era tarde. En ese momento, yo le estaba dando minutos, como diría el bueno de Jaime, al hydra en color Oxblood, pero me temo que no le daré muchos más minutos. Mientras tanto, Cisco como iluminado por la Mare de Déu me dice que va montar un jig de Jewel en color brown.

Saliamos de esa récula cuando Cisco hace un lance paralelo a la orilla en una cobertura. Veo que clava y unos reflejos de tonos sobradamente conocidos se revuelven a poco centímetros de la superficie del agua. Era otro pez muy bueno en un lance igualmente espectacular al que concedió a Cisco su mejor pez hasta el momento. Tras una lucha no exenta de riesgos en un contexto de coberturas por doquier, ensalabré el pez y Cisco pudo posar con su 1.8kg para hacer desvanecer cualquier recuerdo de la pesca en aguas del Esla.



La luz se había reducido significativamente, el cielo negro se mostraba amenazante, pero todavía no llovía. Sin embargo, oimos un sonido como si fuera de viento que se aproximaba, pero no era viento, sino lluvia. Contra nuestra voluntad y a regañadientes tuvimos que salir a toda velocidad mientras la tormenta nos pisaba los talones. Mi barca no era suficientemente rápida y la tormenta finalmente no cazó cuando llegabamos al embarcadero, pero siempre hay alguien más valiente (imprudente). Dejamos la barca en la orilla y salvamos todo lo que pudimos mientras una cortina de agua barría la rampa.

No tardaría en seguir nuestros pasos el xiquet de la vengalé enfundado en un traje de agua que tenía su punto débil en el piu. Allí estabamos los tres valientes compartiendo los buenos peces que habiamos sacado de las coberturas antes de que la tormenta nos tirara del embalse.

Esperamos un poco para ver si aminoraba la lluvia y poder sacar la barca. Así fue, aunque con un palmo de agua en nuestras barcas que hizo enloquecer a más de uno. Poco después, la lluvia volvió con fuerza y salimos de allí como pudimos, con barranqueras que arrastraban piedras a la carretera y con la reductora puesta en mi Focus. Finalmente todos llegamos bien, que es lo importante, aunque semidesnudos.

Y colorín, colorado, como digo en el título: Sí, al final nos mojamos, ¿y qué?

Sunday, October 10, 2010

UN NUEVO COMPAÑERO

¡Este fin de semana tengo que ir a pescar a Cortes! Así empezó la semana pasada, puse a cargar las baterías y preparé el resto de cosas necesarias y como tantas veces me dispuse a buscar socio para el próximo sábado. Siguiendo el consejo del Doctor el jueves fui al club a ver si ligaba y así fue me ligué a Juanito, más conocido como "Juanito el de la grúa" en los ambientes. Me lió y en vez de ir a Cortes fuimos a Benágeber para poder empezar el trainning plan para el siguiente concurso.

Quedamos temprano en Casinos y antes de las 8 estábamos en la orilla listos, no sin dificultades, para botar su barco. Antes hubo que hacer asistencia técnica a otro compañero con las conexiones y puentes de las baterías.

La mañana estaba cubierta de niebla y se podía mirar directamente al Sol como si fuera un eclipse ya que las nubes sólo dejaban ver un disco perfecto pero sin provocarte lesiones maculares.

Empezamos pescando rápido esperando mover algún pez madrugador pero no hubo suerte, saqué una raspilla a drop-shot al rato de empezar, ya no hacía porra... Llegamos a una punta y conseguí mover 2 peces sin hacerles picar con un pointer. Acto seguido les lancé una lombricilla de Yamamoto y nada más tocar fondo picada, clavada y una bonita lucha hasta acabar en mis manos, era un pez de la medida y algo más de tres cuartos de kilo de peso. Machacamos esa zona pero ya no hubo más resultado.

Un poco más adelante salió otro al parar el jerkbait duro. Así fuimos sacando algún que otro pez hasta que lanza Juan en una cobertura y al momento clava y empieza a gritar para que cogera el salabre, cuando lo vi me di cuenta de que hacía tiempo que no veía un pez tan grande. Era un bass que rondaría los 2'5 kg seguro. La caña de Juan estaba al borde del colapso y el animal al temer por su vida puso rumbo hacia la cobertura sin que el pobre Juan pudiera hacer nada por pararlo. Allí se quedó el señuelo y el pez volvió rápido a su guarida. Los que conozcais a Juan os podréis imaginar la procesión de Dioses, santos y vírgenes que salieron de su boca.



La mañana estaba muy tranquila de viento y los peces no acababan de dar la cara. Al cabo de un rato otra buena picada y otro pez de la medida, este pasaba un poco del kilo.



Después de eso estubimos un buen rato sin picada ni ver peces, cambiamos de zona con los 2 motores a tope y seguimos pescando. Probamos con crankbaits, jerkbaits duros, vinilos... Los peces no estaban muy por la labor. Un poco después a Juan le sonrió la suerte y sacó un pez bueno. Ya teníamos 3 de la medida y unos cuantos más pequeños.





A esas alturas de la mañana y sin haber almorzado por el ansia de pescar, nos metimos en el cañón y buscamos una zona con sombra para reponer fuerzas. Allí hicimos la parada técnica para comer con una agradable charla y volvimos a embarcar para acabar el día sin echar siesta como hace otra gente por ahí. Cualquier día esa gente querrá comer en plato y de caliente encima del barco ggg.



Por entonces ya se había movido un aire que incluso empezaba a ser molesto. Nos pusimos a batir orilla con crankbaits y rápidamente Juan pinchó 2 basses de los cuales uno no llegó a sus manos, su huida fue acompañada de otra retaila de maldiciones. 4 de la medida. Vista la efectividad del crankbait en cuestión, puse uno igual y al momento clavé otro pez bueno, este rondaría el kilo y medio pero como me gusta jugar con ellos y no tenía presión, lo dejé saltar y como era de esperar se fue, no pasa nada.

Salimos del cañón y las olas no llegaban a tener borreguitos pero hacían incómoda la navegación. Cambiamos de zona a otra más resguardada y empezamos a pescar rápido buscando algún pez activo pero nada, no querían. Sobre las 5:30 llegábamos a la rampa y nos fuimos para casa con buen sabor de boca pero como casi siempre, podía habe sido mejor.

Me quedo con la experiencia de pescar con Juanito y disfrutar de sus anécdotas y charla. Espero repetirlo pronto pero como ya le dije a él, con mi barca y en Cortes.

Monday, October 04, 2010

Tras el paso por el desierto... De vuelta al paraíso

La semana pasada sólo tres elegidos habiamos tenido la suficiente "moral" (dejemoslo en moral) como para volver a enfrentarnos a Ricobayo. Esta vez en el marco del Encuentro Latino. Lo mejor de esta competición, la grata compañía de los compañeros del Valencia Bass Club. En cuanto a la pesca, sólo decir que tras demostrar tener los "cojones cuadrados" navegando con el rayo azul en aguas del Esla, y hacerme pajas mentales sobre pesca finesse utilizando líneas de 4 libras, al final Cisco conseguió sacar el pez de la honra con un crankbait en una punta. Me alegré mucho por él, una porra hubiera sido tan injusta dada la ilusión que llevabamos en nuestras cajas de señuelos.

De vuelta a tierras valencianas, todos sanos y salvos, en parte gracias al cambio de remolque por parte de Cisco, sólo quedaba hacer una cosa, ir a pescar. Ya en el camino de vuelta, Emilio me había llamado para preguntarnos como nos había ido y aprovechar para invitarme a otro día de pesca con él y Lucky. Esta vez en su barca para disfrutar de su motor de 25CV recién adquirido. Así que con el ansia de volver a pescar en Cortes y desquitarme con un buen pez, acepté sin dudarlo.

Habiamos quedado a las 7:30 en la rampa de Cofrentes, así que tras dormir sólo 3 horas y pasarme el desvío hasta en dos ocasiones, llegué al embarcadero. Me sorprendió la cantidad de coches con remolque que esperaban para botar sus barcas, mientras Emilio en su papel de guardia expedía pases a diestro y siniestro. Además, tuve la suerte de coincidir con los compañeros murcianos con los que cenamos en la cena de gala del Encuentro Latino.



Botamos la barca, de forma que yo pensaba que ibamos a botar coche y todo. Seguidamente subieron a bordo Lucky y Emilio para empezar a pescar en la primera arboleda a mano derecha.



El nivel del embalse estaba muy alto y el día estaba nublado, aunque el agua estaba cristalina. Así que empezamos a pescar con jerkbait para ver si arrancamos alguno de debajo de las coberturas en las orillas. No tardamos en sacar alguno de talla, pero ninguno espectacular. Aproveché para usar los jerkbait de Jackall que compramos para Ricobayo, a ver si nos iban mejor, pero no me dieron ningún pez.

Mientras yo hacía probaturas, Emilio sacaba algún que otro pez orillado. Monté mi nueva caña de crankbait medium a ver como movía los crankbaits, y efectivamente, los movía mejor, pero esperaba que fuera un pelín más blanda.



Cambiamos de orilla en busca de una punta que entra bastante en el embalse y al primer lance sobre ella con un mini SKT, patapam, noto una parada en seco y le digo a Emilio que llevo uno. Lucky ya tenía sus orejas al viento con los cinco sentidos mirando al agua. Ví que subía un pez alargado, y mi primer pensamiento fue un lucio, pero al verlo oscuro me dí cuenta que era una lucioperca. Temí por mi crankbait que había desaparecido en las fauces de esa lucioperca, pero por suerte pude subirla al barco. Era una buena lucioperca que mi madre sabía que me agradecería.



Volvimos a cambiar de orilla para probar batiendo orilla con crankbait y con ika, y algún que otro sacamos, pero nada digno de mención. El día empezaba a aclararse como Emilio había predicho y la temperatura del agua empezaba a subir. Así que decidimos almorzar antes de que nos entrara alguna pajara y no pudieramos clavar. El almuerzo me recordó una jugada de poker, yo saqué mi bocata de jamón con tomate, y Emilio me dijo lo veo y le pongo una anchoa a cada cortada de jamón "Que t'ha paregut morrut?". Como uno que yo me sé diría: "Pa flipar!". La cuestión es que engatusé a Emilio con las almendras y cacos fritos de mi madre que hasta Lucky degustó.



Bajamos hasta la rećula a la sombra tras pasar la isla del río. En el camino Lucky mordisqueaba mis dedos mientras yo le hacía de rabiar cogiéndole el hocico. Había llegado la hora de jugársela con la línea de 4 libras que llevaba de Ricobayo. Al igual que allí, pensaba que en el primer lance iba a sacar un bicharraco de esos que te cortan la respiración, pero no, sólo saqué raspetas y alguno de talla justo. Emilio también sacó alguno y se encabronaba al ver como se le escapó un tocho por no clavar a tiempo. Por delante de nosotros pasó río arriba uno de los porreros de Ricobayo, cuyo nombre no revelaré por no ofender.



Bajamos hacia el Ral aprovechando para que Emilio ejerciera su papel de guardia, pero afortunamente todo estaba en regla. Pescamos la arboleda del Ral, pero no estaba yo para estar centrado en pescar, pues los retortijones me hicieron saltar de la barca en busca de rebollones. Volviendo al tema de la pesca, no sacamos ninguno en el Ral.

De ahí nos fuimos a la zona de la presa, posiblemente mi zona favorita, antes de llegar al cepillo. Era la hora de comer, así que nos atamos a un árbol separado de la orilla. Acabamos con todas las almendras y cacaos y picamos algo más antes de comer. Tras comer, Emilio me propuso echar una siesta hasta las 16h, lo cual me sorprendió en primera instancia, pero no tardé en aceptar. Emilio recostado panza arriba con el pedal eléctrico como almohada y Lucky a su lado, era para hacerle una foto, todo una filosofía de pesca y de vida. Me recosté en la parte de atrás y me quedé plácidamente dormido, incluso creo que resoplé. Todo esto duro hasta que el barco porculero nos despertó con su oleaje.



Emilio ya me había comentado de los efectos terapéuticos de una buena siesta en medio de una jornada pesca, pero no me lo acaba de crear. Pensaba: "Este Emilio...". Andaba yo felizmente con mi ika de Kinami en color alburno lanzándolo pegado a la orilla, sin pensar que los peces no podían estar ahí tras el oleaje brutal del barco. Así que lo alterné con un skitter grub en color baby bass, terrorífico. Me dió algún pez de talla, pero yo quería uno de los buenos.

Seguimos pescando hasta que llegamos al punto P, aprovecho que iba de angler y lanzó el ika un poco separado de la orilla. Veo que tras dejarlo caer durante dos o tres segundos la línea viene hacía mí. Ahí estaba, jeje, patapam, la caña "locals only" heavy by Nachete Revert (no acepte imitaciones) con un 15 libras no podía fallar. En la clavada la línea se deslizo por la superficie del agua y pensaba que no clavaría, pero sí. Como una exalación el pez se dirigió hacia el medio del embalse y ya sabía que el que estaba a la otra parte no era común en Ricobayo. Empezó a tirar como una bestia, pero la caña heavy no dió cuartel. Tras las primeras carreras por debajo de la barca, el animalico asomó su linda cabecita. Emilio no lo había visto y se sorprendió de su tamaño. Me arrodillé, hice presa en su mandíbula y lo subí al barco con un rugido de rabia contenida ante la cara de fascinación de Emilio. Hacía mucho que no sacaba un pez tan bueno, de hecho, desde la salida que hice con Javi en marzo de este año, no había sacado ninguno por encima de 2 kilos. Para algunos por estos meridianos, un pez como estos es común en todas sus salidas, pero este año había sido especialmente malo personalmente y lo disfruté como nunca.



Acto seguida, Emilio sacó un pez de talla que parecía una raspa a su lado. El sacar un pez de 2 kilos había sido como decirle a Emilio "ponte las pilas" que tú también tienes que sacar uno.



Lo intentamos subiendo hasta la arboleda enfrente del pantalán, probando con crankbait, vinilo a drop-shot, skitter grub, pero los peces no se veían. Posiblemente habría que haber pescado un poco más alejado de la orilla dada la transparencia cristalina de las aguas. Bajamos hasta el cepillo donde Emilio sacó otro de talla, pero nos faltaba ese pez por encima de 1.5kg que tanto te llena. De hecho, Emilio me dió una lección de regularidad sacando peces de talla, aunque no fueran espectaculares. Esta vez la suerte me había sonreido.

Se levantó el viento y con ello la lucha contra los elementos. Además, estaba empezando a anochecer. Así que nos dirigimos hacía el río. El motor de Emilio hacía que el viaje fuera más breve y Lucky, más ameno. Pasamos la isla y en la primera playa a mano izquierda empezamos a pescar, pero la conversación mantenida que incluía términos como "clavel", "triton", "garrotazo", etc. se apoderó de nuestra atención, y la pesca quedó en un segundo plano.



Era ya de noche, y quedaba poca luz, así que tras casi 13 horas de pesca solamente interrumpidas por una siesta reponedora, sacamos la barca entre dos luces para "replegar les banderetes i pa casa". Como siempre fue un placer pescar con un tío tan sincero como Emilio, y con Lucky, su fiel compañero.